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Archive for the ‘Cartas a un amor eterno’ Category

Troya

Mediterráneo

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Aunque el capítulo 100 de CSI Nueva York coincidiría con la fecha de mi cumpleaños, el 19 de noviembre, no haría nada para calmar mi mala uva.

Si me preguntasen hoy, a cual de las tres diosas eligiría, diría a Atena, porque con ella sola me quedo con Afrodita y Hera, y se mi combaten, a ambas venzo.

Melina Kanakaredes dijo que había que intentar que la historia acabase bien y le contesté que no sería con las cartas que me estaban dando. Habría que legitimar las trampas, en ese caso.

Era evidente que la cuestión del argumento coactivo se resolvía de muy simples maneras. “Me he encontrado un pañuelo verde encima del escritorio de la oficina hoy, lo que claramente indica que estabas pensando en ponerme los cuernos. O demuéstrame lo contrario.” Hay gente realmente muy crédula.

La guerra me amaría. Apasionadamente.

Y además, no necesariamente todos querrían que acabase bien la historia. Y para terminar: la absoluta incompatibilidad con respecto a mis parámetros no implica necesariamente una condena al fuego eterno. Aunque …

“Sois vosotros los que estáis socavando el fundamento de la sociedad con vuestros tontos argumentos coactivos. O terminan por pedir demasiado, o acabarán sabiendo como no dar nada quedándose con todo.”

Bueno. Hay que saber hacer trampas.

Traslademos nuestro lúgubre elucubrio a otra dimensión mitológica. Entonces, Afrodita (Hera) en Paris, es Inès de la Fressange. Alkisti Protopsaltis en Atenas es Hera (Afrodita), y Melina Kanakaredes en Ohio es Atena. Será porque fue su último papel. Pero al revés. Es porque todo falta. Tres dimensiones del amor en la pura expresión de su ausencia. El primero, que correspondiese al placer carnal, se refugia en los brazos de Hera para proseguir con sus irreverencias. El segundo, que equivale al hogar, se queda en la soledad ausente soñando con Afrodita y el tercero, que se dice dentro de la dimensión intelectual del amor y prefiere en cualquier caso, la guerra, le hace magia al simulacro de todo lo anterior negando la posibilidad misma del conocimiento. No sé por qué Hera termina por asociarse a Michail, si Atena se queda con Rafael y Afrodita con Gabriel. Debe ser porque se casó por obligación. No hay nada más asesino que el pretender a algo que no es.

Son tres diosas. Aparte del minúsculo Eros lanzando flechas de un lado a otro, el amor se queda en las redes femeninas.

Es otra guerra. Es otra batalla. Es otra querella. Pues hay varón que reclama amor también, pero cruel. “No, si es que no haceís nada más que tonterías.” Y fuera eso el amor más puro. Cuando el amor abandona el campo femenino para entrar en el masculino, cambia de aspecto. Ya no es lazo que atrapa a otros dentro de sortilegios de los que aquellos apenas pueden salir, es la clara formulación de una soberana tontería que lleva en si el germen de la muerte. Duro granito hecho gotas de cristal cayendo sobre cualquier estrategia de seducción. Qué malo. Da pie para guerra? Algunas se lo tomaron asi. Cuando un hombre no sabe darle nombre a lo que yerra no tiene más remedio que recurrir a las medidas coactivas e invariablemente termina por perder la batalla. Tampoco la gana del otro modo, pero quizá una sola sepa darle razón a semejante proceder.

Sí. No queda otra, señor von Gotha. O es así, o no hay nada. Si el hombre quiere realmente servir para algo y suscitar un ápice de orgullo en algún sitio, solo así. Nos hemos confundido a medias por el camino, pero tarda a veces mucho tiempo en salir el barro del torno. Admito que puede resultar un tanto ofensivo para la masculinidad el que sea posible de generar infantes sin hacer excesivo llamado a ciertos atributos, pero es evidente que aquel que apareció de modos tan, se dijese, insultantes u ofensivos, traía consigo un arma muy poderosa para salir un poco menos perdedores de la sempiterna querella con el mundo femenino. No que presuma que no cabe la verdad en la mujer, a su manera, pero la soporta mejor el indiferente mundo conceptual que surge del entendimiento. Aquella siendo primera, acaso no permite ver con claridad dónde se confunde aquel ente etéreo que en si tiene siempre algo más que relaciona y no se queda dentro de su soliloquio egocéntrico contemplándose el ombligo? En ese caso la evidencia que surge del apego a la verdad es aquella que le pone fin a la querella.

Veamos las cosas racionalmente. Una mujer en lo que es, siempre será más. Siendo más, dios no es. A la perfección escapa como todo mortal y no hay nadie que se lo diga. Estima al hombre tosco, burdo, simple, grosero, ciego, fácil de engañar, sencillo de seducir, y se maneja con ligereza. Si dentro del hombre caben empero ojos que ven aquello que causa su pérdida acaso no desaparecerá la necesidad de todo argumento coactivo? Es ella quien se rendirá sola, si realmente tiene evidencia de que solo uno sabe ajustar la palabra a aquello que le hace daño. La verdad frontal en manos de un hombre debe conquistar al mismo tiempo a Atena, Afrodita y Hera. Que tenga que ser una mujer quien se lo diga, señor von Gotha, reflejo de mucho desfallecimiento generalizado.

Precisamente, toda la cuestión reside ahí. A la mujer no se la critica, no se la insulta, no se la ofende, no se la brusquea, no se la acusa. Tiene su razón de ser. Pero yo pienso que cuando un hombre se agarra de lo erótico para decir exactamente el mal que le aparece a los ojos, no incurre en ninguno de los delitos anteriores. Hay que ser muy hombre para hacerlo. Eso nos faltaba. Y precisamente eso, lo erótico, cuando aparece desde dentro, acaso no aparece una sola vez? Sobre ese quedarse de pie en el saber que no hay amor que no diga el mal se sitúa el eje que debe condicionar toda posible relación. Y en la conciencia de ello, no es que el hombre sea más perfecto, porque aun para ver de otros ojos toma prestado, pero tiene de qué corregirse a si mismo. Al hombre no se le dan órdenes, no se le impone evidencia, no se ataca su orgullo, no se manifiestan sus debilidades, salvo cuando no es capaz de enderezar su camino solo, pero en ese caso, no se le habla, se lo echa. Ni tan siquiera. Se le cierran las puertas en las narices. Por inepto.

La guerra está en otro sitio. La batalla se encuentra en otro lugar. Delante tuyo no hay nada que haga llamado al amor, por no hablar de lo erótico. Se desvanece hasta el cuento porque no hay hombre que haga llamado a la verdad, sino que impones, tutelas, ciegas, callas, escondes. No hay nadie que gane esa guerra. Y aunque, señor von Gotha, aunque yo o usted, hoy, movidos por tamaña evidencia de algún sitio sacásemos el coraje de decir … algo, ese algo sería un grito absurdo en medio del desierto, porque no hay nadie que llame, nadie que pregunte, nadie que se inquiera, nadie a quien, en definitiva, interese. Sobre nuestras nucas la voz de la muerte en tres tonos distintos diciendo eso mismo: no supimos gestionar el asunto como debíamos. Ya. Se acabó. Queda solo la muerte y que aquel que sobreviva encuentre de qué alimentar de nuevo el alma.

Hasta las líneas eróticas ambivalentes se alimentan de la verdad y la verdad hace tiempo que ya no dice nada. Parece mucho más seductor el usurpador, la mentira, la sustitución, el clono, en el fondo. Juanis no sería un ladrón malo, pero tardaría mucho tiempo en darse cuenta de que no hace nada más que alimentarse de aquel. Hasta ahí hemos llegado. No hay nada más. No queda nada más. Lo ve? A líneas de Hera, negativa. A líneas de Afrodita, negativa. A líneas de discernimiento, negativa. El ppp corresponde a tres ceros con mayúsculas.

Es cierto que se constata cierta confusión de líneas. Corresponde el meteorito a España o a Francia? A los tzarakatzanos o a los gitanos? A Miguel o Gabriel? Se cruzan las líneas de modo casi invisibles, como cuando nos encerramos en casa para soñar con Afrodita o decimos Afrodita dentro de la apariencia del orden hogareño. Poco importa. Hasta eso no hace nada más que revelar la evidencia última: se acabó. No queda nada. Se agotó la miel. La leche dejó de fluir. Olvídelo, señor von Gotha. Déjelo más tarde y piense ahora en el orden de la guerra, a ver si de la confrontación con la muerte al menos nos sale hombre que despierte algún anhelo en la mujer.

Claro que … “Sí.” Claro que Atena ha vencido a Afrodita y a Hera. Atena que yo me soñase, me dirá, pero ya es algo. Consideremos el asunto desde ese ángulo. Si Afrodita está en Paris, lo que hemos hecho es encerrarla en su casa con aires de señora de buen comportar, mientras le servimos algún que otro modesto mensajero personal. Debe ser personal, aquel también. Si Hera está en Atenas, la hemos dejado más sola que la una, soñando imposibles hasta que admita que se ha enamorado. Con un poco de suerte, terminamos por enamorar a la una de la otra para distraerlas un rato y mandamos a Atena para que se lleve el fruto de tanto pensamiento. Aunque sea el punto cero, pero es exactamente ahí donde estamos, acaso no le hemos roto ya el orgullo y resguardo último a la mujer, la pretensión a que los hijos son suyos? No hemos dejado una semilla de verdad en algún lado que hace prevalecer la palabra en el pensamiento sobre tanto vaivén afectivo? Mire. Se han puesto las tres en fila india para realizar nuestros planes.

Si Hera representa la indiferencia del lazo formal, Afrodita expresa la seducción vana y no especificada. Solo con un poco de inteligencia desenredas el entuerto y ganas el placer carnal dentro de la estabilidad del hogar, preservado ambos dentro de cierto ánimo guerrero. Y vengativo, de vez en cuando.

Pero es extraño, no? El  combate efectivo del meteorito y de la peste, deja la guerra como única solución. Se combaten ambos en líneas cruzadas como se le sustraen vástagos al amor faltante a través de quien representa la guerra. Lo que implica que en este instante de la batalla, prima Rafael sobre Gabriel y Miguel, o los godos sobre tzarakatzanos o gitanos. Qué tiene Rafael sobre los anteriores en este momento? El criterio de discernimiento que le pueda aparecer a la mente. A Miguel ya le da igual que le caiga un pedrusco a todo el mundo encima sin preguntarse sobre quién exactamente. Tal y como están las cosas, ya ni avisa, para que salga alguno corriendo antes del momento fatal. A Gabriel le da igual que sucumba todo el mundo a una especie de orgía última que multiplique la peste hasta acabar con todos. Cuando el hombre lleva un arma en la mano, aun discierne. O puede. O pudiese. La peste no tiene ojos, y los meteoritos, tampoco. Pudiese. Queda la posibilidad de acompañar de algún pensamiento un desenlace en si necesario e inevitable? Quién mata a quién y por qué? Acaso no es lo mismo que preguntarse quién ama a quién y por qué? Por qué morimos, finalmente? A cada consecuencia no corresponderá una sola causa? La lanza partida francesa de la segunda guerra ha abierto una brecha que hace que no solo la muerte recaiga sobre quien no debe, sino también el amor. La falta de discernimiento es causa de la hecatombe, y al origen de este estamos nosotros por no haber sabido ponerle freno al sinsentido a tiempo.

Solo queda pensarlo. Puede una falsa acusación conllevar una mayor claridad en el discernimiento? La falsa acusación no se siente como el amor, ni se impone como la muerte: se dice. Empezar a decir quizá sea el único comienzo viable aunque sea empezando con una mentira. “Por qué me dices la verdad de mi error?” “Porque me hace falta todo el resto para seguir viviendo.”

Definitivamente Melina Kanakaredes es la única solución. Lo militar pasa a lo civil a través de un cambio del principio de gestión. Lo militar simplemente se enfurece y el orden al que se somete canaliza la furia hacia un lugar determinado. Es instintivo y preserva la vida cuando es atacada. Lo civil debiera fundarse en un orden racional que actúa a través de la reacción ordenada a la relación entre la percepción intuitiva y el orden del entendimiento. Y esto no puede sino basarse en la armonía de la relación entre los hombres y las mujeres. Es esto lo que ha desaparecido. Y solo queda la cólera. Lógicamente desaparece el orden civil y pasamos a pensar en la mera supervivencia para generar un orden nuevo. Lo que se nos va es el orden civil. Nos da igual ya todo. Usted, Afrodita, hace dos hijas por coacción de Hera, se calla, no protesta, y no rechista. Es una cuestión de simple supervivencia. Se acabaron los juegos. Pero precisamente. Podemos o no aun pretender a discernimiento y con ello a la libertad civil?

Cual es el mayor error de la sociedad civil en este momento? El juego de la falsa acusación, de la pretensión, de la sustitución, de la desviación de culpa. Digamos que Melina Kanakaredes es la sociedad civil. Toda feliz, encarna el bamboleo, el cambio de opinión, el claro y neto desorden, el pretender a más de lo que somos, etc. de esta misma sociedad. Dejémosla llevar el descaro hasta la cúspide. Y ahora, justo ahora, levántemonos para pegar un golpe sobre la mesa. No. Es que no es amor. Es que estoy francamente hasta las narices, ya. Es una obligación, una necesidad, una coacción surgida prácticamente de modo inevitable de la devoción derrochada por las precedentes protagonistas de nuestra tragedia. No está ahí? La racionalidad de lo que luego se extendiese hacia todos los ámbitos de la sociedad y se particularizase de modos aun más concretos, aunque insistimos sobre la muy definida particularización haciendo referencia a nombres concretos, fechas y lugares de nacimiento, acaso no se sitúa ahí? Y ese es el criterio que permite de fundar o mantener la sociedad civil, o, a falta de voluntarios para realizar ese aspecto del plan, para saber a quién alcanzará la bala.

Voluntariamente y no por coacción, Melina Kanakaredes irá a rescatar a las chiquillas de la obligación de ser. Ya. Tenemos un hueco abierto a la realización personal dentro de una relación de deuda, graciosamente asumida por accidente, pero ya es algo más que una pistola sobre la nuca. Nosotros aun no estamos ahí. Ahora debería escribir una carta que dijese: estimada señora Kanakaredes, soy yo la forma de su destino (Hera o Miguel) y la última expresión de la realización de su deseo (Afrodita o Gabriel) además de poder aportar la expliación necesaria a tanto revuelo (Atena o Rafael). No nos da para tanto. Pero se ha dibujado la posibilidad. Si nos llevamos a las chiquillas de ese lado del oceáno, convierten la angustiosa necesidad que precedía en una posibilidad de realización. Para ellas, por lo menos. A mi me quedaría por agregar ‘gracias a usted’.

Es una evidencia de que estamos en mucho mejor posición que hace unos días para evaluar la realidad de hoy. Solamente pasando por ese tamiz la realidad existente, sabemos donde no hay futuro, donde los niños ya no tienen destino. La guerra es aun imprecisa, y se utilizarán indeterminados tanques en vez de flechas, pero se aleja a gran velocidad de la masacre ciega. No, no es amor. Es absoluta necesidad. Es que estábamos hasta las narices, ya.

Sigamos. Imagínemos que en vez de sacar una pistola ante las imprecaciones de ayer – y no dije ni la mitad de lo que pensaba -, Melina Kanakaredes se rinde a semejante horrorosa evidencia y se dice, eso es. El criterio casi impuesto que nos sirve para evaluar la realidad, se vuelve un reconocimiento asentido. Si es este último criterio el que determina el juicio que tenemos sobre la realidad sabemos que contenemos el ajuste adecuado para mover a la artillería. La conciencia de esa realidad no hace avisar cuando debemos, reunir bajo un mismo techo a todos los culpables de los más horrendos crímenes y ajustar el tiro aunque sea masivo con respecto a la realidad que tenemos enfrente nuestro. La guerra tiene un criterio de discernimiento ajustado. Aun pensando que tengas enfrente un enemigo que no teniendo vida, no tiene discernimiento y atacará a ciegas, sabes que su presencia suscitará la misma reacción y que ablandarás las posiciones según vas recuperando la noción preliminar.

Habrá guerra? Es inevitable.

Aunque la guerra se ordena en formaciones masivas, que se digan nacionales u otras, el soldado siempre está solo delante de la muerte. No se vuelve de la guerra sano con la conciencia de ser un asesino. Solo ese concepto, en el que cabe toda vida futura, permite tener la conciencia clara sobre el hecho de que el tiro alcanza a quien tiene que alcanzar y ese es el único modo de ganar una guerra. Cuantos más comparten esa somera noción del sentido que puede tener nuestra existencia, tanto más fácilmente se erradica el mal que lo pone en peligro y tanto más rápidamente acaban las contiendas.

La situación no da para nada más que la conciencia de la obligación? Con ello ya vives y vuelves victorioso mientras no pretendas a más.

No es cuestión de amoríos. Es cuestión de criterios de discernimiento. Es ese el que hemos perdido, señor von Gotha y vamos a necesitar por los menos 30 años para recuperarlo, aventuras para arriba o para abajo.

Es evidente que el conocimiento es binomial también. Rafael sale de su ancestral inocencia. Si pensamos que la mujer se ocupase de la gestión de lo intuitivo y el hombre de la gestión del pensamiento racional, cómo se relacionan? En qué sentido condiciona un qué hacer cotidiano? Cómo influye sobre una realidad social más general? Habiendo derrotado a Grecia con el inexorable atractivo de tanto pensamiento bien hecho y habiendo conseguido de ese modo robarle hasta los hijos a las mujeres, quizá no tengamos más remedio que volver a ella para responder a esas preguntas. Es extraño, dijeras, que solo pensando que alguien pegue un berrido bien colocado en un momento dado, quepa pensar una armonía poniendo fin a la eterna rencilla entre las diosas. Personalmente no sé qué aspecto tenga eso, pero es posible concebirlo ahora. Es obvio que una descomunal verdad sobre un error que de ese modo se corrije en la relación a otro, permite pensar no solo una estabilidad del hogar a largo plazo, sino incluso el compartir ciertos aspectos de orden intelectual coordinando habilidades y, por qué no, el placer derivado de otro tipo de comunicación.

Lo difícil es pensar una afirmación de la identidad que no pase necesariamente por una manifestación de superioridad. Es un hecho que un hombre tiene que ver un algo más en una mujer que le merezca un esfuerzo y que solo la consigue si saca de si aquello que nombra lo que lo vela. No hay nadie que se coloque por encima del otro, y se restablecen muy profundos equilibrios internos de ese modo. Pero no me dirá que fundamentalmente era tan difícil girar el pensamiento en esa dirección, señor von Gotha?

Francamente hubiese preferido no tener que radicalizar tanto mi posición personal, pero de perdidos al río.

Los soberanos no son señores de la guerra. Preservar el futuro en la descendencia, cuando ya no hay amor, cuando se diluyen hasta los lazos formales, indica una destrucción total de nuestra generación (Inès de la Fressange). Saber imponer semejante evidencia preservando aunque sea lo formal (Alkisti Protopsaltis), obliga a una dictadura militar que avisa de guerra en la que muchos mueren. Encontrar a quien entienda eso, aunque no ame, preserva un territorio que mantiene la libertad civil (Melina Kanakaredes). El soberano indica de por lo que hace siguiendo los leves impulsos de lo que la realidad misma presenta. Cuando los ejércitos entienden a los soberanos, no temen la muerte: haga lo que haga, lo que hace preserva lo que quede de reservas de vida. No hay nunca más de lo que hay: rendirse a esa evidencia, la fuente de sabiduría del soberano.

Tiempo era de que comprendiese que yo nunca ganaré una guerra. No es asunto mío. El problema reside en saber si hay alguien que siga las leves indicaciones de lo que refleja la realidad general. Podemos decir que de 1980 a 1992, nos confrontamos a una destrucción total. De 1992 a 2003, amenaza una dictadura militar. De 2003 a 2010, se estudia la viabilidad de una sociedad civil ordenada según un concepto adecuado. Dónde estamos? En Baviera. Los imperios no pueden hacerse sino por la relación que establece el pueblo a alguien que lo traduce en términos que lo identifican. Y vice versa. Para enamorarse hacen falta campos de algodón que quizá solo se vean cuando pase la tormenta. No tiene vuelta de hoja.

Y lo mejor es no perderlos nunca de vista una vez que se logra verlos.

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Lo malo es que la realidad, la otra, la de los resúmenes de tu vida en wikipedia también existe.

Si no fuera por ellos, – pero al final, qué te permitiese saber qué es qué -, los compañeros de viaje de Melina Kanakaredes habrían sido, dentro de un complejo bastante extraño pasando de Grecia a Francia para alcanzar un blanco llamado Inès de la Fressange: una china llamada Li, una francesa llamada Hannah, una profesora de filosofía del arte llamada Anne Moeglin-Delcroix y yo (Rose d’hiver). Los nombres son siempre muy aproximados.

Li era muy joven por aquellas épocas, y debía tener unos 20 o 21 años, experta en kung fu, entra en un templo shaolin obedeciendo a órdenes de una maestra y ‘memoriza’ el llamado enigma del ‘oro cobre’, de aproximadamente el siglo 1 antes de Cristo. No entiendo muy bien el chino, pero entendí que desgraciadamente el ‘oro cobre’ es una trampa tendida a mujeres que se introducen en ciertos últimos reductos de la masculinidad shaolin, y construye un camino que solo se resuelve dándole primacía a las estructuras del entendimiento, por lo que las mujeres que se adentran por él, terminan por sufrir de un triste final. Li utilizaría un camino parecido al abierto por la hipótesis de la fusión para salir a la superficie otra vez en 2003, aprovechando la muerte accidental de un varón moviéndose en líneas psicopáticas. Sigue siendo bastante joven.

Hannah está ligada a la familia Rothschild, miembro del SEDAN y de la configuración anticrística que se ha formado en Francia, se le jura un periplo lleno de sufrimientos a los que solo ella podrá resistir en 1980 (Iniciación goda) y debe haber llegado ya a los picos más altos del Himalaya en 1991 tras casi desangrarse a causa de un disparo en Jerusalén en 1986, aprox. Debe estar en coma ya desde hace unos años y estoy buscando sus líneas a través del asesino, cosa que conseguiría en 1992.

Anne Moeglin-Delcroix sufre un colapso cerebral en 1991 tras ingerir un exceso de sustancias químicas que supuestamente ‘me sientan muy bien a mi’. Hija de Roger Franceschi, ocupará su lugar en la sede de las Llamas en Suiza y fundará el SEDAN. Profesora de filosofía del arte en la Sorbona Paris IV, pasará posteriormente a Paris I. Moviéndose en una estructura de entendimiento doble espacial, es el eje principal de las transacciones hacia Inès de la Fressange.

En ese momento yo tengo 25 años, estoy en el tercer año de filosofía y vivo al lado del Pont Neuf en París en la rue de Nevers.

Si consideramos que la estructura de interacción general se dice en Sask/Natasha, y que a parte de los arriba mencionados, se encuentran en líneas de transacción, la misma Inès de la Fressange, Anne-Hélène Nicolas, Alkisti Protopsaltis y su madre, podemos decir que la fiesta se hizo en parámetros medianamente divertidos.

Es ese ‘tertulio’ en el que se encuentra Melina Kanakaredes un frío día de febrero de 1991. Qué tipo de realidad pudiese configurar eso después, justo después de salir de la ciénaga de un coma bastante seductor en el fondo? Es un hecho que empieza actuar ese mismo año, probablemente a finales del mismo, después de haber presuntamente actuado en algún sitio un par de años antes, pero nunca se llega a un casting sin haber hecho nada antes y hay gente que tiene mucha fantasía. También se casa, o eso hace figurar, en 1992 aprox con un griego de Ohio llamado Constantinidis. Podemos suponer que este tiene una estructura de entendimiento doble espacial muy parecida a la de Anne Moeglin Delcroix, cosa que le salvó la vida, por lo que no es de extrañar que acabe en un contexto similar aunque un tanto alejado. Sí. Necesariamente el señor Constantinidis debe saber mucho de antigüedades, lo que acerca del contexto del arte.

Lo más probable es que tenga una amiga, una amiga que se pareciese mucho a alguien como Sandra Oh, actriz que viene del Canadá de origen coreano. El coreano daría cabida relativamente sencilla a una posible fusión de los tipos Hannah/Li, que deben aparecer dentro de una mente a la Kanakaredes como una sola persona. Por qué Melina Kanakaredes se ha ‘casado’ en 1992? Porque Sandra Oh se iría con un tal Payne en 2003. Poco importa quien sea quien, pero las fechas son muy convenientes para nuestra reconstrucción. Melina Kanakaredes entra en el CSI, Miami y después New York, en 2004 y ello hasta 2010. Se retira justo a tiempo para esperar a ver si su informante ha resucitado o no. Hace buena pareja con Gary Sinise. Este, otro tipo bastante extraño, se mueve en una estructura colindante a un doble temporal.

Un doble temporal es un orden de la mente que confunde el exterior con su percepción interna, dando una especie de giro hacia dentro de la mirada. Es como si la mente no situase un brazo en el exterior, sino que lo considere desde el punto de vista de la percepción que resulta a través de él en el tiempo. Dependiendo de los tipos, esto causa un incremento de la información psicopática que se relaciona con la masa temporal psíquica en relaciones variables. Gary Sinise sabe muy bien qué es lo que origina una muerte, aunque probablemente no desde el punto de vista moral. El orden que determina la causa debe ser exterior. Hace un buen policía.

Recuerdo que hubo una intervención en un momento dado, ya que por desgracia mi reputation estaba en juego a causa de la introducción de Melina Kanakaredes en ciertas esferas. Y desgraciadamente de maneras muy ambiguas. Lo más probable era que consiguiese meterse en ciertos sitios gracias a mi maravillosa estrategia de ‘marketing’. Teniendo esta, sin embargo, decide utilizarla en contra del SEDA y lanza graves acusaciones contra mi, personalmente, y eso dentro de un contexto de tráfico de diamantes. Le dije al señor von Gotha que si sucedía lo del disparo, cosa que por desgracia me parecía cada vez más probable, la sacasen del circuito de investigación y … la obligasen a casarse. Hay que saber sacar provecho de inversiones que cuestan 3 millones de dólares y una infiltración dentro de cierto contexto griego podía quizá ser mucho más provechoso que la sarta de tonterías derivadas de ciertas conversaciones con Alkisti Protopsaltis. Melina Kanakaredes probablemente no se casase nunca y eso que se había creido a pies juntillas que ciertos bárbaros de origen mongol obligaban a las pobres Protopsaltis a casarse a los 14 años. Terminaría por decir que ‘estaba viviendo bajo el mismo techo con un tal y que eso necesariamente implicaba que se había casado.’ “Por qué no utiliza el nombre de su marido después de casada?” “Porque es aun más difícil de pronunciar que mi nombre de soltera.” Lo que es muy relativo a si mismo. Al fin y al cabo Constantinidis se relaciona muy fácilmente con Constantinos, mientras que eso de Kanakaredes no tiene mucho origen definido.

Supongamos que llega a un acuerdo con Constantinidis, lo que, si es cierto lo de los chocolates, le cuesta el restaurante Troia en Ohio. Quiero decir que lo de los chocolates debe referirse probablemente a los padres de Constantinidis, y la fecha y lugar de nacimiento, también. Es lo más lógico. Si alguien te pregunta todas esas cosas de sopetón, lo más probable es que menciones un montón de cosas que se refieran a alguien que está relativamente cerca. La víctima del acuerdo, en este caso. Los actores siempre cuentan mentiras aunque no haga falta y la cuestión consiste solo en hacer las correspondientes derivaciones. Es gracioso: Kanakaredes no sabe inventarse las mentiras. Las apoya sobre datos reales que corresponden a otra persona. Constantinidis nació en 1967 y el hecho de disponer de un restaurante propio, es razón suficiente como para aceptar ciertas condiciones. Por qué no.

Por qué se ‘casa’ Kanakaredes en 1992? Porque Oh se irá con Payne en 2003. Claro que también se lo han impuesto, pero es una evidencia que hay que tener bajo control a ciertos objetos voladores desconocidos.

Porque Oh se irá con Payne en 2003.

Eso es lo que dice. En 1991. “Hay algo que no entiendo muy bien, señor von Gotha, y eso, eso nos puede costar un esfuerzo inmenso suplementario. Al fin y al cabo basta con hacer coincidir lo que decimos con lo que pensamos para evitar ese disparo. Y el no hacerlo es lo que provoca el que se crea ese montón de tonterías de parte de Protopsaltis. No veo dónde se encuentra el eje de distorsión. Fíjese. Cuan escandalosas circunstancias. En el peor de los casos, y son lo que suelen ser verdad, se caerá dentro de una reversión temporal. Pero no veo cómo ponerle remedio.”

Es lógico que Anne Moeglin terminase por llevarse un premio, porque está más que claro que Melina Kanakaredes estaba perdiendo su medalla a gran rapidez. También es normal que terminase por tener dos hijas, aunque bien cupiese preguntarse de dónde salieron, en 1999 y 2003. Li se va en 2003. Oh se va en 2003. Si calculamos que Li conseguirá hacerse un hueco en la realidad exterior en 2002/4, Melina Kanakaredes sabe de antemano que la asociación a una realidad concreta de esos tipos – Hannah también se despierta del coma en 2003 y baja de las montñas en ese momento -, se irá por 2003. Lo que es una buena razón para casarse. No? Puede la consecuencia aparecer antes de la causa? En casos de reversión temporal, es lo más probable.

Sin embargo una reversión temporal se lee de dos maneras. Supongamos que eso mueve ciertos mecanismos del inconsciente. Lo que aparece hacia afuera es que Melina Kanakaredes esconde a Oh detrás de ciertas apariencias. Claro que vuelve a coincidir con los sucesos de 1991. Hannah está en coma. Li ha muerto. Las dos están en el ámbito de lo ‘escondido’. Moeglin sin embargo se mueve aun dentro de ciertos espacios, quizá como un autómata, pero se mueve. Lo que ocupa el espacio aparente, que se asocia con facilidad a la realidad social, es un tipo doble espacial que nos ha salvado la vida. El resto se mueve detrás, invisibles sombras contribuyendo a que se realicen realidades extrañas y desconocidas para la mayoría.

Los nudos que se forjan en el inconsciente se reflejan cuando volvemos a recuperar nuestros espíritus, pero no solo. Las causas subjetivas que contribuyeron a que no se evitase el accidente, también. El rastro que queda en mi, que me mete en inverosímiles historias ligadas al tráfico de diamantes, debe reflejarse en la construcción de realidad que se hace después en todos los afectados por la colisión. La causa. Ah sí. Que la afectividad real se esconde. Hay gente que se educa así. Se guarda la indiferencia que nos asegura la autonomía para forjar los lazos sociales y cuando eventualmente la carga afectiva se hace demasiado pesada, se ‘esconde’ su canalización hacia algún personaje secundario apareciendo por el camino. Dónde está la verdad? Lo que la sociedad transmite es la mentira de una verdad muy escondida. Es lógico que Kanakaredes se crea todo lo que dice Protopsaltis. Es más. Lo más probable es que se lo crea todo el mundo. El mundo es así.

Y eso cómo se cura? Según Xristos Kakarantzas basta con una pequeña aventura sexual al borde de la carretera para que salga a la luz todo lo que se esconde, ajustando los conceptos para ponerlos en su sitio. Es verdad. Pero es demasiado tarde. Yo no hablo griego lo suficientemente bien como para proceder a semejantes reajustes en 1991.

Entonces dos eventos más están ligados directamente con Melina Kanakaredes. El experimento del cuerno del tiempo y … la oscura red que determina el funcionamiento de Medio Oriente y parte de los Balcanes. Precisamente, señora Kanakaredes. Usted conoce a alguien que se llama Federmann? A alguien que se llama Salif? El Hotel King David de Jerusalén, pertenecía a una familia egipcia originaria de Alejandría, extrañamente. Sirvió de cuartel general del ejército británico durante la segunda guerra, sufrió un atentado de bomba que voló una de las alas durante la guerra de liberación israelí, se quedó vacío y fue adquirido sobre 1960 por dos hermanos llamados Federmann. Supongo que estos Federmann tenían contactos en Alejandría para proceder a la compra. Uno de los dos Federmann, tuvo dos hijas. Una de ellas fue expulsada de los EEUU sobre 1999 por una cuestión de impago de impuestos ligado a los casinos de las Vegas y se refugió en Jerusalén. Se divorció en … 2003. Hay coincidencias realmente graciosas. Sobre todo si usted la conoce. Bien me da que tiene más o menos su edad.

La señorita Federmann, si concluyo bien, se ve involucrada en asunto de alta traición en Israel, vendiendo algo a una sucursal mafiosa siria, dependiendo de un muy oscuro personaje que se hace llamar Salif, ligada a la Iglesia Católica, cristiana de procedencia, ligada al tráfico de armas, trato de blancas y sobre todo, al tráfico de drogas generando kamikazes. Salif debía visitar a su familia de vez en cuando en Alejandría y debe ser gran amiga de Trapizonda. Salif, a su vez, controla el tráfico hacia occidente de la mafia china de Sipsei y japonesa, llamada de Kenzo. Salif muere en 2003. Hay gente que realmente tiene muy mala suerte. Sipsei muere en Jerusalén en 2003, buscando salida hacia los EEUU. Porsiak muere en 2003. Es cierto que lo único que le faltaba al cuadro es el tráfico de diamantes. La mentira social debe reflejar alguna verdad muy escondida.

“Señorita Kanakaredes. Su sistema se debiera llamar ppp.” “Yo no tenga nada que ver con los p&p.” “Vaya. No, ppp quería decir personal conviction, personal engagement y personal perspective. Qué es p&p, señorita Kanakaredes?” Nunca se lo preguntaría. Se podría concluir más tarde con facilidad que los nombres griegos empezando por ‘papa’ agrupaban a ciertas gentes ligadas a una tradición que yo traduje por ‘adivina (pithia) y pitagórica’. Las matemáticas, los experimentos, las adivinanzas, las proyecciones de futuro… La sede original de las Llamas del Infierno, quizá. Papathanassi, Papadimitriou, Papapanagioutou, Papandreu, Papantoniou … P & P & … algo más. Algunos más, algunos menos, todos ligados a cierto circuito médico, relacionado con las drogas, la magia, las prácticas experimentales. Sí. Solo falta el Papanicolao.

Es evidente, señora Kanakaredes, que tiene usted información suficiente sobre sectas y mafias para rellenar un expediente entero de la Interpol, ya en 1980, sin tener necesariamente que recurrir a acusarme a mi de tráfico de diamantes. Le gusta el helado de maracuja? Está bueno.

Vamos a acusarla de complicidad en el encubrimiento de organizaciones ilegales, de orden mafioso y sectario, tendiendo a desestabilizar la seguridad internacional. Le hace gracia? Falsa acusación, inducción en error de la justicia, uso de falsos datos personales, egocentrismo severo, apropiación indebida de estrategias de marketing del vecino, inconsistencia e incoherencia. Cuadro neurótico psicótico con dejes megalómanos. Ah sí. Debe sufrir de trastornos de la personalidad y de la identificación sexual. Por desgracia, no se la puede acusar de tendencias incestuosas y casi no de adulterio, tampoco. Es usted muy fiel con sus apaños personales.

Le voy a decir una cosa. Si los EEUU invierte 3 millones en usted es porque usted parece alguien muy fiable. Si lo parece es gracias a la adecuación de una estrategia mía a cierta realidad. Estrategia que utiliza para rellenar el envase con una gran cantidad de informaciones falsas. Entenderá que si los EEUU pierden 3 millones es indirectamente culpa mía y soy yo quien estoy en deuda por meterme en camisas de once varas. Es cierto que el informante apareció cuando aun podía pretender creer en sus buenas disposiciones y que su cambio de opinión puede conducir a un cambio de opinión mío, también. No tengo por qué aparecer en 2010. Pero es mi estrategia la que usted está utilizando y es mi nombre el que está en juego. Cuanta información vale 3 millones de dólares? Tendré que revolver todo el Medio Oriente para conseguirla …

Es una evidencia que usted no es nada más que un ejemplo ejemplar de una mala inversión. Ve. La libertad civil, esa misma que garantiza agresiones territoriales contra Rusia y los EEUU. Esa misma que hace de la falsa acusación una zanahoria para salir a la caza de gentes que está intentando estabilizar ciertas situaciones. Me entiende por qué a veces se prefieran las dictaduras militares por vía de invasión de los territorios biológicos del vecino? Porque 3 millones de dólares se van al infierno a causa de la espontánea decisión de cambiar de idea.

Por un lado. Por el otro, debiera saber que la tensión aquel día en el Hotel Oroverde en Guayaquil hizo que la llamada agente británica sucumbiese a un shock nervioso durante seis meses. Usted sabe lo que significa pasearse toda una vida con una acusación pendiendo encima de tu cabeza que te liga al tráfico de diamantes? Tiene gracia? Eso. Lo de hacerse un supuesto destino propio apoyado sobre las evidencias del vecino, al que, al mismo tiempo, se hace llevar el peso de toda la acusación? Es eso, la libertad civil? El vivir a costa del vecino para salir en alguna portada? Cuando la situación se vuelve insoportable, no hay más remedio que de recurrir a la pesada presencia de los tanques. Cuando nos hemos vuelto a ordenar de nuevo gracias a la invulnerable presencia de estrictas regulaciones, empiezan las protestas y las reclamaciones de libertad. Y volvemos a empezar. Vivimos durante unos años del orden cuya huella persiste en la sociedad, y cuando vuelve el caos, hay que agitar de nuevo las dictaduras y la tiranía, para asegurar por lo menos la supervivencia. No sé lo que tenga que ver la libertad con el hacer lo que nos da la gana, porque me parece que son dos cosas distintas.

Pero también es cierto, señor von Gotha. Por qué aquellos que se pasan la vida acusando al ejército de asesino y sanguinario debiera, otra vez, terminar por chupar del bote de sus adquisiciones? Es verdad. Que la llamada libertad civil se atenga a sus propias consecuencias. Sucumbe a un disparo, claro, y al final, el mero hecho de no querer asumir responsabilidades que no derivan de nuestras acciones, nos obligará a desviar ligeramente la trayectoria de una bala. La sacamos o no de una reversión temporal, señora Kanakaredes? Necesariamente. Tendrá que recuperar sus espíritus para firmar su confesión. O me va a decir que no conoce a Federmann? Que no había oído nunca el nombre de Salif? Hm? Si le saltan los tiempos, parecerá un poco inocoherente su … relato. Sí. Haremos eso también. Pero le digo honestamente una cosa. No sé qué haré con usted … después.

Es gracioso, verdad? La sociedad civil tendrá que recurrir a un soldado raso para ordenar un cuadro neurótico y psicótico en reversión temporal, con la infinidad de medios de los que dispone. Pero claro, deben estar sometidos a la misma lógica: empiezas por una falsa acusación y terminas por operar un cáncer por medio millón de dólares. Tiene lógica. Usted qué sabe de los p&p, señora Kanakaredes?

Es posible. La falsa acusación debiera conllevar necesariamente la conclusión según la que el que acusa en falso, sabe más de lo que debiera. Si la sociedad se da cuenta de eso, quizá se salven hasta las libertades civiles. Qué le parece?

Si. Apostemos por Kanakaredes. Porque si en el peor de las casos termina hasta por formalizarse una acusación que me ligue al tráfico de diamantes, quizá se entienda de modos muy inteligibles por qué, a veces, no hay más remedio que de optar por las dictaduras militares.

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Pensando que se podía hablar con Melina Kanakaredes, la que, de las personas de nuestra edad, parecía la más seria de todas, concluí que había gente que podía originar una guerra por 6 millones de dólares. O sea que volví a poner todas las cartas encima de la mesa. Podía ser posible que todo el periplo de Alkisti Protopsaltis girase alrededor de 6 millones de dólares? Supongamos que alguien coloca el valor que tú le das a dejarle una descedencia a tu abuela en una cifra con valor monetario. Si yo era capaz de figurarme extrañas interacciones recogiendo animosidades seculares y aprovechando espontáneas apariciones de señoras Trapizondas para conseguirlo, qué podría hacer alguien para conseguir 6 millones de dólares? Hasta matar a su madre, supuse. Todo es mucho más sencillo si se consideran incluso posibilidades que no derivan en ningún caso de nuestra manera de pensar. Aunque también es cierto, pensé, que de modo muy inmediato, tanto el señor von Gotha como yo, nos habíamos tirado encima del ‘botín’. Yo sé que yo estaba de muy mal humor y que me había parecido altamente ofensivo el movimiento. No sé lo que le haría tanta gracia al señor von Gotha al respecto. Extrañamente, sin embargo, la respuesta muy rápida de nuestro equipo, había aniquilado de un solo golpe las intenciones tanto de Trapizonda como de Protopsalti. Sí que servimos para algo, señor von Gotha, aunque es lógico que en este caso no haya nadie para admirar tan casual golpe maestro.

Yo sé que nunca conté con recompensas monetarias. Fundamentalmente no sabía para qué sirviese todo eso en un mundo que se estaba diluyendo a ojos vistas y mucho me temía que intentar darle un valor me habría obligado a asumir además la responsabilidad de evaluar las posibilidades de un sistema financiero viable. Sé que en la situación de 1980 era mucho más importante restaurar integridades en el sentido de responder eficazmente incluso a ofensas subjetivas que de pretender a saber lo que fuese una inversión rentable.

Supongo que la querella era más profunda. Entes ligados al gobierno de los pueblos, sobre todo en su versión matriarcal, digamos, o racial, estiman que lo que es prioritario es la ley y el estudio de la realidad que te permite evaluar las situaciones y que lo financiero deriva de ello. En el fondo el sistema es muy sencillo: se define una identidad nacional o racial que se ordena en leyes y administraciones y demás. Dependiendo de la capacidad de uno u otro a enriquecer esa identidad o preservarla, sube en rangos, mientras que los que la dañan o atacan, ocupan lugares menores dentro de la organización general. Lo financiero determina rangos relativamente a las habilidades de los unos y los otros. La querella que surge sobre todo después de 1945, cuando empieza a presumirse que es lo financiero lo que rige el mundo, es que ‘nosotros’ mantenemos que lo financiero sin ley y estructura social equivalente colapsa de por la falta de vertebración de las sociedades.

Lógicamente tomo graves distancias hacia la teoría inducida por Gaucher, que pretende que basta con tener mucho dinero, aunque provenga de contextos ilícitos, para pretender a lugares de gobierno. Lógicamente el dilema Trapizonda me interesa: acaso la misma ley no será suficiente para restablecer el orden original? La llamada teoría del ‘botín’, entra dentro de un contexto ideológico muy calentado por la muy férrea decisión de los unos y los otros a no ceder un milímetro dentro de las posiciones definidas por cada cual. Acaso tenemos razón? termino por preguntar, estimando que es posible que nos hayamos perdido algún capítulo de la evolución histórica. Independientemente de la forma que termine por imponerse, una cosa está clara: el principio fundamental que hace depender lo financiero de la ley, que sea de la casa o del estado, me parece mucho más correcto que el que pretende hacer gobierno a través de las finanzas. Es necesario situar el punto de partida ahí para comprender la evolución de las distintas posiciones. Yo soy honesta con alguien dentro de mi propio sistema porque en el fondo, partimos de las mismas premisas y conocemos las reglas del juego. Pero qué pasa cuando lo que nos confronta son posiciones fundamentales diametralmente opuestas? A mi entender, la señora Trapizonda está infringiendo todo tipo de códigos nacionales, internacionales e incluso del orden de la relación personal, para surfear alegremente sobre la espuma de las apariencias sociales con todo el costo implicado. No se la puede atacar, porque es un eje financiero fundamental. Entiendo que su manera de proceder, si se multiplica, debe terminar en una especie de dictadura oligárquica que termine por esclavizar a los pueblos, y ello tanto más que los polos soberanos están muy debilitados. Mi posición fundamental no me permite rebajarme a su nivel, porque pierdo la justificación de mi posición. Pero la querella permite el uso de lo que llamaría después ‘fraude legal’. La ley misma tiene en si de qué restablecer equilibrios fundamentales, concluyo rápidamente, si se considera que tampoco tienes por qué ser honesto con quien quiere engañarte dentro de la presunción según la que su fondo metafísico contiene más verdad que el tuyo. No veo otra posición viable. Mantener posiciones legalistas dentro de un concepto que le da todo el valor al dinero, genera epicentros de economía sanos que no derivan del mismo sistema, sino del esfuerzo de algunos por mantener posiciones muy atacadas. No veo por qué mantuviese un sistema que me está atacando y que aun y con ello, depende para sobrevivir de mis esfuerzos. Tras alguna meditación y visto el entusiasmo del señor von Gotha ante la idea de integrar el ‘botín’ como noción financiera, se da luz verde a la generalización de este tipo de práctica dentro de un severo contexto legal.

Existe un fraude llamado de los 6 millones? Desde mi punto de vista anterior, sí. Lo que justifica la transacción es un casamiento, casamiento que según lo que se establece progresivamente, ni tiene, ni tendrá fundamento. Donde interviene la noción de fraude? La conciencia de este hecho, sustituye progresivamente el fundamento por una serie de claúsulas que en realidad solo manifiestan una cosa: no hay casamiento. Entonces, qué justifica la transacción? Nada. Desde mi punto de vista, la transacción es nula. Pero un contrato entre dos personas lleno de claúsulas, es un documento legal. Se justifica el que la señora Trapizonda ponga 3 millones en una cuenta a mi nombre? Según la legislación griega, es un regalo. Transacción legal. Se justifica el que otros tres aterricen en mi propiedad? Deriva de contrato. Transacción legal, a su vez.

Olvidemos el casamiento. Es legal el regalarle 3 millones de dólares a alguien? En Grecia, sí. Es legal hacer un contrato válido entre dos particulares sujeto a claúsulas que fija ciertas interacciones financieras? En Grecia, sí. Pero la situación no se presenta originalmente así, sino ligada a una realidad social determinada que debiera contener sus propias exigencias. Pero no las contiene en el mundo regido por las finanzas actual. No tengo por qué ser más exigente con el mundo de lo que lo es el mundo mismo. Cedo posiciones? En ningún caso. Sigue siendo la ley la que determina la validez de las transacciones. Es inmoral? No en caso de contienda. Al fin y al cabo, presumo al cabo de cierto rato, si Melina Kanakaredes tiene razón, Alkisti Protopsaltis intentará matarme para quedarse con los seis, por lo que en el fondo, lo uno vale lo otro. Terminamos por tener razón: la ley y el exhaustivo análisis de la situación prevalecen sobre el mero interés financiero. Ellas pierden, nosotros ganamos. No hay mal que por bien no venga.

Sí que servimos para algo, señor von Gotha.

Este caso particular me daría mucho que pensar. De hecho, llegaría a justificar hasta la estafa de Xristos Kakarantzas, que depende de un error bancario. Si haces un préstamo de 10 con una garantía de 3 y quiebra la garantía y se vende una fábrica al mejor postor, que paga 1, quién tiene la culpa? El banco. Peor para ellos. Mientras no haya habido soborno para obtener el préstamo, no hay ilegiladad. En otros países hay leyes prohibiendo la quiebra artificial, lo que es el caso aqui, y leyes prohibiendo el acuerdo entre personas para bajar el precio de la puja. En Grecia, no. Atenas juzga el caso ‘legal’. Lo que significa? Que si alguien lo hace, puede que lo hagan otros, lo que exige el ajuste de la legislación. El análisis del caso particular obliga a introducir leyes que prohiban la quiebra artificial y el acuerdo ilícito en caso de puja. El banco Agrotiki ha perdido un millón de dólares. Le interesa apoyar los intereses financieros o al cuerpo legislativo? Lo gracioso es que la Agrotiki pertenece al estado y lo único que se le ocurre es optar por medidas coactivas colaterales para ‘vengarse’. Los estados no se vengan, regulan gracias a legislaciones.

Casos similares pueden incluso jugar con legislaciones nacionales. Si en Grecia un préstamo entre particulares se fija ante notario, un préstamo proviniendo de un país con leyes distintas, en Grecia es … un regalo. Pero entonces, en qué un disparo intencional se distingue de una bala perdida? El grave problema que aparece cuando tratas los problemas desde ese ángulo es el de saber si se puede, en justicia, juzgar la intencionalidad. “No hay intencionalidad,” dice una juez en Grecia. “No está usted aqui para hacer evaluaciones morales sino para juzgar hechos, señora juez.”

Volvamos al caso de la bala. Por qué se pudiese presumir que hay intencionalidad en el caso de que corresponda a cierta realidad nuestro dibujo? Porque le tirador está de rodillas. No hace falta ponerse de rodillas para alcanzar un blanco aunque sea en movimiento, a una distancia no demasiada alejada. Pero un tiro de alta precisión, sí, porque precisa de un apoyo reforzado. Hay intencionalidad de fraude en el contrato de los 6 millones? No. Hay intencionalidad de restauración de ciertos equilibrios. Hay intencionalidad de fraude en el préstamo de Xristos Kakarantzas? Terminará por invertir en el mercado negro. Es obvio que es imposible juzgar la intencionalidad, pero podemos presuponer que esta determina hechos concretos que no entran dentro de un cuadro legal. O sí, en el caso en el que la intencionalidad no sea ilegítima. Si Grecia pierde 1 millón de dólares, la culpa no será nunca nada más que suya. Pero si Xristos Kakarantzas invierte en negocios ilegales, puede que recupere dos, por confiscación del ‘botín’. Debe vengarse el estado? El aviso Kakarantzas, obligando a cambiar la legislación, vale 1 millón de dólares. Si se queda ahí, mejor para él. Si quiere pasarse de listo, terminará por caer, antes o después.

Desde mi punto de vista no hay riesgo de que el concepto integrado del ‘botín’ en las finanzas cause disturbios en la situación judicial general.

Nuestro ‘botín’ socava empero el lazo social del casamiento, se quiera o no, eje de todo funcionamiento social y financiero. O revela la insuficiencia en su manejo y causa probablemente de los graves disturbios financieros generales. La cuestión que se plantea es la de saber si la persona privada tiene el derecho de recomponer un contrato social conteniendo ciertas claúsulas. “Nos hemos casado. Pero nos hemos puesto de acuerdo para que cada cual siga viviendo su vida.” (!??!) No son claúsulas restrictivas, aumentan el campo de acción, lo que es ilegal. Pero qué? Acaso un acuerdo verbal entre dos personas tiene validez legal? No. El hueco se encuentra ahí. “No, señora, usted ha firmado un papel que dice que le será fiel a su marido aunque sea marica, y no puede ni debe, buscarle vástagos en cualquier lugar que se tercie.” Es así de sencillo. Pero si nadie pone denuncia por adulterio porque ambos dos están de acuerdo, el hecho no adquirirá jamás relevancia social. Una mujer adúltera, o un marido demasiado aficionado a los farolillos rojos, pierde categoría de credibilidad en la mayoría de las sociedades. Pero si están de acuerdo, unas personas que ponen sus acuerdos verbales personales por encima de un contrato social, tienen la misma credibilidad que unos sacrificados, esforzados a la causa de la fidelidad.

Qué validez tiene en ese caso un contrato social cuyo incumplimiento no se castiga de por si? Ninguno. Eso decía yo. Al final, como mucho, lo único que te queda es encontrar un criterio de fiabilidad que ate una persona a otra porque las dos saben que pueden fiarse de la otra. En ese caso, qué tiene mayor valor de credibilidad, los primeros o los segundos, aunque no se hayan casado? Lo que nos devuelve a la cuestión de Dagmar Kahn. Estoy completamente de acuerdo con el señor von Gotha en que si esta se mantiene en lo que dice, tiene mucho mayor fondo de credibilidad que … mis padres, por ejemplo. Entonces no nos casamos? Hace falta? Para qué, si al final todo el mundo hace lo que le da la gana. Porque lo del intercambio de parejas, abunda y un ABC del año 2001, hace proliferar los anuncios de servicios de prostitutas(os) para matrimonios … (!!???) Si se socava el contrato eje regulador de las sociedades, qué queda de los otros? Acaso lo que regula la relación personal, no es lo que determina la relación a cualquier otro tipo de contrato? O las leyes, que son contractuales en si. O el estado, que es el ente legislador y garantía del contrato.

Es cierto que me pregunto qué razones tuviese para ‘someterme’ a un estado que se socava tan alegremente a si mismo. En cualquier caso, una cosa está clara: cuando el estado no se da los medios de regular el control de los contratos primarios, lo único que queda es el contrato mismo, y los medios de hacerlo valer. Sigo pensando lo mismo. La entidad reguladora de un contrato entre particulares no puede ser el estado. Precisamente. Solo una entidad que supiese evaluar el acuerdo verbal también, puede suponer que disponga de los medios de control para determinar si hay cumplimiento o incumplimiento.

Eso es lo que hay. El área limitada del soberano teniendo bajo su tutela lo ‘particular’, puede servir de entidad reguladora. Estamos muy lejos de algo de ese estilo. En 1980 lo único que rije, son las leyes. Y los contratos. Buena tarea tendrá un juez para desenredar este enredo. Quizá haya cristales que, si se pegan bien, vuelven a reconstruir un jarrón.

Es evidente que si la base social se apoya sobre un contrato entre particulares para ordenarse, es porque se supone que sobre un armonía natural original se forjan criterios de estabilidad que a su vez, obligan al individuo a mantener pautas de fiabilidad y credibilidad. No hay que pensar mucho para darse cuenta de que alguien que no mantiene contratos privados, tendrá problemas para llegar a la hora, hacer las cosas como dios manda o regular sus estados financieros, afectando de ese modo un entorno laboral y consiguientemente, social. Si se condiciona un entorno social que obliga a lo segundo sin presuponer lo primero, será lo artificial de la imposición lo que terminará por hacer colapsar al individuo. Simplemente no tiene el apoyo primordial para poder regirse por esas pautas, lo que explica las depresiones, el stress y el progresivo escurrimiento hacia la permisividad legal para desbloquear la situación.

Si lo que falla en este caso es la superposición de intereses personales sobre los contratos sociales, lo único que nos queda es una ciega imposición de la ley. Con un solo intento de asesinato, Alkisti Protopsalti pierde incluso la territorialidad de su masa biológica y desaparece en tanto que ente individual debajo de la violenta imposición de la ley y el interés general. Cuando lo que está en juego es la vida de 300 millones de personas dependiendo de un leve fluctuar de las almas, no da el juego para muertes violentas con la finalidad de quedarse con 6 millones de dólares. Tampoco tengo por qué rendirle cuentas a nadie: las cosas están asi y lo mínimo que se puede hacer es respetar las cosas tal y como están. Y los intentos de asesinato no entran en ese cuadro. Si ni tan siquiera eso entra dentro de la mente de la mayoría de la gente, se impone la evidencia, no queda otra. En el caso en el que se realice la fusión de 2003, las sociedades civiles y sus ‘caprichos’ desaparecen debajo del manto de los generales o de las invasiones bárbaras.

Claro que Melina Kanakaredes evita el percance in extremis. Es demasiado tarde? A mi entender, es demasiado tarde.

Se puede constatar el paralelo entre la aparición de Anastasia Romanoff y el llamado plan de la CCE. Es casi inmediato. Romanoff implica Kanakaredes, aunque sea de modo virtual, y eso, extrañamente, la CCE. Por qué? La solución Romanoff implica deshacer una fusión, deshacerla, a su vez, implica bloquear la transacción de acaparamiento de la realidad biológica Protopsalti. Y ello, a su vez, la posibilidad de mantener las libertades civiles. Lo que implica? Que la mera posibilidad dejará abierta la acción social durante 30 años lo suficiente como para que se involucre el estado alemán de Iguazu y Skopje. Si estos se sienten muy fuertes, puede que procedan a una agresión territorial de los EEUU o de Rusia, por ejemplo. Aunque todavía esté de moda lo de señalar con el dedo al vecino, en 30 años, tendremos los criterios de discernimiento suficientes. El 11 de septiembre y el ataque de la Opera de Moscú son dos causas de guerra subrayadas en rojo, si Francia y Alemania están involucradas.

Olvidemos a Francia, que no nos concierne. Cuando usted no ha impuesto un orden marcial como finalidad en Alemania y pasan 30 años y se encuentra al cabo de ellos con dos superpotencias en tanto que enemigos potenciales, sin pensar en las hordas bárbaras, qué hace? Le escribe cartas a un amor eterno? Es posible que no tenga otra solución. Es cierto que no niego la eficacia del recorrido: se preserva el linaje imperial y dentro de todo aun hay un mañana, quizá. Sirve para tan poca cosa el preservar la libertad civil?  Dijeras que no vale la pena.

Quizá valgan para algo más. Qué tenemos, dentro de todo? Al jefe delegado de las tropas alemanas, en Dagmar Kahn. Cuantas tropas reune a su alrededor? Un 60%? Y prácticamente toda la artillería. En caso de contienda, retirar el 60% de las tropas es casi como venderle causa al ofuscado. Al que no negase razón, por otro lado. Se puede intercambiar Baviera por ese pequeño gesto de simpatía? No es imposible. La CCE no es nada más que el reflejo de un interés general. A una potencia extranjera en guerra, le conviene enfrentarse con el menor número posible de enemigos. Si yo puedo asegurar la retirada del 60% de las tropas, se me puede agradecer con el territorio bávaro. Bush piensa que eso está un poco estampado contra el muro, abre hacia Austria, Hungría, Serbia y Montenegro, y asegura al menos, puerto. La CEE es una interesante zona neutra en medio de Europa. Solo le queda repartirse el botín con Putin para no causar una confrontación entre ambos y se quedan los dos más anchos que largos. Supongo que Putin no tiene problema en repoblar el norte de Alemania con … mongoles, por ejemplo.

La libertad civil tiene muchas ventajas. Se revela exactamente dónde está el origen del desorden y se preserva lo poco que quede de vida. Si Dagmar Kahn cuenta con por lo menos en 80% de la población bávara, puede proceder a declarar el reino de Baviera y a cerrar las fronteras del norte. Menos no permite controlar el flujo de interacción con el norte y sería causa perdida. Vale la pena? Es una evidencia que no puedes pasarte la vida persiguiendo caprichos cuando hay cosas esenciales en juego y que por otro lado, gran parte de lo esencial es incomprensible para la mayoría. A veces solo queda el suponer que si las cosas son asi, mejor es hacer lo que haya que hacer. Yo no pierdo 30 años de mi vida atacando Skopje e Iguazu. Gano la evidencia de lo justificado de la contienda y me aseguro un territorio donde pueda tranquilamente comer salchichas en una fiesta de la cerveza. Que el resto se pierda, me da lo mismo. Tampoco me quería a mi.

Tiene razón el señor von Gotha. Optemos por Melina Kanakaredes como solución.

Que las fusiones del tipo descrito arriba son posibles, yo lo vería más tarde claramente en la hipótesis de 1991. De hecho, una china, Li, enredada en las turbulencias del inconsciente, encontrará salida 12 años más tarde gracias a un dispositivo similar. “El capitán es siempre el último en abandonar el barco, señora Kanakaredes… Le gusta el kung fu? Es un interesante ejercicio.”

Es una evidencia que esa fusión produciría un Franceschi que aniquila la voluntad del pueblo en favor de una dictadura militar bastante oprimente. La prueba? Dagmar Kahn tardaría 30 años en acordarse de su nombre.

Lo gracioso es que Li terminó por apasionarse por las minas de cobre. Y, su familia, señora Kanakaredes, tenía o tiene minas en Egipto y zonas colindantes? Ha visto. Solo le hace falta el interesarse por los ángeles, también. Le presentaré a sus compañeros de viaje después, si tengo tiempo.

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Concluyo ahora que estaba planeando un traslado psíquico para 2002, cosa quizá rara en mis registros temporales, pero en todo caso no imposible. Mi programa no terminaba en 2002, aunque se me acabasen las reservas psíquicas. Lo más probable es que pensase en utilizar el lazo formal para irrumpir un poco violentamente en la existencia de Alkisti Protopsalti, utilizando los caminos abiertos por el fantasma. Si ya había uno, por qué no cupiese un segundo? Hay historias de amor que tienen finales un poco inusitados. Es gracioso como idea. De repente, Alkisti Protopsaltis hubiese hecho sus maletas para ponerse a cazar a Bauer en Iguazú. Son cosas que pasan. Todo el mundo cambia de vez en cuando de trayectoria vital.

Todo lo indica. Me he apropiado las coordenadas psíquicas y tengo la vía de acceso. Un certero disparo coincidiendo con el impacto del meteorito, echa un fantasma y da cabida a otro, hablando un idioma regulador que apenas deja huella cuando se relaciona con el exterior. Violento machismo haciendo de su voluntad una hoja de papel… Quizá fuese el oscuro presagio de esta posibilidad la que la hizo recurrir a Melina Kanakaredes. Quizá fuese otra casualidad, como todas las que acontencían por aquellos momentos.

En todo caso sucedió, aunque con un poco de antelación. Era otoño de 2001. Bajaba como a veces a la fuente al lado de la carretera con el rebaño de ovejas, y unos cazadores subían por el mismo camino. Estaban a unos 200 metros cuando el uno alzó el rifle y lo apuntó en mi dirección. Me reí. ‘Dispara,’ dije, aunque sabía que no me oía. No me  inmuté en exceso. Seguí caminando y aquel bajó el rifle. Se cruzaron los caminos un poco después. “Hola, parece que no os falta el sentido del humor. De dónde venís?” “De Atenas.” “Y a qué os dedicaís?” “Excavamos.” “Tesoros? O haceís túneles en el metro?” “Mucho sabes.” “Lo que hace falta.” Iba pasando de largo cuando me giré y les dije: “Tengo otras cosas que hacer. Decid que me morí.” Se rieron. “También eso es posible,” dijo uno. Yo llegué a la fuente poco después. Ellos se habían vuelto minúsculos puntitos en el horizonte. Los seguí un rato con la mirada. “Bobos,” pensé.

La tenue luz de la tarde parecía brillar más que de costumbre y pensé que es una evidencia que a veces llega la hora en la que la cita con Michail se hace irreversible. Parecía muy calculado, excesivamente planeado, como si hubieses pasado el resto de tu existencia a esperar ese momento. Luego se fue la luz. “Es un hecho que los ángeles saben los que hacen, pero me gustaría saber quienes hubiesen podido querer adjudicarse el derecho de la ejecución. Y por qué finalmente. Les molestará la vida bucólica.” Detrás de los implacables juicios de los ángeles se mueven las intenciones de terceros, como sombras, que dejan huella en los gestos, los movimientos y los tonos de voz. Un rastro llevando directamente a quien hubiese podido concebir la realización, apropiándose el juicio. Asi había encontrado a Porsiak. Es eficaz como metodología. A veces basta con dejarse matar, un poco. Me quedé pensando. Repasaba el encuentro con los cazadores una y otra vez. “Hay cosas que no nos conviene saber.” Concluí.

Aquella tarde le dije a Iota Iupa que había cazadores buscando tesoros y extrañamente aquella no dudó un segundo sobre el significado del evento. “Habría que encontrarlos,” dijo, “tampoco debe haber tantos que vengan de fuera.” “Eran simpáticos,” dije, “y además, quién dió la orden?” “De dónde venían?” “De Atenas.” “Vaya,” dijo. “Siempre hay modo de encontrarlos,” insistió. “Y modo de evitar que los encuentres, ya que no dudo de que modos haya. No me conviene. Que vuelvan y digan que morí. Dejarán de fastidiar los de Atenas.” “Pero quiénes serían?” Me reí. “No sé. Los que están construyendo el metro. Quizá les moleste la competencia en el tráfico de antigüedades.” “Estarían buscando a Xristos?” “No creo. Debe haber millones en juego. Quizá lo sepa y quizá, no me interese saberlo. Era una broma lo de las antigüedades.” “No deberías salir. Y si vuelven?” “No volverán. No ves que ya morí?” “Tienes modos muy raros de gestionar las cosas,” dijo aquella y le pedí un café. “Cada cual ordena las cosas según lo que más le conviene. Yo tengo que encontrar una salida. Esta puede ser una.” “No te dejan irte?” “No sé. Siempre hay un por si acaso. Esto en todo caso confirma mis sospechas. Además llegaron antes de tiempo.” “Yo creo que buscaban a otra persona,” dijo tras algún silencio. “Es posible,” contesté, “pero sea como sea, irreversiblemente volverán a Atenas.”

Missing in action. Quedaba bonito.

Había otro cálculo un poco extraño cuyas posibilidades de realización me habían parecido muy pequeñas. Independientemente de que seguramente fuese posible el encontrarle una lógica a la presencia de Melina Kanakaredes en nuestro tertulio, desde mi punto de vista, correspondía solo a una intervención espontánea. Cuan maravilloso concepto. “Qué será lo espontáneo?” me pregunté y me volví a quedar mirando mi plan existencial. “Esto es un plan matemático, ciego y frío sin ninguna posibilidad de que haya una intervención exterior. O un sobresalto interno. Por eso se agotan las reservas psíquicas. La vida no es así. Debiera haber un elemento espontáneo en algún sitio.” Un elemento espontáneo. Y de dónde lo sacase?

Desde mi punto de vista nada había sido accidental. La aparición de los generales tenía que ver con mi misteriosa formación, la de los soberanos con todos los secretos que no me revelaban, la de la señora de la Mota con el análisis de la filiación en tipos psíquicos, la del señor von Gotha también, y la de la familia Tzelepi, con las líneas de comunicación con Tula. En el fondo se hizo una confirmación de mis intuiciones de modo un tanto carambolesco, y los movimientos un tanto caóticos que seguía con cierto interés, parecían corresponder a interacciones lógicas estudiadas con antelación. Alkisti Protopsalti se encontraba en líneas y tampoco era de extrañar su brusca irrupción dentro del conjunto. La única que no cabía en todo eso era Melina Kanakaredes. Un elemento aleatorio inesperado, me dije, y me puse a estudiar su posible periplo. “Señor von Gotha, esta mujer va ya en si y de por si un tanto estrellada, o sea que lo mejor es considerar el pensamiento de la reacción espontánea dentro de nuestros periplos.” El señor von Gotha preguntó si no se podía hacer nada y le dije que no. Que el libre albedrío prevalecía sobre los programas impuestos a la voluntad libre, que ella parecía meterse en una decisión que la ponía en un frente muy expuesto y que lo más probable era que acabase con un tiro en la nuca en algún sitio. “Con un poco de suerte, habremos conseguido hasta entonces apreciar lo espontáneo hasta tal punto que hagamos un esfuerzo conjunto por desviar la trayectoria de la bala de unos milímetros. Es todo lo que podemos hacer.” “Y te interesa lo espontáneo?” “Puede ser una alternativa interesante.”

Todo tenía cierta lógica, finalmente. Si no me confundía, la profunda sapiencia goda basada en malabares del pensamiento un tanto incomprensibles, debía haber conllevado la sospecha según la que disponían de ingentes medios de espionaje y de transmisión, lo que explicaba el gran afán de ciertas gentes en cuanto al desarrollo de ese tipo de prácticas y artilugios. Lógicamente el desarrollo punta de estos sistemas debía aterrizar en el origen, sabiamente orquestado, inteligentemente ordenado. Me reía. “Con lo fácil que es hacer una pregunta,” me dije. “Al fin y al cabo tampoco debe ser tan difícil formalizar las tablas de tanta intuición expuesta a las peores informaciones. Si las quiere alguien. Francamente no entiendo qué ventaja le ve a la gente a vivir en un mundo donde supiese que en un par de años le va a caer un meteorito encima, se desarrollan pestes mortales y amenaza una catastrófica invasión bárbara. Con lo bien que se vive en la pura inocencia.” Pero qué hacía Melina Kanakaredes en todo eso?

“Al final nos echarán la culpa a nosotros otra vez,” le dije al señor von Gotha, “mira que conocer la fecha exacta del disparo y hasta su trayectoria. Imposible si no estamos detrás. Y si ellos piensan que lo que sabemos lo sabemos por los mismos medios que ellos, acaso no nos acusarán por lo menos de espionaje? Hay que tener realmente mucho cuidado en este mundo.” “De dónde viene Melina Kanakaredes?” preguntó aquel. “A mi me da por que es persa, pero no pondría mi mano en el fuego por eso.” “No es imposible. Los persas se mezclaron con los griegos en la época de Alejandro Magno. Y … kan es una raíz extraña para el griego. Significa rojo o rubí en persa, sangre en turco, señor en idiomas asiáticos.” “Solo hace falta saber si akar significa piedra para que se convierta en una gota en turco,” dije. “Y así una piedra de rubí se convierte en una gota de sangre por arte del traslado semántico.” Se rió. “Tú crees que los persas son espontáneos?” preguntó. “No, no más que tú o yo. De mucha profecía andan suspendidos sus destinos. Pero algo que quizá provenga de una fusión del griego y el persa ha producido la noción de lo espontáneo en la interacción con nuestros sistemas. Debe tener una lógica, pero lo gracioso es que no la veo y es divertido eso, un champiñón que sale de la nada que te exige estar alerta las 24 horas al día para evaluar de modo aproximado por dónde te va a caer el boomerang.” “Y no puedes detectar la lógica.” “Ah, señor von Gotha, todo es posible, siempre. Pero no le parece que tiene su gracia el dejar un elemento aleatorio condicionar tu existencia para sufrir de alguna sorpresa de vez en cuando? No me diga que eso de calcular todo de antemano no tiene algún aspecto aburrido y pesado que hubiese que decorar de algún jarrón de flores que te alegre la vista.” “Sí …” dijo, dubitativo, “pero ese pequeño elemento aleatorio te puede costar la vida.” “O salvármela, quién sabe. Bueno. Ya que insiste. Y haga el favor de sacar sus deducciones solo. Al fin y al cabo, me podría dejar con mi diversión, pero bien veo que le preocupa en exceso.” “Es que tú dices que va estrellada.” “Ella. Lo que no implica que las interacciones de la lógicas tenga el mismo efecto. Total. Observe el proceso. Si entiendo bien, la señora Trapizonda se está dedicando a captar líneas de vida, ejercicio que prosigue su hija con mucho afán, intentando sobre todo con atrapar las líneas de las montañas para someterse a la mayor cantidad de gentes posible y eso, si entiendo bien, dentro de la idea de reproducir un Franceschi. Si Melina Kanakaredes está en la proximidad local de estos vampiros, es muy posible que haya sido una de las primeras en pasar por el crucigrama. Y bien, qué es lo extraño?” “Que es Protopsalti quien la llama y no al revés.” “Sí. La jerarquía es inversa. En caso de sumisión de líneas debía haber sido Kanakaredes quien encontrase los medios de contactar a Protopsalti y no al revés. Por qué se han revertido las líneas? Le da superioridad jerárquica a aquella.” “Termina por contarle todos sus secretos.” “Es cierto. Pero consigue intercambiarlo por un resumen de los tertulios de internet, lo que le garantiza una vía de acceso a ciertos lugares prominentes que pueden llevarla a la cúspide social. Y eso lo sabe.” “Pues no sé.” “Ve. Es extraño. Ella oye cosas. Es un mecanismo típico el desinterarse de cosas para suscitar una reacción. Y llama Protopsalti. Esa mujer es muy lista. Pero cupiese saber el cómo.” “Sabes?” “Puede ser una reversión interna.” “Cómo?” “Una protección de líneas muy vieja. Como si dices que lo contrario de lo que más envidia te da, debe ser lo tuyo. Hace un zig zag. Como la bala. Se quedará sola, es lógico.” “No entiendo.” “Imagínese que en vez de lanzar líneas hacia un persona en concreto, las llevas a alguien dentro de una lógica de ‘envidia o celos’, sin que sepa muy bien cómo. Se supone que cómo el tipo en cuestión no corresponde a la señalización original, lo hace todo mal, lo que provoca la reacción agresiva de aquella. Este habla con gente para decir lo mal que lo tratan, como quien se extraña de que puedan suceder semejantes cosas, y se extiende el rumor del hecho. La reconstrucción paulatina de los sucesos, atrae la atención de uno, que se identifica con lo contrario de lo anterior.” “No está mal. Significa que hay mujeres que se han esforzado mucho en explicarles a los hombres en qué nube aleatoria de pensamiento pasan sus erráticas existencias. Y por qué se quedaría sola con tan maravilloso sistema?” “Porque en una contextualidad actual, donde el hombre ha pasado a la lógica de lo fácil, el primero le impondría la evidencia de la captación de líneas.” “Y lo mataría.” “No es imposible. Hay gente que se toma esas cosas bastante en serio. Lo que significa que las líneas eróticas están codificadas en lógica … del diablo. Adúltera y asesina. Los celos deben ser así, verdad?” “Es posible. Entonces esconde una identidad dentro de una falsa.” “Eso pienso.” “Y eso causa una reacción espontánea?” “Eso parece. Tenga en cuenta que esa lógica parece muy debilitada por la presión exterior. Pero se asociase.” “Y se pueden hacer cálculos con eso?” “No lo diría imposible.”

“Dime en qué cambia el periplo.” “Supongamos que tenemos algo. Una masa de intuiciones ordenadas en un enjambre de palabras con las correspondientes teorías y lógicas. Dentro de ello, nosotros nos sometemos a lo que hay, con algunas variables de intención, y en el mejor de los casos, con un principio de orientación firme. Nos sometemos. Hay esto y en esto, nosotros podemos hacer esto o aquello. Hay una línea temporal de tanto, que se puede agotar antes o después. Y se acabó. Pero qué pasa si te rebelas?” “Es un movimiento espontáneo de difícil evaluación.” “O no. Nos falta un parámetro de evaluación. Algo falla. Algo falla irremediablemente. Retomemos la idiosincrasia masculina goda. La mujer flota libremente por los espacios y de modo casual, el impacto de la relación hace avanzar un pensamiento en cierta dirección eventual. Pero en qué mundo, en qué pensamiento o masa de demostraciones se encuentra la mujer?” “Ya. Somos un poco egocéntricos. En el fondo, para nosotros, la mujer solo adquiere inteligibilidad con respecto a nosotros.” “Eso dijera.” “Pero debe tener sus propios proyectos, sus metas y sus aspiraciones, e incluso, si bien se considera, hasta su inteligibilidad propia.” “Eso parece.” “Y cuales son?” “Pues … no sé. A lo mejor enredarte en la demostración según la que no eres nada sin ella.” “Lo que explicaría muchas rencillas.” “Es posible. Y la mayoría de los inconvenientes.” “Es verdad eso?” “El qué?” “Que no somos nada sin una mujer?” “No lo sé. Es posible.” “Vaya. Y no es que niegue la importancia de la mujer que en el fondo determina la mayoría de nuestras acciones. Pero no ser nada sin ella? Tampoco habrá que tragarse el orgullo hasta ese punto.”

“Mire. Pongamos una cosa al lado de la otra, y eso aunque están bastante embrolladas. Digamos que tenemos por un lado una masa de conocimientos que se apoyan en criterios internos: intuiciones, lógicas, relaciones. Y luego hay matemáticas de esas con números que calculan la velocidad de los meteoritos. Usted dónde se pondría?” “Pues si te digo la verdad, no sé qué tiene que ver Rafael con las matemáticas. Yo creo que me quedo con lo segundo.” “Quédese ahí, férreamente agarrado a su identificación propia y retomemos el ejemplo del meteorito. Digamos que todo sucede como previsto y el aspecto de los imanes en Grecia, no existe. A qué se debe la colisión de los meteoritos?” “A una pura, simple y tonta casualidad.” “Eso dijera. Y, la casualidad, le da sentido a una vida?” “Pues no. Solo la constatamos y participamos de ella sin saber lo que hacemos.” “Ve. Ahora convirtamos todo eso en historias. Una love story por aqui, un Rambo por allá, un James Bond por el otro lado. Cual es la ‘mujer’ que le va como guante al evento de la colisión?” “La de los imanes.” “Y solo esa. Pero está en esferas distintas, no? Un evento se dice en cálculos matemáticos, masas físicas y químicas, interacciones de frecuencias. El otro cuenta la historia de unas gentes que van de un lado para otro sin saber muy bien lo que hacen. Referencias a la historia, mitologías, textos sagrados, refranes y dichos, lógicas psíquicas.” “Correcto. Y sin embargo hay una coincidencia exacta entre un evento y el otro, de algún modo. Incluso interactuan. Si todas esas gentes no se moviesen movidas por el peso de las profecías, acaso fuese fácil de convencer a Francia de hacer una torre, disque para producir superhombres? Y si esa torre no se construye, movería las masas cósmicas?” “Nosotros debemos ser los que construyen la torre para hacer superhombres.” Suspiró el señor von Gotha. Y eso después de haberse golpeado la frente con la palma de la mano, como quien prefiere rendirse a cierta evidencia intuida desde hacía tiempo. “Debe ser eso hacer un hijo,” continuó, casi movido por un impulso afectivo. “Todo te mueve sin que sepas de dónde viene y al final tanto trajín termina por construir una torre que deja sus perceptibles huellas en el universo. En este caso, por suerte, elimina a los gemelos en un proceso abortivo muy favorable, pero dentro de todo, se podría pensar que un proceso semejante produzca un retoño un poco menos … digamos, destructor.” “Digamos.” “Entonces lo que define el amor, sería el lazo invisible que une las dos dimensiones de la realidad a través de algo que te hace ver claramente que una cosa se relaciona con la otra.” “Es posible, aunque yo dijera que falta de dinámica interna. Quizá sea el módulo que lo contiene. Y qué precede?” “La historia.” “Eso dijera, ve. Es obvio. La comprensión aunque sea intuitiva de masas de realidades implicadas en un suceso, permite utilizar lógicas compensatorias que mueven la realidad de algún modo y resuelven un problema. Cabría esperar que si se racionalizasen las relaciones, en vez de decir que la torre hace superhombres, se pudiese explicar el punto con la suficiente autoridad como para imponer la única solución sin tener que dar tantas vueltas. Yo pondría el amor ahí. En la racionalización de la relación permitiendo darle crédito a un conjunto de palabras que provienen de un sistema lógico distinto.” “El espontáneo.” “Pues … no sé.” “Nos pone en una situación muy ridícula,” dijo, moviendo la mano para rechazar semejante posibilidad en su mera eventualidad. “Lo que es ridículo es que haya que hacer referencia a los superhombres para consegir tamaño efecto. Pero si usted sabe que hay equivalencia entre una cosa y la otra, acaso no es un lugar muy adecuado el que permite interactuar con el universo de modo inteligente?” “Siempre tendremos que encontrar la causa en aquellas y no nos deja, ah, ya lo veo, movimiento espontáneo.” “Tiene usted una manera muy extraña de rebelarse contra su realidad asumida. Acaso no es lo que hace?” “Quizá … Es cierto. Y no se puede pensar una espontaneidad masculina? Hace tiempo que lo he asumido. Ves una bella mujer que pasa a tu lado, y silbas dentro de tu pensamiento o acompañas su presencia de una mirada admirada, pero no pasa nunca nada. Pasa una, pasan diez, y nada. Y luego, justo aquel día, se mueve un resorte interno que sabes que no es tuyo, como dictado por los tatarabuelos, sin que lo controles, lo quieras, lo entiendas, y hace aterrizar alguna en tus brazos sin que sepas cómo. No. No podré jamás afirmar que lo que deriva de un impulso que claramente no es tuyo, corresponda a un movimiento espontáneo, movimiento que dentro de todo debiera depender íntegramente de tu voluntad. Porque sí, en cuanto te alejas un centímetro de los dictámenes de la abuela, de la madre, de tu mujer, sale todo siempre irremediablemente mal. Y no te lo quería decir, pero sí, es a esa dictadura a la que estamos sometidos. Siempre. Siempre que no queremos hacer el ridículo, y muchos optan por esa última opción. Ah. Si supieras hasta qué punto sueño por las noches con una única intuición masculina propia, que salga de su inteligencia, de su sentimiento, de su comprensión de las cosas. Y ya. Lo ves? Otra vez. Una segunda guerra mundial. Un sembrado de cadáveres por doquier. Y parecía tan inteligente, tan bien calculado, tan preciso y matemático. Y luego no queda otra. Lo habíamos pensado antes, sí. Solo eso nos queda. Poner cara de mucha convicción y decir que lo habíamos pensado antes. Sabes? No se lo digas a nadie pero … se lo suelen creer. Sí. Te miran con esos ojos de profunda admiración y reverencia ante tan magna inteligencia y te suelen hacer un café, de inmediato. Eso te paga por todos los sinsabores anteriores. Pero eso son secretos de hombres, hija mía, de esos que nunca se revelan, que nunca se comparten, que solo se hacen mirada ausente cuando ves el paisaje y te dices, ya está, ya llevan la delantera otra vez.” “Y por qué no se quedan en su sitio?” “Qué quieres decir?” “Pues que si yo sé quién es el asesino y no sé disparar, y usted sabe disparar y no sabe quién es el asesino, no le bastaría con complementar lo que yo tengo? Porque yo me diría ya altamente satisfecha con semejante posibilidad.”

“No. No. Es que no entiendes. Es que hay que que utilizar sus argumentos para conseguir lo que se quiere. Las mujeres siempre te rehuyen, siempre, y justo en el momento más crítico. Y dices, como yo sé pegar tiros, tú ahora pasas la noche conmigo. Y luego, claro … termina por suicidarlos sin gastar una bala. Sí. Es esa la consternante y bochornosa constatación de la realidad masculina. Ya. Ya te lo he dicho todo. No queda nada más que confesar el fondo de tan angustiosa perspectiva.” “Y qué tiene que ver una cosa con la otra? Si los asesinos van con las balas, acaso no pasarás una noche con ella porque ambos lo quieren? Sobre el mismo plano de la realidad, quiero decir.” “Ah no. Y tirarte como un … como un perro a sus pies y rogarle que pase unas horas contigo? No. Tiene que haber argumentos coactivos.” “Ya. Y se están agotando esos … argumentos coactivos.” “Tú ves una solución desde tu posición de … como digo, de … outsider?” “Hm.” “Es que eso de la reacción espontánea como que me dice algo. Es que no sé cómo decirlo. Hay algo que nos falta, a los hombres. Una … una aspiración. Y lo convertimos en tanques y fusiles, y cohetes y microchips y parece que va en esa dirección y no, no es eso, al final, no, nunca es eso. Llegas todo orgulloso con una automática en la chaqueta. Sí, dices, aqui un enorme progreso con respecto a los revólveres de tambor, y le enseñas a tu amada esposa, y le explicas todo, sí, e invariablemente te mira con cara de no entender nada y te dice ‘y qué sentido tiene eso otra vez?’ Y ya está. La pregunta fatídica, mortal, seguida siempre del mismo silencio, del mismo sentimiento de haber de nuevo encauzado el asunto en la dirección incorrecta. Y luego, sí, luego están por suerte las Dagmar Kahn y demás que se quedan mirando tus pistolas y tus rifles con mucha atención y dicen cosas como ‘con eso tiras más lejos’, y sientes una enorme satisfacción, como de alguien que te ha comprendido al fin, y no, sigue sin resolver el problema. Tu mujer, aquella misma a la que querías convencer de tu singular atractivo que te garantice su exclusividad para siempre, sigue sin verle el interés a tirar más lejos.” “Lo que quiere es que lo vea por encima suyo?” “No. Es que no entiendes en tu rol de neutro abstracto. Pero no sé cómo decirte. Las mujeres son … no sé, como etéreas figuras que ocupan todos los espacios. Y se va y, pluf, un vacío, una ausencia, un abrrimiento. Y vuelven y empiezan las bromas, y los intereses y las perspectivas de futuro. De nuevo tienes ganas de hacer algo y no de quedarte ahí como una piltrafa encima de tu sillón bebiendo cervezas. Y nosotros, qué somos para ellas? Unos molestos apestosos que siempre llenan la casa de barro y dejan todos los platos sucios en la cocina, llegan reclamando algo de comer y nunca se les llena la panza. Nada. Una miga, un grano de arena, un minúsculo residuo de polvo. Y haces esfuerzos por mantener la diginidad y la calma, y pones cara de mucha convicción y das muchas órdenes, y luego llega invariablemente la mirada envenenada, el gesto displicente, la sonrisa helada, y todo, sí, todo tu teatro se cae por los suelos como un castillo de naipes.” “Ya.” “Es ridículo, verdad?” “Sí… Es decir, no … Supongo que es lo que hay.” “No es trágico, no, es tragicómico. Sí, eso es. Por qué la mujer no aspira nunca a ser como nosotros? Las listas, quiero decir. Tontas hay muchas, pero te ríes. Te imitan, te quitan el espacio, no te dejan respirar pero no admiran nada, pero nada de lo que hacemos nosotros. Y bien. A mi me gustan las patatas asadas con tocino. Y no voy a decir que no. Pero por qué a ella no le gusta mi pistola? Es especial, esta. Una Derringer de plata. Te la regalo, eh? Y bien, te la quedarás mirando como si fuese una basura y me la devolverás preguntando para qué sirve.” “Es bonita,” dije, “no le diría que no.” “Pero no la utilizarías?” “No. No, seguro que no. Pero es bonita.” “Sí, debe ser eso. Algo que une la utilidad a la estética. En algún sitio deben encontrarse los ángulos.”

“A los hombres se les sube el pavo cuando los alabas,” dije tras algún pensamiento. “Pero, pero … si no le dices a una mujer que está guapa aunque vaya vestida de todos los colores, se enfada.” “Hm. Sigo sin entender qué ventaja le ve a ocupar el sitio del vecino. Usted quiere que le digan que va bien vestido?” “Hm. No. Me da igual, en el fondo.” “Ve.” “No, es que no es eso. No llegamos a decirnos de modo adecuado. Nosotros necesitamos que una mujer esté orgullosa de nosotros y nunca lo están, nunca. Yo digo que algo hay en la reacción espontánea. Algo.” “Sí. Es posible. El reconocimiento último de que algo se lleva de prestado. Yo creo que tiene algo que ver con los tiempos. pero cómo quiere que entienda si no habla su mismo idioma?” “No entiendo.” “A mi me da porque la mujer se pasa la vida dentro de una insatisfacción más o menos aproximada, aunque dicha con otras palabras. Si yo tengo una bola de barro, supongo que la devolvería hecha jarrón o jarra, o plato o tazón.” “Y qué tiene que ver la reacción espontánea con eso?” “Pues precisamente. Un día pasas por una calle y ves un montón de aluminio. Pasas de largo. Luego pasas por otra y ves un montón de papel. Pasas de largo. Y finalmente pasas por otra y ves un montón de barro. Ah, dices, eso puede que sirva para algo. Te sientas y se te ocurre hacer un jarrón. La relación inmediata hacia algo dentro de un ímpetu natural que transforma una cosa en otra, acaso no es una reacción espontánea?” “Y las mujeres son montones de barro, aluminio o papel?” “Quizá. O quizá en parte. En parte algo que solo se transforma gracias a la intervención ajena que se somete a una reacción espontánea.” “Y si se ofende?” “Otro riesgo que hay que saber esquivar elegantemente.” “Somos nosotros quienes hacemos que las mujeres sean útiles? Entonces es al revés. Solo se impresionan por lo que sale de ellas mismas que conocen en sus aspectos más anodinos hasta que viene uno de nosotros y hace un avión de papel con todo eso?” “Es posible.” “Y tu polaridad femenina qué dice?” “Por el momento, poca cosa. Tendría que buscarme una víctima apropiada. La polaridad masculina solo se alimenta de soldados, por el momento. Tiene razón. Algo falla, irreversiblemente.” “No está mal, lo del barro.” “Hm. Sí. Claro. Podemos abrir una nueva hipótesis.” “La de Melina Kanakaredes?” “Bastante pincho me parece esta también. Nos podemos llevar un buen rapapolvos.”

“Se puede dejar en la dimensión hipotética.” “Hm.” “No te convence?” “Y si se mete dentro de la hipótesis? Yo trabajaba en virtual con Natasha y Sask y se me han caido ambas dos en la hipótesis.” “Será culpa suya.” “Sí … Hasta que sacan las pistolas. Porque estas … tres, sí, las tres, se llevarían la Derringer sin pedir permiso, además.” “Si cae mi Derringer en manos de tan finas señoritas, no me importaría en exceso.” “Pero a mi la bala que me atravesase el envoltorio biológico, sí.” “Y por qué se irritarían tanto?” “Porque les parece que entras en coto privado de caza, con señal en triángulos negros y blancos además.” “Ya.” “El conocimiento de la lógica de origen te da acceso a información que consideran privada y te acusan de espionaje y … te pegan un tiro.” “No sería lo más inverosimil.” Se rió. “Tiene gracia finalmente.” “Depende de la perspectiva,” contesté.

“Háblame de Melina Kanakaredes. Lo veo. Lo de Alkisti Protopsaltis termina en fusión, es lógico. Te encuentras en fusión, abres un espacio que se presta para ello, y la misma lógica de la fusión se hace operativa cuando te alcanza el tiro. Sí. No me parece inverosimil. En qué Melina Kanakaredes cambia las coordinadas?” “Va disparada a encontrarse con su bala. Mandaremos flores aquel día.” “Cual es la trayectoria de la bala?” “La quiere conocer?” “Sí.” “Espere que se la dibujo.”

“Parece una bala perdida.” “Sí. Es un buen tiro.” “A posta?” “Yo diría.” “Por qué?” “Por la lógica de origen. Esa bala es el reporte de Alkisti Protopsaltis. Tú me ayudarás, verdad? Pero en realidad solo quiere quedarse con seis millones de dólares. Lo primero es lo que parece un accidente. Lo segundo es la intencionalidad primera.” “Ah! Como el lenguaje de Trapizonda.” “Sí.” “Se pueden hacer tiros asi a posta?” “Supongo. Yo no entiendo de tiros. Pero el billar funciona así.” “Difícil de probar.” “Como todo el resto.” “Ah. Ah. Voy cogiéndole el truco al asunto.” “Hm.” “Siempre se superpone una apariencia que se inocenta a la intención real.” “Sí.” “No hay modo de atrapar a esa gente.” “Hm. Páselo a homicidio por negligencia.” “No pasará. Es un accidente.” “Salvo si te llevas al tirador a jugar al billar.” “No es mala idea. Hay una posibilidad sobre 10.000 de que aciertes un tiro así.” “Sí. Salvo si coincide la lógica de origen con la de destino.” “Que sea alguien que haya estudiado el reporte quien haga el tiro.” “Por ejemplo.” “Vaya. Yo me encargo de las flores.” “Es una idea.” “Cómo se puede desviar el ángulo de tiro?” “Parar el derrame? Suspirando.” “No entiendo.” “No quiere que se desvíe el ángulo. No lo ve? Es un proyecto vital acabar con el SEDA. Es muy tozuda esa mujer.” “O sea que solo queda parar el derrame a tiempo?” “Supongo que incluso las decisiones más férreas pasan por revisiones más o menos espontáneas cuando pierdes litros de sangre.” “Te van a echar la culpa.” “No sé pegar tiros. No conozco a nadie por ahí.” “Lo sabes.” “Es todo el problema que mencionaba antes. No existe ese tipo de reconstrucción en el ámbito criminal.” “El rapapolvos que decías.” “Por ejemplo.” “Has desviado el tiro de algunos milímetros.” “Hm.” “Hay modo de evitar el derrame y alcanzar directamente el corazón.” “Sí. Lo hay.” “Cual es la diferencia?” “Hm. Una sospecha.” “Que se pueden cambiar hasta las más férreas decisiones. Te va a caer el muerto encima.” “Sin ningún lugar a dudas, si soy yo quien sospecho semejante sospecha.” “Y si sospecho yo?” “No creo que aguante el peso. Le daría un soponcio.” “Se dejará tentar por semejante sospecha?” “No, no creo. Pero la bala, sí. Es más flexible a ese tipo de sospechas.” “El asesino.” “Sí.” “Perfecto. Unos milímetros llenos de sospechas pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Y ahora, cómo paras el derrame?” “Dificil, parar un derrame. Pero si el camino reverso es correcto, la sospecha la hará caer dentro de mis redes poco después.” “Ah. Los celos que se reflejan en una insistente sospecha.” “Por ejemplo.” “Y entonces?” “Bajas el ritmo del flujo sanguíneo.” “Pierdes menos sangre en más tiempo. Llega a tiempo al hospital?” “Me temo.” “Vaya. Te debe la vida.” “A mi, poca cosa. Es un accidente cuya racionalidad queda por demostrar.” “Es imposible.” “Se queda en el cuadro anterior.” “Interesante. O sea que dentro del mismo cuadro, tú sales de Grecia.” “Si ayudan los mirminguios.”

“A ver un momento. La lógica por la que se encuentra en París en 1991 es la misma por la que se enmascara un tiro deliberado gracias a un accidente?” “Sí.” “Vaya. No hay caminos para bicicletas, ahí?” “No. Por eso me parece tan precaria esta hipótesis.” “Es decir?” “Se van a fusionar los tipos psíquicos.” “Pero tú sales de Grecia.” “Yo salgo igual, es lo que digo. La lógica se puede abstraer e insertar en otro contexto, gracias a la Romanoff, por ejemplo.” “Qué daría eso?” “No sé. No lo he estudiado todavía. Le estoy dando vueltas a esa extraña lógica en interacción.” “O sea que se muere Melina Kanakaredes.” “Hm.” “Pues yo no quiero.” “En buen lugar está para salvarle el pellejo a la gente a costa del vecino.” “En el fondo te da igual.” “Sí … Es lo mismo. En fin, no, pero bueno.” “No lo entiendo.” “Si sacas a alguien de semejante lugar, se te queda el residuo de la lógica que condujo a la muerte.” “Es a ti a quien empezarán a cazar.” “Supongo. O yo me meteré en un lío en esas líneas.” “Ya. Bueno. Tampoco debe ser tan grave. Lo peor que te puede pasar es que termines trabajando para la Interpol mientras Alemania desaparece en llamas. Por qué no? Yo siempre quise trabajar para la Interpol.” “Hm. Digamos. No creo que ella quiera.” “Por qué no le preguntas?” “No puedo. Tendría que preguntarle entonces.” “Cuando se desangre por el camino al hospital.” “Sí.” “Y qué dirá?” “No sé. No soy adivino. Es lúgubre el paisaje, después.” “Mucho?” “Bastante.” “Qué es una fusión de tipos?” “Cuando la gente se muere, se mueren como en grupos. Hay una lógica general que se genera y se refracta en casos particulares y caen unos cuantos al mismo tiempo dentro de la misma red. Si sales, por las razones que sean, se te pegan las otras presencias a la conciencia.” “Ah.” “Sí. Tiene poca gracia. Da un tipo neurótico de leve a muy grave.” “Cual es el muy grave?” “Si se muere alguien por el camino. Tienes la impresión subjetiva de que te acecha la muerte desde dentro. Como si se quedase un camino abierto que te conduce a la muerte.” “Ya. Y si no se muere nadie?” “Te daría la impresión de que de repente te interesan cosas que no te interesaban. La transacción es muy difícil. En líneas fusionadas puede que le veas incluso algo erótico a los asesinatos en serie. No es muy socially correct.” “Ya. A mi me cae bien Melina Kanakaredes.” “Hm. Hasta los cactus serían capaces de enamorarlo, tal y como estás las cosas. Solo pregúntele una cosa.” “Sí.” “Si estima que es correcto que el capitán se quede el último en el barco en un naufragio tras haber metido a todo el mundo en botes.” “Sí.” Diría que sí.

“Eso de una envidia con una sospecha se parecerá a un electro shock?” Preguntó después. “Es posible… Es posible. Quién sabe?” “Dime ahora cómo saldrás de Grecia.” “No sé, no lo tengo muy estudiado. Pero parece posible.” “Explica.” “Hm. En un sistema Kanakaredes se supone que las líneas eróticas se transmiten en forma de celos o envidia, chocan contra una pared masculina y se identifican en alguien que lo entiende todo al revés?” “Sí.” “Pues si nos desdoblamos en un potencial y lo que somos, debería romper una fusión.” “No lo entiendo.” “Yo, la masa simbiótica, soy quien recibe las líneas eróticas. Buscan en un circuito cerrado al que lo entiende todo al revés, y el ‘request’, obliga a separar los elementos fusionados.” “Y de dónde sacas las líneas eróticas?” “De la misma simbiosis. Hay dos polos. El neg de un polo femenino debería servir de emisor.” “Y cómo sabes que es ese el polo femenino?” “Yo no. La envidia. Esa codificación de identidad es un contenedor. Si lo es, debiera llevarse el aspecto femenino.” “Ah. Te piensas que eres alguien que recibe información de diversos lugares y luego recibe una llamada que lo explica todo mal.” “Sí. Que lo explicase todo un poco mejor.” “Claro. Eliminas la lógica Trapizonda.” “Sí.” “Y esa lógica debe segregar un polo femenino inverso que se choca con la masa simbiótica, ya más o menos separada.” “Sí. Eso pienso.” “Y la fusión de líneas de vida con las de muerte?” “Debería deshacerse por lógica. Si hay un flujo vivo entre los masculino y lo femenino, debería diferenciar de las líneas de muerte.” “Y por qué no se han fusionado en el caso de Tula? También tiene las eróticas fusionadas.” “Hm. Pero tienen los esquemas más fuertes debido a la estructuración interna que va de lo masculino hacia las montañas. En caso de choque, esas estructuras espaciales o de orden conceptual, deja separadas las líneas de vida y muerte.” “Vaya suerte.” “Eso digo yo también.” “Tenemos que resolver ese problema, porque me parece que nos hemos caído todos dentro de la misma fusión.” “Es posible.” “Pero por qué los mongoles rusos no fueron afectados por la fusión?” “Hicieron una retracción justo a tiempo. No sé por qué. Quizá las montañas hablen.” “Ah. Interaccionan civilizadamente con el mundo masculino y tienen una identidad social afirmada.” “Es muy posible. Lo que separa ambos polos de por una diferencia de espacio de realización. Sí. Resulta.” “O sea que tienes que terminar por invadir los espacios sociales masculinos.” “Poca cosa queda por invadir, ya.” “No tiene mucha gracia ese comentario.” “La verdad ofende.”

“Bueno. Haré como si no hubiese oido nada. Por qué te molesta Melina Kanakaredes en tu hipótesis? Al fin y al cabo le da un par de años más de vida.” “Porque se van a juntar las líneas, señor von Gotha y cómo las deshaces después? No ve que la lógica estructural es la misma que la suya? Si yo me llevo un residuo que es la causa de muerte, cuantas posibilidades hay de que se identifique por las líneas de transmisión con el polo femenino sacado de la nada?” “Todas.” “Eso digo yo. Y me dirá qué tiene que ver esta pobre mujer con nuestras tortuosas hipótesis?” “Hm. Para empezar yo me voy a reservar na habitación a la que no tenga acceso ninguna mujer. Y que no se atreva a invadirlo. Eso por lo de las invasiones de espacio. Y luego, no sé … Qué más da?” “Sí, claro. Lo que digo. No es usted a quien van a pegar el tiro.” “No veo por qué hiciese semejante cosa tras tan desinteresado sacrificio por su persona.” “No, si terminaremos hasta por llamar a los accidentes sacrificios, también. Hágame un favor. Pregúntele cuantas posibilidades hay de que le robe las líneas.” “Dice que tantas como que aprendas a hacer un imám baildi.” “Vaya.” “Y?” “Eso sí que es ofensivo.” “Sí. Mucho. De verdad? No le veo la ofensa en ningún sitio, pero supongo que eso es muy subjetivo. Es difícil?” “Lo del imam baildi? No sé. Qué es?” “No sé. Parece turco. Aprenderás a hacerlo?” “Por qué no.” “Y lo de las líneas?” “Debe estar contenido.” “Entonces?” “Pues la ofensa debiera salvarnos la vida. O de la acusación de espionaje. O de algún tenebroso destino subsiguiente.” “No entiendo por qué esta amable señorita debiera enterarse de que le has robado las líneas.” “No. Yo no le he robado nada. Ella se ha metido en mis líneas. Y se enfadará igual porque tiene la impresión de que un maniaco sexual la está persiguiendo. Ahora, si yo me ofendo y la acuso de tomarme por idiota, la cogeremos de improviso.” “Y se echará para atrás.” “Difícil lo veo. Es muy cabezota, se lo digo y no le hacen ninguna gracia los trucos godos. La enredaremos. Ya. No queda otra ya que tanto estima su persona.” “Son tres millones de inversión del estado norteamericano.” “Es un argumento también. Aunque no sé en qué me concierne, exactamente, pero bueno.”

“A ver. Desarrollo. Presumamos que la distinguida señorita cae de un tiro de bala en el torax en algún momento de su existencia. Tú te quedas más ancha que larga y sigues tu extraño periplo existencial, mientras aquella cambia de rumbo, de puro susto. Vas a Grecia. Llega el momento crítico de 2002 o un poco antes, y activas una lógica espontánea para encontrar una salida. Cuando empezará a perseguirte? En ese momento?” “No. No creo. No se lo tomará de modo excesivamente personal, aunque confunda las líneas. Cuando se manifieste el residuo.” “La historia de los diamantes.” “Sí. Supongo que tendrá la impresión de que le estoy robando algo. Sabe, el obseso que se te mete en las neuronas para impresionarte con una Derringer y en el fondo solo te molesta.” “Vaya. Eso sí que es ofensivo. Bueno. De perdidos al río. Supongamos. Y se pone a perseguirte.” “Digamos.” “Y después?” “Después? Me diré, qué narices es ese enjambre de abejas que me persigue e intentaré dar con la lógica de origen.” “Y …” “Y supongo que acabará en un avión con Sinise.” “Por qué?” “Porque es un Jacobo reverso. Si quiere acabar conmigo, estudiará mi lógica. Supongo que llegará al Jacobo reverso en algún momento. En ese caso algo, algo profundamente amenazador saldrá del fondo de su inconsciente. Algo que le recuerde algo.” “Y sucumbirá a una neurosis múltiple.” “Sí.” “Pero por qué se ha metido en el avión?” “Porque sí. Porque hay coincidencia en el trayecto de las hipótesis.” “Ella te busca. Tú te preguntas por qué molesta tanto. Qué tiene que ver el avión con eso?” “Hm… No sé. Tiene un hueco. El desajuste entre la realidad y el cuento de Protopsalti.” “Ya! El flujo de sangre se ha parado en un Jacobo reverso y se mete dentro.” “Es muy posible, eso. Es muy posible. Cabe pensar que la fijación de la conciencia en una estructura espacial doble, disminuya al máximo la alteración biológica. Sí.” “Y te busca por fuera, pero en el fondo te conoce de dentro.” “Sí.” “Cuando el tú que de cierto modo aun se liga a su inconsciente se ponga a buscar de dónde salen todas esas abejas, empiece a unirse con resultados obtenidos por gracia de un proceso intelectual, se generará un vacío lógico y se caerá dentro de la hipótesis del avión, hipótesis que, no es por nada, se inventó el señor Bush, por lo que parece impuesta por un contexto general.” “Sí.” “Y saldrá todo el pasado a relucir.” “Sí. Y le robamos las líneas de verdad.” “Es normal. Después de tanta ofensa. Y para qué?” “Para eliminar la suposición de que el orden estructural es el mismo que la identidad propia.” “Pues entonces sí que te mata.” “No puede, ya. Además tenemos que sacarla de su neurosis. No sé por qué me costasen tanto esfuerzo las inversiones americanas, pero bueno. Al fin y al cabo, ha sacado a las chiquillas de Atenas. Algo le debemos.” “Y cómo se cura uno de eso?” “Tendría que separar los diferentes elementos psíquicos de la colisión poniéndolos debajo de un nombre concreto.” “Cuantos son?” “Cuatro.” “Y no se murió ninguno?” “No.” “Vaya. Qué suerte. Tardará mucho?” “Depende. No es tonta. Cuanto tardas en comprender 4000 páginas escritas en jeroglíficos godos?” “Un par de años.” “Hm. Vaya pérdida de tiempo. Podemos utilizar el robo de líneas para transmitir información. Dos semanas.” “No está mal. Y dónde la metemos mientras tanto?” “En su casa está bien. Se le llama síndrome de shock post operación en Atenas.” “Existe eso?” “No, pero queda bien.”

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Y asi terminó por dar la vuelta todo.

O prácticamente no encontraría una explicación de otro modo.

Debiera presuponer que Melina Kanakaredes fue la agente alcanzada por un disparo en 1991 en Nueva York (Rose d’Hiver).

Si ponemos otra vez todo en su sitio teníamos como punto de partida que esta se niega a que se le imponga un destino, cosa que dentro de todo tampoco debía ser tan malo. Me consta que al final de todo Melina Kanakaredes decide hacer de su vida un sacrificio dedicado a desenmascarar a los farsantes del SEDA y le pide a Alkisti Protopsalti un resumen de lo que sabe para hacer la denuncia pertinente. Si estudia algo que tiene que ver con la policía, es porque de todas las maneras tenía esa intención ya antes. Es evidente que aunque Alkisti Protopsaltis no hace excesivos esfuerzos por mantener pautas de racionalidad que se dijeran, comunes, no va a mencionar que se trata de ‘un complot de generales’. Los generales se sulfuran con excesiva facilidad, a su manera de entender. Dentro de lo que se refleja de un modo de pensar que se dijera Alkisti Protopsalti, qué comprendiera de todo lo que ha sucedido? Qué partido intentaría sacarle a la transmisión de información al respecto? Lo más sencillo es referirse al tema más recurrente, el de la secta, y comprender algunas palabras metafóricas en el sentido propio, por lo que hasta los tridentes que se convierten en diamantes pueden ser fácilmente asociados al tráfico de diamantes, por ejemplo. Hay evidencia de que se ha formado una oscura secta llamada SEDA cuyas actividades ilegales pudiesen ser asociadas eventualmente al tráfico de diamantes. Entre otras. “Se va a meter en un lío de tres pares de narices, tu amiga,” le digo a Protopsalti. “Pero no hay mal que por bien no venga.” A la pregunta de si no me molesta, contesto que no, a mi no, pero que no sé quién la sacará después del subsiguiente enredo. “A veces hay que saber tragarse el orgullo y pedir ayuda hasta al enemigo.” Concluyo. Dice aquella que no lo haría nunca y le contesto que una de las grandes ventajas de nuestra humana realidad es que tendemos a conocernos mal.

El SEDA tiene la gran ventaja de que se apunta muy oficialmente en una gran cantidad de países en tanto que ‘aporte personal dentro de la tentativa de definir con claridad lo que fuese secta o formación ilegal a través de un experimento que consiste en aprenderse de memoria un texto dentro de un contexto reflejando las intencionalidades personales, para establecer de qué modo la realidad impacta sobre este conjunto.’ Los miembros del SEDA nunca volverían a tener contacto entre ellos, ni verbalmente, ni por escrito, ni por cualquier otro medio. Teniendo en consideración el hecho de que se presume que los contextos nacionales afectan en variables los resultados eventuales, se supone que al final es cada SEDA consigo mismo el que debe evaluar lo sucedido y en el fondo, se me deja a mi la tarea de ligar diversos puntos de conocimiento público a lo anterior para que se puedan establecer las relaciones.  Si el concepto es correcto, debiera aparecer una característica, que yo llamo un ‘chirrido’, permitiendo determinar quién forma parte de un tipo de grupo similar pero con connotaciones ilegales o inmorales. Lógicamente debiera ser posible, dentro de los diferentes cuadros legales existentes, de definir ese ‘chirrido’ en forma de ley adecuada, permitiendo ajustar la realidad legal a un tipo de criminalidad muy poco estudiada.

Es obvio, empero, que el SEDAN no tiene ni el mismo marco, ni los mismos propósitos. Qué ha entendido el SEDAN de lo que fuese el SEDA? Es difícil de decir ya que se trata de un grupo de personas que tiene acceso ilegal al programa, lo que de por si los coloca en una situación muy particular. Yo pienso que el SEDAN se está haciendo a partir de los herederos de los miembros de la sede de las Llamas en Suiza, lo que con facilidad puede asociar a estos con todo aquello que se trama en Suiza. Que Melina Kanakaredes avise de la formación de un grupo peligroso ‘que obliga a las jóvenes a casarse a los 14 años’, en el fondo me parece muy conveniente. Bastaría con que quien fuese revisase ciertos registros probablemente militares para encontrarse con un SEDA muy oficial y ciertos dejes humorísticos, – pero precisamente, lo que la mayoría de la gente no sabe, es que hasta el ejército no falta de cierto extraño sentido del humor, – cosa que probablemente no hace nadie, sin embargo. Cómo asociases una turbulencia pareciendo centrarse en Atenas, quizá Oriente Medio y los Balcanes, con la Casa Real Inglesa o un futuro presidente?

Supongo que el capítulo del NSCI al que me refería hace unos días dice mucho de lo que Melina Kanakaredes entiende del reporte de Alkisti Protopsaltis. Unos ojos azules que sirven de aviso para algo, ligado con un grupo de mafiosos en Iguazu, a su vez relacionado con los servicios de inteligencia, más o menos militares, una inteligencia gris, tráfico de blancas, drogas y armas. Faltan los diamantes porque con toda seguridad hacen parte de una investigación de estado. Con un ‘profesor’ pedófilo que se casa con alguien que tiene 14 años, dibuja un cuadro un tanto apocalíptico de ciertos sucesos, pero en todo caso tiene una gran ventaja: puede llamar la atención sobre cosas terribles que pasan en algún lado. Como el ‘reporte’ es extremadamente impreciso, puede salir en cualquier dirección y con un poco de suerte terminará por llegar a buen puerto.

Supongamos que eso es cierto, para lo que hay indicios, y que Melina Kanakaredes llega como persona bien educada a los 18 años a los EEUU, cosa que seguro ya había pensado antes también, y que se gana cierta confianza de algunas autoridades con una denuncia. Lo que le permite entrar en alguna escuela, digamos, anexa al FBI. Es obvio que por muy en serio que se tomen las autoridades tan espeluznantes posibilidades, no se lo van a decir a ella. Las formaciones de ese tipo de escuela, si se deduce a través de lo que se deriva de las películas, es horrorosamente aburrido. Si no te pasas un año seleccionando mensajes obtenidos de modos más o menos lícitos, te pasas otro retranscribiendo escuchas igual de ilegales. Menos mal que se te enseñan a pegar tiros en algún momento. Lo más probable es que de una cosa a la otra, aparezca en algún sitio algún mensaje firmado por el SEDAN, lo que le da mucha credibilidad al resto. Si le preguntases en ese momento a Melina Kanakaredes, qué tipo de información concreta que se pudiese relacionar con alguien, tiene dentro de sus apuntes, probablemente diga que la del informante que debe aparecer 25 años más tarde. Estamos en 1986.

Por aquellos momentos hay aun pocos sosías míos, por lo que es fácil localizar a alguien con ese nombre en Madrid, ligado a gentes que tienen una misteriosa escuela en el centro de la ciudad. Si discretamente empezamos a dar vueltas por ese sitio, aun se sigue la pista del informante quien, a parte de hacer mucho el ganso, no parece dedicarse a mayores crímenes por el momento. Sin embargo, la aparición de este en París, hace aparecer poco después a Betty Catroux, hija de Carmen Saint, amiga de … François Gaucher. Cuan peculiar. Si toda esa gente está de acuerdo, a través de qué medios? Betty Catroux se relaciona con Yves Saint Laurent y la alta costura francesa, y tiene nexos en Brasil. Supongo que es eso lo que hace ‘tilt’.

Si realmente hay un centro de tráfico de diamantes en Iguazú y resulta que tuviese relación con gentes en los EEUU, el mero hecho de buscar miembros de una secta que trafica con diamantes que parece haber llegado hasta París para relacionarse con Brasil, puede que haga que alguien estime que sus intereses están en peligro. Origen del soplo? Melina Kanakaredes. Consiguientemente ‘muere’ de un disparo muy certero en febrero de 1991. En realidad está en coma y nadie entiende muy bien cómo sale de ahí. Cambia de rumbo profesional y se mete en el cine porque le recuerda algo que ya había pensado antes también.

Solo así se explica el resto.

Si se considera mis diversas hipótesis con detalle, se nota que sea cual sea aquella por la que me decida, ninguna parece atacar intereses generales de manera excesivamente visible. Es posible que si es verdad lo que digo, cambie algunas coordinadas en cuanto a la comprensión de los fenómenos cósmicos. Pero cuando te está cayendo un meteorito encima de la cabeza, hasta la NASA podría admitir ‘variables de orden desconocido’, dentro de sus cálculos. En qué afecta una teoría de la relación psíquica el tranquilo quehacer de las gentes? En nada, a priori. Lo mismo sucede con la peste. Cuando ya no hay salida, hasta la mitología puede ser una solución, al menos para distraer a la gente. Por qué no. Las muy agudas lanzas de ataque sobre Skopje e Iguazu son prácticamente invisibles. Si Bauer muere es gracias a una inducción al suicidio, a miles de kilómetros de distancia, muy lejos de mi, sin ninguna relación visible. Relacionarme a mi con la muerte de Porsiak o Bauer es casi inventarse la realidad virtual.

Sin embargo sucede algo que me saca de mi órbita habitual y me mete en una extraña historia que no tiene mucho que ver con mi modo de actuar habitual. En Jerusalén, en 2003, ya me atraen los diamantes. Parece que haya un circuito que confunde los circones con los diamantes y a parte de suscitar cierta sorpresa de mi parte en cuanto a la evolución de mis poderes supersónicos, me causa interrogante en cuanto a la situación financiera internacional. Puede que estemos enfrentando una guerra inminente, y nadie pone los diamantes en su sitio? No me importa. Y además, qué tiene que ver conmigo. Me llama la atención, sin embargo, la biografía de Hilary Clintos expuesta multiplicada en la mayoría de las librerías de Jerusalén, y en vitrina, además. Le tengo cierta alergia a Hilary Clinton, algo casi visceral que no paso tiempo en analizar porque en el fondo no es asunto mío. En fin, la alergia, sí. La causa, probablemente, no. Claro que era todo un poco raro. Los Clinton habían decidido hacer un viaje por Atenas al finalizar su mandato y eligen como fecha de llegada la de las comunes revueltas celebrando la caída de la última dictadura, si me acuerdo bien. Tampoco es problema mío. El presidente Stefanopoulos lee un discurso diciendo que se debe presumir que los pueblos tienen la madurez suficiente como para que no haga falta que otros intervengan en sus asuntos. Tampoco es particularmente asunto mío.

No tenía razón de ser. Si yo estoy buscando a Bauer no me hace falta meterme en los asuntos de tráfico de diamante. La prueba. Basta con un rastreo de tipo psíquico que termina en algún sitio donde alguien conoce personalmente a Bauer, teniendo además alguna fotografía suya. Lo conoce, lo que permite captar las líneas y poco después se tirará a un pozo por presunción general de homosexualidad latente. Nadie sabrá nunca cómo lo encontré, ni qué pasó exactamente. Por qué enredar ese asunto entonces con el tráfico de diamantes? Porque la hipótesis no es mía.

Qué pasa con los diamantes? Empieza a lo tonto. Un joven uruguayo se hace novio de una profesora del Kinder del Colegio Alemán de Guayaquil y esta me enseña un día una piedra, que dice ser diamante, que le ha regalado como anillo de compromiso. Un diamante de más de 4 kilates, poderes supersónicos para arriba o para abajo. Me encuentro con el joven un día accidentalmente que estoy cenando en el Ñato y me dice, como si fuese yo el jefe mayor de todos los traficantes de diamantes del mundo, que ‘se quiere retirar, que salió huyendo de Uruguay – se supone que con unos cuantos pedruscos en su bolsillo – y quiere casarse con su novia y trabajar de camarero en el Ñato del Centro’. Le digo que tendrá que arreglar sus papeles, ya que es ilegal, y que vaya y pregunte al propietario del Ñato en cuestión. Bueno.

No pasa mucho tiempo antes de que Narda Aguilera me diga que una amiga suya, de apellido Narvaez, antigua modelo y casada con un puertoriqueño, está de paso por Guayaquil y que tiene un problema con los dientes, por lo que pasa unas cuantas horas en su consulta. Viven, dice, en los EEUU y Aguilera llega un día diciendo que la Narvaez está muy alterada porque ha visto que su marido está viendo películas pornográficas a escondidas y ya no le hace caso y además está harta de los guardaespaldas que la acompañan a todas horas. “Qué hace su marido?” Pregunto. Aquella no sabe muy bien. “Tiene algo que ver con las películas?” “Puede ser,” contesto, “si tiene un trabajo demasiado estresante.” Vuelve al día siguiente con lo que dice ‘fresh news’, y me cuenta muy emocionada que el marido compra diamantes para el gobierno de los EEUU que les vende en un garaje. “En un garaje?” Parece que el padre del puertoriqueño era francés y su madre de origen africano y tenía los contactos hacia Sudáfrica que permitían el tráfico. “Eso es un tráfico,” digo, “mejor no te metas en eso.” Aunque quiere seguir dándome detalles, me niego, y le digo que donde se mezclan asuntos de estado turbios, mejor es no meterse.

Hay algo que no me gusta. Pasaría la tarde dándole vuelta a diversos asuntos y me decido sobre las once de la noche a ir a cenar. A esa hora prácticamente todo está cerrado menos algunos lugares, casualmente alquilados para una fiesta privada aquel día. Como había pensado en ir al Oroverde para ver si tenían algo que me recuerdase la comida europea, cojo un taxi para llegar hasta allá. Hay varios lugares. Me meto en uno y me quedo esperando. A mi izquierda están los Narvaez, no hay lugar a dudas. Y enfrente suyo, lo que parece alguien de la administración estaudinense. Vaya. Enfrente mío está una pareja que yo dijera inglesa, indumentada un poco a los años 30, lo que va muy bien con la decoración del lugar, pero no me hace ninguna gracia. Y si están siguiendo a los traficantes? La mujer parece nerviosa, se queda mirando a los otros, el hombre se levanta, se va, vuelve. Todo ello me parece demasiado extravagante para ser real. Fíjate qué casualidad. Si apenas esa tarde estaba hablando de los Narvaez y no quise ni saber dónde se hospedaban.

En la mejor de las hipótesis esa gente ni siquiera son los Narvaéz. Se me puede haber subido la imaginación a la cabeza con tanta historia abracadabrante de los últimos días. En el peor de los casos, esa mujer es agente británica. Sin ir tan lejos como para pensar que nos encontramos en un James Bond donde se sacan fotos con minúsculas cámaras escondidas en unas gafas, por ejemplo, que por otro lado no sé si lleva, es posible que esté ahí porque tiene buena memoria y hace retratos de gente con lápiz después de irse de algún lugar sospechoso. En el primer caso, obviamente no pasa nada. En el segundo, puede que un retrato mío pase a las oficinas de Scotland Yard en algunas semanas, retrato que a su vez, puede acabar en las oficinas del DID, el SEDAN o la sede de las Llamas, muy poco después. Hay argumento? Hay alegato? Puedes decir que no tienes nada que ver? Ya es demasiado tarde. El mero hecho de poder saber algo, puede ser razón suficiente como para eliminar a alguien. No hay razón en esos asuntos.

Tanteo a ver si se pueden dirigir ese tipo de quejas a alguna oficina responsable pero la respuesta es más que vaga. Lo mejor es salir por patas. O sea que pierdo mi pasaporte y lo declaro, aunque lo encuentre unos días más tarde. Quien sea que a partir de ese momento lleve mi pasaporte, será algún ilegal que lo ha robado. Es un modo inteligente de desaparecer y asi yo prosigo la búsqueda de Bauer.

De quién es el tipo psíquico cuya hipótesis me mete en una situación tan precaria? De Melina Kanakaredes.

Los tipos psíquicos dejan una huella muy nítida en los modos de interacción que determinan un encuentro. Yo estaba pensando en otra cosa. Alkisti Protopsalti tenía otra cosa en mente, y Melina Kanakaredes se encuentra con un destino por sombrero que ni quería, ni buscaba. El tipo psíquico parece moverse dentro de una lógica que ‘se mete’ en las hipótesis del vecino por medio de una confusión doble. Cómo acabé yo en el Oroverde? Del mismo modo.

Lo que daríamos si reconstruimos el pasado: la comunidad griega en Alejandría es muy pequeña. Alkisti Protopsaltis ha desaparecido desde hace dos años. Se sabe que la madre ha sido misteriosamente llevada a Madrid por un oficial egipcio y que poco después han cerrado el Grial y se han llevado a una gente a Israel. Cosas de las que Melina Kanakaredes no quiere saber absolutamente nada, porque no le concierne y justo en ese momento llama tras dos años de ausencia, Alkisti Protopsaltis. La situación a la que se confronta esta vez personalmente es la misma que si alguien llega al Oroverde de puro rebote y se encuentra con semejante cuadro.

Interesante. Para que un tipo psíquico deje semejante huella en otro, tiene que haber habido una interacción en líneas de muerte o eróticas. Lo segundo es imposible o sea que queda lo primero. Cuantos fantasmas se habían reunido en París en 1991? Por lo menos cuatro. Li, de China, Hannah, una policía de Nueva York y alguien que respira porque estoy de buen humor en ese momento: Anne Moeglin Delcroix. Solo Li ha muerto de verdad, dos están en coma y la última se mueve por inercia. Pedirá ayuda, señora Kanakaredes? De aqui no sale viva si no me pasa las líneas de la causa del disparo. Usted sabrá. Sí o no? Sí y no? Quiere un destino prefabricado? Espere la explicación para más tarde.

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Nunca es demasiado tarde para comprender lo que pudiese haber sucedido. Francamente no me cuadraba mucho eso de que minimalistas movimientos en el norte de Grecia causase una colisión de meteoritos. Pero esto sí.

Hipótesis hecha sobre la presunción según la que el meteorito 1 se desprendió en un impacto sobre 1880. Si eso era cierto, entonces cabía la posibilidad de que la reversión del fenómeno equivalente producido sobre la tierra, encontrase la ‘respuesta’, dentro del mismo área cósmico. La idea es (tras algunos cálculos) que es posible activar una masa de polvo cósmico dentro de una masa fosforescente pasiva que se polariza con la señal de la torre. Al polarizarse se activa una imantación interna que se acerca del meteorito 2, repulsándolo, aunque trasvasando la calidad de imantación hacía aquel. El meteorito 2 cambia de trayectoria, ‘atraido’ por el meteorito 1. La masa de polvo cósmico se retrae, aumentando la dimensión del impacto. Las pedazos del meteorito 1 caerían a través de la calidad imantada adquirida por el impacto, en las cercanías de la torre.

Si la hipótesis es correcta, entonces es la lógica ‘clono’, la que ha causado el desprendimiento cósmico. La llamada hipótesis de los dos imanes, es un reflejo inverso de esta, que debiera, en su realización, regular las frecuencias de la torre para equilibrar el suceso primero. Aunque no haya analizado con detalle el efecto en sus diversas interacciones, bastase en realidad con que ‘yo’, el fantasma que es la nube de polvo cósmico, me retraiga o vaya en un momento dado, para que se peguen los dos imanes, lo que corresponde a la colisión entre los dos meteoritos. Cabe pensar en ese caso que la torre en la emisión de señales es Alkisti Protopsalti, interactuando con el espacio a través de un regulador, que es Lina Nikolakopolou. El meteorito 2 sería Iota Tzelepi y el meteorito 1, Iota Papathanassi. Lógicamente hay un factor ‘x’, que es Tula Tzelepi, que parece ser una masa con alto contenido fosforescente que desprende una gran cantidad de polvo cósmico al entrar en interacción con la frecuencia.

El regulador es una señalización que va de Grecia a Francia a través de un Franceschi reverso, utilizando al mismo tiempo los resíduos de memoria dejados por Franceschi mismo (AMD es es su hija), y la configuración arborescente del entendimiento causado por la peste. La regulación de las frecuencias, para hacer corresponder los diversos movimientos cósmicos a los progresos de la hipótesis humana, se hace a través de impulsos inteligibles que se parecen a elementos fosorescentes marinos que se activan con el contacto físico. Las señales utilizan la lógica arborescente dentro de una forma Franceschi, para ‘inspirar’ a los responsables los correspondientes ajustes.

La torre es un invento de Leopard, quien retranscribe en líneas altas el fenómeno del fantasma encerrado en una neurona en interacción con la conciencia y el bajo mundo, al mismo tiempo. Como si se piensa que la conciencia activa en el ‘yo’ (neutrón) interactúa con un elemento lógico independiente pero dentro de la misma esfera (electrón), a través de una frecuencia que pasa del neutrón al electrón. Lógicamente debe tener una barra inserta en tierra que canalice las frecuencias.

La masa de fósforo y polvo cósmico debió activarse en 1993. El impacto debió tener lugar en febrero de 2003. Los pedazos de meteorito cayeron en agosto de 2003.

En qué nuestra magnífica hipótesis revierte la lógica del clono?

En todo caso, la hipótesis mía se acababa ahí. Las reservas en masa psíquica en una identidad doble temporal en fusión de líneas, se agotan sobre 2002 dentro de esa hipótesis. Llegan apenas hasta febrero 2003 y la huida se convierte en un certero disparo de algún cazador despistado. Habría tenido 37 años.

De hecho, si se considera que las conversaciones que tienen lugar en 1980/81 forman escalas para el tiempo posterior, se podría decir que el tiempo que pasará entre 1981 y 2002 corresponde a todo lo acontecido antes de la llegada alborotada de Anastasia Romanoff. La realidad en ese momento se asemeja a un repliegue general que absorbe racionalidad solo dentro de la finalidad de la realización de esta hipótesis. Se acaba en 2003. El meteorito estalla en el aire, pero no se puede limitar la peste ni regular la invasión asiática. Las niñas nacidas dentro del cuadro anterior, se quedan en Francia. 30 años pasan dentro de una catástrofe limitada a ese area para estabilizarse después alrededor de una especie de mito fundador generado por la hipótesis anterior. No se puede hacer nada más.

Aparece entonces Anastasia Romanoff. Los mongoles rusos parecen ser los únicos que no se despistaron en 1880. No cediendo al impacto de la ráfaga, no presentan fusión en las líneas como Tula o yo, sino una superposición retraida. Hay dos tipos de fusión y dos tipos de superposición. Puede haber fusión o superposición de las líneas de vida y muerte, y fusión o superposición de las polos masculinos y femeninos. En mi caso hay fusión de ambos. En el caso de Tula, solo fusión de los polos, que extrañamente parecen presentar una superposición en el caso de Alkisti Protopsaltis. La raza tzarakatzana tiene un 80% de posibilidades de salir indemne de la tormenta. Los mongoles rusos, un 100%. Los godos apenas un 60%, los gitanos un 40%. Los judíos parecen tener apenas un 5% de reservas vitales. Las naciones concernidas dentro del area delimitado, desaparecen.

Existe la posibilidad de revertir una fusión pasando por una superposición? Solo resolviendo la cuadratura del círculo. Lo que no es mala idea, en el fondo. Si suponemos que los polos de vida o muerte o los masculinos y femeninos son cuadrados por un lado, y círculos por el otro, qué establece la exacta equivalencia entre ambos que los despegase? Un hecho. La relación activa hacia la muerte o lo erótico debe producir una ‘reacción’ que contiene las coordinadas correspondientes, que se deben poder pensar para separar los flujos. O, en el caso de lo masculino y lo femenino, un placer instintivo ligado incluso a un proceso intelectual. Cada una de nosotras ha perdido algo y cada cual ha podido preservar algo. Nosotros, los godos, hemos guardado cerrojos. Intercambiaría con Romanoff el cerrojo de las líneas por la composición estructural de la superposición. Quizá no sea posible ir para atrás en el tiempo, pero es posible pensar en cómo arreglar un desaguisado. Lo mejor es empezar por Tula. Ella se queda con los ‘agoris’ (muchachos), y solo hay que ir sacando una identificación fusionada hacia una superposición, para poder recrear los polos en el exterior. Misión cumplida en 2001. Los tzarakatzanos recuperan las líneas eróticas internas y se supone que pueden resistir a lo que venga. Mientras tanto les hemos colocado el tridente por sombrero, ya que son los únicos que lo aguantan. Al no tener líneas eróticas de regulación de comportamiento, hay que encontrar un regulador lógico que está listo ya en 1980. El llamado tridente es un condicionador temporal de la voluntad. Que se parece a lo siguiente.

La idea es que las maldiciones han colocado una frontera entre los FF benignos y los FF malignos. Si suponemos que las tres derivaciones enfermas provienen de tres errores de Moisés, errores que se utilizan constantemente para bombear de los frutos de las interacciones benignas en FF, es obvio que a partir del momento en el que se pronuncian las maldiciones, solo queda bombear sobre sus efectos, trasladando su contenido hacia el orden social habiendo causado, tras bellas apariencias surgiendo del bombeo, los tres desastres. Consiguientemente es fácil retraer al tipo ambivalente como detras de las maldiciones, dentro de la finalidad de llegar a polarizar las líneas ff habiendo eliminado los errores anteriores. Los ‘bombeadores’ se agrupan detrás de de la Fressange/Protopsalti, dentro de un movimiento yendo hacia los imanes. Como es posible que la evolución de la primera hipótesis yendo a la segunda produzca abandonos en el campo contrario, se lanzan especies de ‘redes’ de captación, para llevar a los ‘arrepentidos’ hacia el primer campo.  En realidad, se anula el juicio. Lo que se dice, lo que se hace, lo que se desea, depende de ese mecanismo lógico inserto en la voluntad, actuando por especies de impulsos determinados por la interacción de los tres ángeles. A veces es, a veces, no. La lógica que hace interactuar a los ángeles dentro de inteligibilidad humana presente, son las tres órdenes reflexivas: el cuando dentro del ‘a veces’, es determinado por la armonía interna de la lógica interacción. A veces estás en campo contrario y puede que lo que hagas sea una señal de aviso para alguien, a veces estás en tu campo y tienes que preservar lo que hay.

Esta lógica es el vector de transmisión del reverso en lógica Franceschi, y puesto como sombrero a los tzarakatzanos, los únicos teniendo las estructuras espaciales lo suficientemente poderosas. Los gitanos, en el encuentro de 1996, lo dispersarán en señales. De hecho no tardan más de 24 horas en convertirlo en un orden de ‘campamento’, con un motor de movimiento propio. Los godos guardan una estricta inmovilidad congelada, correspondiendo a las líneas medias ausentes. Mientras los tzarakatzanos preservan las altas y la comunicación hacia China, los gitanos mantienen las bajas y la finalidad en ff. Los godos no tienen el derecho ni de moverse, ni de hablar, ni de resentir.

Dentro de todo aun cabía la posibilidad de que Fressange/Protopsalti no terminasen devoradas por las hormigas rojas. Claro que la idea de Sinise de tirarlas en un pretendido viaje a Patmos a una isla errónea en paracaidas y con un par de latas de sardinas, tampoco era mala.

Es verdad? Si los gitanos dispersan las señales de la muerte, y los tzarakatzanos las líneas eróticas, entonces Rafael es un neutro. Lo que explicaría su apego por los godos en líneas ambivalentes no definidas, y la enorme dificultad para polarizar las líneas godas. Aun pensando que se deshiciesen las fusiones, lo que ya no es poco, lo más probable es que nos encontremos con un Rafael pegando saltos o tocando el tambor como en el de hojalata, sin haber hecho progresar ni un ápice la hipótesis. Pero, y si? Y si el conocimiento es binomial también y tenemos que sacar a ese pobre ángel de tanta castidad tan asumida? Porque hasta Michail es virtualmente binomial. Acaso no casa la causa de muerte con la falta moral, y lo uno corresponde a un m y lo otro a un f? Quizá sea solo un punto, pero debe seguir siendo ese mismo momento en el que concide absolutamente lo uno con los otro.

Hay lógica. Un Rafael que se quiere para si sin la disposición moral correspondiente, da un cuadro de pedofilia. Se ama lo que no tiene polaridiad y que de un inocente salto de pensamiento a otro, trae cierto tipo de luz, luz que fatídicamente se confunde con cierto tipo de interacción sexual. Y que Michail termine por estar al origen de la necrofilia, no es de extrañar, tampoco. En cierta reversión lógicamente, la causa moral se confunde con la misma realidad de la consecuencia. Sí. Y si Gabriel termina por convertirse en cierto tipo de zoofilia, es porque es el único ángel que se rebaja al organismo biológico para poder actuar. Mal entendido da una asociación de orden casi erótico a todo lo animal o natural. Es todo terriblemente coherente. Si Miriam se cura de una lepra de la que debiera morir, es porque recurre a las líneas incestuosas en Gabriel, extendiéndose a través del mundo animal, y se abre la primera brecha. Arón pretende al conocimiento cuando solo repite gestos rituales y asociándose a él, recae en la pedofilia. Y finalmente, es Joshue quien tergiversa de tal modo a terminar por confundir las causas y los efectos. Son variables extremas, con otras miles menos graves encontrándose por el camino, pero están. Que esas tres agresiones terminen por estar al origen de las maldiciones, no es de extrañar. Lo de María Magdalena se convierte en peste. Lo de Jacobo se convierte en meteorito y lo de Pedro, en una guerra. A dónde debieran ir los chinos, señor von Gotha? A Italia, llevándose por el camino todo lo que con ellos.

Es lógico. En una evolución temporal, el pacto entre Miriam, Arón y Joshue, surgiendo de las tres faltas de Moisés, a saber, de curar a la primera sin el permiso de nadie, de permitir que Joshue se quede debajo de su tienda y de delegar el habla sobre Arón hasta que se convierte en rito, debe haberse convertido en una relación entre dos hermanos que se quieren a escondidas, de los que el uno, se casa con una mujer que quiere sacar el subsiguiente provecho para sus apariencias de la relación anterior. Es decir, Salomé inducido por Pedro, Jacobo y María Magdalena, donde los dos ‘enamorados’ hacen vez de fantasma en una configuración en la que María Magdalena ordena, Pedro cede las líneas y Jacobo selecciona la combinación fantasmagórica que más le conviene. Del mismo modo por el que se trasladan los conocimientos de montaña a montaña, se trasladan las tretas de otros, menos racionales, pensando poder adquirir más poder oscuro gracias a la adquisición de las lógicas del vecino.

En este caso se ha construido un Jacobo reverso. De dos varones surje un espíritu impositivo y dictatorial sometiéndose la voluntad humana a sus caprichos. (Veáse la similitd en la estructura Protopsalti: una lógica en líneas altas corresponde a un varón, otra afirmada en estructuras espaciales, a otro, y lo que los une a los dos, a una especie de espíritu en medio.) Habíamos visto que un Jacobo es la imitación (clono) del suceso de la resurrección de Lázaro, que corresponde a líneas reversas: son dos hermanas las que solicitan que salga de la muerte un tercer hermano. Si lo primero es un pensamiento, lo segundo es una interacción en líneas bajas. Qué pasa si Cristo mismo resucita a un muerto? Está, aparentemente, justificando el fantasma de Jacobo. La muerte de Juan, dijeras. Su propia muerte, finalmente.

Prosigamos con la lógica de Jacobo, que digamos, se piensa justificado en su manera de proceder. En qué convierte su noción de ‘vida’, de ‘inteligencia’, de ‘plan mesiánico’? En la realización de la su versión de la resurrección de Lázaro. Que fuese? Un clono. Un mismo del mismo (los fantasmas) gracias a un espíritu dictatorial y tiránico (Salomé). Un esfuerzo de dos mil años basta para desprender hasta meteoritos. Las fluctuaciones de las frecuencias están moviendo las entrañas del universo con la suficiente antelación como para que coincidan los eventos. Se quedará Pedro atrás? Se asociará a María Magdalena para no quedarse atrás. Un Franceschi es una forma vacía en líneas medias cruzadas de altas a bajas, conteniendo las altas el Jacobo reverso como pensamiento y el Jacobo en líneas bajas como justificación: una destrucción completa de la voluntad humana sometida a intencionalidades surgiendo del fondo de la muerte . Peste para Francia y guerra para Italia.

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