Ahora debería seguir una larga disertación sobre la apertura de las líneas esquizoides, pero quizá más tarde porque ahora no me apetece.
Evidentemente lo de los regalos y los perfumes era mucho más divertido y hasta lo de los enamoramientos virtuales aunque terminen por ser mentira.
Una cosa está clara: los enamoramientos se forjan en líneas ff porque son éstas las líneas que permiten las extrañas comunicaciones a distancia de las ballenas, entre otras. Desestimar las líneas ff es como condenarse a la soledad psíquica, por mucha apariencia que se guarde. Quedará como característica de nuestra época el intento de las líneas mf de acapararlo todo y quedarse con todo, quedándose, al final, sin nada. Problema suyo. Había que darles mucha envidia, le dije a Hannah.
Son divertidas las líneas ff. Las comunicaciones, muy simbólicas, apenas consideran los elementos exteriores, sino que crean canales de tensión psíquica entre acristaladas construcciones formales, de tal suerte a que dentro de las subdivisiones fundamentales que consisten en (de abajo para arriba) 1. formas de estructuración fundamentales que llamaría refractado, segundo, tercero, cuarto y quinto refractado que son como el BIOS del entendimiento humano, sobre lo que se plantan los programas 2. sobre ella la lógica simbólica en sus variantes dependiendo de la racionalidad de entendimiento o psíquica 3. variantes idiomáticas vehiculando la realidad social en sus acepciones ff o mf o mm, se forman masas por similitud en sus variables que forman las estructuras generales dentro de las que se tensan las líneas psíquicas.
Desde la perspectiva ff lo que se ve es que una masa de segundo refractado en lógica simbólica con error de f (falso) en a&a en la región idiomática inglesa deforma la realidad dentro de un ángulo de distorsión del 5%, lo que implica que es verdad ‘ayer fui a la playa’, cuando en realidad ‘ayer fui al cine’, ya que la distorsión implica que la verdad se sitúa más allá de lo que se dice, por lo que si digo ‘fui al cine’, aparecerá como mentira en ese contexto. La teoría del flujo de información está basada en esa evidencia: la bola de billar es empujada calculando varios ángulos de distorsión de tal suerte a que si se emite una información en Grecia diciendo que ’se ha declarado la autonomía en Macedonia’, en Ecuador se pondrán a preparar la autonomía del Guayas a través de la República Checa.
Que la información es un rompedero de cabeza sin igual se constata por el hecho de que según R, ‘Oswaldo Viteri es un pintor que se ha hecho famoso gracias a una colección de caballos impresos en una vajilla’. Lo de los caballos siempre ha sido muy fascinante.
La dificultad de la información proviene precisamente del hecho según el cual las estructuras ordenantes del entendimiento contienen elementos temporalizantes más o menos esenciales, por lo que un hecho puede ser interpretado como un proyecto si cambia de contexto, o como una realidad simbólica en una realidad idiomática distinta.
Finalmente llegaron a la conclusión de que nadie se enteraba de nada.
Por lo que se vuelve necesario el introducir de nuevo la diferenciación entre un lenguaje (cúmulo de palabras definidas vehiculadas dentro de una forma gramatical que garantzia su inteligibilidad) y un idioma, o modo de estructurar la realidad común a un ámbito lingüistico a partir del lenguaje mismo.
Las categorías idiomáticas fundamentales que termino por discernir, son:
el refractado (1), que simplemente le atribuye el sentido empírico a la palabra que se está utilizando
el segundo refractado (2) que transmite una masa de información secundaria a través de un sobrentendido
el tercer refractado (3) que impone el sobrentendido incluso contradictorio sobre el contenido factual del discurso
el cuarto refractado (4) que divide el discurso que guarda en apariencia en (1) de la masa sobrentendida que trasmite gracias a soterrados mecanismos lógicos
el quinto refractado (5) que inserta una lógica entre el 1 y el 2 estableciendo el nexo entre ellos dentro de un cuarto refractado
El cuarto refractado contiene la mayoría de las lógicas esquizoides y/o psicopáticas.
Dependiendo de donde se sitúa el individuo, la misma forma lógica esencial que es garantía de inteligibilidad se distorsiona consiguientemente.
Un tercer refractado puede ser enfermizo excepto en caso de peligro. Si estoy en una situación de peligro y quiero avisar a alguien de que mejor vale que se vaya corriendo, no le voy a decir ’sal corriendo’. Digo ‘es un sitio maravilloso este’, con unos tonos de voz ligeramente desubicados de tal suerte a que el mensaje, pareciendo ‘raro’, obligue a una introspección que eventualmente active la señal de alarma, sin que al mismo tiempo, se me pueda reprochar el haber dicho algo que esté fuera de lugar. La verdad en este caso es puramente psíquica y se apoya en la palabra solo como medio para trasmitir el mensaje real a través de ciertso tonos de voz determinados.
Cuando un uso racional restringido a ciertos casos se convierte en un irresponsable instrumento para trasmitir toda suerte de mensajes enfermizos, peligrosos, etc. se puede hablar de un uso patológico del modo.
El cuarto refractado tiene usos aun más restringidos cuando es necesario disimular una identidad propia sin reprimirla ni hacerla desaparecer para no perder el referente de identidad dentro de contextos sociales muy hóstiles. Quizá sea necesario disimular convenientemente que uno es crsitiano en cierto país musulmán. La negación de identidad tiene efectos sobre la persona que son aun más devastadores que la afirmación abierta. Un cuarto refractado preserva perfectamente las apariencias en la adaptación al medio en el que alguien se encuentra sin negar para si lo que uno es, produciendo un ligero desvío de la determinación de identidad hacia factores psíquicos internos (un cuarto refractado es aconsejado a un militar de alto rango por el profeta Elías cuando aquel le pregunta como adorar a este dios que acaba de conocer dentro de la corte extranjera y se le dice de participar a los sacrificios habituales rezando interiormente al dios verdadero.)
Los tipos esquizoides se presentan cuando se omite el traslado identificador hacia los factores internos, lo que causa una ruptura interna porque el individuo mantiene una doble identidad dejando el peso identificador sobre la apariencia, quedando el psiquismo fuera de control racional.
Por dar un ejemplo: un médico es un rol social que se adquiere gracias a unos estudios y unos diplomas que garantizan unos conocimientos, enmarcado dentro de una serie de exigencias de toda índole y remunerado de cierto modo. Eso es un factor identificante exterior. Soy médico. (Cuando se cumplen todos los requisitos.) Una persona puede haber aprendido a través de libros o preguntando mucho, a través de conclusiones propias, etc. una serie de datos que le permiten actuar en vistas a curar a alguien de manera muy eficaz. Sin que haya reconocimiento social. El factor identificador es interno (se basa en lo que sabe y reconoce conocer) y probablemente no diga ’soy médico’ sino ‘quizá te cures de esta manera o esta otra’.
El tipo esquizoide se revela fácilmente cuando se escucha afirmar a alguien ’soy médico’ simplemente porque aprendió en algún lugar que el alcohol corta la infección en herida abierta.
Los tipos esquizoides aparecen con mucha frecuencia en lugares donde hay una presión alta sobre etnias, orientación sexual o confesión religiosa, porque la mayoría de los individuos afectados por esta presión no saben ordenar los referentes hacia dentro. Muy frecuentemente se dispara en esos casos un mecanismo de obligación de demostración: los peores fanáticos religiosos son conversos o gentes de procedencia religiosa otra de la que impera, lo que, sin embargo, solo aumenta la ruptura (el ’schizein’) por lo que el psiquismo se retracta aun más hacia lugares donde se auto glorifica.
Otro mecanismo de defensa muy sabiamente instalado en el trasfondo del inconsciente, consiste en un apoyo sobre una ‘voz’ interna que le reconoce el valor a lo que es el individuo en situaciones donde el exterior niega este a una persona en particular. De inmensa importancia para casos de enfermedad aguda o de gran hostilidad psicológica exterior, es un arma a doble filo cuando alguien omite su valor temporal y secundario. Cuando el esquizoide agrava la ruptura, recae normalmente sobre ese dominio de la conciencia e interpreta el apoyo interno como ‘voz divina otorgándole todo poder’: acaba de caer en líneas psicopáticas.
Desde un punto de vista objetivo, tanto lo esquizoide como lo psicopático no son nada más que idiomas: modos de ordenar la realidad que causan cierto daño (son pues, patológicos) al individuo debido al stress que causa la tensión entre los diferentes polos. Como idiomas se pueden aprender e incluso hablar, siempre y cuando se hayan introducido elementos que resguarden de los posibles efectos negativos.
El único modo de hablar un idioma psicopático esquizoide es dentro de una estructura general que se puede llamar de ‘las seis alas’, donde los factores de estructuración de la realidad son variables no determinantes dentro de un esquema general donde las líneas ff (de intención) interactuan con las líneas mf (de realización) que a su vez interactuan con las mm (de finalidad). Sobre ese tejido fundamental al que se asocia el ‘yo’, se puede construir un ‘doble’ o ’sosías’ que interactúa con tipos esquizoides y/o psicopáticos a distancia, es decir, utilizando las líneas de transmisión ff, que es lo que suelen hacer sobre todo los tipos psicopáticos graves o psicopáticos pasivos.
Se puede decir que el ‘yo’ está naturalmente en algún sitio, en línea altas, medias o bajas, en referentes ff, mf o mm, en determinación psíquica o de entendimiento, etc. Eso es lo natural: el destino que nos cayó encima. La identidad se recobra cuando se reconoce la ubicación aproximada de ese ‘yo’ dentro de un contexto social determinado en ligeras variantes. Se discute muy agriamente si se puede alterar la situación del ‘yo’, lo que a mi, a priori, me parece imposible. Aunque sí que puede cambiar en lo que es.
Por decir: alguien que muestra un tipo esquizoide puede aprender a evaluar su realidad desde un referente interno, momento en el que desaparece el elemento patológico. Ahora, si es una mujer con un determinante masculino en líneas ff, podrá cambiar a un determinante femenino en líneas mf? Probablemente no.
Los elementos esquizoides encuentran tanto más cobertura social que el ideal al que pretendemos como referente parcial o general se aleja de nuestro modo de ser. Un hombre ‘tiene’ que ser fuerte, indiferente, racional, estructurante, rápido y productivo. Tiene que. El ‘hombre’ que puede que tenga alguna de esas características pero no todas y no en toda su amplitud, se esfuerza por acomodarse al ideal social y tensa su realidad interna, por lo que se producen fenómenos muy similares a los que se observan en casos esquizoides. Ese mismo ‘tiene que’, que rige sobre una realidad social determinada, es el que cubre la distorsión con respecto a la realidad propia de un homosexual, cristiano en tierras musulmanas o alemán en Rusia.
Tampoco es que le niegue el valor intrínseco a la proyección de una imagen determinada: como bien decía el otro, poner en un cinturón ‘maté a 7 de un golpe’ puede ser incluso un pasaporte de éxito social aunque al final solo se trate de moscas. Pero hay una diferencia entre guardar lo de imagen en imagen y lo de pretender a ser aquello a lo que la imagen pretende. Ahí es donde se resguardan los tipos esquizoides y/o psicopáticos que como se verá pueden llegar a ser altamente peligrosos aun sin actuar propiamente.
La diferencia entre querer llegar a ser algo que uno no es y pretender a ser algo que no se es, aunque lo primero muy a menudo se funda con lo segundo, es que lo primero se basa en una asociación real entre lo que se es y una imagen que se proyecta de eso mismo con características distintas. En el segundo caso, se está negando algo de si, que entra en una relación de contradicción con aquello a lo que se pretende.
La sexualidad se rige por parámetros internos. La masa celular biológica no emite ‘deseo’ y menos de naturaleza ‘erótica’: como mucho genera un impulso que, en el caso humano, se debiera someter a una voluntad regulada. Tanto el deseo como lo erótico que forman los tejidos dentro de los que se debieran canalizar ciertos impulsos, pertenecen a la masa psíquica. La orientación sexual se determina de por el reconocimiento vago de un posible objeto del deseo dentro de las regulaciones existentes de la masa psíquica. Si el entendimiento le impone a esa masa psíquica un objeto del deseo distinto al que se reconociera intuitivamente, está creando una ruptura que contiene una lógica. Esta lógica regirá toda relación entre el entendimiento y la intuición posteriormente.
Asi: una relación racional hacia la intuición pasa por el reconocimiento de toda una serie de afectos ‘estoy triste’, ‘me he enfadado’, ‘qué feliz soy’, etc. cuya realidad se reconoce gracias a la sana relación básica del entendimiento a los estamentos más fundamentales de la afectividad. Cuando se ha roto la relación entre el entendimiento y la afectividad básica, es imposible determinar la afectividad más sencilla fuera de la que se dice dentro de la misma lógica que ha causado la ruptura: ‘la gente dice que es natural que un hombre esté con una mujer’, y consiguientemente: hay que llorar en un entierro, reirse en un cumpleaños o enfadarse cuando se te pierde algo. Hay que. Es lo que se hace regido por criterios que se reconocen exteriormente.
La lógica de negación aplica automáticamente en estos casos también: independientemente de lo que se sienta originalmente, la masa psíquica está emitiendo señales contradictorias a las que proyecta la imagen. ‘Qué alegría que se haya muerto’, ‘odio los cumpleaños’, ‘y qué me importa si no tengo nada,’ etc.
Este conjunto muy ambivalente es intuitivamente perceptible aunque no se registre conscientemente, produciendo altísima confusión en cuanto a la percepción de valores reguladores básicos. De hecho, el esquizoide suele ‘acusar’ a la sociedad de su miserable estado, por lo que tiende a desarrollar una alta agresividad contra esta, ya que, según él, esta no le deja ser lo que es. Sabiendo perfectamente guardar las apariencias para disimular lo que sospecha ser, puede utilizar estos mismos mecanismos para socavar los más sencillo estamentos sociales con el simple propósito de vengarse de la sociedad por su destino.
Extrañamente, aunque tenga cierta lógica, el mismo esquizoide se reconoce como ‘malo’ (Lorca, El Público) pero estima que se le debiera dejar ser tan malo como es, sin restricciones. Raramente intenta justificar quien es a través de una somera racionalización del problema, como intento hacer desde hace rato. El problema de la homosexualidad (u otros parecidos, es decir, del desvío de identidad en sus diversas acepciones) no reside en la homosexualidad misma, sino en la incapacidad de entenderse como se es. Lógicamente no se puede dejar proliferar el ‘mal’ en si y de por si porque causa un derrumbe de los estamentos sociales establecidos. Aunque sean simples y tontos: está mal tirar basura en la calle, está mal contar mentiras, está mal robar, etc. hay toda una serie de ‘males’ cuya relatividad pudiese establecerse más tarde en toda su extensión, que desaparecen literalmente si se le reconoce el derecho al homosexual, por ejemplo, a ser ‘tan malo como es’.
Me estaba quemando los dedos y tiré el papel en llamas al suelo (Muy bien). Quería proteger mi vida privada y me inventé una excusa (Perfecto). Me habían quitado un libro y les robé un cuaderno (Bueno). Me enamoré de un muchacho y me quedo con el. Se ve perfectamente que en ese caso, semejante auto determinación no molesta a nadie. Obviamente hay un traslado del peso moral hacia el reconocimiento de un estado real que se dice ‘bueno’, por lo que el mal socialmente vehiculado (los hombres tienen que estar con las mujeres) se vuelve nulo en cuanto a su vigencia moral. Es todo el ejercicio que hay que hacer. Cuando, sin embargo, se niega uno a hacerlo, sigue regido por parámetros sociales morales haciendo algo que está prohibido lo que está al origen de mucha confusión. Por eso se persigue, normalmente.
La tontería, quiero decir.
Si – volviendo a cierta alusión en la que incurrí hace unos días – se puede desde mi punto de vista ver las cosas con tan sana objetividad, es porque en ciertos casos muy raros, pero existentes, como se constata, el ‘yo’ no se asocia a un determinante sexuado sino a las formas. Cosa que prolifera en la tradición goda a la que participo, se puede decir que existe la posibilidad de un ‘yo’ asexuado por naturaleza, es decir, en estamentos estructurales tan bajos para regir la conciencia como los del BIOS del que hablábamos antes. Aunque no partícipe de esta naturaleza, Kant retranscribe con mucha exactitud esa lógica que se ha vuelto determinante a través de los polos de gobierno germanos durante siglos, y se dice, a su vez, asexuado (“Nunca he estado con una mujer y reconozco que no me ha pesado.”)
En este caso, se constata un tipo esquizoide en forma básica por naturaleza que no afecta la interrelación entre dos realidades a las que participa el ser humano (la psíquica y la del entendimiento) sino la unidad misma del concepto que se parte en dos, asociándose el ‘yo’ al esquema espacializante formal, lo que en el caso de las mujeres, produce una natural ‘masculinización’ de por la apropiación genética de las estructuras espacializantes. De muy irresuelto comportamiento sexual, el godo tiende a reflejar en un acto sexual puntual un esquema lógico que le cause problema en la ordenación de las formas. Bajo alta presión moral proveniente de estamentos religiosos o de orden científico, el godo suele someterse a apariencias que hace saltar en cuanto puede.
Aunque puede que no afecte más que a un 0,5% de la población mundial, como mucho, es interesante resolver el caso ya que la proliferación de la estructura básica de su comportamiento a través de regulaciones de gobierno han provocado una enorme infección en poblaciones no naturalmente afectadas. Si entiendo bien, se supone que la determinación sexual existe pero no se registra conscientemente. Para poder percibir esta, tiene el godo que visualizar lógicas compatibles en cuanto a su finalidad. Para producir una confesión accidental (definición final en Sask). Para producir un accidente electrónico (definición final en Ines de la Fressange). Para encontrarse accidentalmente con alguien (definición final en Natasha). La conjunción de dos lógicas tiene un efecto distinto dependiendo de la lógica pareja. Solo la definción clara de las líneas ff, crea un referente interno que permite pensar que haya una lógica ‘x’ con la que accidentalmente se quede alguien toda la vida. Sobre ff (horizontal en intención) en mm (vertical en finalidad). Esta disposición mental, que a priori es intelectual, obliga a la diferenciación de los polos de complementaridad, lo que empuja el ‘yo’ de un lado para otro hasta que se cuadra con respecto a quien responde a la definición establecida en la ecuación ff en mm. Es decir desde fuera, no de por si.
Eso cura al godo también, aunque no lo hace menos malo. Unico impedimento para la racionalización y pues realización de semejante posibilidad es el formalismo estético.


















