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Archive for the ‘Le carré du cercle’ Category

Punto final

Dejaremos muchos puntos suspensivos y cumpliremos alguna promesa en lo que sigue, que será otro volumen, pues bien se precisa de un cambio de perspectiva para darle la vuelta completa al asunto. Volveremos sobre Desbrieres, sobre las cartas, sobre los profundos pensamientos y algún recuerdo de infancia. Más despacio. Nos pasearemos por el antiguo testamento, seguiremos echando pestes, alcanzaremos el nuevo quizás, espero, con menos sobresaltos que los causados por la irrupción gala en nuestras contemplaciones.

Lo sabía. La pobre Frau von Lubs casi se muere de un soponcio al pensar que se le iban a derritir los que califica normalmente de insoportables franceses, del otro lado de la frontera, por lo que tuvimos que encontrar el remedio rápidamente (ya lo decía, que estos alemanes se lo creen todo), y que implica probablemente, que tampoco son tan malvados estos germanos, aunque sea por guardar las apariencias.

En lo que me concierne, me curé de mi inflamación al cerebro al subir a más de dos mil metros de altura y entrando en la casa de Doña Cecilia, rodeada de mis pequeñas luciérnagas, que al tiempo, con tanto afán combatía, y unas semanas más tarde, constantando considerable mejora, escribí en algún lado ‘tengo la impresión de llegar a tierra seca después de haber estado ahogándome en los oceános’. Está escrito en inglés, pero es igual de verdad.

Recuperé la vista del ojo derecho, la noción del espacio, la sensibilidad física. Por eso el alquiler es tan caro aqui. Va incluida la terapia …

Ah. Hay una mentira en todo este conjunto que refleja con mucha exactitud la perspectiva goda sobre ciertos eventos, teniendo en cuenta que es un godo nacido en Madrid (si seguimos dentro de nuestro rol de Hagen): Ines de la Fressange nunca se vengó y eso que llegué a regalar el primer ejemplar de una tirada de 25 de un desnudo suyo. No. El Juan Gris no es suyo, sino del Dr Serrano.

Precisamente el Dr Serrano, al que debiéramos dejar un poco más de espacio en el futuro – lo que nos niega, negamos – apareció dentro del proceso de investigación con la pretensión a tener un Juan Gris, cosa que obligó a concentrarnos durante un rato en semejante posibilidad. Planteamos el asunto que se introdujo de modo que nunca estimaría casual en el transcurrir de nuestras otras contemplaciones como un reverso: pongámoslo al revés, en una historia falsa, como si fuera falso, a ver qué pasa.

Aunque no se crea, resolverá el problema francés, gracias a la ayuda del Herr von Gotha, que tendrá que hacer muchos esfuerzos por sacarnos del laberinto donde nos hemos metido. No nos olvidemos, que nos quedaba un sunami, también, en algún sitio.

Extrañamente, el sunami fue resuelto mientras escribía ‘Scandal for an office’, que llamé, la perspectiva inglesa, siendo esta, un poco heliforme, la francesa, y fue censurado por mi misma al compilar el texto. Los ingleses tienden a la censura moderada, y eso tiene su sentido. Es posible que, sin olvidar el contexto donde apareció, volvamos a sacar la censura de su secreto lugar, en su momento.

Ahora pasamos a la perspectiva germana que se va a fundir con la hebrea por razones históricas.

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Notas (8)

El oficial de Marina del Prairial, dijo que el helicóptero que había sido acomodado en la cubierta, bien resguardado del frío y de la lluvia, no se utilizaba porque no funcionaba. A la pregunta de, por qué, movió los hombros.

Según él, la misión del Prairial era de controlar el tráfico marítimo del Pacífico, desde Chile hasta el norte de Sudamérica, y más precisamente el tráfico de cocaina para el que se usaban barcos que recorrían la costa. A la pregunta de saber, si habían atrapado alguno, dijo que ‘no, que estaban a demasiada distancia’.

A mi entender, tal y como explica el ‘Blue Owl’, se hicieron ellos mismos un virus en una competencia un poco ridícula entre los informáticos de libre aprendizaje y los de escuela. Gregory Leurent pertenecía a los primeros y Yanick Allusse, a los segundos, y de tradición: su padre era informático también y había trabajado para una de las grandes productoras de ordenadores. En el a ver quién sabe más, con bombazos que iban de un lado otro de bastante envergadura, probablemente un virus de escuela se engarzó con un virus de tecnología hooligan, de tal suerte a que un día, trabajando sobre los sistemas de seguridad (intentaba construir uno ficticio que sirviera de ahuyentahooligans para el proyecto internet que estaba construyendo a través de una simulación de la estética de aquellas páginas a alta seguridad informática como el Pentágono, la policía internacional, etc), bajé un sello Rothschild de una página alemana, que, según artículo de Le Figaro, contenía un sistema de seguridad que atacaba el disco duro.

Se produjo un fenómeno muy extraño, y tranquilamente me quedé esperando a que estallara el ordenador en mis narices viendo como si toneladas de documentos se sucediesen en la pantalla a ritmo vertiginoso. Lo que no sucedió. Al cabo de unos minutos, se volvió a restablecer el sistema normalmente, con una sola diferencia: la letra (la fuente) había cambiado. Buscando prueba de que algo raro había sucedido, me puse a escribir un largo poema sin fin, hasta que al cabo de muchas horas apareció una ventana que decía ‘votre texte a trop de fautes. La fonte Rothschild ne peut plus le corriger’. Vaya. (El texto tiene demasiadas faltas. La fuente Rothschild no puede seguir corrigiéndolo.)

En un principio, no le di demasiada importancia. Aun y con eso, le mandé una carta a la Banca Rothschild con el resultado de la interacción, por si ellos podían detectar algún problema que hubiese surgido eventualmente. Supuse que tendrían más medios de saber si había pasado algo.

Luego me eché para atrás. Muy del fondo del inconsciente: el sistema fundido militar/civil francés, un posible sistema de espionaje un poco aleatorio dando vueltas por ordenadores privados, o atraídos por el suculento beneficio que se prometía mi empresa: un total de 23 millones de euros en tres años. Estaba concluyendo que esa gente era una inepta y servía para todo menos para hacer una empresa, cuando me quedé mirando las páginas que tenía en favoritos, de las que de milagro faltaba la del SVR si tenían por aquella época, hice un par de cálculos y me dije, ‘la jodimos’.

Concluiría más tarde, en palabras un poco más explícitas que mi intuición primera, que debido a una combinación de sistemas de seguridad y de ataque, también, el ataque Rothschild había sido desviado hacia una o más de las páginas a alta seguridad, estos, lanzando un inmediato contrataque que estampó literalemente el virus que se paseaba por ahí alegremente, dentro de un sistema informático central francés, produciendo una muerta súbita en un sistema regenerativo como el de Legifrance, que se recuperó con un virus que no habiendo afectado el sistema en ese mismo momento, empieza a hacer bailar el contenido de un lado a otro de modo irregular, aleatorio, e imprevisible. Siendo el francés centralista por naturaleza, en un sistema fundido militar/civil, cabía la posibilidad de que el virus terminase por afectar el sistema informático de alguna estación nuclear, o similar.

En todo caso afectó la Marina, según constaté más tarde y no tengo constancia de que haya afectado a una central nuclear, pero con esas informaciones son secretas, vaya usted a saber lo que haya podido pasar. En ese momento, existía la posibilidad de arreglarlo de por una copia en un sistema informático anterior, que no fuese afectado por un sistema en variables, que si entiendo bien, – no entendiendo mucho, a pesar de mis considerables esfuerzos en buscar el lenguaje adecuado, de estas cosas, – fue introducido poco antes. Ese virus no afecta un sistema sin variables. Era posible hacer una copia en ese momento, cuando todavía no había alteraciones, pegar el contenido en un sistema anterior y volver a reintroducirlo en un sistema aleatorio.

En todo caso le dije a Yanick Allusse, al que conté el suceso, que un sistema no debe jamás utilizar la misma vía para defenderse y para atacar. Es todo lo que sabía. A mi entender habría necesitado de una semana, en la que los cambios aun habrían sido insignificantes, para ajustar un lenguaje a la posible solución. No me dieron tiempo.

No me que me importase mucho, honestamente. Aunque. Con tanto invento químico suelto por todas partes, cabían dos o tres pensamientos suplementarios. Supongo que terminaron por destruir el armamento químico. Os va la vida en ello.

Una cosa, empero, queda muy clara: el proyecto ‘I’m Jerusalem’ no es nada más que un primer intento de esquematización del pih en interacción con alguna química. El uso de un esquema de realidad en el que se confunde ésta con la fantasía o mundo simbólico, si se quiere, termina por sustraerle la confesión verbal a Gregory Leurent de por la explicitación de los tonos de voz que tanto me molestaban. De vacaciones en Grecia en 2002, dijo que ‘a menudo tenía la fantasía cuando bañaba a su hijo, según la que ponía el miembro sexual encima de su cabeza.’ Como fue una confesión en privado y poca prueba me quedaba, pude finalmente escribiendo ‘Paris-Jerusalem, walking’ en internet, sonsacarle la confesión de nuevo de modo indirecto: haciendo alusión a sus confesiones, este no las niega, lo que estimo confesión indirecta (espacio de comentarios).

Claro que el señor Frederic Miterrand estimará que son pequeños detalles insignificantes de la vida privada de cada cual. Es posible. El acabar con el sistema informático del ejército gracias a tan peculiar modo de ordenar las realidades, quizá le cause menos risa.

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Poesía

La antracita es la esencia del carbón,
alimento de las células cerebrales,
entre burbujas se dicen cosas
la una a la otra haciendo chispas
con fósforo reluciente verde
entre cobre azulado, cal y sales,
y todo ello lleva el nombre
del pensamiento con pétalos morados.

¿Por qué te ríes?

Si no fuera, muchacho, porque adquiere
la ciencia en su locura
coloraciones surrealistas,
lloraría.
Aun he oído que en el futuro
viajaremos en el tiempo hacia el futuro sólo
y que el adeene es el nuevo nombre de la vida.

Y, ¿pues?

Yo estoy triste, muchacho,
y de mi tristeza solo brota poesía.

(Aproximación de la perspectiva dentro de una posible respuesta al problema. Lo más probable es que la sustancia utilizada sea cloroformo en una combinación con ozono congelado. – Colaboración chilena.)

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La lechera

Ayer seguí con mi cuento de la lechera particular, precisamente porque desde cierto punto de vista, no hay sabiduría cuyo contrario no se haga aun sabiduría en algunos casos muy excepcionales y bien estudiados, por lo que hay que dar rienda suelta a la imaginación de vez en cuando sin perder de vista el hecho de que nos encontramos en zona restringida.

Pensé que sería una buena idea hacer de mi libro un juego, con todas las piezas del puzzle puestas por orden, aunque sea artificial, dejando un margen para que cada cual llegue a sus propias conclusiones progresivamente, a ver a dónde termina por llegar cada cual.

Ese orden no es un artificio en la realidad. Aunque no tenga testigos, es verdad que fueron saliendo tal y como iban saliendo, aunque a veces revolvía los papeles y los volvía a ordenar hasta que alguno llamaba la atención del mismo modo que había llamado mi atención al principio el ‘carrée du cercle’.

Es cierto que aunque resuelvo parte del misterio de lo que sucedió en Francia en 2003 en ‘The blue owl’, seguía siendo un evento de naturaleza bastante incomprensible, si no se tienen en cuenta todos los análisis anteriores. Como soy así, me puse de inmediato a intentar arreglar el desaguisado, cosa a lo que ellos mismos pusieron fin de un modo un poco sorprendente: una jauría de bomberos apareció un buen día para encerrarme en un hospital psiquiátrico (lógicamente, tampoco hay que abusar de la buena voluntad de la gente), donde fue que terminaron por borrarme la memoria.

Este texto en su disposición, es decir, en el cómo maneja la documentación que ha llegado, en el cómo reacciona hacia el mundo exterior, incluso dando respuesta a preguntas que aleatoriamente aparecen a través de los términos de las búsquedas en las páginas de estadísticas (textos que van precedidos de una ‘?’ – que son los términos de la búsqueda a la que amablemente doy su debida respuesta), reproduce con toda exactitud la que determinaba mis movimientos en Angers.

Como que te interesas por algo y sigues la línea y aparecen los resultados más sorprendentes en una cadena que difícilmente se podría haber previsto de antemano.

Sé, ahora, que parece como si hubiese reproducido un tipo psíquico en ‘sipsi’, para buscar un remedio, que estaba intentando traducir las conclusiones de Tula a un lenguaje que fuese más generalmente comprensible, que estaba estudiando las frecuencias pih, y que dentro de ello había llegado a la conclusión de que si existían en grado excesivo, se produciría un accidente.

Tengo un vacío completo que es el vacío donde un pih en líneas psicopáticas se mueve para organizar sus desastres, lo que hace la vez de un fantasma a niveles de la realidad. Cómo conseguí construir un fantasma revertido, que pusiese fin a todos los fantasmas, es muy difícil de decir.

Si alguien tuviese el deseo más o menos reprimido de comprender la lógica del accidente, que tiene su interés si se quiere comprender el sistema de comunicación interno de los pih, solamente tiene que creerse lo que le cuento, según va confrontándose a la documentación, teniendo que salvar el escollo entre sus propias conclusiones y las mías por medio de una metodología racional. Como quien dice: yo he concluido esto, pero supongamos que es verdad lo que dice esta persona, cómo llegó a esa conclusión? Cuando se llega a la misma, se puede seguir con el proceso, y si el alemán llegará necesariamente a la conclusión de que no funciona, alguno habrá que no imponiendo resultados, vea producirse algún extraño evento a su alrededor.

Dentro de esta lógica se encuentran las llaves del proceso de evolución de las lógicas temporales. Como que tienes un p, que se vuelve un pi, que se vuelve un pih, dentro de una diversidad de contextos. Es mucho más fácil en ese caso, comprender como yo establezco relaciones con actos criminales contemporáneos, que pasan completamente desapercibidas para la mayoría de la gente.

(Está bloqueado el acceso a líneas bajas, por lo que no hay riesgo de incurrir en brujería.)

O sea que pretendo dar fin coherente también a un segundo aspecto de la investigación, que fuera el de presentarla en tanto que obra literaria con el fin de revelar los mecanismos de una lógica determinada.

Ines de la Fressange, por el momento, se ha quedado elucidando el cuento del gato con botas, lo que ya en si, es prueba de un gran progreso.

Sask será el objeto de la siguiente obra que se llamará ‘Freiherr Sask’.

No queriendo en ningún caso dar respuesta completa a toda cuestión, dejaré alguna abierta. Por ejemplo la elucidación de los sucesos de la segunda guerra aunque intentaré mostrar como terminan por relacionarse con nuestra existencia contemporánea a través de un par de consideraciones secundarias y cómo eso, a su vez, exige el dar respuesta adecuada a la cuestión subyacente que fuera la de la relación racional entre lo femenino y lo masculino.

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Malamatula

Malamatula, derivado de Malamateña, plateado, abreviado: Tula

Era un cuento con figuras,
eran tres lobos en la Lagunaria,
tres lobos que mi padre
de un tiro ha espantado.

Era una gitana escondiendo
una gallina robada entre los faldones,
a quien le dijo la abuela: Qué haces?

Era un tesoro de chapas e imperdibles,
guardado todo, con el libro de la Lola,
debajo de la almohada:
psst! no se lo digas a nadie.

Era cada imagen, cerradura
cuya llave está en el cielo
y grabaste con punta de diamante
las figuras del sentido
en la niña de las canciones.

Te salieron telarañas en los ojos,
se te encogieron una mano y un pie,
y aun seguían durmiendo todos,
iban persiguiendo los ducados de una ilusión.

(escrito en 1999)

Había que encontrar un modo para darle las gracias.

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Notas (7)

Quizá, algún lector muy avisado, se ha percatado de que permito que se introduzcan ligeros errores en mis textos, algunos de los cuales pueden ser incluso causa de alguna risa. No son pancartas lo que hay en los hospitales, serán carteles, o anuncios.

Si los he dejado es porque es no solo la característica fundamental de la enfermedad que tanto tormento me causó, sino el principio de funcionamiento del virus que se coló en el sistema informático francés afectando grandemente a la marina.

En la sipsi más avanzada la evidencia que acompaña en este caso el uso de una palabra, acompaña bloques enteros de pensamientos que no tienen coherencia alguna, pudiendo parecer muy convincentes de por el espíritu por el que se transmiten.

Que afectó a la marina lo constaté cuando ancló el barco militar francés Prairial en Guayaquil y fuimos invitados a una visita guíada, y viendo una cabeza de ajos encima de un ordenador en la sala de control informático, pregunté, qué a que venía y me dijo el oficial: “Que era para espantar a los virus.”

Sipsi es una partícula que se pega a la parte exterior de la neurona, secretando la relación una sustancia muy parecida al de la podredumbre que causa una desmultiplicación de los gusanos que normalmente proliferan después de la muerte. Aniquila el funcionamiento psíquico y solo produce eso: una especie de evidencia fantasmagórica que no se refiere a nada. A mi entender produce una muerte bastante rápida por descomposición interna a no ser que se la combata ficticiamente con unas frecuencias que llamé ‘pih’, muy bajas, que interaccionan con el sistema nervioso manteniéndolo en existencia.

Aun dentro de ese estado, cuando el pih ocurre en relación con tipos psicopáticos muy graves, estos pueden absorber de las masas psíquicas subterráneas como ‘latigazos’ de presencias difuntas, pudiendo hasta ordenar el comportamiento sobre todo alrededor de la informática de tal suerte a producir hasta sustancias químicas de por interacción con la masa física del ordenador, u otras combinaciones de frecuencias con sistemas electrónicos centrales o torres de control, etc. (como hay descritas para el caso Golden Virginia en ‘Firework in Amaretto’) que pueden causar como por accidente un desastre universal. Contiene los ‘fantasmas’ del séptimo infierno entre los que están los espíritus del ‘si yo me muero, que se muera el resto del mundo también’.

Contrariamente a lo que pensaba el pih se cura, salvo éste. Para eliminar a éste, la única solución es la destrucción de la base de frecuencias que lo sustenta, que son las frecuencias pih.

El pih se cura con una combinación de luz a través del ojo, como contaba en algún sitio: como si entra luz al ojo por un diamante que se incrusta en unas gafas. Esto, sin embargo, no basta, porque queda el tejido psíquico inexistente y supongo, que cuando desaparece la frecuencia pih, (esta produce una especie de confortación en lo que se padece, de por un similar desmultiplicado que entra en interacción con lo que queda del sistema nervioso que en ese caso se apoya en lo que quedase de las líneas eróticas para a través del casi recuerdo del placer, mantener la ilusión de la vida), el ‘paciente’ sucumbe a la depresión. O peor. La histeria, la crisis psicótica, la tendencia suicida. Teniendo el sistema nervioso muy debilitado y la capacidad de actuación neuronal prácticamente nula, no puede hacer síntesis de ‘sabiduría’, como quien comprende el cuento de la lechera y dice, ah, no hay que hacer planes para el futuro, y puede ordenar su comportamiento de ese modo.

Queda el uso de la publicidad subliminal, sustituyendo el contenido pornográfico por una frecuencia de imágenes subyacentes hechas por alguien con capacidad de síntesis de consecuencia, contando cuentos la película como en dibujos animados, de Asterix y Obelix, por ejemplo, en dibujos animados, no en personajes vivos porque el actor sobrecarga en exceso la capacidad de absorción de información del enfermo. Cuentos que contengan una especie de humor un poco irreverente como el que uso, que haga errores de vez en cuando, incluso técnicos y haga incluso sucederse un error técnico a un fallo moral, como una interrupción de frecuencias en una mala emisión, o un pasaje borroso, o una subida y bajada de la imagen que se sale del recuadro, y cosas así tras una mentira, una tentación, la visita a un médico, y esas cosas de humor un poco negro.

Los otros se mueren. Y para siempre. Los que se recuperan son un poco rarillos, ven de otra manera e intelectualizan la sensibilidad, pero sin más gravedad el asunto.

Para encontrar una solución a este problema trabajaron durante años millones de personas moviendo masas psíquicas desde China, por Africa y America hasta Grecia, de la que me consta la aparición un poco misteriosa de un hombre explicándome con mucho detalle el funcionamiento de un juego, que había sido inventado por un alemán y que intentaba comercializar en Japón en el que había muchos soldaditos que conocían las artes marciales y cada vez que el jugador se confundía se le disminuían las funciones: se iba la luz, no funcionaba un botón, etc. También avanzó Hollywood en ese sentido, con unas películas a humor un poco extraño que eran de las pocas, calculé, que una persona enferma de esa enfermedad podía ‘asumir’. Se había pensado en una guerra que aniquilase todo. De hecho, aun viviendo, la vida que se viviese tras recuperar un funcionamiento ‘normal’, no era vida tampoco.

Lo de los ajos fue idea de mi tía Meyi, cuyo tipo psíquico en Jerusalén, exigía que los franceses confesasen su derrota, pero alegando otros que no fuese vergüena excesiva, se optó por una solución intermedia, en la que la señal, en símbolo, no solo significase la confesión sino el origen de la exigencia, pues solo en España, con ajos espantas a los vampiros.

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Este extraño tipo de prueba se basa en una lección de la señorita Africa, que dijo un día que la historia se repite, como insinuando, aunque no lo dijo tan claramente, que hay prototipos generales que condicionan la historia de tal suerte a que – agregué – si no se sacan las lecciones debidas al caso, reiteramos en la tontería. Como mis primos ingleses suelen ser bastante reacios a sucumbir a tanta evidencia, es siempre preciso, dijo Madrid, de construir un hecho empírico que les traiga su propia evidencia.

Serbia, por ejemplo, basa su historia en un hecho real, la derrota de uno de sus reyes por parte de los sultanes del imperio otomano. El ejército vencido, consigue preservarse la autonomía de gestión de su territorio bajo los auspicios otomanos entregando a su rey al que cortan la cabeza. Por mucho esfuerzo que hicieron durante la guerra del Kosovo a escapar de semejante maldición, se vió de nuevo como preserva el ejército su territorio tras la ‘derrota’, y al tiempo, sin que ya se lo esperase nadie, como llegan unos señores sin el permiso de nadie también y apresan al presidente que se llevan para juicio a Holanda, donde muere (dicen). Cuando nadie se esperaba semejante suceso, cogiendo a todo el mundo por sorpresa, un espectro del pasado se encarna en tierras holandesas y se llevan al pobre hombre sin explicación ninguna.

Gran parte de mis reflexiones reposa sobre esta evidencia, y me causó harta dificultad el pensar un dinamismo dentro de los esquemas preliminares que permitiese pensar el progreso de otro modo que desmultiplicando los inventos incongruentes. Cómo sacas a Serbia de su ‘maldición’? Les concierne, cierto, pero de mismo modo, cómo sacases a Alemania de la suya? Para empezar, dónde está aquella?

En lo que concierne Francia, y tras mucho análisis y pensamiento, sitúo el quid de la cuestión en la derrota de Vercingetorix. Es obvio que el francés es subjetivista pero no solo: su gloria y victoria residen en la realización de un proyecto independientemente del resultado. Vamos a hacerle la guerra a Inglaterra. Si consiguen juntar todos los elementos, cosa bien difícil en esos lugares, y juntar un ejército que se ordene por lo menos en frente de otro, combatiendo el miedo bajo las alas germanas, ya han ganado. Luego pierden la batalla, pero da igual. Yo francamente no le veo gloria a Napaleón: es metedura detrás de otra y un desastre se suma al anterior que ya venía detrás de otro. La catástrofe rusa. Volver con 4 soldados muertos de hambre y de frío. Y no. El francés ve aparecer en su mente la estela de su presencia en otros lugares y luego vuelve y no tiene nada más que eso mismo: la estela que recorría tierras ajenas.

Como cuando alguien se pasea por una pasarela, insistes en decirle a Ines de la Fressange. Entra, sale, vuelve y mientras no tropieze, y aun tropezando, su victoria reside ahí. Va y vuelve. No había ningún tarro de miel al final de la pasarela, tampoco un bote lleno de monedas de oro, ni una medalla, nada. Ir y volver por toda gloria para que el mundo vea nuestros bellos uniformes que se ven, se gane o se pierda. Qué pasa? Molesta a los germanos esto, ya que ellos tienen que atrapar al conejo por las orejas para decir que han hecho algo, con o sin uniforme reluciente, por cierto. Qué extraña costumbre. Aparece en Rolando y bien me parece que se condena. Pero cuando en exceso insisten los españoles en que las cosas son como son y no al revés, de vez en cuando, terminas por confudirlo todo, a tu vez. Ya tenemos dos embrollos, uno al lado del otro.

(En el intento de comprender la mentalidad francesa, el germano se inventó largos paseos por el campo. Puso unas banderitas amarillas, alisó el terreno, puso un par de tenderetes de salchichas, se compró un bastón con un puño plateado y salió andando. No llegando a ninguna conclusión le dijo a su amigo que se adentrase por el camino a su vez. ‘So,’ (Pues…) dijo el primero y como solo seguía un largo silencio, dijo el primero: ‘Yo tardé dos horas.’ “Uff,’ dijo el otro, ‘yo casi tres.’ El primero se golpeó con la mano encima de la frente y dijo: ‘Ya entiendo. Yo soy mejor que tú.’)

Cuando los embrollos encima pretenden comprenderse mutuamente, solo se aumenta el desaguisado.

Yo dije que sin finalidad no hay camino.

Es obvio que al alemán se le olvidó la finalidad del que te viesen, lo que no hace sino especificar las diferencias. Precisamente, lo puso todo menos lo esencial. Ni un solo espectador de su proeza tuvo aquel. Obviamente, el francés, muy curioso de las innovaciones habiendo tenido lugar del otro lado del Rhin, comprendió que habíamos entrado en una fase de severa austeridad. Entendió además, que en ese caso cabía protesta y subiéndose a la montaña, al pico más alto, a solas también, los tiempos obligan, se encendía un cigarrillo admirando los colores de la bella chaqueta que se había comprado para intentar la proeza. Las mujeres se negaron. Solían acompañar las expediciones con zapatos con tacones que produciendo graves heridas por el camino, obligaban a regresarse.

Yo decía que a mi no me hacía falta que me viesen, que no tenía nada que lucir. Dentro de todo, si hubiese tenido que quedarme con alguien, me habría quedado con el señor Dumas, que era el que se fumaba el cigarrillo en el pico de la montaña, porque, consideré, la nueva chaqueta reactivaba la economía. (El señor Dumas aparte de confesar cierto apego por lo germano, le profesaba también gran admiración a lo inglés, sin olvidarse de si mismo.) Lo del cigarrillo me hizo gracia. Como que dices, ‘yo a lo mío’, digan lo que digan. (Pues confiésese la incongruencia de finalmente con mucho esfuerzo científico y demás, haberle puesto por sombrero español a la actividad, la finalidad de guardarse en salud, y subirte a la montaña para fumarte un cigarrillo.) Dice siempre lo mismo el francés: finalidad, solo una, que es el placer que deriva de lo que hago, me vean o no me vean.

Tan magnífica solución a la problemática europea copaba altos lugares en la Sorbona. (Lógicamente nunca iba acompañado de mujer en sus expediciones.)

Es grave el asunto, aunque se considere desde un ángulo un poco humorístico. Y concluyo: que los celtas estaban gobernados por mujeres, y que los druidas eran más mujeres que hombres, que se dedicaban a la guerra o a la caza, probablemente. En ese caso, el principio que gobierna la nación que es pueblo todavía, es afectivo. Es decir que se buscan equilibrios generales generados a partir de una estabilidad interna que reposa sobre lazos amorosos. Cosa que explica el gran apego francés por las historias de amor. Y después? Y después… Después vino un Rolando y la fastidió. Supongo que es de lógica que llegue un momento en el desarrollo de los pueblos en el que los hombres se despegan de las faldas maternales y se crean un espacio propio – muy difícil de entender, desde cierto punto de vista, pero que tiene su lógica propia. Que se despeguen, sí. Que finjan una derrota ante el romano para tener la buena excusa de imponerse, no. Y poder lucir cresta, y llevar caso, y ponerse mallas metálicas sobre el pecho, y llevar banderas. Es un calco que denota una franca falta de identidad.

Poco le importa al francés ser subalterno mientras ocupe un lugar preponderante: Rolando canta de modo muy satisfecho como Carlomagno privelegia a sus tropas galas. Tiene reacciones de mujer: segunda, pero la única. La druida que queda, muy desesperada, se figura al borde del suicidio y de tirarse por un barranco, cuando llega la judía a ayudarla: María Magdalena. Entre las dos cantan una historia en la que dicen que ese maricón, NO. Los otros, sí: ese, que se niega a afirmarse como tal y encima se enfada cuando no le sale la quimera. Y vende la patria y poco le importa con tal de cantar cocoricó.

Cual es la dificultad de la druida? No puede decir esto y aquello porque el amor no tiene verjas, ni jaulas, ni senderos prescritos. No puede decir: este va con esta, y aquel con la otra, e imponer un orden. Incapaz de resolver el enigma a punto está de desistir cuando aparece la otra. Que dice, razón tienes, y esto, al revés lo dices. No porque esto sí, sino porque aquello, no. Y larga vida se le promete a Francia.

Cosa que no gusta a Roma. De nuevo le quitan sus vasallos. Dónde está la incapacidad francesa? En obtener hombres que afirmen lo que hay y se estructuren a partir de ello. Lo que hay, no lo que te dice el romano. Y eso es notorio a través de su historia. Cuando semejante vaguería muy bien asimilada empieza a causar reacciones bastante burlonas de los países vecinos, los hombres, en vez de ponerse a pensar un poco, se buscan modelos de lo que hay alrededor para intentar afirmarse. Es muy español eso: no escuches a tu mujer. No quiere decir que no le hagas caso, quiere decir que tienes que apoyarte en ti mismo para ser y no ser solamente el altavoz de lo que se figuran aquellas. Esta insistencia, que no falta de parte inglesa tampoco, es interpretada por el varón en cuestión como – es vago, consta – decir todo lo contrario de lo que dice esta. Quién es hombre? Rolando. Y empiezan a acumularse las desgracias. La mujer se enfada. Quién eres, payaso? Por ti no eres, y si fueras, por mi fueras, y en lo que me identifica, que es la sabiduría que transmito, me agredes?

Se dividen los campos. Francia se hace de lo que sigue emanando de su sabiduría original y de todo lo contrario al mismo tiempo.

Mientras tanto, Roma está acaparando roles de mujer, lo que suscita las violentas reacciones de Francia. Ni casamiento tuyo, ni rito mortuario, y aun menos el nacer. Es cosa de mujeres y más lo que en el tiempo se hace consecuencia.

Difícil fuera, señora, el aprender a hablar, en vez de con tanto silencio sembrar venenos tan profundos. Que precisamente, escuchar no escucho, pero oigo, por lo menos, si se me da a entender.

Consiguientemente, la mujer invade los territorios de hombre como respuesta a lo que se entiende como grave ofensa a su soberanía.

Qué vuelve la guerra tan encarnizada como para que de hecho se constaten manifiestas tendencias a eliminar por completo cualquier ámbito que aun le quedase a la mujer. La intuición es ficticiamente sustituida por cálculos. Por servicios omnipotentes de la información. Hay que saberlo todo. Peor. El principio de la consecuencia se hace un esquema absurdo, rozando en principios matemáticos que quieres demostrar que se sabe lo que pasará por la observación detallada de lo que le sucede a aquel que confiesa tal o cual en un confesionario.

Esto es un pih en su comienzo. El varón, al intentar acaparar lo de mujer, lo espacializa, porque no tiene una dimensión temporal tan desarrollada. Es como si dices: mintió. Y pasa el tiempo, y alguien dice una cosa y otro otra, y a alguien confiesas la mentira, que a su vez lo dice a otro, y así, hasta que un día, al mismo dices lo contrario y te ruborizas y dices, ‘me han pillado’. No es que alguien venga señalando con un dedo acusador y te diga: “Has mentido.” Mis razones tendría.

Esta tergiversación de la razón de ser de la consecuencia, no solo mata el principio moral en si, cuya finalidad es que reconozcamos que nos hemos confundido, si cabe, y no que alguien nos condene al fuego eterno de por su decisión, sino que altera la relación interna entre el alma y el entendimiento, terminando por traducirse en una relación incestuosa hacia la progenitura, llega a pedofilia, que puede empeorar hacia homosexual.

Yo poseo la consecuencia en el tiempo: a quién? A tu hijo o hija. El cruce entre lo interno y lo externo, ha sacada al principio de la consecuencia hacia el reflejo que tiene en la temporalidad física y humana: la relación sexual en el tiempo.

La razón produce algo. Como es razón se guarda en causalidades, finalidades, razones de ser, esencias, generalidades, etc. Qué hace la medicina? Curar a alguien. Qué hace un juez? Juzgar una causa. Qué hace un profesor? Enseñar cosas. Dependiendo de la desviación que uno o un ente más general tengan hacia la razón, se alterará el producto de lo que genera la mente. Solo un doble esquizoide puede generar ese veneno. Pero solo un doble esquizoide dentro del cuadro general francés, o alemán, o español, generará tal otro veneno.

Qué resulta de un cuadro general donde se disimula una dictadura detrás de las apariencias de la civilización con estructuras espaciales muy faltantes, y una marcada tendencia al calco? Se van a autoinfligir la peste (en la pretensión del doble esquizoide a poseer la consecuencia), disimulada bajo la apariencia de la pretensión a una nueva perfección adquirida, en calco a lo que más les asombre en ese momento: la fusión clara del elemento del cuento, del dominio psíquico, con una realidad material tangible y empírica: la sangre azul.

La locura tiene muchos medios.

El centrar el esfuerzo nacional sobre semejante quimera, no hace nada más que darle predominancia a individuos con esa mentalidad como prioridad, lo que hace que el esquema se empieza a traducir a todos los ámbitos de la sociedad, afectando gravemente hasta el comportamiento sexual del pueblo, que se pierde.

Digamos: sexual incestuoso (en posesión de la consecuencia), sexual incestuoso pedofílico (en detrimendo de la inocencia), sexual incestuoso pedofílico homosexual (en detrimendo del espíritu) = hay peor. Se puede doblar la pretendida sangre azul de la creación de frecuencias que resultan solo del pih, que además mantienen artificialmente en vida a los espejismos godos. Si la figura anterior da la masacre, la figura del pih, encima, la cubre. Si la masacre puede ser el resultado de una explosión de furia, por decirlo de algún modo, en el cuadro pedofílico, se induce por perversión (Ruanda?), en el pedofílico incestuoso.

La atribución de roles que no nos corresponden, imponiendo facultades sobre la realidad, es lo que genera monstruos. Me entiende, señora Scoeux? Si ellos lo llevan tan lejos, yo, no lo haría. Considéreme excepción porque decir, sé decir muchas cosas y en muchos idiomas, pero yo no le quito nada a nadie.

Y qué? Haremos jefes de estado con eso? Por muy agnóstico que sea, Darlan tiene a muchos primos en la iglesia, que además se reprimen el deseo, porque no pueden pretender a mucha progenitura. Aunque.

Quién se ha apropiado del principio de la consecuencia? Nombrar no saben, decir las cosas por su nombre, tampoco, pero eso, sí, castigar con tonos grandilocuentes, porque ellos saben. Alguna seriedad, señores, en algún sitio? Porque no me van decir que no respeto autoridades religiosas o que mancillo lo santo? Tengo que tomarlo en consideración, siquiera? O se creen que no se ve?

Porque digamos que es accidente. Que sucede una vez. Pasa. No fusilas a la puerca? No. La guardamos ahí, no sea que se nos pierda. Es decir: desmultiplicación de la culpa por encubrimiento.

Esa es la secta de la ‘medusa’. Gente muy agradable.

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