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Archive for the ‘Frauenadel’ Category

Ya sé quién era. No era solo un por si acaso. Era el resguardo de la soberanía alemana para que no se pudiese firmar la capitulación.

Nunca es tarde cuando la dicha es buena.

Era formal. Eso dijeron. Que la representación de la soberanía alemana era solo formal. Y Alemania debía ser Alkisti Protopsaltis. Qué falta de seriedad toda esa gente. Habría que preguntarle a Gary Sinise cómo se representa la posibilidad de tirar en paracaídas a un país entero justo al lado de la isla equivocada con un par de latas de sardinas.

Por el otro lado, tenía que hacer lo que ellos dijeran. Ellos. Y quienes serían? Pues si eran ‘ellos’ los soberanos, para qué me querían a mi? Y si no lo eran, cómo se atreviesen a decirme lo que tenía que hacer?

Será formal la soberanía?

Ellos me condenaban a no existir para que no se supiese dónde estaba y que no se pudiesen firmar algunos documentos. También tenía que resolverles gratuitamente todos los problemas que surgiesen y para terminar, porque ya no haría falta, porque las cosas cambiarían y se habría destructurado lo suficiente el lenguaje como para que ya no valiese el viejo orden, tenían hasta el derecho de negarme la entrada en el país, no fuese que les recordase un triste pasado.

Ese era el destino al que tenía que someterme porque lo decía una entidad sin soberanía llamada ‘Bundesrepublik’ que pretendía tener el derecho de poder someterse mi libertad y mi voluntad.

Un español diría que les salí un poco rana.

Puedo asumir la responsabilidad de firmar la capitulación. Al fin y al cabo, se puede incluir una cláusula generando el territorio autónomo de Neu Schwanstein con un par de pueblecillos alrededor guardando la bandera.

Tampoco me dijeron quién era, no sea que se me subiese el pavo. Pero la responsabilidad te recae igual, y el que no se reconozca debe ser para que no se te suba el pavo tampoco.

El cuadro general que se genera poniendo todos los conceptos en su sitio es que mientras las huestes hitlerianas firmaban acuerdos secretos con Francia para continuar con la farsa, unos cuantos aprovechan ciertas reuniones también secretas mantenidas durante el tercer Reich para apoyar un polo de poder que impida la capitulación y la pérdida del territorio. Quizá solo hubiese llegado el momento de que se pusiese de manifiesto la esquizofrenia germana en toda su psicológica extensión con ramificaciones políticas.

Son dos modos opuestos de entender la gestión política. En el fondo, la cuestión residiría en saber si se puede hacer de lo manifiesto, de lo dicho, de lo acordado, el motor mismo de gobierno, o si se dicen las cosas solo para guardar apariencias que esconden un motor de gobierno secreto, escondido y de desconocida finalidad. La noción misma de lo soberano se apoya sobre el primer principio y en realidad, desaparece en el mismo momento en el que sucumbe a la tentación de dejarse manipular por intenciones que no tiene el valor de revelar.

Cuando tienes 15 años y solo ves cómo se acumula el ridículo a tu alrededor, puede que solo resientas una soterrada cólera de un color blanco vivo, como el de ciertas llamas muy encendidas y sin saber exactamente lo que haces, terminas por hacer de tu vida una demostración de lo absurdo de ciertas posiciones.

Los lenguajes godos son muy simbólicos. Treinta años tenéis para esconderos detrás del yo no sé, yo no hice, yo no entendí y yo os dejaré mi descendencia materializada en el rastro de mis ancestros mongoles. Hay presagios y modos de decir lo que viene. Será formal la soberanía?

Hay gente que no se merece ni las estrategias desesperadas, pero es evidencia el que hay muchas maneras de sacar provecho de ellas.

Durante 30 años Alemania se paseó sobre una pasarela poniendo de moda la indumentaria vampira, le cantó canciones a un amor eterno virtual y sucumbió al disparo de la revelación de los acuerdos secretos de Vaux Le Vicomte en 1991 para dedicarse después a la representación imaginaria, ilusoria y cinematográfica de un sistema de derecho inexistente encubriendo nuestro deseo de secuestrar a los traficantes de arte en un contenedor.

Hay tres monos. El uno se tapa la boca, el otro se cubre los ojos y el tercero, se cierra los oídos. Hay monos tan mal educados que aun tapándose la boca, musitan, cubriéndose los ojos, hacen guiños y cerrándose los oídos, estiran la oreja.

Es gracioso como todo se equivale. Solo hay que poner los nombres correspondientes bajo las categorías equivalentes.

Hay historias de amor que no son nada más que es eso: ‘dance me to the end of love’ para acabar de un navajazo con la amante que te puso los cuernos a la salsa lesbiana con Francia. Mucho prolifera lo lesbiano en la escena política contemporánea. A falta de huevos, privilegiamos las tortillas en las trastiendas.

Ahora, estimada Anastasia y único resguardo de mi esperanza, usted cree que se puede hacer el qué con ese panorama?

Hay cuatro idiotas que están arriesgando su vida por preservarle un aliento de vida a todo el pueblo, pueblo que a su vez, prefiere pensar que fuera posible cambiarle el significado a las palabras para seguir quedándose con todo liberándose de culpa de por el mero traslado del sentido de los conceptos.

Dígame una cosa, señora Destructuración del lenguaje, si terminamos por llamar ‘agua’ al ‘fuego’, dejaremos de quemarnos cuando metamos la mano dentro?

Si no fuese porque tengo cuatro primos atrapados en el lodo, la cosa sería extremadamente fácil. Sabes, Alemania? Las capitulaciones son formales. Es el reconocimiento de una derrota que conlleva la imposibilidad de mantener un territorio libre que consecuentemente no puede auto gestionarse. Cuando tienes suerte, es formal y hasta responsable. Hay unas gentes un poco mejor instruidas en el cómo funcionan las cosas que tienen que hacerse cargo de la gestión de un territorio anárquico porque tuvieron la mala suerte de verse involucrados en una victoria. Una capitulación es un papel firmado sobre la constatación de un estado de hecho. El estado de hecho no cambia, se firme o no. Esa tierra derrotada no tiene defensa, libertad ni auto gestión. Cuando mañana vengan de más lejos a recordaros ese hecho angustioso, no habrá nadie para defenderos. Cuando no tienes suerte y ni siquiera hay quien quiera asumir la responsabilidad formalmente, lo que queda es la destrucción completa a través de manos que tampoco entienden de tratados.

La estratagema goda solo nos cargó con un peso que a penas podíamos llevar a cuatro o cinco. Esconder la soberanía es algo como hacerse responsable de ella, y aun hubiese sido posible sin los acuerdos secretos con Francia. Mira que puedo. Otros pesos habrán recaído sobre nuestros hombros. La cuestión no es esa. Es que no os la merecéis, es así de sencillo. Y qué? Seré yo la garantía de la libertad de acción del lesbianismo político? Pues no.

Puedo hacerte la demostración de que eres un títere en mis manos, aunque desde tu punto de vista, el último resguardo de la libertad del pueblo no sea nada más que un lazo formal. Se puede pensar el amor aun cuando se te impone, a veces, extrañamente, llega al final, cuando pensabas que se secaban todas las ramas. Pero no quieres. Prefieres bañarte en el barro sucio de Francia.

Una estratagema no es una escapatoria cobarde. Es una posibilidad lejana por la que ay que luchar para poder merecérsela. Yo soy libre. Los míos son libres. Nosotros no aceptamos una capitulación deshonrosa cuyas causas están muy escondidas en los refajos de la historia. Yo buscaré las causas y yo daré las explicaciones. Cuando todo aparezca a la luz de modo coherente y claro, pediré volver a defender mi territorio para ver si queda algo vivo en él. Si puedo, preservaré la libertad de los que conmigo, y en caso contrario, tendré que admitir que hay causas y culpas profundas que me obligan a ponerme al servicio de otros. Las cosas son así. Pero tú no quieres. Te gustan las palabras que te hacen pensar que se puede seguir diciendo libertad cuando ya no queda nada, como si bastase con la autosugestión para poder seguir viviendo y la misma mentira con la que cubres la realidad y tu pasado es el velo que te volverá ciega a lo que venga.

Si no fuese porque tengo a cuatro primos atrapados en el lodo, el asunto sería espantosamente sencillo. Pero por qué sacrificase a los míos por culpa vuestra? Por qué prescindiese de mi libertad y del orgullo de mi nombre por aquellos que prefieren las piaras a la libertad? Mañana puedo firmar la capitulación alemana.

Aun quiero saber quién conmigo. Pero todos aquellos quienes conmigo harán la hermosa extensión de un Liechtenstein reluciendo en medio de Europa, de un Mónaco, de, sí, por qué no, un Vaticano, proclamando honestamente verdades a los cuatro vientos.

Quiero que tu desvergüenza te recaiga. Quiero que hagas lo que dicen ‘ellos’. Ellos, porque son más crueles que yo, porque no les importas, porque solo quieren sacar provecho de tu presencia, sin importarles lo que sientes, lo que eres o lo que puedas aprender. Quiero que lo hagas gratuitamente, porque se lo merecen, porque se lo debes, yendo más allá de lo que comprenden los tratados. Quiero que te prometan futuros ideales y maravillosos, formalmente, destinos gloriosos derivando de la esclavitud que luego se desechan por ser solo promesas formales. Quiero que vendan a tus hijas y a tus hijos a los prostíbulos del mundo porque osaste insultar a mi abuela. Y a mi también. No quiero que te recaiga bien material ni que se reconozca lo que haces, no sea que te ensalces o se te suba el pavo. Te quiero mordiendo el polvo porque no te mereciste la libertad. Quiero que te confrontes a la muerte día a día, pesadilla que no acaba nunca, remolinos de polvo llegando sin cesar de oriente, de occidente, del norte y del sur. Quiero que te borren la memoria para que no sepas quién eres ni de dónde vienes, quiero que se te culpe de aquello que no has hecho y se te haga llevar el peso de ello. Quiero que te impidan la descendencia y te quiten a quien te ama y a quien te consolase. No quiero que tengas hermanos, padres, hijos, amigos. Quiero que aquel que diga un palabra en tu favor, sea girado en contra tuya. Quiero eso. Que lo que más quieres sea destrozado delante de tus ojos día tras día y que la obra de tus manos desaparezca por la noche para tener que volver a recomenzarla al día siguiente. No quiero que nadie te escuche, que nadie te hace caso, y quiero que aquello que aun sirviese saliendo de tu boca, se le atribuya a otros que saquen provecho de ello. Quiero que veas delante de ti mi inmensa felicidad, mi prosperidad, mi libertad y las de aquellos que se quedaron conmigo, reflejo en un espejo que te diga minuto tras minuto que hay cosas que simplemente no se debieran ni pensar.

Te voy a imponer mi escritura, mi idioma, mi modo de pensar, mis modales, mis creencias, mis vestimentas. Te impondré la alabanza cotidiana de la maravilla que soy y somos, y te podrá costar la vida el no hacerla correctamente. No hay que dudar ni un segundo. Hay destinos que se merecen. Quiero que lo cantes, que lo tatarees, que lo repitas constantemente y sin cesar, no sea que se te olvide.

Eso son los términos de la capitulación alemana, hoy, 7 de noviembre de 2010 incluyendo la delimitación de un territorio autónomo, no armado, en algún lugar alrededor de Neu Schwanstein, territorio con un nombre nuevo, que no sepa de nada que se supo antes, donde tengan cabida aquellos que aun creían que la libertad merecía hasta la estratagema.

Tuviste 30 años para arrepentirte aunque fuese formalmente. Y no has querido.

Te arderán las explicaciones, Alemania, te escocerán de un escozor que no te podrá quitar ningún juramente hipocrático de la tierra.

Ves por qué resulta interesante el hacer incursiones en las realidades homosexuales? Porque así se descubren los tratados secretos. La psicología de los unos va con la de los otros. Y fíjate en lo sencillas que son las cosas. El ser humano se vuelve persona cuando es capaz de afirmar lo que es y quiere delante de otros. Fuese así el amor entre dos mujeres y dos hombres, poco nos importase. Pero no pueden. O no quieren. O no les conviene. Y cuando la farsa del mundo va tan lejos como para ‘legalizar’ ciertos matrimonios absurdos y ridículos, lo hace apoyándose en lo que la tradición le ha adquirido a los otros sin considerar que los modos de ver son distintos, que las vías son diferentes y que los destinos se forjan por senderos muy dispares. Consiguientemente lo homosexual esconde lo prohibido, lo irresponsable, lo secreto, incluso lo perverso y lo criminal. Sea yo quien sea, y en el fondo, honestamente, no te incumbe, hay momentos en los que es mucho más conveniente el estudiar esa psicología que aquella, franca, que acostumbro. Verás con qué facilidad salen a la luz todos los acuerdos secretos, sobre todo si, sí, incluye el periplo el cuestionamiento constante de una posibilidad de validar lo que va podrido. No te gustaría que se reconociese aquello que se pierde en la oscuridad? De verdad? Tanta belleza escondida, tanta devoción secreta. Seguro que sí. Es evidente que el mundo sabrá reconocerle su validez intrínseca.

Es desconsolador el constatar cuan pocos hombres quedan. Más lesbianos, arrimándose a lo que se sobrentiende, restregándose contra la piel de la voz olvidando el contenido mismo de las palabras.

Hay perspectivas que solo se obtienen gracias a mucho sacrificio.

Claro que no niego la posibilidad o incluso la necesidad. Solo si algún día los ff y los mm dibujan los caminos claramente por los que se encuentran y se mantienen, se volverá imposible que proliferen los acuerdos debajo de la mesa. Abogo honestamente por ello, no puedo negarlo. Pero no es mi preocupación principal.

Señora Merkel. Los homosexuales no tienen el derecho de ocupar ninguna posición oficial dentro de la Bundesrepublik. No lo entiende? Los acuerdos lesbianos con Francia no tienen validez ninguna y lo que se basa en ellos no existe, ni oficialmente ni formalmente tan siquiera. Quiero decir, que usted no me impone nada. Y aunque me decidiese a caerme de rodillas delante de alguna dama que cruce mi camino por accidente o casualidad, usted no podría prohibirme nada, ni quitarme nada, porque usted simplemente no existe. Lo haría, me entiende, solamente por eso: toda la diferencia reside en que yo lo diría de modo manifiesto para que la gente sepa a qué atenerse y no me andaría con casamientos formales además para guardar las apariencias. Y esconder la evidencia, claro.

Hay acuerdos secretos y acuerdos secretos. Los hay que se hacen porque en ellos se guarda el último halo de vida que le quede a una nación y su único deseo es el de manifestarse hacia fuera: también los niños se esconden dentro del vientre de sus madres durante nueve meses antes de ver la luz. La trayectoria de lo secreto es lo que determina y define su naturaleza. Porque lo nuestro es bueno, al final, solo se queda con lo nuestro. Porque lo vuestro es malo, al final, solo arrastra a lo vuestro. Hay secretos que delimitan los territorios de maneras que fueran imposibles de otro modo, lo que quizá implique que hasta dos mujeres se pueden amar entre ellas sin tener que hacer de ello una fiesta nacional.

Nuestra ventaja fue que fuimos recorriendo oficinas para validar nuestro secreto, de país en país, de embajada en embajada, como si se pensase que no hace falta escándalo para que las cosas sean y que hay muchos modos de validar lo que se es. No os merecíais nuestro secreto. Nosotros sí.

La firma sobre un papel sería una formalidad. La soberanía en si se arrastra y se conlleva aun no queriendo, por lo que lo mejor es asumirla cuando no queda otro remedio. Querer reducirla a una formalidad es un riesgo que termina por pagarse.

No puedo negar que mi apasionada historia de amor con la Bundesrepublik durante 30 años no me haya agradado en exceso. Pero terminó por revelar las razones por las que son las cosas. Y a veces hay que tener mucha paciencia si se quiere llegar a algún lado. Al final se reveló que había incurrido en bigamia. Los divorcios terminan por costarnos mucho cuando somos nosotros quienes tenemos la culpa y lógicamente no estoy sujeta a ninguna obligación? O quizá sí? Porque sois capaces de llevar la desvergüenza hasta ese punto. Os debo fidelidad? Dedicación? Honestidad?

Lo peor de todo es que hayáis podido pretender a imponerme acuerdos secretos. Zorras y lesbianas seréis vosotros, yo le soy muy fiel a mi palabra. Vendidos y sin palabra.

Hay dos modos de gobernar. El uno dice y representa al pueblo, el otro hace prevalecer la violencia de unos cuantos sobre el conjunto. El primero no tiene más remedio que ser franco porque es el único modo por el que el pueblo sabe si se le representa realmente o no. El segundo recurre a lo secreto porque solo piensa en si. La experiencia histórica demuestra que lo segundo no tiene soberanía y ya que estoy ahí para hacer el papel de la soberanía por lo menos que os recuerde que si hay o hubiese, solo de frente.

Claro que cabía la posibilidad de que alguien se enterase de algo, pero ya no se lo creía nadie. Si me quieres poner las etiquetas que te corresponden a mi, es casi una garantía de que evitaré por todos los medios el que puedas aun comprender algo.

Es filosófico, como entenderás. Tenía que explicar el punto antes de proceder a firmar los papeles. No sea que me digáis después que fue a traición, como lo vuestro.

Es evidente que la congestión de los sentidos tiene sus límites. Llega un momento en el que tienes que volver a poner las palabras en su sitio si quieres entenderte con el vecino. Siempre perderéis. Es ley de vida. Supongo que tienes una larga lista de reproches que hacerme. Es una pena. Acabo de cerrar las oficinas.

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Probablemente Roger Franceschi y Marius

Esta foto le fue enviada al señor Gaucher bastante después de haber sido tomada, causando cierta perplejidad en el mismo. Lleva escrito en el dorso con fecha del 30.08.1934, La Baule: ‘He aqui la instantánea tomada de nosotros dos el martes 21 de agosto de 1934 a las 3.40 de la tarde en el bulevar del mar (paseo marítimo) de la Baule… CC Marius.”

Es casi evidente que ninguno de los dos es Gaucher y que podemos deducir que el que se encuentra detrás del primer personaje es Marius. Y Marius suena a nombre de iglesia. Quién diría un guardia suizo vestido de civil …

Extraño es que nadie menciona a Franceschi en ningún lado aunque las Revues Françaises lo mencionen como Comisionado de asuntos judíos. Más extraño que deduzca que sea este cuando no hay fotografía ninguna del individuo en cuestión. Tengo mis razones.

Cuando se pretende hacer alguna guerra al Vaticano, sobre algo tiene que estar fundada aunque en el fondo baste con constatar que se ha deformado la historia hasta el punto de inocentar a los culpables y acusar a los inocentes (el Castillo de la Mota tildó la responsabilidad de los SS en los acontecimientos como de ‘menor’, siendo ellos ‘los menos malos’, lo que quise interpretar como implicando que debían ser un poco bobos, y aun y con eso me convenía la versión), ya que un estado cuya misión pretende ser la de servir a la verdad no debiera permitir que semejantes errores sucedan, lo que en términos políticos conlleva guerra debido al daño causado a ciertos intereses. Si restringiesen su dominio a los muros del Vaticano, se pudiese aun decir que cada cual con su versión, pero desgraciadamente pretenden monopolizar las verdad mucho más allá de sus fronteras, cosa que puede estar al origen de graves daños cuando no se respetan los más mínimos criterios de objetividad.

La complacencia del Vaticano ante ciertas versiones puede además ser más que un indicio de culpabilidad. Y esta foto, quizá, un absurdo intento de desviar la culpa, cosa que también se intentó con Darquier, con bastante éxito, por cierto. Sanguinario monstruo nacido de las cenizas de algunas declaraciones antisemitas excesivamente tonitruantes sobre 1937. Perro ladrador, poco mordedor, dicen por ahí, y de todos los implicados quizá sea el más inocente de todos por lo que conviene a todos cuando se trata de repartir las culpas. Lo verdaderos monstruos saben esconderse y Franceschi, por ejemplo, no aparece en ningún sitio.

Pero qué? Un nombre italiano en las altas escalas políticas francesas de Vichy con guardia suiza? Cuan sorprendente. O no. Un hijo ilegítimo de Pío XI? Se le parece, un tanto de lejos, como quien mezcla lo italiano con sangre … polaca, por ejemplo (suelen tener los rostros más redondos), si se considera que Pío XI pasó largos años en Polonia. Eso explicaría la guardia suiza y hasta al ‘Marius’ con cc. Supongo que es un modo de decir que se firma por orden de alguien. Pero claro, querer hacer de Gaucher un Franceschi puede terminar por poner en nuestras manos la única foto de Franceschi de época que exista.

El intento de involucrar a Darquier por un lado y a Gaucher por otro, es lo que tiene por consecuencia el extraño diálogo de besugos de la entrevista de L’express. Intentar acusar a gente de lo que específicamente no han hecho parece indicar que la culpa real se encuentra en otro lado.

Mi padre dijo aquel día, el día de la entrevista, que Gaucher nunca hablaba de los sucesos de la guerra. Y que esta vez se había puesto muy nervioso e incluso había dicho que lo de las cámaras de gas de Auschwitz era mentira. “Estuvo él ahí para saberlo?” Le pregunté a mi padre. “Tú crees que realmente nosotros hemos cometido todas esas atrocidades?” “Nosotros quizá no, pero alguien desde luego, sí.”

Un doble esquizoide se pone muy nervioso cuando sale en defensa de alguien y lo están acusando al mismo tiempo de ser un tercero. Interesante lección. Debe haber más. Incluso hijos de Franceschi, quizá, en algún lado. Siempre hay gente que habla demasiado.

Ahora volvamos a la misteriosa señora Scoeux, la que no siendo tan doble esquizoide, no precisó de tanta estrategia para hacerla cantar. Y dijo además de todo lo que precede, las orejas de Charles de Gaulle y demás, que ‘quien ordenó todo era el Vaticano.’ Vaya. También Scoeux parece tener mucha fantasía. Quiero decir, que es fácil acusar sin pruebas y lo que va para unos, va para otros también. Pero, quién es Scoeux? Scoeux es sin duda un intrigante personaje. Si bien entiendo tampoco hay datos biográficos sobre su persona y todo lo que puedo concluir por el momento de ojeadas echadas a sus cartas es que nació en 1920 porque dice tener 10 años menos que Gaucher, quien nació en 1910. Hugon de Scoeux, que parece un título nobiliario francés, no aparece en los registros franceses. Un Hugon de Scoeux murió en un accidente de automovil sobre 1950 (?) en Francia. Pero Scoeux parece ser un nombre de cierto renombre en Italia donde aparece ligado a una familia cuyos orígenes se encuentran en el siglo XVI. Hay una Jeanne Hugon de Scoeux que murió sobre 1930. (Tengo mala memoria para las cifras por lo que puede haber ligeros errores en estas.) Pero esta también está en Italia.

Jeanne Hugon de Scoeux, la nuestra, filósofa e historiadora de profesión, – dice, lo que ya es algo, – es obviamente francesa. Si los Hugon de Scoeux son italianos, se casó con Hugon de Scoeux y se quedó con el nombre tras el divorcio o el accidente de tráfico? Va frecuentemente a Italia, lo que pudiera indicar lazos de familia. Pero también va a Brasil, a Río de Janeiro, concretamente. Qué pinta en toda la historia a parte de analizar con aires de clase media a Platón?

Lo gracioso es que Scoeux no parece un nombre italiano, sino francés. Y por qué hubiese una familia en Italia perdurando a través de los siglos que tenga un nombre francés? Acusar a alguien de ser espía cuando se tienen 14 años no debiera tener en si implicaciones a no ser que tenga la consecuencia de que la detengan y empiece a revelar secretos y sepa demasiado con respecto a ciertos asuntos. En si, no tiene por qué ser espía, tampoco, basta con que sea muy curiosa y se entere de lo que no le concierne, espiando las conversaciones de un marido potencial, por ejemplo. La vida, a veces, no es nada más que una extraña carambola.

Por qué no. Los encargados del Vaticano de espiar en Francia. No un linaje, un título, quizá basado en algún linaje antiguo, que yo situaría sobre el siglo XVII, no XVI. Los italianos siempre falsifican los linajes y este no sería excepción. Conseguir sacarle linaje a la Casa de Mónaco italiano hasta el siglo XVI cuando son primos alemanes precisa de alguna pericia suplementaria que la de agregar cien años a lo que presuntamente existe. Hugon de Scoeux se casa con Hugon de Scoeux que puede ser detectado y eliminado en algún accidente. Como Hugon de Scoeux se queda con el nombre, les chafa el plan a los propietarios del título de seguir implantando extraterrestres en Francia. Tiene cierta coherencia y explicaría hasta el por qué se sabe demasiado con respecto a ciertas sustituciones de jefes de estado. Es siempre conveniente el tener a gente rebuscando entre las faldas de la población casada, siendo alguien casado, ya que los confesionarios solo son visitados por cierto tipo de la población. Lo que es obvio es que si Hugon de Scoeux sabe demasiado no sabe callarse lo suficientemente bien como para sospechar que hubiese sido objeto de algún entrenamiento.

Si Hugon de Scoeux estaba casada y se divorció antes del accidente, entonces puede ser el ‘ours’ (oso), del que habla Jacqueline, otro personaje que no hemos ubicado todavía demasiado bien. Ella? El marido? Ella, a través del marido? Urso significa oso también y eso nos coloca muy cerca del mundo banquero. Pero son otras conjeturas. O no.

La hija de Franceschi también estudió filosofía y tenía buenos contactos en los servicios de información. El directorio francés sería quizá un directorio internacional con sede en Grenoble, por ejemplo, y muy visitado por algunos miembros del Vaticano? “Usted se llama Franceschi?” “Sí.” “Y por qué no utiliza su nombre?” “Porque no suena francés.” “Hay otros nombres que tampoco son muy franceses.” El doble esquizoide habla cuando representa a alguien a quien cree inocente y se le acusa además de ser un tercero. Lo que suele resultar en un diálogo de besugos. Pero los diálogos de besugos pueden dar luz sobre ciertas realidades de los modos más sorprendentes.

Ah. Las razones personales para deducir quién es, es que se parece a la hija como una gota de agua. Todo cuadra en ese caso o casi todo. Funda el pensamiento según el que Pío XI ordenó el exterminio de los judíos cubriéndose las espaldas con discursitos condenando el antisemitismo, como Gaucher? Va en ese sentido, pero quedan muchas cartas por leer antes de llegar a conclusiones decisivas.

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Se pueden escribir artículos sobre la falta de seriedad de ciertos artículos y la constante manipulación de hechos, realidades e incluso documentos teniendo el objetivo de echar arena a los ojos de la gente. También puedes reirte, nada más, de los nombres pretenciosos que se creen el ombligo del mundo y tergiversan la realidad simplemente para darse importancia. Puedes, finalmente, optar por algo incluso más villano: volverte cristiano y afirmar que si Dios es palabra, hasta en la mentira, pues pronunciadas con sílabas, algún rastro de verdad hubiera.

No hablemos de Carmen Callil, todavía, quien me obligó a tildar de ficción mis propias investigaciones, puesto que si aquello no es ficción acaso lo que no lo es, necesariamente lo será por oposición nada más que psicológica? Concentrémonos solo en un pequeño artículo aparecido en l’Express de 1978, en el que presuntamente se entrevista a Darquier. El entrevistado era el señor F Gaucher y me consta porque me lo dijo mi padre y no solo: Darquier nunca se fue de Francia y el que dirigía una pequeña escuela de idiomas era Gaucher, quien además traducía los textos de la diplomacia franquista al francés.

Que Darquier nunca se fue de Francia deriva de varias cartas de antiguos colaboradores de Gaucher quienes dicen, desde París, verlo de vez en cuando. La foto, aquella que sacaron con una cámara secreta mientras lo entrevistaban, se la dio Gaucher en mano, ya que tenía alguna que otra entre sus haberes. El mucho cuento y el mayor teatro para producir efectos especiales en periodismo pueden resultar un boomerang muy desagradable cuando se analizan las cosas con mayor detalle.

El revuelo alrededor de nimiedades puede tener el efecto rápido de velar lo que se esconde detrás, aquello de lo que apenas quedan huellas. Apenas. Claro que 75.000 deportados puede no parecer una nimiedad, y sin embargo lo es al lado de 6 millones de muertos. Tres? Cuatro? Cuantos, señor periodista, cuya evidencia quisiera usted desaparecida? Cuando campa la tontería inspira mucha malignidad de vuelta.

De qué se trata todo el asunto? Según registros alemanes fueron deportados de Francia 75.000 judíos en un momento dado de la historia, judíos que acabaron muriendo en Auschwitz. Se supone que fue el comisionado de asuntos judíos quien se encargó de la transacción, comisionado que se supone era Darquier porque entre otras cosas hacia tonitruantes declaraciones antisemitas por las épocas de la preguerra. Según ‘Les Revues Françaises’, el comisionado que se encargaba con tanto afán de realizar las tareas requeridas es un tal Roger Franceschi. Quién es Darquier? Quién es Franceschi? Qué pinta Gaucher en todo esto?

Situemos las cosas en su sitio y presumamos la verdad: Gaucher da una entrevista en representación de Darquier, cuya inocencia mantiene. Se cruzan dos historias: la suya y la de Darquier por lo que hay que tener bastante cuidado con lo que resulta. Aparte del diálogo de besugos, evidentemente.

Si presuponemos estos hechos aparece claramente una cosa: puede que Gaucher diga la verdad en lo que le concierne y en lo que concierne a Darquier. Dice: ‘Fui comisionado de asuntos judíos durante dos semanas. Las transacciones del Estadio no se hicieron mientras yo era comisionado.’ Puede ser. Fue comisionado de asuntos judíos durante dos semanas y después se encargó Franceschi. Pero dice algo mucho más interesante: la deportación o expatriación de judíos concierne solamente a judíos alemanes refugiados en Francia y no concierne a judíos franceses. Dice que ‘por aquellas épocas una gran cantidad de judíos ilegales atravesaron las fronteras y que se acordó con Alemania el que fuesen llevados de vuelta a su país, debido a la perturbación que causaba su presencia en Francia.’ Niños, madres y padres. Afirma que ‘no sabían lo que sucedería con ellos y que era una tramitación puramente burocrática.’ Todo terriblemente plausible. Cuando los EEUU deportan inmigrantes ilegales no suelen plantearse lo que sucederá con ellos más tarde. Es un trámite puramente burocrático.

Al periodista, de cuyo nombre no me acuerdo, pero que parece revolver muchas aguas sobre el tema de los exterminios judíos en Francia, le parece una evidencia lo que afirman los documentos (judíos, dice Gaucher) sobre las deportaciones y acusa a Gaucher de faltar de arrepentimiento y de mantener posiciones. Supiéramos de qué estamos hablando y con quien, por lo menos, resultarían las cosas más sencillas. O mucho más complejas.

Pongamos las cosas en su sitio y en vez de mantener que alguien niega en bloque tanta evidencia acumulada y reflejada en documentos fehacientes, está diciendo la verdad. Su verdad, a su manera, lo que es muy distinto de intentar imponerle verdades que apenas le conciernen. El dice que ‘apenas tenía relación con los alemanes. Que tenía disputas con los dirigentes nazi porque ellos querían resolver el problema judío a su manera sin que se mezclasen los alemanes, lo que hubiera sido peor. Que ellos protegían a la población judía francesa, que era la que les incumbía.’ Dice sin embargo dos cosas bastante extrañas: que Francia es un pais cuya población se siente invadida cuando se multiplican los judíos pero que basta con tocarle el pelo a uno para que pongan el grito en el cielo.

Hm. Ahora. Tomemos la entrevista desde el principio. “No. Eso son invenciones judías que quieren darse importancia con cualquier cosa. Y quiere que le diga por qué? No existen documentos, ninguno.” No se arrepiente. “Es simplemente un trabajo bien hecho. Nosotros teníamos que resolver el asunto judío a nuestro modo. Usted no se puede imaginar como estaban las cosas antes de la guerra. Los judíos habían copado todos los lugares: la banca, la política. Estaban por todas partes.” Ah. La deportación de los 75.000. Una transacción política común. El ‘ah’ llega un poco tarde. Ya han desaparecido las evidencias. Justo antes. Insiste: “Yo tenía muy buena relación con los judíos. Sabe quién me ayudó a escapar? Una mujer medio judía. Yo tenía amigos judíos a los que visitaba mucho después aun, concretamente en Barcelona, porque los había ayudado durante momentos difíciles.”

Hm?

Sin buscar mucho dentro del significado de ciertos documentos milagrosamente salvados a la pericia de lo que solo pudiese calificarse de ‘goma histórica’, yo concluiría solamente de la confusión resultante de una conversación llevada a ciegas que: “Tenemos que mantener una posición que no se diga excesivamente antisemita para poder resolver el problema a escondidas y evitar de ese modo una reacción de la población francesa. Tan a escondidas que ni los alemanes lo sepan porque ellos, que son un poco tontos, hacen listados exhaustivos: número, nombre, origen, edad, destino. Listados que luego terminan por conocerse y que no convienen en ningún caso.” Lo que irrita a Gaucher del estúpido alemán a cargo en París es que sigue haciendo listas y listados, poniendo nombres y destinos, dejando huellas, marcas y referencias. Ellos no. Ellos saben hacer un trabajo bien hecho. Necesario. Indiferente. A oscuras.

Si sacamos ahora el famoso documento de su escondrijo y lo desempolvamos un poco, qué resulta? Que Vichy está a punto de integrar un cuerpo de la milicia, el SVL o como bien quiera llamarse, – milicia que según otras fuentes se creó para eliminar a la Resistencia desde dentro de Francia, lo que parece obvio (quieren eliminar a algunos por determinar aun en Gueret, foco activo de la resistencia), – dentro de su estructura de gobierno con lo que parece ser un poder de ejecución inmediato, incluso legislador (discuten leyes) y auras psicológicas: hay que interrogarse sobre el cómo reaccionará el cuerpo a la creación de una Sturmbrigade (rango de las SS o Schutzstaffel).

La creación de una Sturmbrigade. Nada más y nada menos. Si cuadramos todo en su sitio tenemos una especie de directorio que opera a espaldas de los alemanes y que decide libremente y sin que nadie se lo imponga, de vestir de un uniforme alemán a algunos sujetos de la milicia. Por el placer de ver uniformes extranjeros deambular por las calles de Francia libre o para ‘resolver el problema judío a su manera?’ Que sea tan a las espaldas de los alemanes es quizá dudoso: Mackenbacher, cuyo rango desconocemos por el momento, es buen amigo de Gaucher de mucho antes de la guerra. La primera y última carta firmada por él es de 1934. Pero hay tres fotos del sujeto o cuatro: una de cuando era niño, una con Gaucher mismo en lo que parece Vichy, un retrato donde tiene cara muy apuesta, y una foto tomada en una terraza sobre 1949, después de la guerra.

Gaucher niega su relación con los alemanes porque rechaza la acusación de traición, es decir, de haber actuado bajo órdenes alemanas durante el gobierno de Vichy. Lo que, por otro lado, dice bastante sobre la autonomía del gobierno francés del Mariscal: el hecho de presuntamente obedecer a órdenes extranjeras tiene por consecuencia una condena … a muerte. El cuentecillo de: los alemanes lo dijeron, los alemanes los impusieron y los alemanes lo ordenaron es un cuentecillo que pierde toda su plausibilidad en el contexto.

Gaucher conocía a Mackenbacher. Lo que no implica que obedeciese a órdenes suyas aunque le da credibilidad al hecho de que realizase alguna misión ordenada por este, tema de ‘Le Carré du Cercle’. Es casi una evidencia que el uso de uniformes alemanes dentro de Francia habría puesto los pelos de punta hasta a Mackenbacher. Fuese quien fuese aunque parece de rango. Preguntado sobre el juicio hecho al jefe de la Gestapo en París sobre 1960, Gaucher dice que es ‘un pequeño funcionario de rango menor’. El, personalmente, conoce a los peces gordos. Mackenbacher debe ser la inteligencia gris de la Gestapo y lógicamente aparece en muy pocos lugares.

Pero qué bien. Los alemanes se encargan de la eliminación de judíos y gitanos en campos de concentración que constan en alguna carta, con nombre, o de los que hay testigos presenciales (conocí a uno). Unos alemanes que son franceses con uniformes alemanes, y ello mientras nosotros le damos alguna limosna a algún judío o lo avisamos de una próxima redada, de tal manera a que la población es mecida dentro de la convicción según la que nuestros franceses protegen a judíos y gitanos y que los alemanes están exterminando a todo el mundo. Y borramos toda evidencia. Pasamos la goma. “No queda ni un solo documento.” Es un trabajo bien hecho. Ponerlo en duda sería poner en duda la eficacia de tan digno personaje. Borrón y cuenta nueva. Había que hacerlo. De urgencia. Darle una solución francesa al asunto.

Cuantos, señor periodista? Un millón? Dos millones? Tres millones? Comunistas, republicanos huidos de España, judíos y gitanos? Cuantos? 75.000 deportados?

Al final, dónde estamos y quién hace el qué? Los uniformes de las SS tiene una gorra con un círculo en medio que cambia un poco de aspecto según los rangos y las jerarquías. El uniforme de Mengele, cuyo nombre es tristemente italiano, por otro lado, lleva una calavera. Se lo dieron ellos? Los Gaucher, Franceschi y demás? A Mengele no lo aceptan en las SS cuanto quiere integrar el cuerpo al principio de su formación y sin embargo aparece muy feliz y muy campante con su calavera por las épocas de 1941. Según mi padre, la familia de Mengele tenía relaciones tan estrechas con Gaucher que siguieron viéndose incluso después de la guerra. Hay fotos con una hermana, una sobrina, no me acuerdo y no puedo identificarlas tampoco. Eso dijo mi padre. Dónde está Mengele? Cómo desapareció? Por qué, si había sido hecho preso? Cómo es que pareciese que se conocía su localización exacta durante años en Brasil en medios franceses?

Francamente, señor periodista, usted que quería? Acusar a Gaucher de crímenes de guerra o insultarlo por no haber hecho desaparecer todas las huellas? Muy nervioso andaba usted. Y lo encubrió? Nunca más se supo y se quedó tan fresco tomando el sol por la Gran Vía con tanto crimen sobre las espaldas?

Las huellas quedan. Hay gente que se quedó con las casas de los judíos, con sus negocios, con sus tierras, con sus bienes, sus joyas y sus documentos. Hay gente que de repente tenía muchos aires sin excesivo fundamento. Hay gente que se viste en Lagerfeld sin tener ni idea de Kant. Lo que debiera, ya que da clases de filosofía. Lo ve, señor periodista? Alguien que tiene cierta cultura sabe que tiene que disimular lo suficientemente bien como para que no se revele en exceso su ignorancia. Pero, eso de confesar que solo se había leido un resumen en algún sitio porque no había tenido tiempo de estudiárselo? Eso del: yo llevo Lagerfeld y tengo razón pase lo que pase? Y venía de Bordeaux, Francia libre, la señora Delpla que daba clases en la Sorbona. Nada más y nada menos.

Lo más difícil de eliminar y de borrar es la vanidad humana. Cuanto apuesta, señor periodista, a que fue Gaucher quien pensó en lo de la Sturmbrigade? Por eso guardó ese documento. Solo ese. La vanidad nos pierde, dice el francés. Tres casas tenían los Prudhomme en Biarritz, adquiridas durante la guerra. Raro, verdad? Tuvo que enseñarme una porque yo tengo aires imperiales y eso da envidia. La gente suele suponer que tengo un castillo con 348 sirvientes aun cuando suelo tomarme los cafés con los últimos centavos que me quedan en el bolsillo. Esa casa, señor periodista, esa casa era judía. Se sentía. Se olía. Se sabía. Y los antiguos habitantes, a dónde fueron?

Las lágrimas son agua y van al mar …

Habría que interrogarse con un poco más de seriedad sobre ciertos sucesos. Quizá. No le molestará, supongo, que esta vez no resulte tan fácil echarle la culpa a los uniformes alemanes? Vuestra vergüenza es que no solo sois asesinos, sino que además queréis pasearos con la cabeza alta propia a la inocencia. Es … revisionismo, señor periodista? En el buen sentido, supongo.

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Es difícil saber quién gana las guerras, dijo mi madre un día. Y le faltó agregar, quién las pierde. También es difícil saber cómo se ocasionan. Y más aun en algunos escuetos párrafos que reflejen la esencia de eventos más que descomunales.

Veamos si se logra mantener cierta coherencia ligando lo que parecieran afirmaciones perentorias entre si.

La situación general muestra un ascenso de la clase media que se le está subiendo a la coronilla a los polos tradicionales soberanos (Metternich), con un refuerzo de los poderes estatales que se quieren neutros, racionales y casi científicos, lo que va de par con un incremento de influencia de la clase científica y, extrañamente, bancaria. En Europa, es Francia la que, habiendo eliminado a sus soberanos tradicionales, se bambolea entre intentos de racionalizar el poder y los de sustituir estas tendencias por algo que les parece una ‘genial dictadura’. (Napoleón)

Se puede decir que los polos soberanos alemanes están muy debilitados, hasta desaparecer por completo (primera guerra). En España se han desligado práticamente por completo del pueblo. Inglaterra mantiene bastante impertérrita su tradición aunque fuerzas de la clase media hacen una presión cada vez alta para evitar su influencia sobre el pueblo.

Qué indica que todo empezó en España? Según voces populares, Alfonso XIII tiene la mala costumbre de perderse por los barrios populares para ‘buscarse mujeres’, lo que sin ningún lugar a dudas es argumento suficiente para generar la oposición dentro de los rangos isabelinos, que se mueven en la sombra. Por qué suponer que los (o las) isabelinos se hacen fuertes de fuerzas anárquicas o comunistas para atentar contra Alfonso XIII? Por la extrema influencia que tienen en el desarrollo de los eventos posteriores.

Según el Castillo de la Mota, versiones que mi madre mantiene contra viento y marea durante muchos años, ‘la partida de Alfonso XIII dando mucho poder a las corrientes anarquistas y comunistas, produce abusos contra poblaciones eclesiásticas y otras que están al origen de la guerra civil.’ Solo un apoyo de Franco explica una situación privilegiada durante el régimen franquista, que se refleja en la dirección del servicio femenino, con sede el Castillo de la Mota. Están ahí y no se sienten en exceso atacados por el atentado contra la monarquía, lo que indica cierta complicidad con hechos que obligan a Alfonso XIII a irse de España.

Los movimientos radicales parecen producirse esta vez de lado franquista lo que conduce a que, según las mismas fuentes, ‘Jose Antonio sea eliminado por Franco mismo por ser demasiado radical’.

Que los isabelinos actúen por si mismos no implica que Alfonso XIII sospeche de algo que forma una especie de secreto nacional desconocido por la mayoría. Se va a Roma. A Paris. De quién sospecha o le hacen sospechar? De la milenaria nobleza alemana que cuenta con el ácido encono eclesiástico a causa de sus orígenes religiosos y que parece molestar al desarrollo de ciertos planes mayormente apoyados por la banca de hacerse con un poder haciendo vez de inteligencia gris determinando el destino de las gentes a través de la sabia selección de gentes sin mucho conocimiento que ocupen lugares políticos que se llaman democráticos.

No hay nada que moleste más a la banca que lo móvil, que parece escapar al control de los cálculos matemáticos. El rechazo de los nómadas gitanos parece provenir de ahí. Se constata sin mucha dificultad que desde 1945, fecha a partir de la que se dice el mundo ‘regido por las finanzas’, es decir, la banca, la imposibilidad de pensar lo nómada dentro de las civilizaciones determinadas por ese concepto, lo que con claridad liga una cosa a la otra. Los gitanos son una cosa, los judíos, otra. Aunque la ciencia demuestra en Francia a finales del siglo XIX una deficiencia congénita de la raza hebrea, no debiera poder atribuirse tanto rechazo a ello solo: la Iglesia ha amamantado durante siglos a los pueblos con un feroz odio hacia estos, pues son, dicen, ‘los que asesinaron a Cristo’. (Siempre queda bien lo de acusar a otros de lo que hacemos nosotros.)

La hipótesis de que hubiese una especie de secta judía con gran influencia dentro de la Iglesia es lo que único que permite dar explicación suficiente a las coyunturas que conducen a una realización de planes ligados a todos los conceptos  anteriores: los Rothschild gestionan en gran parte la fortuna eclesiástica, cuando no la nacional francesa. Roth son rojos, rojos los comunistas, y Rojas el Conde de Montarco. Las falanges,  por otro lado, utilizan el mismo escudo que los Rothschild, pero también las fascio italianas. Hay gentes que juegan con ambos bandos a conveniencia cuando ambos tienen una misma finalidad: acabar con la soberanía.

Que la Iglesia Católica tiene cierta tendencia a sublevar poblaciones es conocido desde el siglo XVI. Los jesuitas serán prohibidos durante muchos años a causa de su tendencia a levantar a las poblaciones en contra de su soberano (Luis XIV).  Costumbre que se mantiene. Juan Pablo II se hace conocer ‘infiltrando’ los rangos trabajadores comunistas en Polonia.

Por otro lado, es Richelieu quien ha introducido los esquemas eclesiásticos dentro del pensar político y la gestión de estado. Espionajes y contra espionajes, confesiones de confesionario en conversaciones privadas, chantajes y presiones y la idealización, si no la deificación, del Estado. El traslado de la metodología está al origen del traslado ideológico que se funde con intereses particulares paralelos, como los bancarios.

‘Pusieron ellas a Hitler en Berlín’, como dijo un día mi madre? Es difícil de creer. A la descendencia de Isabel no le conviene un hombre sino más bien una reina de Inglaterra, no le conviene alguien que no sea de rango aristocrático y visto su tenaz nacionalismo, no abogaría por un austriaco que aterriza en Alemania gracias a un cambio de frontera. Quién puso a Hitler en Berlín?

La estructura intelectual que permite hacerse con un poder absoluto aprovechando los huecos de la legislación parece un Alfonso XIII: gente muy acostumbrada a guardar las apariencias legales, sabiendo como saltarse las leyes a la torera. Pero Alfonso XIII parece llegar demasiado tarde como para haber dedicado una existencia a generar el monstruo.

Según el Castillo de la Mota, que parece siempre muy bien informada, se producen casos como el siguiente: que gentes de Iglesia, tras harto estudio de la historia romana, lleguen a la conclusión de que la loba de Roma era una prostituta y que ‘los grandes emperadores provienen de la progenitura obtenida gracias a alguien de esta especie’. Lo que, sí, confirma el mismo Castillo, se hace realidad de hecho gracias a la credulidad de ciertas gentes.

No es tan fácil generar emperadores.

Si ese tipo de ‘experimento’ se hace a esos niveles de la política internacional, se puede pensar con facilidad que Hitler sea uno de ellos, uno de esos ‘injertos’ observados con mucho afán por algunos que ‘quieren saber en qué resulta el experimento’. Lo más probable es que Hitler estuviese siendo observado por algunos y que Alfonso XIII, puesto al corriente, solo agregue las directivas políticas necesarias para conseguir lo que quiere, lo que quiere cada cual: una invasión de Rusia? La eliminación de gitanos y judíos? La desaparición de los linajes milenarios?

Si esto es cierto, lo que parece muy probable, están complotando dentro de la misma dinámica enemigos mortales de causas muy diferentes: los banqueros y eclesiásticos atacan a la monarquía y la monarquía está haciendo uso de aquellos para obtener una venganza rápida por lo que le ha sucedido.

No sería imposible de pensar que dentro de la muy tensa lógica creada de ese modo, sea finalmente Gaucher quien acabe con Alfonso XIII: realmente se encuentra en terreno muy adverso y Gaucher tiene muchas pastillas azules que pueden servir para … dormir mejor, por ejemplo, una distinta cada 7 días.

Por qué pensar que la estrategia política de Hitler es española? Gaucher menciona en su libro de 1949 que ‘claro, lo mejor es hacer como Hitler y quedarse con el poder absoluto por vía de decreto ley sin violar el cuerpo de leyes existente’. Cómo sabe que es la estrategia de Hitler? Está en el extranjero, no habla español, no es idea suya anterior. Quién se lo dice? El conde de Montarco? Muy bien informado estaba este también.

Pero por qué Alfonso XIII le echase la culpa a los nobles alemanes? Es una evidencia que lo de Hitler parece una burla que se hiciese sobre estos: retoma la escritura gótica, que es de aquellos, llama a su ‘imperio’, el reino de los mil años, que es la edad de la mayoría de los linajes antiguos (Uradel) y condena a toda la nobleza a muerte, condena que se convierte poco después en la formación de un cuerpo de oficiales muy expuesto en el frente y que parece condenado a muerte con un efecto un poco retrasado.

Si no fuese porque constaté más tarde que era verdad que estaban intentando generar sangre azul químicamente en Francia (fuente: el Castillo de la Mota), sangre azul que resulta de un experimento conocido por lo menos en España, no habría sido posible ligar la acusación muy probable de Alfonso XIII a la tradicional envidia francesa: quiera o no quiera un Borbón seguirá siendo francés, siempre.

Lo que daría un cuadro como el que sigue: una envidia un tanto malsana ‘funda’ la acusación según la que esta nobleza está al origen del atentado contra su persona, va a Roma, se encuentra con miembros de ese círculo más o menos cerrado, se alían y propulsan juntos a Hitler al poder. Se acerca de Vichy que tiene una especie de directorio para ‘proteger’ al jefe, entre otras cosas, que siente que su jefe está siendo puesto en duda por un soberano extranjero y es eliminado.

Que el Castillo de la Mota se encuentre tomando café con el causante del hecho no debiera implicar complicidad: solo cierta simpatía espontánea percibida de modo intuitivo.

Si esto es cierto, y parece muy plausible, y la lógica generadora de la guerra y las masacres se encuentra en una falsa acusación, sigue guardando en si el extraño comportamiento francés durante la guerra y después y aquella lógica que le dio continuación a un estado de las cosas que no podría calificarse sino de muy peligroso para las sociedades implicadas. Análisis al que procederemos a continuación.

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Documento entre las pertenencias de François Gaucher, director de la oficina de información de Vichy, 1941-44

Alfonso XIII, François Gaucher, desconocidos

Si no fuera porque el señor Gaucher confesó poco antes de morir que había asesinado a Alfonso XIII, la foto tendría poca importancia. Claro que hay gente un poco megalómana y con mucha fantasía hasta para confesar crímenes. Lo raro es que la foto no puede ser de antes de 1941 y Alfonso XIII murió en 1941. Hay extrañas coincidencias.

Directora de servicio femenino en el Castillo de la Mota (descendiente de Isabel, parte en las guerras carlistas), la señora Marina Checa y Molina, François Gaucher

Hay secretos que solo se cuentan con una copa de más. Este es uno. Pero hay otros que se nos escapan concerniendo los orígenes de ciertas gentes.

Extraño mapa localizando Iguazu entre las pertenencias de F Gaucher

Más coincidencias extrañas. Iguazu aparece ligado a a) tráfico de diamantes (testigo paraguayo en Guayaquil), b) el súbito enriquecimiento de ciertas gentes con un par de congelados en la nevera, como el señor F Catroux, cuya mujer Betty Catroux, es hija de Carmen Saint, francesa nacida en Brasil, posible conocida del sr Gaucher c) el tráfico de antiguedades (testigo ecuatoriano residente en Holanda). Quizá se sabía dónde residía Mengele pero hay gente que no tenía demasiado interés en que se supiese.

Mackenbacher

Extraño individuo, gran amigo de Gaucher de mucho antes de la guerra

F Gaucher y Louis Darquier, alias Baron de Pellepoix, en realidad Roger Franceschi

Comisionado de los asuntos judíos durante la época de Vichy

F Gaucher y Mackenbacher

La cuestión seguirá siendo: qué tiene que ver una cosa con la otra?

El señor David Butler, quien por otro lado sabe mucho sobre las relaciones entre el Conde de Montarco y el señor Gaucher, estima que estos documentos no tienen importancia. También es cierto que los mayordomos no tienen por qué saber evaluar documentación histórica, pero resulta un poco extraño que sepa tanto sobre Montarco, no, señora M? No hablemos de amantes, todavía …

No, señora M? Mañana le contaré cómo se me ocurre ligar los documentos entre ellos. Pero sabe otra cosa, encontré unos cabellos de la señora Crowley entre las pertenencias de mi padre entre unas tiernas cartas de amor y algunas fotos. Y eso justo después de descubrir unas florecillas que la señora Jeanne Hugon de Scoeux le envía al señor Gaucher. No hay historias de espionaje sin las correspondientes historias de amor. Qué tierno. También Jacqueline desde su apartamento del XVI parisino le escribe al señor Gaucher, al respecto de alguien a quien llama … ‘ours’, pero es una mujer que ya se ha casado una vez y piensa en casarse una segunda. Huele a Scoeux que llama a Gaucher ‘ours’, también. Abundan los que hacen el oso, y las osas mayores o menores, también.

Mañana, solo porque empiezan a oler realmente mal algunas cosas, revelaré, quizá, los nombres de dos agentes más suyos, y algunos tienen las pintas de no llevarse muy bien con los gitanos, por ejemplo. Ah sí, el árbol geneálogico de mi familia hace constar una línea directa de 1097 hasta hoy. No crea que lo digo solo para darle envidia. Es que si ustedes insultan mi nombre, puede que haya gente nacida ayer que pierda rápidamente su relevancia en los próximos días. O, eso de la … importancia, cómo se mide? Porque hay gente tan, pero tan protegida …

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Admitamos, señora M, que podamos hacer como si hipócritamente fuese posible entenderse y me permitirá en ese caso dos o tres comentarios con respecto al muy poco British comentario de su agente.

Es cierto que tengo dos hermanos, por lo que aun cupiese duda sobre a quién le recayese semejante tarea, pero ninguno es de mi padre, lo que los pone ya en si en bastante mala posición. Y no sabiendo con exactitud en qué especie de Edad Media se encuentra su personal aun caben dudas sobre si es en tanto que hermano o en tanto que futuro Führer que el personaje en cuestión debiera proceder a semejante arreglo o apaño.

Admito que en un principio no tengo nada en contra de los bastardos mientras no se me suban en exceso a la parra. Admitirá, sin embargo, que en ambos casos puesto que el uno de origen español y el otro de origen polaco, resultan poco representativos de la historia alemana en general y en particular por lo que no sé exactamente cuales son las aspiraciones que con tanto afán apoya.

Le voy a decir francamente que si me tiene bastante harta esta historia es porque se la han inventado ustedes y si en vez de meter micrófonos y estúpidos a chismorrear en los vecindarios de la gente, hubiesen dejado que cada cual resuelva sus asuntos de familia a su manera, quizá se hubiese levantado bastante menos polvo. Me dirá que no hay mal que por bien no venga.

A mi lo de la imagen modélica de la familia me importa un franco comino porque hace tiempo que prescindí de los atuendos católicos aunque se me impusiesen y prefiero atenerme a lo de los evangelios mismos que dicen que ‘quien no prescinde de padre, madre, hermano por mi, no es digno de mi.’ Al fin y al cabo los quehaceres de mis progenitores me incumbe poco hasta que empiezan ustedes a meter sus hocicos ahí donde nadie les permitió meterlos. Si es por decidirse por algo, me decidiría pues por la verdad, tal y como es, sin más sobrecarga moral. Pero con sus implicaciones, evidentemente.

Muy en breve y prescindiendo de la franca mala uva que me invade ante el mero pensamiento de tener que dejar mi responsabilidad civil en manos del primer mico que acabe de bajar de los árboles por el mero hecho de que pretende a decirse hermano, como si en el fondo los tiempos no pasasen y pudiesen algunas voces chillonas alegando parentesco de sangre determinar el destino de las mujeres por el simple hecho de llevar algo colgando entre las patas, pues ya no se dijese piernas.

Si se enredan las cosas en el transcurso de la historia es porque hay cuestiones ligadas a las circunstancias que afectan más a unos que a otros y cuya solución, si fuera aun posible, necesariamente depende de un modo de ver ligado a estas personas ya que pocas otras pueden ponerse en un lugar que no es el suyo para poder analizar con detalle lo que haya podido suceder a lo largo de la historia. Se quiera o no, son cuatro extraños individuos que llevan algo raro en la sangre quienes han determinado la historia de Europa con su presencia, para mal o para bien. No basta con leyes: el constante intento de imitar ciertas maneras de hacer conlleva influencias a veces mucho más poderosas que la de las legislaciones y valga como prueba última el que se intente producir una sangre azul artificial que conlleva la muerte de millones de personas.

La responsabilidad de ciertos sucesos recae necesariamente sobre algunos que tienen la clave de su desarrollo en el tiempo y es por eso, señora M, que usted no se mete en mis asuntos. Fíjese a lo que lleva: la pobre señora Checa es conscientemente acusada de adulterio multiplicado para evitar males peores. Es de mal gusto, lo admito. Pero ustedes no cejan en querer imponer sus evidencias sobre gentes que ni siquiera conocen.

Mi hermano, – ninguno de los dos, – no tiene sangre azul. Si hubiese que resolver algo, en mala posición se encontrase. Pero la cuestión de la solución es secundaria: cómo alguien que se mete donde nadie lo ha llamado pudiese querer resolver nada? Lo que querrá es el caviar y el champaña y el cochecito y la guardia y los trajes bonitos y un teléfono especial desde el que su mamita le cuenta exactamente, pero exactamente, lo que tiene hacer.

Antes de que empiece con los chantajes, se lo diré yo sola: solo tengo una hermana de padre y otra que salió hace poco de madre distinta quien, visto que anda igual de cabra que todo el resto, no precisase de mucho análisis de ADN para verificar el origen.

Ahora, admitamos que yo sufro de algún delirio de interpretación y que mi abuela le hubiese jurado a mi madre (tiene cierta tendencia a inventarse los adornos de sus historias) que su hijo varón regiría sobre Germania entera, cosa que en un principio parece poco verosimil vista la burlona distancia de esta hacia sus congéneres masculinos, me diría para qué sirviese la credulidad aportada a semejante maraña de muy posibles mentiras? El currículum de mi hermano se reduce en un principio a lo siguiente: aprende artes marciales en una escuela que entrena asesinos japoneses en las cercanías de Sol, estudia dos años de coreano y chino en una universidad alemana, carrera que no termina nunca, se casa una vez, tiene que casar a mi hermana con un banquero para conseguir un trabajo en Alemania, se traslada de Bonn a Berlín cuando los tiempos cambian, se arrejunta con una señora que ya tiene algún vástago de algún otro lugar, se vuelve agente comercial de Médecins Sans Frontières, se casa con la señora en cuestión tomando el nombre del primer esposo como primero suyo, lo que dentro de todo es una manera muy sutil de legalizar los matrimonios homosexuales aunque sean tripartitos, y comete dos errores políticos mayores, y eso que está en una posición tan relegada que apenas pudieses pensar que se pudiesen hacer: apoya la moción según la que Medecins Sans Frontières no debería apoyar a los serbios durante la contienda del Kosovo, lo que infringe las leyes internacionales en cuanto a la neutralidad política debida por las organizaciones humanitarias y causa una sana furia en lugares balcánicos más o menos adyacentes y tiene la brillante idea de devolver donaciones hechas para el sunami en 2004 porque según él, no hacían falta.

Ah sí, vive en un apartamento que perteneció a las monjas ursulinas en su tiempo, monjas con las que mi abuela estudió en su juventud.

Se me olvidaba. Pretendiendo al puesto de oficial del Ejército alemán es tildado de ‘psicópata’, como resultando de los exámenes psicológicos hechos para entrar en la escuela.

Espero que conste en sus registros también.

Ahora dígame así francamente, cómo semejante mico pudiese ponerme a mi en mi sitio.

El otro va de par. Incapaz de asumir la dura realidad de los exámenes, suele emborracharse para pasar el examen de conducir, que reprueba tres veces. Hasta precisa de ayuda psicológica para pasar el bachillerato, cuyo diploma no es capaz de recoger in situ. Empieza dos o tres carreras, no termina ninguna, necesita de aun más apoyo psicológico para casarse – no deben las mujeres meterse en asuntos de política -, trabaja en una compañía de seguros, gracias a los contactos de su mujer y termina criando chivos en el sur de Francia, muy cerca del lugar donde se cometieron las masacres durante la segunda guerra.

Si le digo la verdad, ni el uno ni el otro abren la boca en mi presencia, somos así de brutos en mi familia.

Siguiendo su propia lógica debiera yo, el día en el que la Bundesrepublik se hunda definitivamente en el triángulo de las Bermudas, y se precise de algún idiota para hacerse cargo, responder a la pregunta de saber qué he hecho durante toda mi vida (nada, según el complot de en frente) y que claro, por qué no me he casado. Hay dos tipos de idiotas: al que ponen ahí para que pueda comer caviar mientras se gesta alguna nueva catástrofe bélica y el que se cree que realmente se puede encontrar alguna solución a los problemas existentes. Desde un punto de vista racional no veo por qué nadie debiera hacer el idiota, ni de una manera ni de la otra, por lo que en un principio me abstendría de semejante ejercicio, a no ser que me fuerce su obcecación en meterse donde nadie los ha llamado a replantear de nuevo la cuestión de la ingerencia en asuntos nacionales y lo del apoyo internacional. Le digo francamente una cosa, señora M, no se mete usted en mis asuntos y no hay soberanía nacional que se haga desde el exterior.

Le voy a contar la historia porque nosotros, los godos, no sabemos hablar y con tanto silencio acumulado durante siglos terminan por acumularse las ganas de decir algo cuando por fin alguien aprende a hablar como más o menos todos los demás.

Admitamos que todo es un enredo sin igual y que los errores se acumulan de parte y de otra y que finalmente todo termina en una elegante hecatombre general porque los hay, como Metternich que se creen tan listos como para quitar de en medio a Luis II o para imponer incluso soberanos en Austria. Son tan listillos que desde que Prusia se hizo con el mando en tierras germanas, se suceden las guerras: 1870, 1914, 1939. En el fondo es problema nuestro: qué falla para que todo termine siempre tan mal? Los nobles germanos resuelven que es ‘la incapacidad de someterse a soberano propio’, es decir, a la incapacidad de oponer resistencia a la ingerencia. Por un lado. Por el otro, la Alemania ocupada genera una Bundesrepublik que no tiene el permiso de tener ejército propio, por lo que cuando finalmente los aliados se deciden a este por cuestiones estratégicas, no se ha incluido la figura del comandante en jefe dentro del cuadro.

La mayor inteligencia consiste siempre en aprovechar los huecos existentes. Quiero decir, que el dilema es nuestro. Somos o no capaces finalmente de generar un soberano propio sin tener que recurrir al apoyo exterior? La respuesta es definitivamente, no. Los tiempos ya no sueñan con Cenicientas y las rosas de invierno solo crecen en el Ecuador. A no ser que …

Si, y solamente si, la nobleza alemana permite que mi abuela guarde su título aun después de casada, se abre la posibilidad de generar una nobleza femenina fuera de la ley sálica y sacar de ese modo la tradición de sus vetustas costumbres para integrarla dentro de un esquema formal de validación de poder. Como los Freiherren además no están sometidos a ningún emperador, no le afecta la legislación de la Bundesrepublik que prohibe la actividad política de la nobleza, ya que sin emperador. En el fondo hay un modo legal de poner pie en Alemania sin ni tan siquiera perturbar los esquemas de orden existentes. Solo hace falta una cosa. Que al menos una mujer, alemana de preferencia, reconozca un título otorgado por el auto designado emperador, quien valida la estructura de poder de por su reconocimiento. Es oficial, en ese caso y no infringe.

Los cálculos intuitivos godos son muy difíciles de reproducir pero es una evidencia que mi abuela concluyó muy rápidamente que dentro de la situación existente, solo una mujer podía hacer semejante malabar del pensamiento puesto que cualquier varón incurriría de inmediato en delito de alta traición.

Me puede decir de qué modo las ideas un poco transitorias de mi abuela afectasen a mi hermano, mi tío o mi primo? No es mi abuela quien valida nada porque mi abuela ni es emperadora ni jefe de estado o representante votada de las multitudes en transición hacia el siglo XI. Dentro de un cuadro determinado, mi abuela designa por tradición una sucesión. Es todo lo que hay. Desde un punto de vista político eso no tiene ninguna validez del orden que sea. Ahora, si yo me apoyo en la tradición y demuestro que un consejo decidió una serie de cosas en ausencia de soberano lícito, aun tengo que encontrar el modo de hacer entrar la tradición dentro de un cuadro legal válido. Ya tenemos al soberano y yuppi, lo hemos conseguido, no hay soberanía en tradición que se salte las leyes y los cuadros a la torera. Me puede explicar usted qué pinta mi hermano ahí dentro? Lo metemos en la aristocracia femenina a ver si termina por parir también? Es cuestión de lógica: es absolutamente imposible dentro del cuadro de la Bundesrepublik de generar un polo de poder paralelo masculino porque están cerradas todas las vías.

Admitamos que llevamos el asunto hasta ahí. Naturalmente es mi madre gracias al Castillo de la Mota quien me dice que no hay comandante en jefe de las tropas alemanas. Si ya sabemos todo el resto, pongamos un paréntesis entre hoy y un mañana que quizá nunca amanezca, y pongamos a un enigmático jefe de las tropas llamado SK von Speth und zu Schülzburg. Qué realizará la hipótesis? La posibilidad de fijar el marco legal que permita pasar de Speth Schülzburg a von Speth und zu Schülzburg, en cuyo caso la SK se refiere a lo que dicen los papeles y el resto es el resultado de un proceso interno. Un proceso interno doble: por un lado hay que subirse de grado (determinar la naturaleza imperial y su acceso legal) y por otro lado es necesario cambiar algo dentro del modo de comprensión de las cosas que implique que se han superado una serie de fallos que acarreaban siempre tan desastrosos resultados. Comandante en jefe de las tropas alemanas, seré, si y solamente si, puedo pasar de von Speth Schülzburg a von Speth und zu Schülzburg, lo que implica que se ha generado un polo de poder paralelo que permite semejante acto arbitrario surgido de la pura desesperación.

Mientras tanto, señora M, Alemania no tiene defensa. No porque no haya hombres o tanques: porque no hay quien legalmente determine el quehacer de las tropas, lo que según una larga experiencia acumulada a través de los siglos implica una derrota segura en caso de contienda. Aunque los cargos sean virtuales, pesan. Una breve visita a Inglaterra conlleva la convicción de que no hay ánimo bélico viniendo de la isla. La visita a Francia conlleva la constatación de muy asesinos proyectos. Ser sin ser es un estado de muy ambigua naturaleza a no ser que exista también el ámbito personal: no les interesa construir una torre que se pueda destruir después? Al fin y al cabo, la conversación personal no dejará de ser una conversación personal. Puedes pasar el tiempo después eliminando las posibles fuentes de contienda a través de la desaparición de la causa: Porsiak es causa de guerra. Bauer también. Según las leyes ancestrales, basta con eliminar el causante de la agresión dando prueba fehaciente del hecho para eliminar la causa de guerra.

Es pasar el tiempo comiendo pipas, señora M, con una triple intoxicación causada por los pocos amigos de mi generosa propuesta.

Entenderá que sigo pensando que la mujer soberana en Alemania no cuaja con los contextos aunque sí lo haga en Inglaterra o Francia. No me interesa tampoco mantener prioridades personales por lo que se puede delegar alguna tarea sobre alguien que quiera hacer figura de sangre azul, ad aeternum, lo de los príncipes de cuento siempre atrae a los turistas. A las novias también. Entenderá que mi prioridad es afianzar un polo de poder que permita restaurar una situación que permita que el ejército tenga un comandante en jefe aunque mañana o pasado sea otro.

Comprenderá que consiguientemente le guardaré muy poca simpatía a los que en vez de consolar con unos polvorones mi larga existencia exiliada, utilizasen de cualquier ridículo argumento para disminuir cualquier posibilidad de acción, sea atacando mi imagen, mi integridad física, mi situación financiera o lo que se les ocurriese, fuese recurriendo a insultos de diversa índole o acusaciones altamente infundadas.

Espero que estará de acuerdo conmigo en que hay muchos comandantes en jefe de las tropas perdidos por el mundo, que sean reyes, presidentes o cancilleres, según los casos, y que el hecho de llamar a alguien que tan elegantemente se concretiza en respuesta de un enigma a través del tiempo, ‘emperor’, no conlleva en si la necesidad de atravesar de nuevo las estepas siberianas o los desiertos africanos. Admito que aunque terminé por adquirir bastante pericia en las artes marciales, no fuese nada más que en teoría, no estimo que realmente mis talentos en cuanto a las formaciones de los ejércitos sea extraordinaria y que consiguientemente es mejor que otros se ocupen de la tarea, para lo que, sin embargo, se precisa de una orden, de un papelillo firmado en algún sitio por parte de alguien que tenga la autoridad de hacerlo. Admitirá consiguientemente que el hecho de plantar a alguien en un sitio al que se le pone un casco para pasar revista a las tropas no cambia en si excesivamente la situación general salvo en que devuelve cierta dignidad a ciertas gentes y resuelve un enigma nacional acarreado desde hace milenios.

Supongo que si además la invito amablemente a unirse a la contienda contra el Vaticano, tendrá mucho menos reticencias en aceptar semejantes ánimos bélicos, lo que, por otro lado, reduce los gastos. Su oposición no debiera deberse sino al hecho de que sospecha de que la voy a dejar fuera de tan histórico momento. No se crea. A cada cual su bocadillo.

Y, de nuevo, precisamente, la insistente pregunta: usted de qué se mete? Le faltan dos preguntas: de dónde la legitimitad de la pretensión? Y, por qué aquella y no aquel? Es tan difícil preguntar algo de frente a los interesados para saber al menos de qué va el patio en vez de presumir que necesariamente lo contrario de lo que hayan decidido ellos será mejor para nosotros? Porque el injerto de Hitler les costó muchas vidas. Cuantos les pudiese costar uno nuevo? Si mi hermano bajo influencia de mi madre, le puedo asegurar una cosa: mi madre apoyaría antes al IRA que a la Casa Real Inglesa. Pero tampoco a eso le dan el trato suficiente: por qué no indagan sobre la naturaleza de las relaciones antes de tomar decisiones con una excesiva ligereza? Me entiende? La casa real inglesa es familia nuestra. Fuera nada más que por eso, no habrían bombardeado Londres durante la segunda guerra y eso habría permitido guardar las cosas dentro de equilibrios más sanos. Lógicamente mañana yo no bombardearía Londres. Y eso aunque quizá apuntase algún misil hacia su casa. Para pegarle un susto nada más. Es fácil disponer de guerras cuando tu trasero está a salvo. Con perdón.

O sea. Realmente quiere que mi hermano me ponga en mi sitio? Para bombardear Londres? Pierde usted.

Por decir que mi padre tenía muy poco que decir en todo este asunto, Gaucher para arriba o para abajo. Al final, cuando vino aqui para mi cumpleaños en 2008 y vio florecer una rosa delante de mi casa el mismo día del cumpleaños, hasta cambió de chaqueta. Los ancestros siempre tienen razón a nuestro modo de entender. Aunque tardes en darte cuenta. Lo bueno de dejar de intentar llevar la contraria es que te duermes al morir y quizá se vislumbre el paraiso desde ahí.

O sea que no se vuelva a meter en mis asuntos. Ve cual es la diferencia? La casa imperial alemana apoya desde este día a la descendencia de Isabel en su pretensión al trono de España. No opina sobre los asuntos de la Casa Real inglesa. Aunque no diga que no, señora M, Harry es bueno. Qué tal si lo ponemos en Polonia después de haberlo puesto en prácticamente todos los tronos europeos? En fin. No es asunto mío.

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Nos habíamos quedado en lo de la soberanía. La señora M comprendió en 48 horas lo que los griegos llaman ‘matiaxma‘ (mal de ojo) y por qué se llevan en los Balcanes unos extraños ojitos azules cuya misión consiste en protegerte del mal de ojo. Por qué, psicológicamente, basta con que se reconozca o alabe alguna virtud nuestra para que se nos obnubilen los sentidos y cometamos el error más estúpido un poco después? Claro que se vuelve estrategia con el tiempo.

Hay gente que realmente va a París para estudiar filosofía. Y eso sabiendo que la señora Scoeux era muy erudita en esos temas.

El zafiro es azul y zafiro es un viento.

Los pensamientos realmente interesantes surgen más tarde, cuando cuajan los contenidos.

Y bien. Por lo de la soberanía, primero. Es obvio que si seguimos los modos de pensar aristotélicos, hay muchos modos de entender la soberanía, y si seguimos los platónicos, uno solo en esencia. Si somos un poco inteligentes podremos afirmar que en esencia quizá solo una, y múltiples los modos de entenderla.

Según mi somera experiencia que lleva destellos de muchos siglos podría decir tras largos años de meditación e intentos de quitarme la maldición de mi abuela de encima a través de una adecuada definición que no me correspondiese, que probablemente el terruño bastante limitado de los von Speth guardaba en si un secreto que no puede ser sino el de Djenghis Khan. Djenghis Khan es el primer soberano a afirmar al soberano en si sometido a leyes, el primero, aparte de tener el arte de trasladar la noción de paternidad hacia un concepto lógico.

Ejercicio número 1: siéntese en una silla con un té (sin leche), puede ser un Nestea también con el calor que hace, y colóquese en su puesto. La hemos llamado señora M (es decir, jefa de los servicios de espionaje británicos), pero puede ser cualquier otro puesto. Considere durante algún tiempo la cantidad ingente de regulaciones que determina el mundillo del espionaje y las sabias maneras de saltárselas a la torera haciendo el esfuerzo de que no se entere nadie. Se dará cuenta de que esas regulaciones y leyes, nacionales e internacionales, no son nada más que un apartado, una sección, dentro de un cuerpo de leyes general y las sabias maneras de saltárselas a la torera. Quiero decir que aun sin esforzarse mucho desde el punto teórico, usted sabe que si la atrapan haciendo ‘x’, un ‘x’ muy arbitrario a mi manera de ver y sin embargo muy específico en la gestión de los asuntos generales, se va a encontrar a un cuerpo de jueces en frente, luego a un cuerpo de políticos, luego a un cuerpo de periodistas, luegos a los idealistas de los derechos humanos, etc. que la van a fastidiar del mejor modo que pueden, teniendo usted una serie de utensilios habituales para torear las diversas situaciones. Cuando se le acaban las estrategias se pone triste fin a su carrera.

Imagínese por un momento que se harta de combatir tanta oposición y se decide a seguir las regulaciones a rajatabla porque si alguien viene a decirle a algo usted dice: ‘Ley número 3.498 apartado C-II’ y sabe que se queda más ancha que larga. Es más difícil en Inglaterra donde la ley opera por jurisprudencia, lo que implica sutiles cambios en la interpretación de la ley según va pasando el tiempo, por lo que intente trasladarse a Alemania, por ejemplo, donde es eso y nada más. En fin, era antes, ahora ya no se sabe lo que es exactamente. Es decir, póngase en la piel de un oficial de las SS, aunque quede mal por nuestros tiempos, y con el uniforme puesto, sométase a la ley, asi, tal cual.

Bien. Pasemos al ejercicio número 2. Imagínese que no puede tener hijos y que se le ocurre condensar su identidad (todos los modos que tiene de comprender y gestionar la realidad) en una noción muy densa y compacta y que utiliza una estrategia de ‘traslado’ (como que sabe que hay otros que tienen tan poca identidad que absorben intuitivamente lo que somos nosotros para actuar dentro de una lógica ajena queriendo siempre prevalecer de por el hecho de ponerle la guinda que nos falta a nosotros y decir, que fueron ellos), para generarse una descendencia. Es una evidencia que en ese caso hace prevalecer lo lógico, lo intelectual, sobre lo físico y material incluso violentamente: no le conviene en ningún caso que le quiten la descendencia tan duramente adquirida.

En el ejercicio 3, es usted alguien cuya vida personal es regida por el segundo ejercicio y cuya vida pública se determina por el primero. Usted es esa persona. Pasarán un par de días antes de sentirse bien dentro de semejante traje y al final, constatará una sola cosa: que cuando se acerca de la gente, estas solo hacen dos cosas: o se quejan, o confiesan algún pecado mayor. Nada más. Ante la cantidad de incongruencias a la que se confronta su mente, usted puede hacer como si no entendiese, o hacer llamado a un regulador interno, como una noción básica de armonía, a través de la que intenta arreglar el problema de la queja (normalmente social, y precisa de ley), o la confesión (de orden moral y precisa de corrección del comportamiento).

Tras mucha meditación coloqué la noción de soberanía ahí. Precisamente, me dirá, cualquiera puede ser soberano, desde ese punto de vista, y no se precisase de alguien que tuviese mucha corona puesta encima de la cabeza. Sí. O no. Desde el punto de vista de la estructuración general se precisan de dos cosas más: alguien que preserve la noción de soberanía como referencia para el resto y en contra de ciertas pretensiones que la niegan, y algo como de directivas generales en cuanto al modo de interpretación general de la ley que se adapta a un polo referencial que contiene las adquisiciones acumuladas durante el tiempo.

La falta de polo soberano hace del estado una acumulación de iguales ciegos donde la prerrogativa individual desaparece para convertirse con el tiempo en una imposición violenta hecha por parte de las clases que determinan el funcionamiento del estado. En el fondo, concluí, el soberano debiera vivir su vida dentro del principio que lo obliga a buscar su propia realización personal dentro del contexto nacional e internacional en el que se encuentra, como ejemplo último de lo que debiera determinar el comportamiento de las gentes y ello sabiendo que no solo tiene que contar con un contexto legal determinado, sino que influye de por su mera presencia sobre el comportamiento de los demás.

El único modo por el que un ente masculino pueda pretender a la soberanía es dentro de la imposición lógica de su incapacidad física de reproducirse, porque lo acerca necesariamente de lo femenino y puede establecer equilibrios entre ambos polos que anulan la natural tendencia de aquellos a pensar que lo han hecho todo solos. Es un accidente. Es obvio. Djenghis Khan no elucida una teoría general tan sofisticada por amor al arte sino que llega a una serie de conclusiones condicionadas por las circunstancias, cosa que a su vez genera una serie de resultados que son muy benignos dentro de la pretensión a gobernar por lo que se mantienen como adquisición de generación en generación incluso cuando algún varón no debe prescindir de su progenitura natural.

Quizá sea la noción más humilde de la soberanía que exista y se opone constantemente a la pretensión de algunos a llegar a ciertos puestos para poder hacer lo que les de la gana o para hacer prevalecer atributos y someterse el mundo femenino a propuestas megalómanas y absurdas.

Cuando Djenghis Khan se une a algún ancestro godo, lo que resulta es que la lógica se somete toda una serie de percepciones intuitivas ‘bajas’, que llamo del muy bajo inconsciente, de tal suerte a que se construye una extraña realidad donde no solo la gente se queja y te confiesa todos tus pecados, sino donde además, líneas invisibles llevan de un crimen al criminal y de un ramo de rosas a un amor en potencia.

La crisis de lo soberano europea, que aparece hace unos dos siglos con la revolución francesa, no se debe solamente a interpretaciones bastante dudosas de lo soberano mismo, cuyos abusos terminan por llevar a la revuelta. La visión muy infantil de la realidad determinada por la herencia goda, no permite pasar a una fase más responsable de la soberanía donde el ‘orden’ como finalidad única, es sustituido por un quehacer que lleva a formar un hogar como principio rigiendo el quehacer social, lo que choca con intuiciones más poderosas queriendo hacer progresar el asunto sin demasiado daño colateral. Cuando Djenghis Khan se une a algún ancestro godo, la mujer desaparece en cuanto a su importancia para fijarse el esfuerzo alrededor del hijo, lo que provoca una herida que se explotará sabiamente durante muchos siglos haciendo vez de talón de Aquiles u hoja caída sobre los hombros de Sigfrido.

Las heridas que no se curan llevan a la muerte o la desaparición de las razas. Los godos mueren con cierta dificultad porque llevan la muerte dentro. Luego se duermen.

La cuestión de saber hasta qué punto se puede decir que un puñado de sobrevivientes del tiempo deba determinar el destino de un pueblo entero es una cuestión que apenas te planteas cuando los espectros de la muerte acechan. En el fondo, se dibuja sin que nadie quiera nombrarlo con excesiva precisión, una convicción que se opone a otras diciendo que aquello ‘que era nuestro’, en el sentido de una adquisición teórica hecha práctica, valía mucho más que todo aquello que forma torres de oposición justo al lado y pretende incluso decir suyo aquello que viene de otro lugar. A veces nos confundimos y queremos darle mucha importancia a cosas que no la tienen. Otras veces acertamos. En el fondo, el godo está más cerca del juicio de Dios de lo que se pueda imaginar: si es lo que se dice, entonces se tiene razón y sino, tienes que echarte para atrás. El godo no tergiversa los resultados, no los condiciona y no influye sobre ellos. No hay ciencia válida sin semejante disposición.

Un puñado de godos soñando sueños imposibles en 1930. Por qué determinase la historia? No yo. La dificultad de pensar ciertos pensamientos que ordenan la realidad general de modo más amable. Deberá convertirse la guerra en una contienda entre un campo llamado ‘las bolas’ y otro llamado ‘razón’? Es decir, que si la mayoría de la gente se cree realmente lo de las bolas, para qué oponerle razón?

Son diez millones de muertos una razón suficiente? Quizá no. Allá cada cual y su consecuencia. Si no se les olvida con tantas bolas que es el pensamiento lo que conlleva consecuencia. Y encima se quejan. A mi. A mi, señora, no me pagan para escuchar las quejas ni los gemidos de la muerte. O qué? Adquiriese soberanía en Francia y España, en Grecia y en Serbia, simplemente porque es a mi a quien se quejan y a mi a quien confiesan? Mucho imperio me recaería por un sueldo tan bajo. Porque encima se lo debemos gratis.

No, señora M. Mi abuela no tenía razón aunque atinó en algo. Por qué se le ocurrió a la mujer vislumbrar una esperanza en mi infantil presencia volviendo negros de envidia a todos los demás? Porque veía por dentro. Cómo saber que alguien está triste sin lágrimas y por qué el hecho de decirlo hace surgir las lágrimas? Mi abuela traslada la noción ya muy atacada de lo soberano hacia una característica interna: no es hombre o mujer, no es primero o segundo, no es de sangre o bastardo, es algo que se liga a una historia a través de los tiempos, un algo que hiciera las glorias de esas gentes durante tantos siglos y que desfallece. Ver los asuntos del alma como única realidad no sirve para gobierno. O sí, quizá, de modo muy hipotético, porque verá fácilmente que volvemos a Siberia con mucha rápidez: si yo veo que mientes como percepción interna, qué uso como respuesta a la ofensa si no es un dispositivo interno que te estrella contra la pared un poco más tarde? Dónde queda el estado? Dónde queda la justicia? Dónde quedan el espacio, la administración y las estructuraciones generales? Desaparecen. Quizá no sea nada más que una maldición. Mañana, cuando la fé ciega goda en lo que dicen los ancestros haya determinado la realidad de aquellos que solo se sometían a sus designios, vendrán las hordas bárbaras del fondo de Asia y volveremos a pastar ovejas a la luz de las estrellas. Salvo si. Salvo si hubiese un estado que escucha lo que dice el soberano para ordenar las leyes a partir de las quejas que este escucha. Sí. En ese caso, terminaré tomando café a solas rodeada por los muros de Neu Schwanstein. No, no me hace falta escucharlo, tampoco decirlo. Harás lo que te digo porque prevalece la fuerza interna.

1991.

Usted se lo cree? Yo no. No hay nadie para levantar el peso del estado y aunque la teoría sea muy bella en el fondo solo sirve para enredar a la oposición dentro de su propia pretensión: pongamos a mi tía ahí ya que pretende y lo que único que constatas es que los godos siguen robando idiomas y te acusan a ti de hacerlo porque se sometieron a la influencia del Vaticano.

No, señora M. La vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Según Aristóteles el hombre es libre porque se somete a leyes voluntariamente y el único imperio que existe es ese. Yo conmigo misma y porque así libremente lo acepto.

La cuestión es que siguen quejándose y harta estoy ya de tanta confesión.

Hagamos algo, señora M. Aparte de la risa que me causan ciertas gentes ensalzadas por vía de apoyo popular, influencia, imagen, o demostraciones arbitrarias de poder, puede pensar usted, tanto como yo, que quizá haya gentes que prefieran tan sabia definición de la soberanía y prefieran dedicarse a cazar mariposas en vez de construir absurdas torres de Babel. Yo le doy la receta y si le gusta bien, y sino también. Quiero decir que todo se aprende y algunas cosas se pegan menos la hermosura, y dentro de todo es un hecho que la presencia de 10 millones de muertos debiera ser un incentivo para considerar soluciones alternativas y sobre todo el libre albedrío y que cada cual decida a su manera.

Sabe qué? A mi nadie me da las gracias nunca. Y es un factor que determina muchas decisiones.

Pero vea una cosa. Si Hitler es un comodín español o romano, entonces no había polo de poder válido en 1933. Si el puñado de godos toma una decisión por esas épocas es el único referencial válido de poder existente. Por tradición, sí, pero válido. Entonces se abren dos caminos: uno, el de la guerra, el de los exterminios, el de la farsa y la mentira posteriores, basado sobre lo falso, y otro, casi invisible, que mantiene que lo que deriva de la usurpación de poder es en si inválido. El primero obtiene gran auge primero gracias a los acuerdos de Vaux Le Vicomte y el apoyo internacional dado a la mentira. El segundo solo constata la muerte de diez millones de muertos. Más.

Qué cambia entre 1991 y 2010? Ver las realidades del alma no es un concepto que pueda regir. Que se quejen en tu presencia o confiesen algo, sí. Y bien, es soberano quien dentro de esa lógica actúa y es de por si, aunque sea a la vez su propia persona la que anda sus propios derroteros. De qué depende la definición? De la demostración. Son dos caminos de nuevo. Si se puede demostrar que Hitler era una comodín, entonces me recae lo que me recae porque las cosas son así. Si Hitler no era un comodín, entonces el polo de poder que regía era el suyo y prevalece sobre la tradición. Es asi en asuntos de poder. Cómo lo demuestras? Poniendo un comodín potencial en algún sitio, puesto que encuentra hasta con el apoyo de la Casa Real. Lo ve? Se demuestra porque ‘la historia siempre se repite’.

Queda bastante tiempo entre 1991 y la concretización de la demostración, pero se hará. Y era eso, señora M, lo que tampoco entendía usted. Por qué sería eficaz un delirio de interpretación godo de por 1930 80 años más tarde, tal y como se lo imaginaron? Porque es la evidencia lo que determina los derroteros de la historia.

Me dirá que siguen sin darme las gracias. Pero a veces es verdad, ‘que no, que no puedo verla, la sangre de Ignacio sobre la arena.’ Sigue sin haber quien lleve el peso del estado. Da igual, señora M, lo que cambia no es el mundo, lo que cambia eres tú. Ve: ver las cosas del alma implica poder hacer avanzar las cosas hacia un punto donde puedas concebir una bandera naranja y turquesa. No me diga que no es bonita, dice nada más que los hijos provienen de pura lógica y eso hace de cada cual un soberano, hombre o mujer, por cierto. Es un ingente progreso más positivo que jurar la destrucción de España porque se les impone la interpretación. Además es azul, como el zafiro y el viento. La reina de Inglaterra no se creyó lo del ascenso de Harro Kohn. Sabe por qué? Porque su bandera también lleva el azul, en algún sitio. Hay que saber evitar el mal de ojo aunque sea fijando el ojo en alguna bandera.

Luego le explicaré el resto. Hay que eneseñarle a la gente a no quejarse en el lugar equivocado. Hasta las quejas tienes áreas restringidas.

Ah, sí. Se lo debía a mi abuela.

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