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Archive for the ‘Manual del soberano’ Category

Colofón

También soy comerciante en piedras preciosas, aunque solo las negocio en su comercio. Hasta llegó el árbitro. Estoy inscrita en la bolsa internacional de piedras preciosas, en tanto que auspiciante, y puedo participar en ella, si presento mi título o lo justifico debidamente.

Si todo sale bien, la señora Méndez se llevará un 10% de la transacción, pero tendrá que venir acá. Además tengo un socio.

Cuando alguien sabe demasiado hay que asociársele de inmediato, para sacar provecho y para impedir la excesiva divulgación. Hay momentos en los que se puede regalar esmeralda y algunos tienen el derecho de ‘robarse’ un puñado, que no es robar, al ser derecho.

Hay que terminar de algún modo, pues otras actividades me esperan y se pueden extender historias en el tiempo, cuando tienes la ocasión.

Supongo que he expuesto claramente todos los puntos, aunque no haya razón para creérselos todos.

Le he llevado las acciones al juez quien, me parece, debe evaluar algo.

Pero hay que darle fin a la explicación y hasta a los manuales de los soberanos, que deben abarcar desde el más pequeño al más grande. Como todas las complicaciones implicadas por ciertas tareas.

Sí. Había que concluir de algún modo.

Dicen que el presidente de la bolsa de piedras en su gerencia de las esmeraldas, tuvo un hijo el mismo día en el que llamó su amigo milenario, que era mi padre, el señor Arne Kasten von Speth Schülzburg, para pedir información sobre la eventual presencia del nombre de su abuelo en la lista de diamanteros. Según una tradición centenaria, lo von Speth y los Eynol se encontraban casualmente una vez cada generación, tan casualmente que se decía que bastaba con tirar una piedra y que el uno la encontrase y el otro, buscándola, se topase con él, por casualidad. Y aquel resultó ser un Eynol, aunque ya ni se acordaba del nombre, y aquel se sorprendió y dijo, que acababa además de nacer su hijo y que como hasta entonces no se había encontrado con ningún von Speth había terminado por atribuir toda la historia a la mitología familiar.

Se discutía por aquellos entonces si debía Israel tener o no, el derecho de comerciar libremente con diamante en su país, y había mucha presión para que así no fuese. Y no sabía qué hacer. Mi padre dijo que tenía una sabelotodo en su casa, y que le preguntaría, pues aun se preguntaba de dónde podía haber sacado semejante compendio de leyes, regulaciones y costumbres vigentes, y aun si lo supiese, no entendería cómo se las había aprendido. Y dijo aquel que preguntase y que si lo hacía, y había solución, tiraría la piedra al agua, como sucedía de vez en cuando, le habían dicho, pero ya se lo creía todo, y si la encontraba uno de los míos o específicamente la sabelotodo en cuestión, me debería favor y fundaría aquello a lo que pretendía, a saber, que ellos sabían lo que hacían en esa área. Se trataba de la piedra de Eylat, que daba la medida y el peso, y era reputada de mucho valor y milenaria, y cortada solo en dos caras.

Mi padre vino con la cuestión y yo me desesperé y dije que ya valía de tanta pregunta y que seguro que sería otro problemón. Y dijo que se trataba del amigo milenario, lo que me hizo reír. Y me expuso la cuestión. “Hm,” dije, “nada más fácil. Pues es costumbre aun vigente que si al gerente o presidente, o en realidad, ambas cosas a la vez, con cierto título rimbombante, de la bolsa de piedras tiene hijo o se casa, que se pida un deseo de valía internacional. Y que se pidiese eso.” Me lo acababan de decir, pues tratábamos el problema del fondo, cuyo fondo debía conocer si me inscribían en semejante lugar, con todo su compendio de leyes. Y preguntó dónde estaba el truco. “Hay que decir, es costumbre, y agregar si hay cuestionamiento, aun en vigor, pues soy yo que la mantengo viva.”

Se creyó entonces que hasta la piedra terminaría por encontrarse en mis manos, lo que fue el caso, y la encontré en Jerusalén en Israel, en 2003, cuando un joven palestino me dijo de entrar a su tienda de antigüedades y me invitó a un té, poniendo cara de gran misterio, y yo diciendo que no quería comprar nada, pero insistió. Y señaló la piedra y dijo algo en un idioma incomprensible como sobrentendiendo un gran valor inherente que yo sabría apreciar. Me reí y le pregunté qué era. “Una piedra de Eylat,” dijo aquel, lo que no me decía ya nada. Me dijo que valía 200 USD y como me había hecho gracia, y sobre todo que a tanto misterio que casi recordaba a la lámpara de Aladino, se le diese valor solo de 200, la compré. Y me la llevé tranquilamente, sin darle mayor importancia y solo me acordé hace unos días, al decirme algo el nombre de Eylol.

Lo recordé todo y me dije, fíjate, su hijo, y es aquella única vez en la que nos encontramos en la vida, pero no, ya no, porque somos los penúltimos y solo quedan los últimos, que son nuestra descendencia, que se instaura, y se pueden ligar amistades más extensas y no sujetas a condición. También apareció el hijo del señor von Thurn und Taxis, que tiene el mismo nombre que aquel, y era la segunda vez que nos veíamos en este lugar, aunque no nos hemos hablado nunca, pues solo tenemos el derecho de comunicarnos de modo indirecto o con intermediario, hasta los penúltimos, que deben reunirse para ultimar detalles y presentar el reporte de la investigación y los logros, las quejas y expresar la satisfacción en cuanto al hecho según el que todo llega a su fin, como previsto.

Aquel tenía otra tarea, pero me obliga el silencio.

En todo caso tenía Eylol el derecho de quedarse con la piedra si se encontraba en sus manos, lo que fue el caso, pero no se la quedó, sino que la devolvió, lo que implica, que hay transacción pues es garantía y prueba de que alguna vez éramos mismos lo que es suficiente para convencer al resto, que siempre murmura y protesta.

Ellos me dieron el ‘palaver’ que era la discusión y presentación de los sucesos en palabras propias, por estimarse que tenía mucha sapiencia casual, que llegaba a mis manos sin saberse exactamente cómo, lo que favorecía a todos. Y es el encuentro de los tres en el mismo lugar aunque a distintas horas, señal, que aquello que lo saben, entienden cómo interpretar. Y mostraba cierto talento para ordenar lo que de modo tan complejo se presentaba a los ojos de cualquiera.

También se dice que Idlf era Carolina de Mónaco. Pero no lo sé. A veces es conveniente acusar en falso, dijo aquella vez, y yo contesté, sobre todo cuando se atina.

Sabe el sabio hacer la diferencia entre el grano bueno y el malo, por lo que se pueden decir las cosas, digo, aun públicamente, cuando de modo debido se sabe enmascarar aquello que solo incumbe a pocos.

Reiteramos la paz con China y así con el Pakistán, así como con Rusia, que tiene guardia también, para nosotros, según lo convenido, y somos nosotros, nosotros tres y los nuestros, y aquellos que de algún modo, nuestros se digan. Y que hagan lo que entiendan, pues se les atribuye mucha sapiencia en el manejar de ciertas cosas.

Y todo aquello que además se dice en estas ocasiones, aprovechando esta para agradecer a la tierra que no dio cobijo cuando ya nada cuadraba, el que lo haya hecho, habiendo así salvado nuestra misión, por lo que le cabe mucho agradecimiento, aunque no diré eterno, no sea que se fijen de nuevo fechas y haya gentes suspendidas de la espera de lo que será por muchas generaciones. Lo que, confieso resultó un poco pesado, sobre todo al final. Aunque también causa de mucha alegría, por otro lado, al ver misión tan compleja abrirse con sus pétalos tras tanto tiempo, y en dimensiones que apenas nadie conoce, y que conste que los crímenes se pagan, y que hay villanía que no tiene perdón, y que la honra se encuentra en esclarecerlos y hacer de su elucidación, destino, aunque sea en los tiempos.

Tenemos nuestra mitad del tratado. Que se junten, entonces, que hasta el pastel de nata con guinda presentamos, debidamente esclarecido, y hasta en interpretación obtusa, por si acaso no fuese correcta nuestra interpretación, según la que son ellos los que lo traen. Pero nos basta con su presencia, pues descansarán nuestros ojos, cansados de la presencia de un crimen que ya nombre no tenía, y que no debe reproducirse jamás.

Haremos lo nuestro, convencidos de que ahora es tiempo de que otros asuman su tarea, y descansaremos, lo que es buena disposición para el negocio y alguna otra contemplación.

Son ellos los que fijan, yo solo dispongo del principio.

Solo es cuestión de empezar, luego todo se hace solo dentro de su propia lógica, por lo que será ejemplar lo que digo, pues por algo se empieza, aunque solo sea por leer aquello de lo que otros atestiguan de modo fehaciente.

No hay nada más que decir. Tardamos 1000 años en entender lo que era ser feliz como aquel, pero vale la pena esperar. Pero justifica la historia si en debido lugar inserta.

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Sé que por aquellas épocas tenía prácticamente todos los elementos permitiendo tener una comprensión completa de todos los sucesos. Aun teniendo todos los elementos, no tenía la visión completa, lo que no implica que errase en mis decisiones. A veces no es bueno saberlo todo, pero sabemos que teniendo las partes esenciales que permita decir que sabemos de qué hablamos, podemos hablar sin confundirnos, que es lo más importante y tomar decisiones en lo que nos concierne.

Retomando aquellos puedo exponer sin embargo hoy, el resto, de algún modo, y las razones para hacerlo, porque es raro.

Después de la guerra de Troya, sobre el año 1200 aC, las mujeres de Troya juraron venganza. Sobre el 800 aC la reina de Sabah va a visitar a Salomón en Jerusalén, del que admira la sabiduría, lo que suscita gran envidia en los griegos quienes estiman su sabiduría inmensa, aunque en realidad solo copian lo que roban de Asia Menor, que es de donde viene el griego originalmente y todo el resto no es nada más que un puro invento, y lo dan por suyo, apropiándose incluso para sí las constantes burlas asiáticas en cuanto a sus pretensiones. La venganza de Troya consiste en hacerse lugar en Macedonia y generar un monstruo. Se dice que se veían las llamas de Troya el día en el que nació Alejandro desde el otro lado del mar. Y diciendo que es griego lo que procede de la educación griega, contratan a un griego, Aristóteles, para educar a Alejandro, quien comienza su historia, según lo que se dice, matando a su padre. Invade Grecia y convence a los griegos de que invadan Asia Menor o Persia, haciéndose conocer por su crueldad. Alejandro llega hasta el Indus, y comete las más crueles masacres y los más atroces actos que se hayan conocido en la historia de la humanidad. Pasan los Himalaya y se encuentran con China, que los espanta y huyen como conejos. El Pakistán es aliado natural de China, por diversas razones, entre las que se encuentra el cachemira, producto que se hace combinando la seda y la lana.

Durante mi estancia en el Pakistán me mostraron las gentes del lugar unas fosas de unos tres metros de alto, en las que aun se veían las uñas de aquellos que querían utilizar sus manos para salir de ellas, justo al lado de lo que se llamaba un templo griego, teniendo exactamente la misma forma de aquel utilizado en el Sinaí para hacer sacrificios humanos. Se dibujaba aun el terror en el rostro de ese hombre y temblaba su voz al relatarlo. También me dijeron que había una tribu llamada Kalash en las alturas del Himalaya, que descendían de esa época y me enseñaron unas tarjetas donde se trataban esas gentes, que tenían como una expresión ausente, de alguien que no ha olvidado un suceso que se le ha quedado grabado en la memoria.

Supongo que China investigó, indagó, y reunió testimonios por unos 100 años y juró venganza en dos fases. Que en mil años habría masacre para todos si no se discernía el culpable o los culpables, pues mentían, se disfrazaban y cambiaban de nombre con constancia. En el 220 aC, 100 años después de los sucesos, el emperador Xiang entierra a sus soldados y deja guardia que los proteja, con la misión de esperar 2.000 años a que haya discernimiento. Y si aun se acuerdan y han evaluado bien la extensión del crimen, se prepararán sus guerreros para la venganza.

Los Kalash son los testigos.

Lo más probable es que Temudjin, el futuro Djenghis Khan, recibiese la misión de elucidar el asunto con la promesa de recibir honores imperiales si lo hacía. Es conocido que se esperaba el fin del mundo para el año mil de nuestra era, como si algo hubiese transcendido. Temudjin alía con von Speth y le da dimensión de tiempo a la elucidación. Los von Speth tienen ‘ojos’ de por la hija de Mungo, que es quien da nombre a la raza, y deben presentarse al cabo de los mil años sucesivos con toda la elucidación del asunto, llamando a los responsables en sus descendientes de por su nombre, los lugares afectados por el mismo tipo de comportamiento, los bastiones y las cotas y las banderas, teniendo vida aun los ‘ojos’ pues sino sería masacre ciega.

Los años son distintos que se cuenten aquí o allá, aunque se aproximan. Después del hallazgo de las estatuas, tenemos 30 años para dar respuesta, ya que salimos en ese momento. Deben ser los de antes, los von Speth con descendencia de Mungo, el señor von Thurn und Taxis que era el amigo o garantía y un judío, que era testigo, que se llamaba Eylol. O algo así.

Los tzarakatzanos son parientes de los Kalash que salieron a la búsqueda de los culpables y encontraron de por sí, a la descendiente de Alejandro, que era la señora Trapisonda. Y dejaron según una costumbre muy vieja, un niño muerto de alma en sus cercanías para que sirviese de guía.

Es una evidencia que Temudjin pide mujeres para sus soldados como para saber cuales son las costumbres del lugar, y parece que lo único que se sabía de los salvajes, era que casaban a las mujeres del lugar por la fuerza con sus soldados. Alejandro casaba a sus soldados con las mujeres persas por la fuerza, diciendo que así terminan por entenderse las razas.

Al responder adecuadamente von Speth, distingue a unos de otros, y deja la responsabilidad de la elucidación a las gentes del lugar. No hay nadie por ahí que quiera ver el otro mar. Como Alejandro. Thurn und Taxis es griego también, de por algún casamiento que consta en los textos de Chrétien de Troye, y debe aludir vagamente a Alejandro sin saber mucho más. 

El tratado de von Speth con Temudjin, espanta a los griegos, de los que algunos huyen, buscando otros en diversos lugares aliados de por el hecho de compartir el mismo crimen, por lo que incitan incluso a Alemania a cometerlos, porque se los dice fuertes, y que así sean protegidos.

Las dos fuerzas unidas en su lógica que produjeron los hechos, son las de Troya vengándose sobre Atenas envidiosa. Las primeras son las que tienen el arte en magia, veneno y brebaje, como se deriva de Medea, y los segundos, lo que aun sacrifican niños. Esta lógica es la que agarra en España e Italia, y termina por producir otro monstruo, Alfonso XIII. Y algunos más, como Franceschi, como algún Papa, etc.

Se puede decir concretamente que se extiende la lógica sobre los territorios europeos en general, formándose tres focos de resistencia, a parte de Inglaterra, uno en Alemania y Austria, alrededor de godos y hunos, a los que se suman los serbios y los búlgaros y albanos, menos algunos, otro en Francia alrededor de la vieja reina sin nombre y con mucha mala uva, y otro alrededor de los isabelinos españoles, los que lógicamente no defienden la atrocidad y estiman que hay causa de guerra justificada, ya que denotando la extensión de la mente enferma la reproducción de los hechos durante la segunda guerra.

El mongol es de muy difícil comprensión. Muy a menudo, se atribuye alguna falta para inducir en el error de la complicidad y extorsionar confesiones, y otras publica en bando lo que otros piensan como si fuese suyo para que se pruebe la veracidad de lo que algunos pretenden. Los equilibrios del idioma en su comprensión se agarran de un epicentro de la llamada tierra (líneas medias), que es como la armonía que se obtiene solo amando, de tal suerte a que la referencia a este sentimiento, permite que cada cual entienda lo que entiende en su propio idioma, soliendo dejarse la elucidación para cuando se produzcan los hechos.

Europa pasaría muchos cientos de años intentando demostrar que Temudjin erraba o mentía o pretendía a más de lo que podía defender, pudiendo incluso decirse que el esfuerzo por definir centros de la tierra y demás, no proviene nada más que de ese esfuerzo, en suma, bastante ridículo, como prueban los hechos y los significados.

La agresión hecha sobre nuestra familia con la boda Kasten es mucho más grave de lo que parece en un principio, ya que al haber traición se pierde la referencia al punto medio por lo que se pierde el único medio de comunicación posible con Mongolia, que es el único puente abierto hacia China. Habiendo argumento, Mongolia perdonaría, pero solo habría masacre al no poder dar la extensión. Debí concluir muy rápidamente, sin embargo, que estos eran ‘simples’, y que solo actuaron por inducción y llevé a los que había detectado como culpables de la inducción a Jerusalén, para ver si se arrepentían, pero solo agravaron los hechos. Y son: la familia Bonhomme, la familia Catroux, la familia Leurent, mi hermano Jorge Kasten, de por su padre, el polaco, y de España, los Vilaseca y los Fernández Milián. Y en segunda tanda, la familia suiza Kroner y la francesa Papillon, tanto como la griega Stamo. Habiendo agravante sobre mi hermano y sobre los Bonhomme.

“Las coges al vuelo y rebotan.” Es el lenguaje que utilizan todos ellos en la fusión que digamos Troya/Atenas. Si te imaginas un juego de tenis, y una pelota que pegase en algún sitio concreto de una frase, como haciéndola resaltar, forman todas las palabras subrayadas una red de pescados desordenados, que obtienen sentido de por la ordenación hecha dentro de la noción suscitada por el recuerdo del crimen cometido, pudiendo decirse que hay traslado del sentido de por la naturaleza del crimen, por lo que siempre saben si alguno no lo ha cometido, lo que se pena con la muerte o, si justificado, con un descenso de categoría, y se entienden las categorías entre ellas. “Solo funciona si te lo crees, porque sino te vuelves loco.” Lo que sucedió con mi abuelo, y hay constancia de que el primogénito murió durante la guerra civil, atribuyendo mi abuela siempre la causa a otras razones, más siendo su pregunta insistente ‘qué culpa tendrían los niños, pues son inocentes’.

La falta de intento de elucidación de los sucesos de la segunda guerra, implica falta general, salvo de Inglaterra, que aun esperaba los resultados que no llegaban nunca, al ser el asunto excesivamente complejo.

A cambio de todo su trabajo, Temudjin le prometió a mi ancestro un pastel de nata con guinda, si lo conseguía hacer, lo que explica que la familia, en Luis II, terminase el castillo de Neu Schwanstein cuando se acercaba el plazo, para tener embajada y lugar de recepción adecuados, pues debíamos estar bien presentados. Lo que probablemente significaba, ‘hablar un lenguaje claro e inteligible’.

Quizá se piense que dos mil años de espera no justifiquen una guerra en este momento, pero si entiendo bien, Xian dedujo que lo volverían a hacer y suponiendo que tales crímenes implicaban una muy grave agresión de la soberanía, que mantenía los órdenes de los cielos y la tierra, dejó a alguien en algún lugar que lo representase, de tal suerte a atraer sobre sí la agresión, lo que se hizo a través del Japón, alevosamente y a traición, como de costumbre, habiendo unos alemanes inducidos por el vaticano, logrado acceso al palacio imperial presentando unos ‘ojos’ (anteojos o gafas) para aludir a ciertos recuerdos del pasado, y así abrir vía para el Japón haciéndose los inocentes, como de costumbre. El camino de vuelta muestra el mismo origen. Esa trampa, bien tendida, sería la causa de guerra para aquellos que se encontrasen en vida en el momento de cerrarse el plazo.

Ellos ponen las armas y los modos. Eso dice.

Los von Speth construyeron su castillo con el único propósito de proteger el documento del tratado, aunque debíamos sabérnoslo de memoria. ‘Estar presente en el momento del reencuentro’. Y aunque solo servía para proteger tierras y vidas, quemaron el castillo y mataron a los nuestros. Los franceses sacaron a los Saignard para ese caso.

Ayer me encontré con Eylol. Tengo la piedra de Eilat que sirve como modo de reconocimiento para este asunto, por lo que puedo revelarlo, ya que con la presentación de los tres descendientes de aquellos presentes en el momento del tratado, vence su significado.

Si comprendo bien, mercurio quiere decir discernimiento en chino. Xian abrió tres caminos o surcos entre las estatuas (ríos), que corresponden a tres recorridos, del que uno, lo abrió Temudjin, por Rusia, pasando por fuego y espada todo lugar que no tuviese ninguna respuesta a sus preguntas o estuviese en desconocimiento de los sucesos, al estimarse tan horrendo, que debía su voz haber corrido ya por toda la tierra. Los otros dos quedan por abrir, que son el sur de Rusia y el camino persa. A estas tropas, se suman las tropas musulmanas, aliadas con las mogolas para este asunto, y las de aquellos a los que estos argumentos convenzan.

Las trampas chinas se utilizan para medir la fuerza del golpe y evaluar la respuesta. Estimándose el triple al tratarse de pueblo de mujeres.

Es extraño, verdad? Poniendo un orden en mi memoria, un tanto sobrecargada por tanta espera, me acordé que en el Ecuador compran acciones viejas, valiendo mucho las extranjeras, sobre todo si son raras o significativas. De lo que tendría que notificar a la aduana, ya que no lo había considerado antes, y tengo muchas. Para qué servirán?

También me acordé de que una biblioteca correspondiendo a una imagen representativa adecuada, debe contener solo libros que se hayan leído, alguna mentirijilla, algo que sea bonito y los que te recuerden a alguien que aprecies. Guardé tres libros de Karl May, se lo había prometido: Robar libros es un hobby.

Quiero decir que me es muy indiferente lo que suceda, y tiene su explicación.

Los pomakos son aliados de los tzarakatzanos. Sobre los gitanos no pesa culpa. A los judíos los persiguieron para que no hubiese testigo. A los von Thurn und Taxis les robaron todo para que no tuviesen dignidad y a nosotros quisieron cegarnos la vista. Los rumanos se refugian en Serbia. Los húngaros son aliados de los austriacos. Los demás se defienden y algunos lugares ya no existirán en su momento, según el discernimiento dado.

Todo está aclarado, y aun se pueden responder preguntas. Las personas de dignidad siguen con sus actividades cuando hay guerra y no se preocupan cuando no pesa culpa sobre ellos. Puedo seguir tranquilamente con mis negocios.

Ya soy marchante. Tienes que exponer tu propósito en un lugar público durante un año y tener alguna obra con valor internacional y representar a un pintor que tenga valor intrínseco justificado. Hay que escribir una presentación de unas cuantas páginas que pueden ser unas cuantas más. Eso no te da acceso al título, que ya debes tener de por la exposición en lugar público, solo permite evaluar la categoría a la que perteneces.

La reina de Francia se rodea de personas indignas cuando quiere consumar su venganza. Como la realidad soberana implica un nuevo orden de juicio y categoría, se estima posible que se reconozca por una persona más o menos indigna, ya que no se sabe todavía exactamente lo que es, bastando una sola reconociendo y otra atribución soberana para legitimar al soberano y puede reunir tropas.

Mi madre quería ser algo, pero algo son los barones. Queriendo ser algo, prefería ser conde, porque son austeros soberanos de su casa. Y conde, no condesa, porque quedaba mejor. Además, las condesas son malas. Y eso se sabe.

De todos aquellos que recibieron un título del Emperor, todos fueron reconocidos indignos según el nuevo orden, pero lo suficientemente dignos como para consumar la venganza, siendo única digna, la madre del futuro Emperor, ya que así se designa. “Yo soy digna aunque me rodee de indignos.” Lo que no está mal, finalmente.

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Djenghis Khan querría al cabo de 1.000 años, 100.000 mujeres para sus hombres, que fuesen de su estirpe y raza y le contestó el señor von Speth que serían aquellas que de sus hombres se enamorarían, porque así se reconocerían que eran de su estirpe, y raza adquirirían de por el hecho de que sus hombres las reconociesen, diseminadas entre todas y disimuladas para no darlo todo por hecho. “Rápido aprendes,” dijo Djenghis Khan, “Acaso tienes hermandad con mi adivina?” “Es posible,” dijo aquel, “pero nos pesa mancha.” Después Djenghis Khan se sumió en cierto silencio y dijo tras alguna meditación: “Mucho poder tienes, porque hay verdad en lo que dices. Pero dime, cómo lo harías?” “Guardando solo en mi la enseñanza que me das, lo tuyos se reconocerán por ella.”

Por aquellos días, las cosas aparecieron a mi mente con gran claridad, ordenándose rápidamente según la nueva evidencia. Hice algún cálculo y puse todo lo anterior en su sitio, pues había cosas que me resultaba confusas e imprecisas e incluso alguna que debiera desecharse.

El señor von Thurn und Taxis había dicho que el Estado Mayor no se responsabilizaba de mi porque decía que no acataba órdenes, aunque orden no hubiese habido ninguna, sino solo que el señor von Thurn und Taxis había perdido un galón por decir imprudencias, y que él había pedido que me retirase, lo que se hace con soberanos a los que aun se forman. Me dijo además que la ONU no reconocía nuestras órdenes aun y que se me podían denegar ciertos derechos derivados de la realización de mis misiones si se me acusaba de temeraria. Y me reí. “No cupiese ser temerario si no hay temor, pues es temerario aquel que sintiendo temor y no queriendo reconocerlo, se impone la realización de cosas que no puede, recurriendo a menudo a la violencia, pues ciego, o la treta, pues falto de inteligencia.” Y yo no resentía temor alguno, más bien todo lo contrario. “Es de necesidad que el descubrimiento de aquello que nos falta en su belleza venga acompañado del terror que hace barrera entre lo que eres hoy y lo que puede ser mañana, pero veo que puede más aquello y medios tengo para superarlo.” “Aun la muerte?”

Habíamos pedido un apartado, a lo que teníamos derecho para discutir cosas nuestras, pues había habido queja de Francia de que yo estaba en posesión de un secreto de estado, obtenido de modo lícito, y aunque no se encontró falta en mi, se había dicho que en Francia, se podía recurrir a la pena máxima en caso de que se estimase la nación en peligro. Y había asustado a aquel por lo que pedí la reserva. Y aunque debe haber testigo, hablamos esta vez en alemán, por lo que nadie entendió lo que decíamos y dijimos que hablábamos godo, para que no buscasen la traducción. Ya que debían discernir primero que era el godo habla o modo, aunque no idioma. Y buscar el traductor correspondiente, que no había. “Para empezar,” dije, con cierto deje de humor, “los secretos de estado constan en algún sitio, que hay ir a buscar con mucha llave y conocimiento, teniendo cada cual los suyos y mucho misterio para verificarse. Y no puede haber secreto en un hecho que se acaba de producir. Además no se protege por las correspondientes leyes, aquello que encubre o delata acción criminal, y es crimen no responder por lo suyo, que es lo que están haciendo. Y aun siendo, debe preceder juicio para someter a penas mayores, y si no hay, solo dios dispone de la vida del hombre, pues lo contrario anula el estado de derecho. Y. Desgracia. Para juicio hay que revelar con precisión la naturaleza del crimen – ya me lo he aprendido todo -, lo que implica revelar la naturaleza del secreto, para que se pueda contestar que no lo es, de esa naturaleza, y poder probar después que hay negligencia, por lo que no cabe pena. Y no pueden hacerlo, para no revelar el secreto.” Se rió. Y se reía tanto que no decía nada. “O sea que ganas juicio.” “En todo caso.” “Y no pueden matar sin él?” “En ninguno.” Y seguía riéndose.

Asumió defender mi posición, en ese caso. Pero preguntó qué haría si se desistía el Ejército. “Oh,” contesté, “no debería ser eso mayor preocupación, pues así nos ganamos al Ejército e imponemos razón. Antes dudaba, porque juzgamos a los que se encuentran a nuestras órdenes por sus oficiales, pero he visto cómo actúan, cómo manejan, cómo tergiversan y cómo aparentan y podría afirmar que se construyen dos órdenes, habiendo puesto todo en su debido sitio. Pues los americanos reconocen al Gotha como comandante en jefe, por escrito, lo que prevalece, y algunos creen que el Gotha es el Estado Mayor por lo que hay ingerencia de nuevo, por esa vía. O sea que se encuentran aquellos que entienden de orden y aquellos que entienden de ingerencia, cada cual creyendo lo que cree en lo que le incumbe, y así se separará el pueblo en el que se reconoce en si, y lo que se deja influenciar. Y nosotros hemos formado el IDID para remediar a un error que puede tener mucha consecuencia, para cuya formalización efectiva hace falta un soberano, que de orden a la ‘tribu’, de salir de su estado tribal, para integrar órdenes civilizadas o así llamadas, lo que en todo caso, nos da primacía sobre el Estado Mayor que está en estado de insurrección y sublevación por no someterse al orden nuestro, ya que somos de por la fuerza que ocupaba, comandantes en jefe, en forma de tienda tribal sobre el resto. Al no haber soberano reconocido, no recae la responsabilidad sobre nosotros sino sobre aquel que impuso ese orden, que son los EEUU, a cuyo orden nos sometemos, en lo que afecta lo acordado, pero no a orden, puesto que nos dieron libertad en la gestión. Y si un día exponemos nuestras razones, puede que por esa única razón, nos acuerden lo que buscamos, de por consenso restringido a aquello que ellos determinen, pues ese derecho tienen. Pero podemos solicitar extensiones, si con ello favor les hacemos. Y mientras tanto, ni los EEUU pueden de por derechos internacionales consensuados, impedir el ejercicio del poder que ya tengo afectando solo el derecho de familia y decir de mi raza y estirpe aquella que de cierto acuerdo nazca, solo en Alemania, y a partir de ahí para lo que se tercie, heredera de mi nombre y de mis funciones. Ahora reconozco ese poder, de por si aun limitado, pues antes no lo veía ya que no tenía ojos para ver las diferencias, lo que debe preceder antes de asumir aquello a lo que se da asentimiento. Más solo ese, por el momento. Y soberanía de tierra aun existe, cuando se tiene derecho diferenciado, aunque no apliquen las leyes territoriales por no haber estado, al que no podemos pretender, por el momento.”

El señor von Thurn und Taxis preguntó que otras cosas nuevas habían surgido del nuevo estado de las cosas, pues había constatado con gran asombro que al escuchar mis palabras, de hecho se había determinado una nueva inteligencia en su mente a la que podía dar su entero consentimiento. Los von Thurn und Taxis tienen el derecho de asentir sin dar necesariamente su pleno asentimiento. Por eso siempre los mandan para negociar, porque saben la diferencia, y los von Speth dicen que sí o que no, y no cabe nada en medio, por lo que se los estima de difíciles en el trato con el extranjero.

Dije que al considerar las cosas desde esta nueva perspectiva había visto claramente lo que era trampa política y podía definirlo de por el ejemplo, lo que se me atribuye, (como he hecho), pero también que Alfonso XIII no estaba loco y que había causa de guerra con España por la segunda guerra. “Se llama causa belis represalis, o algo así, como represalia por lo sucedido con anterioridad, considerado en su conjunto. Y esas guerras no se compensan por medio de finanzas o favores, porque tercia por medio la honra.” Me pidió que lo explicase, pues de hecho había mucho cuestionamiento en cuanto a las taras hereditarias y si eso podía invalidar lo que yo era. “Más invalida a otros en sus pretensiones,” dije, “pero no a mi, porque de razón dispongo en mi nueva especie, que debo justificar debidamente, y ello lo afirmo con seguridad, pues lo he visto y justificaré, con lógica y ejemplo, pero otros también lo verán de por si y mi comportamiento.

Alfonso XIII no puede ser considerado psicópata porque afirma que no resiente placer en el crimen, que es la característica esencial de este, sino más bien que le hastía, lo que implica que tiene libre albedrío, que es lo que define la razón. Y aunque se pudiese afirmar que manifiesta extrema clarividencia en la evaluación de si mismo, es de razón moral, cuando se constata falla en el pensamiento, de hacer como que se ‘pisa’ esa realidad que se concibe de si, para sacar del hecho de la clarividencia, aquello que determinase nuestro destino a partir de ese momento. Lo que no hizo y no quiso hacerlo, y es prueba la misma clarividencia, la que por su presencia, implica un mejor que de ese modo no puede negarse, y se rechaza en cuanto a sus implicaciones, por regodearse, como él bien dice, en la auto contemplación de uno mismo. Y yo entendía que era eso a lo que se refieren los profetas cuando dicen que debe el hijo apartarse del camino de los padres, cuando estos yerran, para que no les caiga falta. No hay locura en Alfonso XIII, que es lo único que se puede alegar en estos casos, para inocentar a los pueblos, porque hay locuras muy seductoras. Mi madre,” seguí, “está loca, porque la mujer no se sustenta en palabra sino en intuición, y habiendo heredado de lo suyo, de lo que yo me aparto, no tiene instrumentos de lógica que le permitan hacer las diferencias, provocando un mejunje en el alma las palabras de aquel y lo que heredase, que no tiene medios de limpiar, al ser además, idioma de maricas, que es desconocido en cuanto a su definición, área de aplicación y significado preciso. Los que de ella heredan, se diferencian de por ese mismo modo, pudiendo decirse que mis dos hermanos son culpables de falta que cometiesen, al tener la responsabilidad de elucidar el asunto del que heredan, sin cometer crimen, y si no lo hacen les recae culpa. Mientras que mis dos hermanas esperan a que se elucide, y si se hace y no recapacitan, les recae la culpa de los crímenes que pudiesen haber cometido, y si recapacitan, igual pagan por sus crímenes si hubiese, pues pueden considerarlos y responder por ellos aunque yazcan en el pasado, y si lo hacen, tienen la vida salva, aunque mueran. Y pueden pretender en cualquier caso a alguna situación atenuante o muy atenuante, lo que no concierne crímenes mayores, aunque sí la complicidad en estos, que se considerase para evaluar la situación.

Y además, por lo que dije con anterioridad, veo ahora que es mi padre de madre, y mi padrino, el padre, mi madre, en realidad, no siendo sino el anhelo de la señora Méndez de encontrar solución a tan ingente problemón, como lo llamaba. Y coinciden los testimonios, por lo que se les puede dar credibilidad ya que de ellos, todo resulta. Siendo yo fruto de lo que ama en su posibilidad, como lo que anhela, más no realizado, que es lo que siempre me aparece a los ojos, que es como posible, sin ser, y siempre muy distante en cuanto a su realización. Y coincidiendo además con lo que resulta, que soy yo, se puede afirmar con determinación, que en mi, hay posible fruto en los tiempos de aquellos que no se quieran decir ‘higos’ para identificarse.”

Mi padre había llegado a la misma conclusión. Pero quería saberlo y dijo que se retiraba del mundanal ruido, como la señora Méndez, para adquirir la evidencia de por si, y que si lo conseguía, me encontraría ahí donde estaba Olabarrieta, aunque no lo conocería, porque le había dado mucha envidia el que se dispusiese a salir corriendo para ir a buscarme, cosa que a él ni siquiera se le había ocurrido.

Entendí además que las catástrofes universales a las que había concluido George Bush, tenían por causa real, y lo veía entonces al revés, dos cosas, que Djenghis Khan había amenazado de mucha amenaza si no se cumplían los acuerdos, y que no se habían reconocido cuatro hijos de dios. Y me apareció toda con harta evidencia. Porque al que llaman Cristo, decía que no era de esta tierra su soberanía, por lo que aludía a tierras del alma. Y si esto se hubiese reconocido de algún modo, se hubiesen visto a los suyos, de los que se reclamaba Djenghis Khan, el sultán de Turquía y la descendencia de la reina de Sabah en el Pakistán. Estimándose ridículo, aunque las escrituras lo apoyan diciendo que serán llamados Hijos de Dios, aquellos que guarden su palabra (San Juan) y como he querido demostrar en diversos escritos, la palabra no solo se repite, sino que se divulga de diversos modos, por lo que son aquellos lo que son, aun no sabiendo decir el nombre de aquel en el que son. Y siendo aquel único y primogénito, podían aparecer otros quienes de por su apego al mismo principio soberano, que es el decirse en palabra, para formar destino exterior (camino) en evidencia verdadera, deben ser dichos por ese apelativo. Lo que no significa a su vez, que sean ‘perfectos’ sino sujetos a su humana imperfección en la tentativa constante de alcanzar un bien mayor que se funda en el principio. Le expliqué al señor von Thurn und Taxis que supe cómo había sucedido en el caso de Djenghis Khan tras alguna reflexión, pues lleva la memoria huella ancestral y el hombre, al crecer, busca apoyo en lo que lo sustenta de por la biología, y al no poder aquel, se puso a pensar a su manera. En ese pensamiento reconoció luz en lo que le decía mujer, y fundó órdenes nuevas y curó a los suyos de sus pretensiones y los hizo partícipes de lo suyo. Igual que aquel. Pues lleva el soberano que de ese modo se presenta la tara heredada por una raza, pueblo o nación, dándole nombre para permitir que los suyos en ello se desarrollen. El dijo que los suyos eran unos mentecatos que querían espacio sin extenderse en el tiempo, y les había dado por tarea el quedarse quietos y esperar durante mil años a ver si era más bien lo que decía él y no lo que ellos querían figurarse. Y ellos también recuperarían su inocencia, cosa que parece inspirar algunas partes del Corán, pues también tienen doncellas prometidas al entrar en el paraíso, que es la inocencia, en la tierra como allá, por lo que se puede considerar que los mongoles y los árabes son aliados de esencia. Pero cada cual a su manera.

Y me dije de esa soberanía para mi pueblo, aunque no para los germanos, sobre los que nosotros teníamos el derecho de echar nuestro manto, según nuestras tradiciones. Pero nada más.

Como mi madre refunfuñaba y decía que ella no tenía herencia, le dije que ‘ella heredaría de su propia hija y que se esforzase mucho, y buscase al padre con mucha precaución, pero no al físico que estaba ocupado con otros asuntos, sino al real y que algunas malas señoras se quedan sin hijos aunque paran, y debía asumir eso en el peor de los casos. Pero que si lo lograba antes de que le quitasen la luz, se tirase a los pies de quien correspondiese y pidiese linaje nuevo para su familia, que sería si quería, Checa y Molina, a lo que aspiraba, con padre o sin él, pues ‘a ellas se les permite no presentar padre, aunque sí tienes que decir quién es con las explicaciones correspondientes’ y habiendo elucidado la cuestión, no transmitiese tara de por la biología sino que habiendo definido claramente la característica correspondiente, procediese a designación, lo que caracterizaría al nombre y si podía, podía decir que había recuperado y que no pesaba crimen sobre su nombre sino solo confusión.

Era responsable de otorgar títulos, la señora Méndez, por privilegio que se había acordado sola con el permiso de todos, lo que fundaba la pretensión a soberanía. Pero no se lo dije. Aunque se lo dije al señor von Thurn und Taxis con la indicación de dejar caer alguna cereza o clave por los lugares para que resolviesen la cuestión a solas, como se debía, y así por lo menos, evitarles la hoguera o la mazmorra.

Yo veía que mi hermana Karen era su hija, y así se me hizo saber, mucho más tarde, cuando ya no me acordaba de nada, pero tampoco me incumbía, porque son asuntos de familia ajenos.

Por los otros, debían encontrar techo en quien tuviese derecho a echar manto, como es el caso de los caballeros aunque son órdenes antiguas, por lo que mi hermana Ana fue puesta bajo aquel de su marido, dándole nombre a aquel si conseguía formar linaje de por la elucidación de lo que significase no tener ni madre ni padre, pues el segundo bien común, más el primero? Y aquel dijo que sería gitano su hijo, lo que hasta pareció una solución, pues no tiene la madre tierra, como quien es gitano.

Y le devolví el título, que era de caballero, pero no a ella, porque no tenía seguridad, para órdenes nuestras, que es de familia también, pues se había deshonrado en su tiempo al no saber lo que era echar manto y quedándose en lo que se llamaba San Martín, dividiendo capas.

Y auguré que a los otros dos les esperaría la muerte o la cárcel de por crímenes que yo ya conocía pero que las sociedades formulan a su manera.

Y que pensaba que Cristo se llamaba Jesús o Josué porque se había metido en rangos de guerra para combatir la pretensión de este, quien sin lugar a dudas era marica, siendo él Emmanuel, que es dios con nosotros, para aspirar a mujer, una vez resuelto tan ingente entuerto.

Dijo el señor von Thurn und Taxis que le parecía ingente la cantidad de esclarecimiento de muy difíciles causas que se había obtenido de por la nueva evidencia y preguntó, si eso era religión y cómo se fundaba, pues él en eso mismo creía, de la misma manera. Y contesté que ya veríamos porque eso era muy complicado y normalmente implica guerra, por lo que por el momento, y le dije que era verdad emanando de evidencia en cuanto a su finalidad, y algunos lo reconocían en persona identificada y otros no, debiendo hacerse con precaución las diferencias.

El imperio no ve mancha propias en crímenes ajenos, pues es mucha su responsabilidad y muchos caen en la tentación de elegir el mal para molestar solamente, sino que más bien le honra el saber elucidar sus cuestiones para que otros por ellas guíen sus asuntos, sin ser ni ejemplo a seguir, ni pauta ni norma, sino reflejo del libre albedrío de cada uno.

El señor von Thurn und Taxis preguntó si no me atemorizaba el no contar con el apoyo del Ejército y dije que no, que más bien me alegraba, por quitarme de la conciencia un problema de muy difícil solución y que yo, por tradición de familia, contaba de por si, con el apoyo del pueblo. Y no me infundían temor las pretensiones de otros.

Seguía siendo lo que era antes: agente militar dependiendo del IDID, en el programa SEDA y agente de paz en la ONU, persona soberana de mis gentes, con derecho sobre el derecho de familia y ciertas pretensiones sobre una torta de nata con guinda. Quizá madre en padre de mi descendencia.

Hubo querella porque d’Urso reivindicó de ese modo la primera, lo que se le negó, por haber sabido resolver su enigma sin saber insertarlo en contextos más generales adecuados, y copiar sería copiar y no valía, por lo que era la chiquilla de Francia, llevando su nombre en segundo lugar, porque así se determinaba en esos casos, y precediendo el de la madre al haber querido darle solución, precediendo esta sobre el hecho. A lo que accedió. Y agregó que le daba lo suyo, que era el título ‘No conoce usura’ para que se lo recordase en los tiempos de por su anhelo también, pues a más no pretendía. Y para que no hubiese disputa, dijo que él era tutor de ambas hasta que yo volviese, y si hubiese impedimento, para siempre, guardando a las dos, como suyas propias. Y dijo que si yo volvía, él moriría porque así se quería, y que eso le satisfacía, pues era verdad cuando estaba asegurado de llegar a donde debía, y él ya lo estaba.

El ejército retiró su presunta protección, que no eran nada más que medios para espiar lo que hacía y el señor von Thurn und Taxis preguntó si él debía seguir en la proximidad, y le dije que no, que me molestaba porque sabía que tenía que llegar a lugares donde hasta él dudaría de mi cordura, y no quería que dudase, y que por eso no ponía impedimento, aunque pudiese, a ciertas soluciones fuera de la ley, pues debía alcanzar un punto tan bajo del inconsciente que casi era materia, para encontrar solución que se dijese definitiva, para lo que más bien el mal ayudaba en vez de ponerle impedimento. Y me reía.

“Tengo ángeles y tiempos muchos, que en lugares a los que ni la memoria alcanza, guardan para mi lo que sucede y me lo devolverán en su tiempo, lo que no es ni imprudente ni temerario, pues lo justifico, lo que implica prudencia incluso en su necesidad, lo que es razón. Y que ellos hagan lo que entiendan pero que sepan que lo ilegal es criminal y conlleva consecuencia, que yo no pido, ni admito, ni tolero, ni cedo, ni accedo al crimen, sino que asumo lo que me toca y es cada cual responsable de lo que hace de por el libre albedrío y mi deber, denunciar el crimen y no encubrirlo, sino evaluarlo en cuanto a sus implicaciones para poder decidir lo más propio.”

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Hay dos tipos de ‘arte’ o ‘creación’, el que se paga caro al principio y luego pierde de valor al gastarse, y el que se compra a cierto precio que luego puede ir subiendo según criterios a la vez aleatorios y subjetivos, por un lado, y ciertos criterios objetivos, por otro.

En técnicas pictóricas o relacionadas, se considera el primer tipo ‘decoración’ y tiene su precio que incluso puede ser más alto que el de obras que terminen por obtener valores internacionales, a causa de lo que se llamase necesidad de mercado, que necesita a veces rodearse de objetos sin excesivo valor pero pareciendo encajar en su contexto de modo más adecuado que otros, teniendo valor por ese rato y luego intercambiándose por otros. Para obtener cotas en el arte que hacen de este una inversión a largo plazo, hace falta pasar por rigurosos procesos de selección y juicio, implicando una integración no solo en su sociedad particular sino también en la sociedad en general, más cercana de los que exponen y enjuician, y a su vez, en el historial del tiempo, donde rigen criterios aun más sofisticados y complejos. Se puede considerar inversión no solo lo que deja beneficio económico, sino también aquello que por su presencia, suscitando una serie de pensamientos o reflexiones, incluso reacciones afectivas o impulsos, enriquece nuestra presencia de por el simple hecho de estar ahí, siendo a veces una respuesta a complicadas preguntas, una clave, un indicio o solo un planteamiento.

Si los procesos por los que un artista se hace y evalúa son tan largos en la mayoría de los casos, es no solo porque se precisa tiempo para entender lo que dice también en cuanto a lo implícito, sino que hay que saber evaluar si su problemática es de orden local o nacional, e incluso pudiendo traspasar sus fronteras afectando ámbitos más generales, para lo que se tiene en consideración lo que se llama ‘el conjunto de la obra’, que considera todo desde el principio hasta el fallecimiento del mismo, para poder enjuiciar tanto su progreso como el contenido de la problemática presentada en su transcurso temporal.

La vida se hace de cuestiones, y si paso algún tiempo dando cuenta de algunas que me afectasen de algún modo, no es solo por conseguir hacer una presentación de mi persona y sus circunstancias, sino porque se percibe claramente como las cuestiones salen de nuestra esfera personal, y terminan por afectar a algunos, y sin embargo no a otros, habiendo algunas que son mías, porque soy yo, de la familia de donde vengo, del contexto social al que pertenezco o incluso altas esferas ocupando amplias oficinas en diversos lugares del mundo, afectados por la misma preocupación que percibe cada cual a su modo, y cuya solución termina por surgir de fondos de conocimiento diversos que se aceptan de modo consensuado. Es una evidencia que el arte, al ser intuitivo, percibe estos asuntos a veces mucho antes de que alcancen el pensamiento, insertando dentro de su planteamiento incluso algún atisbo de solución. A veces insiste en mantener algo que podría ser la solución también, adaptando simplemente un fondo de cultura a los cambios que la sociedad necesariamente introduce en el quehacer de las gentes y las sociedades. El valor de las obras de arte se evalúa de por la proximidad que el artista con respecto a esas problemáticas, por lo que debe alguien que trata con arte estar al corriente de estas, de modo más o menos aproximado.

Considérese una problemática la posibilidad de mantener una tradición pictórica, que a su vez, se relaciona con las costumbres vigentes a través de los tiempos, expresando algo a su vez de modo original y propio. Aunque también tiene el arte su problemática propia: cómo reacciona el artista ante las exigencias comerciales que lo sacan de su difuso autodefinirse para obligarlo a aceptar cánones de comportamiento que se encuentran fuera de su propio ámbito, lo que, como ya hemos visto, puede tener catastróficos resultados?

La historia en lo que nos deja de carga, es otra problemática aunque el artista no suela aludir a ella de modo excesivamente directo en nuestros tiempos, sino que prefiere decir algo ‘feo’, porque no le gusta el mundo en el que estamos viviendo. Plantea a menudo la cuestión de lo erótico, soliendo hacer burlas o intentando llevar lo empírico a su dimensión afectiva, y suele irse por los campos quiméricos con frecuencia, preguntándose que sería eso de pintar la muerte. Puede incluso cuestionar sus propias libertades, lo que no sucede excesivamente, o replantear tiempos anteriores o suscitar querella u oposición. A veces se ríe de las exigencias de un comprador que pretende poder exigir demasiado, y deja un tono o deje, por encima o por debajo, insinuando que los hay quienes se están pasando de la raya.

Como en todos los ámbitos de actividad humana, sin embargo, es, a mi entender, la ley la que forja al hombre, debiendo este decirse dentro de lo que hay sin excesiva sumisión y sin alterar el orden. O incluso trasgrediendo con deliberación, como quien alaba o critica ciertos excesos dentro de la moderación impuesta por el pensamiento.

La sociedad humana se forja principalmente alrededor del conocimiento según el que el hombre se alimenta de una familia para forjarse en tanto que ente social de por su confrontación a las leyes y su elucidación. Como si supiésemos que es ‘blando’, y que necesita la afilada presencia de la ley para sacar de si lo que realmente vale. Es como un pan con levadura que guarda en si todo su potencial cuando las medidas están bien puestas, debiendo pasar por el horno caliente para poder digerirse. O no.

En si se puede decir, que habiendo sido este principio el que, a través de los siglos, ha permitido que el hombre no solo sobreviva, sino que también conviva, y aun no estando formulado demasiado claramente porque es tarea de filósofos, a los que les gusta tardar para insistir en su importancia, porque es muy árida su actividad y solo le sacan ese gusto eventual, es el que forma en su capacidad evolutiva, tanto el principio de evaluación de todo quehacer humano, como el parámetro de evaluación de la persona en su relación al conjunto. De ese modo resulta casi sencillo evaluar el arte, aunque sea difícil el darle precio, actividad que debe considerar aspectos de tanta diversidad que yo la consideraría imposible para mí. Es posible tener la conciencia tan dispuesta para esos asuntos que resulte tarea sencilla para algunos, pero es sabio conocer sus límites y en ese caso, saber apoyarse sobre lo ya adquirido que a su vez sabe regirse por lo que se presenta en subasta para poder determinar con precisión la relación del valor al precio, pues es el valor lo que uno ve o aprecia, y el precio aquello por lo que entra en contextos más amplios.

La consideración de lo que hay y su inserción en contextos generales  es una tarea, y la creación es otra. A mi entender se valen aunque suele ganar menos el que evalúa, probablemente por considerarse integrado, lo que facilita mucho su tarea y existencia, debiendo ir el artista como nómada vagando por el mundo, aprendiendo a chocarse con lo que le rodea para poder transformar lo que impera en términos intuitivos y así ayudar a elucidar cuestiones sin perturbar las mentes. Aun así es cierto que ambos se quejan, por ser el artista de trato muy difícil, hasta el punto que debió el coleccionista o quien tuviese galería o el llamado mercante de arte, obtener permiso especial para tratar con poblaciones marginales, siendo el único que de por su profesión, tuviese el derecho de rodearse de gentes mal vestidas, poco aseadas, de sueño irregular y de comportamiento social errático, apreciándose en general su habilidad por comprender el lenguaje de estas gentes e interpretarlo en cuanto a su significado. El artista suele pensar a su vez que esta gente es excesivamente exigente y mucho se lleva por no hacer nada.

La relación entre ambos se suele reflejar en la obra, que a su vez determina el público que aprecia lo que compra, y siendo tensión entre dos, suele llevar dentro de su realidad el modo por el que se resuelven otras tensiones, por lo que las problemáticas de tensión le suelen ser muy inherentes, como la relación entre lo pobre y lo rico, lo poderoso y lo débil, lo grande y lo pequeño, la mujer y el hombre, lo establecido y lo marginal y mucho etc. Es lógico que el artista se burle de la referencia, porque se entiende en relación, y le cuesta pensar que hasta la relación tenga referencia, porque lo cree subjetivo, lo que suele ofender a las mujeres.

Dentro de la infinita paleta de posibilidades que propone el mundo de las problemáticas, se distingue al artista por su originalidad en lo que toma una posición que determina el ángulo, que a su vez puede evolucionar en el tiempo, o cambiar, aunque es raro, porque son bastante tozudos e insisten en creer que pueden mantener verdades de por el mero hecho de creerse algo, y debe el que evalúa poder reconocer su importancia para la sociedad que lo rodea o incluso para un número mayor de gentes.

Si hay pocos artistas que sobresalen es porque la mayoría se divide en dos campos: los que piensan que basta combinar colores para ser artista, y los que habiendo superado esta primera crisis de artista, pasando al concepto de la obra, se contentan con pensar que tienen razón simplemente por decirlo, lo que resulta muy aburrido.

Se considera corriente artística el hecho de encontrarse diversos artistas dentro de un mismo concepto general, que cada cual expresa a su manera, relacionándose el concepto a su tiempo de por la problemática inherente. Aunque es cierto que el hecho de aprender a aglomerarse pareció una interesante posibilidad durante algún tiempo, dándosele valor al momento de evaluar la obra, es cierto que el artista terminó por cansarse de lo que terminó por considerar actitud de rebaño, prevaleciendo la expresión única o individual en los tiempos que siguieron los principios del siglo XX. Y se pueden diferenciar dos cosas: lo que se afecta de por la presencia de lo que sobresale a otros, pudiendo decirse corriente de por influencia y no de por acuerdo, y lo que se acuerda entre gentes de modo expreso para formar grupos definidos de por el concepto que se dice querer expresar. De ese modo se constatan dos cosas: que el pasado también influye, de tal modo a que deja lo que sobresalió huella en el tiempo, o generando incluso algo más sobresaliente, y que la formación de grupos artísticos también tiene su evolución en el tiempo. Y se puede concluir sin mucha dificultad, que mientras lo primero tiene constancia en el tiempo, lo segundo solo llevó a que los grupos terminasen por concebir la completa destructuración o banalización del arte. Como que protestaba algo. Como que el arte no se delibera ni se somete a concepto, porque es espontáneo y se reúne alrededor de lo que le gusta o interesa al artista.

En realidad el artista está solo, y a mi entender vaga más en el tiempo que en los espacios, y si hubiese tenido que asociarlo a algo ya antes, hubiese dicho que el artista se diferencia como las poblaciones llamadas marginales: o es un jefe de la mafia en leyes muy ordenadas y estrictas, o es un jefe de tribu o raza y vende lo que tiene en rastrillos, o es orgulloso jefe de pueblo nómada dándole la espalda al mundo llamado civilizado, pudiendo introducirse entre los rangos de todos ellos, lo criminal y lo asesino, pues si los primeros no solo se respetan sino que saben hacerse respetar, los segundos solo merecen desprecio.

El nómada vaga y el artista deambula. El primero se asienta en un lugar durante un rato, para luego irse y quizá volver. Pienso que el artista hace lo mismo como en el tiempo. Busca en su memoria algo que le recuerda a su mismo, una referencia de artista que es como un lugar de reposo, para hacerse a partir de él, encontrando en lo que le rodea, el modo para aprender a decirse, y ancla en otro lugar, donde quizá encuentre la compañía de otro, y así sucesivamente. Su concepto es a mi entender, inherente, y como cada oficio se determina en gran parte de por la materia que se trabaja y los modos que se utilizan, lo que genera las leyes propias a cada actividad, entiendo que es lo natural del artista, el que se deja llevar por los tiempos antes de quedarse agarrado de alguna corriente artificial.

Pero las leyes y las reglas se imponen. Debe el artista terminar por intercambiar su obra por una botella de absinta, como Modigliani, al intentar tomar distancias hacia lo que impera y se quiere imponer, o puede de algún modo hasta el mundo comprender esta evidencia para que la necesidad apoyada en la falta de carácter de aquel que se sujeta a normas porque sabe que así al menos gana dinero, en su casi ridícula superficialidad no termine por causar un colapso completo del arte? Lo entiende, aunque suele esperar a que fallezca el irreverente. A no ser que, dijo alguien, que era la señora Méndez, preceda orden imperial que permita reintegrar al susodicho en la sociedad sin que termine por fallecer de por el mero ostracismo al que se le ha condenado. Porque los emperadores evalúan no solo el arte, sino también al artista.

Aunque sirvan ciertos títulos rimbombantes para impresionar a las mentes impregnadas de pasado, que también existen, o para establecer equivalencias con otros más burocráticos que en realidad recubren las mismas responsabilidades, pues las actividades del ser humano en el problema que suscita su organización y orden cuando aun se quieren respetar sus libertades, son siempre los mismos, aunque se presenten de modo distinto, de tal suerte a que, de cierto modo, se parece al arte en su aspecto más estructural, no pienso que esto sea necesario. El emperador busca consenso, cuando el rey impone las leyes, y las reinas son soberanas aunque no saben de consenso, y hoy es el que busca consenso el presidente y el que impone las leyes, el gerente, y si hay mujeres en esos ámbitos, al no haber aun sabido trasladar los conceptos, suelen esperar a que les digan lo que tienen que hacer. Podemos de ese modo proponer lo siguiente, ya que la calidad me lo permite, pues soy gerente/propietaria de mi negocio, y se entiende que a falta de presidente, es el propietario quien asume ese papel, y así busco consenso al igual que impongo leyes, dentro de un modo de entender que se entienda parejo al de otros, o que se funda en consenso, por lo que el presidente siempre precede, y eso aunque casi siempre se ausente. Teniendo en consideración que el arte se evalúa por rebaños, aunque no le guste al artista, pero todo transita a su modo, y no necesariamente vaga o deambula, que se considere de por consenso si un artista puede o no, reintegrar ciertos círculos, estimándose consenso el mero hecho de la compra, pues gentes a las que se atribuye esa autoridad, suelen saber porque frecuentan a otros del mismo ámbito, lo que procede o no, de tal suerte a que haya dos órdenes: algunos que deambulan para ver lo que encuentran y otros que aprecien o no lo que se halló, y sellen de por la compra el consenso, entendiéndose de ese modo que lo que se presenta no tiene evaluación en si, sino solo aprecio, fijándose el precio de un modo casi arbitrario o a gusto, de tal suerte al que el comprador, al llevar la responsabilidad final de su integración en  áreas más generales, fije el precio con respecto a lo ya existente o con respecto a la evaluación de su estimación, a lo que tiene derecho. Por lo que no determina el precio de mercado la propuesta, sino solo la reventa o el precio de subasta.

El emperador debe siempre justificar las irreverencias que comete, cosa que estimaría de necesidad incluso en los tiempos contemporáneos, y ello porque hay gente con gran poder, aun hoy, aunque apenas se sepa, procediéndose en muchos casos a abuso por no integrarse la noción de la justificación en esos ámbitos, y si es posible, pública.

En tiempos imperiales podía el emperador volver a introducir a las ovejas descarriadas en el rebaño solo de un modo. Tenía que hacer valer no solo la importancia artística del ‘marginalizado’, sino el significado de su periplo vital, en relación a esta. Para lo que se fijaron ciertos criterios, que debieran ser inherentes a lo que sigue. Y alguno más, y quizá menos, para despistar.

Es obvio que Ismael Olabarrieta pertenece a aquellos artistas que se buscaron alguna referencia en el pasado, para desarrollarse a partir de él, que se puede determinar muy claramente y sin que haya precedido conversación al respecto, y es Toulouse Lautrec. Toulouse Lautrec fue un pintor de finales del siglo XIX; francés, afectado de polio y cojo de una pierna, que no podía en aquellos tiempos soñar con mujer de su clase a causa de su defecto, y se alejó de su sociedad y frecuentaba lugares que se consideraban indignos, como los cabarets, donde frecuentaba a mujeres de toda clase, aunque de lejos, pues se lo sabía tímido, pasando muchas horas en aquellos lugares y contentándose de un lugar pobre como vivienda, llegando a hacerse un nombre gracias a la ligereza de sus dibujos o pinturas y hacer afiches que anunciasen las representaciones de aquellos lugares, denotando su arte una extraña elevación procediendo de su ámbito social original, pegada sobre temáticas tratadas corrientemente de modo más burdo o grosero. Yo diría que traslada los criterios de estética de su mundo a otro, intentando reconocer en un lugar distinto aquello mismo que le era propio. Quizá fuese el primero a ennoblecer lo pretendido villano, tradición que terminó por estimarse hasta tal punto en Francia, que incluso cantantes de fama internacional, como Edith Piaf, dedicaron muchas canciones al tema casi con el mismo humor tintado de cierta ternura.

Las intenciones más inocentes pueden causar choques no solo psicológicos, sino también sociales. Qué? Debiéramos ahora a la llamada mujer de mala vida, el mismo trato que a aquella que se esfuerza por lo menos en guardar las apariencias? La querella, muy bien percibida por la época, termina por cuestionar lo formal en asuntos de amores, y por preferir al menos la espontánea ligereza de la expresión afectiva a todo aquello impuesto por la norma. Lo que rápidamente deriva en un intento de liberalizar las costumbres y de tolerar hasta lo perverso, grotesco u obsceno, intentando imponer cánones sociales de por la mera y escandalosa exposición de ciertos puntos de vista. Dos artistas más consiguen guardar un sutil equilibrio entre las distintas pretensiones, Klimt y Schiele, quienes además logran dejar dentro de sus obras, algo como el anhelo de una respuesta un poco más perspicaz y definida. A ellos se suma Lempicka, aumentando el cuestionamiento de por la tentativa de ‘enmarcar’ lo erótico, lo que implica, la formalización interna o externa, prefiriendo formas prácticamente espaciales a la tímida ausencia de un Klimt.

Ismael Olabarrieta era conocido de Daniel von Thurn und Taxis, quien me habló de él en París en 1990, aludiendo a su posible talento y discutimos en ese momento diversos aspectos de su carrera. Me dijo aquel que pasaba por una crisis de artista y que estaba a punto de desistir, que no aguantaba las imposiciones y que prefería vender hot dogs en el metro. Me dijo que su obra se centraba alrededor de lo erótico, sin transgredir las normas, y que le querían imponer temas que no eran de su gusto, y no quería. Daniel von Thurn und Taxis me hizo una breve descripción del personaje, inquiriéndose a su vez sobre el qué hacer, pues sí se iba, perdería la cota.

“Déjalo ir,” le dije, “Pues no hay arte impuesto.” Y le expliqué lo siguiente. “Entiendo que este hombre se ha metido en un lugar inconveniente, y no por ser culpa suya, sino porque la sociedad no ha tenido cuidado. Y que el marchand que comercializa sus obras, un tal Steiner, anda metido en asuntos sucios y mucho me temo que no sea una reproducción de cosas que ya conozco. Pero quiero verificar. Mándalo a un país lejano, donde lo que haga no afecte la cota al no saberse lo que hace, por el momento. Y aunque en este momento pretenda que le da igual, pasará el tiempo, y verá que se le estrechan los horizontes, pues terminará por saberse y veremos lo que pasa, para evaluar la situación. Pero si es de erótico, buscará emperador, aunque sea figura legendaria, y al no haber más que yo que a ello pretenda, me encontrará. En arte prevalece que los tiempos cambian y hay que reajustar, y hay poco que eso saben, porque comercian con arte sin conocimiento, y no es como en contabilidad, donde el problema más complejo lleva inherente la solución de los más sencillos, o en esmeralda, donde hay trampa, y solo quien sabe, puede.”

El señor von Thurn und Taxis sabía lo que ello implicaba, incluso mucho mejor que yo, pues es coleccionista. Y dijo que le daba igual que perdiese la cota, que a él le gustaba lo que compraba y eso le bastaba, porque sabía que perduraría en el tiempo.

Ismael Olabarrieta se fue.

El marchante de arte solo se descalifica cuando negocia sucio.

En general se respetan los unos a los otros de por las enormes distancias que hay entre ellos y la repugnancia que sienten a encontrarse entre ellos, aunque le dan mucha importancia al saber exactamente lo que hacen los otros. Suelen ser judíos.

El señor von Thurn und Taxis concibió la cota paralela para casos de difícil juicio. Y le dijo que tenía que empezar de nuevo en otro lugar, por si se derrumbaba su mercado. Y que se fuese, que él asumía la responsabilidad, pues era su garantía. Isamel Olabarrieta solo tenía que encontrar un galerista en otro lugar que estuviese de acuerdo con exponerlo a precio nacional, en pleno conocimiento de causa. Desde ese momento tendría una cota nacional en algún lugar, que es lo que permite aspirar a otra cosa. Eudoxia Estrella aceptó, porque en este país ‘se atiende a los necesitados’ y había enjuiciado que había necesidad habiendo escuchado todas las opiniones. “Todo lo pierden, si se va,” dijo someramente, “si tiene valor nacional en otro sitio puede volver a subir, y retomar el lugar que tenía antes.” El mercado del arte estimó la actitud de la señora Estrella como de muy valiente.

Yo conocí a Ismael Olabarrieta en 2006, aproximadamente, pues era amigo del Dr Serrano, a quien yo frecuentaba. Lo vi un par de veces con excusa de hacerle una página web, y desistí porque no pagaba y le reproché que no apreciase el trabajo de otros, además de no tener en consideración mentes más conservadoras, y que pintase caballos y era además mucho el peligro implicado. Y debe un artista que pretende a mercado internacional, tener en consideración la sensibilidad de al menos una mayoría de las personas formando sociedad en un lugar.

Que pintase caballos era una broma. Aunque no tanto. Pues aludía a cierta costumbre según la que obras no respetando esa sensibilidad, que a su vez variaba de país en país, pintasen objetos anodinos para vender debajo de la mesa obras que de ese modo serían calificadas de pornográficas, aludiendo en parte a Picasso, que ‘fabricó’ las fantasías sexuales de Gertrude Stein, y otros. Teniendo estas obras su valor propio en otros mercados más apartados y que las mujeres no suelen frecuentar, porque son ellas quienes suelen hacer reticencia y oponer resistencia, por lo que se permite ese tipo de mercado, siempre y cuando ‘esté debidamente presentado y sujeto a sus propias normas’. Las subastas concerniendo este tipo de obras son ‘reservadas’, aunque se puede solicitar permiso para asistir, habiendo sido puesto al corriente del contenido específico de la misma, para que no quepan ni gritos, ni escándalos, ni vociferaos. No solo afecta a lo erótico, sino también a lo religioso y todo aquello que por una razón u otra pudiese herir ciertas sensibilidades, pudiéndose sin embargo apreciarse cierto valor intrínseco en la obra. Yo entendí que la debida presentación implicaba la delicadeza de dedicarse también a otros temas, pues implicaba ajuste en cuanto a norma, y daba valor de por su mero hecho, y de todas las maneras, no había modo de obtener cota de otra modo, ya que lo ‘reservado’ se obtiene después. Es como decir ‘y también …’ pero no en sí. Lo marginal a partir de lo general o común, lo que es una norma social inviolable.

Ismael Olabarrieta no me parecía muy sensible aunque bastante reservado y sabiendo que en Europa la norma es muy distinta, hice algunas indagaciones para ver sí cabía representación, guardando para mi la edad como argumento. Pero no obtuve respuesta, por lo que sospeché querella. Mientras tanto estudiaba su obra, y algunas no me gustaban y otras me causaban risa. Casi como Alfonso XIII:

Es considerado genio, aquel que no dice lo suyo, sino aquel que a partir de lo suyo, dice lo de otros en su carácter general ligado a lo que los tiempos presentan.

Ismael Olabarrieta me contó algunas cosas, aunque no muchas, en idiomas que yo entiendo porque he frecuentado pastores. E investigué el asunto. El marchand d’art se llamaba Steiner y le pedí permiso para asumir a Olabarrieta, a lo que no contestó, siendo sin embargo práctica reconocida cuando se estima que hay error en la evaluación del contexto del artista. Lo que, sin embargo, cuando hay litigio, es argumento suficiente para que no proceda reclamación. Steiner es un nombre judío. Como Stein, u otros relacionados, como Rubinstein. Steiner tenía su centro de arte en un lugar llamado Babstadt, un castillo perteneciendo a la nobleza alemana, que estaba siendo restaurado por Steiner en su integridad a cambio de la mitad de la propiedad, que serviría para hacer exposiciones o reuniones artísticas. Olabarrieta me contó que tenía una habitación en ese lugar que era para su uso propio, y que había unos cuantos más, entre los que un ruso, y un francés, me parece, y alguno más, dentro de una contextualidad que recordaba vagamente a Gurdjieff, sobre quien había visto una película biográfica en parís.

El arte se le acuerda a los judíos, por haber mostrado mucha pericia en el trato de esos asuntos a través de los tiempos, de tal suerte a que cualquiera que quiera entrar en ese mercado, debe acordarse con ellos, primero, antes de proceder. Aunque el señor von Thurn und Taxis había dicho que yo era ’judía’, de por mi abuelo, yo le contesté que no hiciese renegar de raza por intereses personales, y que lo de judío era de ley de familia, que no era la mía. Y así se definen en el arte, de tal suerte a que solo entran en este mercado aquellos que están en conocimiento de las leyes de familia judías, de las suyas y de la relación entre ambas.

Steiner se había descalificado solo de por la introducción de pensamientos considerados incluso hasta sectarios dentro de su ‘grupo’. La situación se parecía mucho a la que yo conocía de por mi propia experiencia familiar. Una estafa, probablemente ligada a los diamantes, conlleva una riqueza súbita que permite adquirir propiedades o tierras perteneciendo a la nobleza, siendo estos, tan listos como mi abuela, y haciendo uso prácticamente de la misma estrategia, para incluso mejorar los suyo.

Que un artista está desubicado se comprende de por el hecho de que se ‘queja’, lo que era el caso, y aquel no sabía, lo que implicaba que no tenía conocimiento en ese ámbito. Cuando se queja el artista, no cabe ‘compra’ del mismo, ni pago, sino que se estima que el mero hecho de haber queja es compensación suficiente y debe el marchand indemnizar a aquellos que han comprado obra, si se perdiesen los valores. Steiner sin embargo se había negado a ‘vender’ a Olabarrieta, diciendo que era ‘un valor seguro’. Lo que no basta. Dijo el señor von Thurn und Taxis que eso lo había dicho él, y que aquel no entendía de arte. Como aquel insistía argumentando poder y riqueza y que ‘todo era suyo’, le dije a mi tutor que introdujesen aquellos nobles una cláusula en la contratación que dijese, que en caso de probarse actividad ilegal dentro del recinto del castillo, recaería también la segunda mitad sobre aquellos, y que si no quería firmar, que se estimase indicio de que había y que se investigaría, lo que era lo mismo. Y aquel firmó, pero insistió en decir que era suyo Olabarrieta.

Le pregunté a Olabarrieta si había matado a algún niño, y se puso a llorar y dijo que eso le pedían, que representase pictóricamente el sacrificio de Abraham ensalzado, y en tales tonos, que le repugnaba y solo quería irse. Y preguntó si debía hacerlo y yo le dije, en ningún caso, porque podría implicar complicidad.

El señor von Thurn und Taxis, apreciando la situación, y vislumbrando el peligro, mandó a Ismael Olabarrieta al Ecuador, cubriendo él los gastos y le dijo que se escondiese en alguna cabaña alejada en medio de la selva, y suspiró y dijo, que era eso lo que quería hacer, porque no sabía cómo de otro modo recuperar su inocencia.

Seguidamente me preguntó aquel, cómo lo había sabido y le contesté que repetía una frase de Alfonso XIII, dciiendo ‘tengo que sacrificar un infante y seré rico y todo será mío,’ y que dentro de esa secta había frases recurrentes significativas ligadas a ciertos asuntos, y que el hecho de que hubiese aparecido ya dos veces, y él era testigo, se podía incluso estimar que la frase enunciada por la Iglesia, y diciendo ‘tutus meus’ o algo así (todos míos), era significativa del momento en el que Roma se apegó a esta creencia, cosa que a su vez parece ser apoyado por la novela ‘La cofradía del sepulcro’, la que sin dar demasiada credibilidad a su posibilidad, parece basado en testimonios reales, de por lo ajustado en cuanto a ciertas informaciones relativas a la Iglesia Romana, como el conocimiento de una oficina investigando las sectas, pareciendo estos testimonios provenir, fuese en parte, de ese lugar, habiendo duda sobre si la persona que relataba, una mujer, estaba en su sano juicio o no, y constando que estaba arraigada la secta dentro mismo de la Iglesia, aunque guardando ciertas apariencias.

Los judíos tienen derecho de supervisión en esa oficina, por ser buenos investigadores y neutros en sus conclusiones, y el autor tenía nombre judío, aunque no me acuerde.

El novelista funda esta creencia en la presencia de una tumba de un Cristo Jacobo y la Virgen, lo que puede dar pie a mucha reflexión, aunque no se conozca su ubicación.

Concluí que como todo acto, el sacrificio, sobre todo de un hijo, crimen deliberado y brutal, afectaba la disposición del que lo hace, ya que se sabe que el ladrón piensa de un modo, y el asesino de otro, afectando el modo de pensar toda su actividad y reconocerse, y sabiéndose esto, se había resumido el carácter del que así procedía como denotando una convicción tal en la afirmación de poseer, apoyado en la evidencia del crimen, que podía incluso imponerse sobre leyes y justicia de por su mera afirmación. ‘Todo mío,’ en suma, y de la Iglesia, las almas, concluyeron seguramente, al no tener bienes.

Como Ismael Olabarrieta parecía sujeto a una grave crisis de angustia, siendo su estado psicológico, responsabilidad del marchante y este no asumiendo, le dije que dividiese su sentimiento en dos. Y que uno se reía y que el otro resentía pavor y le recité alguna frase de Alfonso XIII, y empezó a reirse. “Que es lo que sigue al pavor,” dije. Aquel se asombró y mostró interés por algo, lo que no hacía desde hacía mucho tiempo, habiéndose retraído por completo y diciendo, aunque nadie lo entendiese ‘que tenía la impresión de que lo querían matar en tanto que era niño’ (en su inocencia). Y se le pasó la angustia y preguntó si volvería. Y le dije que en eso concentrase su arte, si quería, pues también es atribución del marchante el orientar, lo que el otro quería imponer, lo que sería de pensarse riendo haciendo algunas obras y sumido en profunda angustia haciendo otras, y que yo iría a verlo en su momento. Le hizo gracia y dijo que lo intentaría. Preguntó si era necesario, y le dije quería si recuperar la cota en algún momento, lo que en ese momento no le interesaba, y nunca se debe evaluar el futuro determinándolo por la angustia del presente, necesitaba un argumento de peso para hacerlo, y que esta historia en si valdría y yo lo sabía. Pues hay que alegar causas muy fundamentales, entre las que se encontraba esta.

“Puede que siga sin interesarme la cota,” dijo, “pero quiero volver a escuchar esta historia.” Y pensó un rato, lo que significaba que había escuchado con gran atención lo que se decía, y dijo que le gustaba Toulouse Lautrec (no lo dijo, sino que yo lo adiviné de nuevo), pero que él era argentino, aunque errante, que le había parecido muy interesante lo de la cotización del grabado y la inteligencia que derivaba del orden, que ya había madurado y podía dedicarse a la insinuación intelectual y que pondría el mismo título por todas partes, y algunos se los dejaría a otros y a eso lo llamaba ‘su libertad artística’. Y dijo que creaba una nueva corriente artística que se llamaba ‘su libertad artística’, cuyo mensaje intrínseco debía ser deducido de por la obra, y no de por acuerdo, de modo aleatorio y espontáneo y estimó que tendría mucho éxito entre las gentes aunque no entre los artistas, porque ellos ‘lo quieren todo hecho, y complotan contra la razón para sentirse parecidos.’ Y continuó diciendo que el hombre no se hace en línea directa, sino expandiéndose en errores y círculos de diversas esferas, que producían implosiones, dentro de las que él se apartaba del mundanal ruido, para separar lo bueno de lo malo, y concebir una nueva expansión, cada vez más limitada, que de nuevo produjera lo mismo. Hasta ser él. Que eso se lo había complotado solo, para llevarle la contraria a Gurdjeff, que no le gustaba, y aunque gustase a otros, no sabía por qué tenía que compartir el gusto.

Entendí que no se apegaba a lo financiero u orden social porque le parecía en ese momento que todo el fundamento social se derrumbaba al evaluar lo que veía, y no ver a nadie que le opusiese resistencia y lo llamaba ‘protesta hindú’, pero dijo que había vislumbrado una esperanza y que sobre eso basaría lo que él dijera de él mismo, una vez que todos los círculos expansivos hubiesen terminado por caer dentro de si mismos, y que eso implicaba que quizá terminase por interesarle cierto orden social y ya veía que sería ecuatoriano por las leyes que tenían y la tenacidad de algunas gentes en mantenerlo, y que trabajaría en vistas a recuperar su cota, para agradecer a esas gentes lo que habían hecho por él, dándole refugio sin pedir nada a cambio. Dijo que era malo porque bebía pero que creía en la Virgen y en la ironía desdeñosa con la que deben tratarse ciertos asuntos que solo merecen ternura.

Y supe que llegaríamos a un acuerdo aunque pasase por sus turbulencias y mis ácidas críticas, que consideraría. (Ellos buscan lo reservado porque es más caro, pero la mayoría no sabe que hay que pintar caballos antes.)

Conociendo el carácter, aunque sin tener memoria de estos hechos, evalué que los altibajos decían en la consideración general de la obra, los momentos ausentes donde la expansión excesiva nos hace perder el epicentro, o el excesivo ensimismamiento en vistas a generar un nuevo proyecto, apegan nuestra mirada, pensamiento, y comportamiento a lo banal, superficial o barato, debiendo dejar la forma misma del orden un brillo en cuanto a su profundo significado, que puede reconocerse, incluso en lo que se diría no valer. Ha numerado un grabado x/a, que es variable indeterminada de un grabado numerado, único, sin embargo, en posesión mía, y regalo del Dr Serrano. No. Intercambiado por el ordenador. Regalo fue un grabado numerado ‘monocopia’, es decir, que solo hay uno.

Consiguió arrugar un cartón de una obra en acrílico y tinta, técnica nueva que se puede reconocer ya que deriva de contexto, en el sentido de que designa aquello que pierde valor de por la mera voluntad de dejarse llevar un rato, lo que es libertad de artista también, que vale.

Y yo certifico de la seriedad del autor, y por ejemplo del ángulo un tanto humorístico por el que cabe leer algunas de sus obras, y las otras no me gustan, aunque dicen mucho más de lo que pareciera, pero me recuerdan experiencias en exceso dolorosas, es lo siguiente. Tiene el artista el derecho de mentir, porque el artista no miente sino que cuenta historias. Una confesión hecha en un lugar judicial está sujeto a pena.

Se decía que Olabarrieta bebía y se drogaba, aunque a mi solo me constaba lo primero, y eso por derivación y no lo veía frecuentar lugares que se conocían por el tráfico de aquella. E incluso diría que no bebía ya en exceso. Y lo que se dice y lo que se opina y lo que se presume, giraba y daba vueltas. Un día se presentó Ismael Olabarrieta en la oficina del Dr Serrano, quien como dicho, es juez, y dijo a voz alta y ante dos testigos, que él bebía y se drogaba. Y se fue, como había venido.

Quiso el Dr Serrano excusarlo, diciendo que no tenía que tenerlo en consideración y murmuré, que había testigo, no sujeto a discreción. Qué pues prevalece? La libertad de artista o la autoridad del juez. La segunda, por no poderse cuestionar de por evidencia.

Seguramente está en prisión, rumiando el significado de las prioridades, porque hace tiempo que no lo veo, y si no está ahí, y es opción, en un centro de recuperación, donde deben tener problema para tratar un paciente inexistente, pero da igual. También puede el artista encontrarse en lugares indecorosos, aquellos que comparte con los de baja especie, para su recapacitación.

El señor von Thurn und Taxis me dijo, que estaba mi vida en peligro y que se sabía, y que si debía meterme en el mismo avión que aquel, para hacerle compañía a Karl May, la de la Abwehr, y dije que no, que por desgracia mi periplo no era artístico, sino militar y sujeto a otras condiciones que no consideran peligro para si, aunque sí para otros. Ellos sabían que me borrarían la memoria y me reí, ‘como si pudiesen’, y extrañó a Olabarrieta tanta seguridad, y dijo que ‘era bello resentirla aunque no se lo creía, pues había visto cosas muy atroces, y que si no recuperaba la memoria, él iría a buscarme para encontrarme donde estuviese y llevarme a lugar seguro y mostrándome sus cuadros que a eso aludirían, seguro que sí que lo conseguía.’ Y dije que era cierto, pero que yo lo encontraría.

Algunos quisieron comprender que consentía y yo dije, que no, que asumía y en ningún caso consentía, y asumía por no quedarme otra al primar mi obligación, sin que ello implicase en ningún caso resignación.

Y dije que habíamos ganado muchas nuevas esperanzas. Y yo llamaba esperanzas a los testigos. “Qué son esperanzas.” Casi afirmó el señor von Thurn und Taxis maldiciéndose por lo bajo de no haber sabido evaluar con exactitud el peligro y ello permitiendo mi retirada. “Testigos, señor von Gotha, testigos, porque dan esperanza en la demostración de que tenemos razón, y es eso lo única que cuenta.”

Los agentes de paz suelen tener atribuciones militares porque se estima que resisten mejor a la persecución y al dolor, y tienen más habilidad para escabullirse cuando han logrado su objetivo, lo que en ningún caso debe confundirse con un puesto de embajada, que obliga a mencionar en lugar público hasta los detalles del rango obtenidos en carrera militar obligada, incluso a las mujeres o esposas, y no permitiéndose ninguna otra formación de ese estilo.

Algunos estimaron que si un agente de paz era algo como un embajador de los pueblos, cualquiera podía utilizar ese argumento para hacer prevalecer precedente, lo que causó cierta risa entre los asistentes.

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Siendo las cosas como son y habiendo esclarecido, a mí entender adecuadamente, quién soy y cuales son mis circunstancias, no habiendo nada que se haya determinado de modo claro en cuanto a atribuciones oficiales de otro orden, debo solicitar de las Autoridades Ecuatorianas el permiso de utilizar el nombre que me pertenece con su título, que es el de Freiherrin von Speth Schülzburg, para el trato con el extranjero y el comercio, ya que muchos lo conocen y permite de ubicar mi persona dentro de contextos adecuados para los asuntos que me ocupan, pareciéndome suficiente el de gerente y licenciada para el trato con las gentes del lugar, pues ya en si denotando la dignidad a la que pretendo y el otro causando extrañeza por ser desconocido.

Y debo decir además que llevo el título SK von Speth und zu Schülzburg, Emperor, que es el del comandante en jefe de las tropas alemanas, cuya función delegué hace unos días, para no causar fricción dentro del país en el que me encuentro, y que ese título sirvió además para darle carácter oficial al hecho de haber transmitido ambos títulos a Violette de la Fressange, mi descendencia, que sería, como dicho, Violette von Speth und zu Schülzburg de la Fresssange y Freiherrin von Speth Schülzburg, Emperor de todos los godos y de Alemania, heredera además del Castillo de Neu Schwanstein cuando se nos acuerde.

El linaje de los von Speth Schülzburg se abre en dos ramas, como ya ha sucedido con anterioridad, pues existen aun aquellos que dejó el hermano mayor de mi bisabuelo, y alguno en Berlín, que se quedaron con la propiedad, aunque nosotros nos quedamos con lo que se llama ‘Wache’ (guardia), en cuanto a su responsabilidad y contenido, quedándose aquellos con el documento original, que aun existe.

Estimo haber dado cuenta suficientemente de lo encontrado entre las pertenencias de mi padre, lo que corresponde a las aduanas, pudiendo, si lo exigiesen, dar cuenta aun más detallada. “Hay que tener cuidado con las aduanas,” había dicho la señora Méndez, “porque son muy listos, y aprovechan cualquier resquicio de ley para quedarse con todo, y eso que son muy honestos.”

Justifico además delante de las autoridades internacionales la presencia de 6 objetos con cota internacional, para que se tenga en cuenta para su legitimidad y posible subasta. Y he justificado el cómo comerciar con esmeraldas.

Lo que reduce las tareas pendientes.

Bastan dos testimonios de dos personas de dignidad en cuanto a la realidad de crímenes de cierto orden, entre los que se encuentra la negligencia conllevando la pérdida de secretos de estado, para invalidar a la Monarquía española o la legitimidad del Vaticano. El Vaticano es nulo de por la descendencia del Papa Pío XI, de lo que atestiguó en lugar oficial o espacio judicial la señora Jeanne Hugon de Scoeux, de nacionalidad francesa, en España, y encontrándose documento en posesión de la señora Isabel Méndez, copia del Manual del Soberano, que pueden solicitar las Autoridades competentes, atestiguando del hecho según el que el rey Alfonso XIII estaba en conocimiento del mismo hecho, de manera separada y sin que hubiese acuerdo entre ambos. Y yo estimando que hay dos crímenes en el atentado contra el general Carrero Blanco, perpetrado por la familia real antes de serlo, de modo consensuado, y afectando a todos sus miembros, pues hay asesinato sobre persona con dignidad y además oficial del Ejército, hay además extorsión de los implicados en cuanto al conocimiento de este lo que implica a su vez, posible asesinato de aquellos que no se pudiesen extorsionar debidamente, pero no se estimó concluyente, por lo que agrego la evidencia de la negligencia, que conllevó pérdida de un secreto de estado, estando en posesión en este momento del ciudadano irlandés Trevor Mc Laughlin, gracias a mis esfuerzos e incluso promesas, ya que se me denegó la residencia en España a mi regreso de Grecia, aun estando en el derecho, al haber nacido en España y ser de madre española.

Hecho del que también notifico, como se debe y no incurrir en delito.

Hay cosas que son gratuitas.

De lo que tomen nota las autoridades correspondientes, debidamente, para sus efectos. Negándole el trato y el comercio a todo miembro de la actual familia real española, e incluso la presencia en mí mesa. O toda relación directa o indirecta, que incluye el correo, del orden que fuese.

Estima que he elucidado claramente la necesidad de mi negocio, que abre inmensas posibilidad de comercio legítimo con el exterior, aumentando grandemente el beneficio para todos, debido al hecho de poder legalmente reclamar el doble para todo producto natural que se exporte de ese modo. Lo que justifica que cambie los precios ofrecidos de modo preliminar y estando estudiando el asunto en cuanto a sus complicaciones, estimando personalmente, el peligro y la complicación grandes y muchos los conocimientos implicados, de lo que doy prueba, por lo que mantengo el 100% legal, dejando los precios ofrecidos hasta el momento a aquellos que conmigo trataron en mis comienzos, como acordado.

Que es el 30% para el Dr Serrano. Aunque el 100% para la esmeralda al ser piedra preciosa.

Queda quizá por elucidar lo que significa tener un negocio de mucha responsabilidad, riesgo y peligro, y eso aun no teniendo pistolas u otras armas y me parece adecuado el tratar la llamada trampa política hecha al Dr Serrano, debidamente.

Nosotros no nos inmiscuimos en asuntos de política dentro de los países dentro de los que nos encontramos, salvo que haya permiso explicito, ley o regulación que lo permita. Somos ‘comunes’ en el extranjero y no pretendemos a honores. El trato con ciertas personas de rango implica sin embargo siempre complicaciones de un orden que obligan sea a tomar medidas o distancias, sea a dar las debidas explicaciones. Lo que estimo conveniente en este caso.

El ‘caballo de Troya’ había terminado por realmente causar problema por aquellas épocas, y estoy hablando como de 1990, porque el hecho de que la legislación francesa volviese imposible su venta, implicaba que un objeto de Botero no fuese ‘comercial’ lo que afectaba a todo el resto. Solo las estatuas de gran dimensión colocadas en plazas u otros lugares públicos pueden estimarse ‘inamovibles’, no afectando su estado el precio de las otras. Pero cuando una de pequeñas dimensiones no puede comerciarse, sí. La única tienda en París que puede poner objetos a la venta al precio de facturación, es la Crevin del Museo de cera. Ese pequeño hueco movilizó la estatua de tal suerte a poder ser considerada comercial, de nuevo. Estando prohibido en el comercio el que personas se pongan de acuerdo para que una compre un objeto que pertenece a otro en vistas a subir su precio, o mantenerlo, o en todo caso suscitar beneficio del orden que fuese de por la mera adquisición, se admitió que si era cierto lo que yo decía, y ‘hacia magias en el tiempo’, no había infracción legal si el objeto llegaba a encontrarse en la posesión de alguien que yo terminase por conocer  casual y personalmente, sin que hubiese acuerdo entre nosotros dos, de lo que he dado fe suficientemente, a mi entender, dando muchos ejemplos de ese tipo de sucesos en otros lugares, para que no se estime ni particular, ni expreso.

No es tan extraño, desde ese punto de vista, que hasta el Juan Gris aterrizase en el mismo lugar, habiendo sido éste también objeto de conversación en París y de mucha importancia.

Desde ese punto de vista. Pero qué sucede si se contempla el asunto desde un ángulo político? Hay dos leyes muy sensibles en este caso. El ‘regalo’ de un objeto de excesiva valía es considerado tipo de soborno, pago por actividad ilícita y puede ser incluso, base para una acusación de alta traición. Debiendo, y es ley también, la persona afectada por el suceso, dar las correspondientes explicaciones en los lugares dispuestos para ello, sin que se le notifique y sin que se le requiera. El Juan Gris pudiese, si no se contemplan bien las leyes y se conocen minuciosamente, estar al origen de una acusación de tráfico de arte, atentado contra el Tesoro francés injustificado, y muchas otras cosas que prefiero no considerar en detalle.

Decir que es una trampa política precisa de su debida justificación y ‘puede ser’, es solo una posibilidad que no acusa, aunque alude, ya que no nombra.

Pienso que es de necesidad el tener los asuntos personales que nos conciernen al día y dar incluso cuenta de ellos de algún modo honesto, porque los unos interfieren con los otros de maneras muy sorpresivas y, a veces, peligrosa. Y pienso que de los asuntos de familia debe darse cuenta, como de los otros en las sociedades de hombres, siendo también ello de la jurisdicción de la mujer, y no tanto de aquel, que gestiona con mucha facilidad asuntos de propiedad y territorio, dignidad y rango, distribución de tareas y otros muchos, excusándose a si mismo con excesiva facilidad crímenes afectando el honor de la mujer que se sitúa en otro lugar y aun se merece su respeto.

El emperador no dicta leyes aunque emite principios.

Lo que nos afecta de modo más personal, suscita distancias y acercamientos que varían con el tiempo, por lo que no se somete a leyes. Y sin embargo, en principio, es el orden a través del que se comprenden las nociones de verdad y de mentira, pudiendo alguien dejarse llevar por sus impulsos solo hasta cierto punto sin excederse ni afectar lo que es de ámbito público. Lo que es un principio.

“Los ingleses no entienden de principios.” (Alfonso XIII) Por lo que se les ha denegado siempre el Imperio, aunque a él aspirasen.

Pienso que se puede ver claramente a través de lo expuesto sin excesivo detalle aunque detallado en otros lugares, que la medida sabia funda la credibilidad y que, al faltar esta, se rechaza la credibilidad del contenido aunque se puedan considerar hechos objetivos que puedan apoyar lo que resulta del estado afectivo. La medida sabia depende de muchos elementos que a mi entender, dependen a su vez del modo por el que se organizan las gentes entre si en cuanto a los órdenes internos. Se pueden introducir tonos despectivos entre las palabras medidas, por lo que la actitud no es medida en absoluto, sino que además denota alevosía e hipocresía, es decir, subversión, cosas que se parecían con mayor facilidad por las mujeres que por los hombres, lo que justifica su presencia en ciertos lugares, siempre y cuando se especifique su actividad. Lo que es despectivo o no, depende de costumbre y no de leyes, y se reconoce, no se prueba.

Alfonso XIII es subversivo porque no quiere decir con claridad argumentada lo que piensa, sino que utiliza giros que quiere humorísticos para transmitir valor ideológico y de acción. Lo que bastaba para incluso privarle de la libertad. Como no se hizo, recae la falta sobre España.

La responsabilidad en cuanto a la gestión de asuntos de estado o soberanía, si se reconoce la diferencia, es tanta porque en el caso de insuficiencia de uno, recae la falta sobre todos, al no haber sabido enderezar el asunto debidamente en su momento.

La ley está ahí. Si el Dr Serrano es culpable de algo, yo también. Por complicidad eventual.

Aunque un asunto no me incumba, me incumbe igual. Salir corriendo es una actitud común en esos casos, aunque cobarde. Por qué no hacerlo, sin embargo? Qué garantías tengo yo de que no haya crimen, que se considera mayor, al afectar a la nación?

Es de extrema importancia el tener los asuntos personales al día. Y en ellos quizá se encuentre incluso la explicación.

Durante las conversaciones con Inès de la Fressange en 1990, aquella dijo que ella no era María Magdalena, y me había reído. “Ya me lo sospechaba.” “Y lo sabes?” “No concuerdan los tipos.” Aludía a unas interacciones que habían tenido lugar entre gentes de diversos países, a través del incipiente Internet, dentro de las que aparecieron diversos personajes sin presentación ni protocolo alguno. Incluso con nombres codificados. Alguien, haciéndose pasar por Inès de la Fressange, casi causa querella con Rusia, y se asociaba a María Magdalena y dijo que demostraría que el publicano que la tilda de prostituta, tenía razón. Idlf. Me preguntó si sabía quien era, y le dije que tenía mis sospechas que ahora se habían fundado, pero que no tenía pruebas.

Entre esas gentes se encontraba alguien que se llamaba Dr José Serrano, que aludía a Cecyl Velastegui, y alguien llamado Correa, y era, pregunté, Rafael Correa.

Verifiqué. Uno por uno. A mi modo. Concordaban Abdullah de Jordania, el sultán de Turquía en su descendencia, Vasso Papandreu, la Princesa Ana de Inglaterra, Carlos de Inglaterra, George Bush, el señor Lenko, Anne Moeglin Delcroix, Benjamín Rothschild, un oficial egipcio, y alguno más del que no me acuerde específicamente, siendo Anne Moeglin Delcroix y Benjamín Rothschild ‘hackers’, habiéndose introducido en el programa de modo ilícito. Igual que Idlf. Me encontré personalmente con el oficial egipcio en el Sinaí, y puede que aun guarde foto, con el sultán de Turquía en su descendencia, en Gölpazari, a Anne Moeglin Delcroix y obtuve información sobre los otros por los medios públicos. Quedaban los Serrano, Correa y Velastegui. Lo extraño además sería que los personajes pudiendo esconderse detrás de esos nombres, eran ‘hackers’ también, menos Cecilia Toral, que también tenía acceso al programa, de algún modo. De alguna manera, ‘alguien’, se escondía detrás de nombres que se relacionarían con la banca Rothschild en Suiza. Sí? No?

La señora Cecilia Toral, a cuyo domicilio tuve acceso de por su voluntad, tiene un ordenador que correspondería al tipo descrito utilizado por las gentes de entonces. Pero no el Dr Serrano, quien entiende tan poco de ordenadores, que aun redacta sus textos con máquinas de escribir. Tan poco, que no sabe nada de flashes, memories, cd’s y micrófonos usados para oír música o usar Internet. Es imposible que fuese aquel. Pero quién? Y los ‘regalos’? Nadie paga a nadie un valor de 400.000 USD por una conferencia en París. Claro que es muy envenenado el presente, pero eso no dice nada. La galería Crevin, como yo, además, podía haber utilizado la circunstancia para simplemente quitarse esa ‘cosa’ de delante de la vista. No solo. Cuesta. Y para no ganar nada. Un objeto de valor, aunque sea solo reputado, debe estar protegido debidamente pudiendo ser confiscado en caso de constatarse que las medidas de seguridad son insuficientes. Además solo puede ser vendido a alguien que dé prueba suficiente de dignidad, para que no caiga en malas manos. Aunque 15 se presentasen antes para llevársela, solo uno se la llevó, o como yo diría ‘se la endosaron’. Mil euros son una suma ridícula para las implicaciones. Y tardarían unos cuantos años en desprenderse del Caballo. Que se lo coloquen al Dr Serrano al ser juez y venir de un país donde la reventa era posible, no es extraño.

Pero quién lo llevó ahí? Y por qué pretende que es modo de pago adecuado para una conferencia? Como si fuese un favor. U otra cosa.

Cuestionas poco cuando los asuntos no te incumben, porque tiene explicación que la galería se quiera desprender del problema y en el fondo es una víbora como presente,  cuyo exacto significado solo entenderá un juez, si estima por presente el enigma que debe resolver con su adquisición. No veo irregularidad notoria. No tiene en su posesión un valor injustificado, ya que se justifica ampliamente con la complicación que tiene que resolver. Sino, se estanca de nuevo la estatua.

Pero el Juan Gris? Si tuviese implicaciones reales, no lo sacaría a la venta. Lo intentaría introducir en el mercado negro y no venderlo a través de una empresa, que para más desgracia, está bajo supervisión judicial. Yo creo que es inocente por eso. Pero la explicación?

Claro que pregunté quién lo había invitado a París. Y dijo que era un antiguo embajador de Francia en Colombia, a quien había conocido, y que estaba ligado de algún modo a la UNESCO. Ciertas búsquedas conllevan la evidencia según la que ese Embajador era director de los servicios de espionaje franceses antes de asumir su nuevo cargo, cosa que está prohibida por los tratados internacionales. “No puede ser embajador quien haya asumido un cargo relacionado con la seguridad del estado antes de asumirlo o al momento de hacerlo. Debe el embajador tener conocimiento de al menos un idioma considerado internacional, como el inglés o el francés, a parte del suyo, y si es el suyo, otro del mismo orden. No debe la Embajada tener objetos de medición de precisión del orden que sea, al ser territorio ajeno en el extranjero y estimarse su presencia, violación de los parámetros nacionales de medición, sujetos a control de estado, del que no dispone la embajada, y ellos no pudiendo someterse a las regulaciones nacionales extranjeras, en si tampoco pueden dar cuenta del control de lo que mide. Debe el embajador estar en conocimiento del valor aproximado de los valores internacionales, sin medirlos, y tasar a ojo, lo que se tasase, debiendo pagar de su bolsillo el error que cometiese o siendo beneficio suyo, si más le revirtiese al estado correspondiente.”

La infracción de las leyes internacionales por la Embajada francesa en Colombia, implica probablemente un encubrimiento de actividad ilícita. Qué? Tráfico de armas, sospecho en uno de mis artículos, acusando a Betancourt de complicidad y enlace con las FARC, al ser su nombre francés, y su milagrosa salvación correspondiendo no solo a la súbita presencia de fuerzas americanas en Colombia, sino también a un gran esfuerzo hecho por … la diplomacia francesa. Qué casualidad.

Qué casualidad. La casualidad demasiado notoria da lugar a sospechas, aunque a nada más.

El Dr Serrano involucrado en tráfico de armas? Tiene una colección de bastones, otra de caballos, muchos cuadros, una casa amplia aunque no ostentosa, gentes en el gobierno o cerca, dos perros, está casado, tiene cuatro hijos, hace lo que le dicen cuando se trata de asuntos legales que desconoce, pasa todas las obras por el Patrimonio sin que insista, hace escritura de propiedad.” No. Imposible.

Al mismo tiempo, aunque empieza mucho antes. Alguien me dice que cuando era joven pertenecía a un grupo revolucionario que se llamaba ‘los lobos’, cuya reivindicación fundamental era que ‘debían las autoridades del país estar en contacto constante con el pueblo y prestar atención a lo que dicen e incluso, hacerles caso, pudiendo ser también poblaciones marginales’. Cuando el grupo pasó de la acción política a la armada, dos se retiraron. El Dr Serrano y Catalina Sojos.

Catalina Sojos recibe la sorpresiva visita de la fotógrafa Teresa García, que me presenta. De los lobos, también. Esta me presenta a Gustavo López, lobo. Y finalmente me lleva a ver a Ileana Viteri, cuyo padre es Oswaldo Viteri. Gustavo López a su vez, me presenta al pintor Kléber Moscoso, quien me presenta al artesano Fabián Calderón, habiendo estado involucrado en asuntos de drogas. Un conocido de Calderón me indica que este era lobo también.

Las acusaciones pueden ser públicas y deben llevar el nombre y el apellido de las personas acusadas, y a falta del nombre de pila, al menos la profesión que permita su debida identificación.

Hm. Extraña cadena. Quién es el cabecilla del movimiento? Oswaldo Viteri, a quien voy a ver durante una de mis visitas a Quito, tiene un ordenador del mismo tipo que Cecilia Toral. Puede ser el que se escondía detrás de José Serrano, lo que implica que sea su hija o su mujer, eran Cecyl Velastegui y quizá alguna extensión de Idlf.

Qué extraño. Mónaco tiene embajada en el Ecuador. O al menos, representación diplomática. España la tiene en Cuenca, cosa que no tienen ni los EEUU. Cónsules honorarios. Alemania también tiene presencia consular en Cuenca.

Le digo a Ileana Viteri que los lobos son gente peligrosa. “A mi me gustan.” Dice.

Oswaldo Viteri es amigo de Carmen Naumann, y gran amigo, dijo aquella. Carmen Naumann es la subdirectora del Colegio Alemán de Guayaquil quien admitió en conversación privada “que el Servicio de Información Alemán, llamado DID, la había obligado a firmar un papel dentro del que decía trabajar por ellos, para que no se revelase que había pertenecido a la STASI o secreta de la República democrática alemana.’ Y le contesté: “No sé con qué atribución.” “Yo tampoco. Y entonces?” “O la acusan de todo o no habrá nadie que la salve si tiene algún problema mayor.”

Un abogado, de nombre Ramirez, de Guayaquil, teniendo contactos indirectos hacia el colegio alemán, dice que ‘desaduaniza armas en el puerto, porque el tráfico de armas hacia Colombia, pasa por ahí.’

Es obvio que hay mucha gente que estima que un abogado es una persona jurídica por lo que hasta exportan y desaduanizan. Sin conocimiento de leyes en sus conceptos definidos, no son merecedores de su profesión, a mí entender. Es una opinión, que tengo el derecho de pronunciar a voz alta.

El extranjero no tiene el derecho de denunciar, sino que debe, si hubiese caso, buscar quien intermedie en conocimiento de leyes para proceder a denuncia. Y eso, aunque sea gerente, cuando lo es. Pero tiene el derecho de acusar a voz alta y/o en lugar público.

Son merecedores de acusación pública, los indignos. Y son indignos los que no ejercen su profesión en el conocimiento de sus leyes en sus conceptos no otorgándoseles en ningún caso el derecho a tergiversar. Y siendo probado, se estima de deber su publicación en lugar público para avisar a aquellos que no supieran tanto de no requerir servicios por los que pagan sin razón.

Qué tiene que ver una cosa con la otra? Una hipótesis es un conjunto de enunciados ligados entre ellos de algún modo, cuando no es un enunciado solo, pretendiendo de por el cómo se sitúan a cierta verdad, que cabe demostrar. Pudiendo ser que de por el mismo modo por el que se plantean los enunciados, contengan tal lógica, que resulte fehaciente en sí, sin precisar de otra prueba.

El Ecuador es un país con reservas de oro y plata. Lo que siempre resulta interesante para otras gentes, que sean gobiernos o gentes ligadas a la banca o al comercio del metal.

Dos cosas pueden haber pasado. Al usar ciertos nombres ligados a ciertas circunstancias, es posible que haya personas que asocian la persona real a una realidad ilícita como la que deriva de hackear un programa al que tienen acceso personas que están protegidas por las leyes en cuanto a la gravedad de un hecho de espionaje realizado en su contra. Causa de guerra.

O puede que existiendo esos nombres, se decidiese en algún momento echarle la culpa al Dr Serrano de negocios ilegales. Como de tráfico de armas. Quién lo invitó a París? El que había sido director de los servicios de inteligencia francesa. Qué sospechamos? Que trafica con armas. Qué razón tuviese de acordarse del Dr Serrano al cabo de algunos años e invitarle tan amablemente a París, induciendo el famoso regalo?

Hay evidencia de trampa política, si la sospecha se verifica.

Ileana Viteri conoce a Betancourt.

Pero cómo se liga este hecho al tráfico de armas? Porque hay ‘lobos’. Los revolucionarios que pasan a la acción armada necesitan armas. Cómo las financian? Con droga. Hay evidencia? Fabián Calderón trafica desde hace poco tiempo de nuevo con base de cocaína. Lo vi con mis propios ojos y puedo dar fe de ello. Gustavo López vende sus cuadros a precios desproporcionados a gentes adineradas y me consta su uso de droga. Qué justifica los precios? La distribución y venta de base de cocaína. Quién más ha hecho uso de esa droga? Kléber Moscoso. Los ‘lobos’ en acción armada, trafican con droga para comprar armas y disimulan el negocio detrás de una actividad artísticas.

Hay evidencia de que en otro lugar se hayan usado procedimientos similares? Sí. En Grecia. El 17 de nov escondía sus actividades detrás de la pintura de iconos. Es de constancia pública. Indirectamente se puede probar un tráfico de droga, de heroína, en este caso, para su financiamiento, pero es información reservada. De quién dependía el 17 de Nov? Según información fehaciente, de la sucursal del DID en Skopje, ligado a la Embajada alemana. Puede establecerse relación parecida en este caso? El DID y la señora Naumann en el colegio alemán, conocidos de Oswaldo Viteri. El colegio alemán mantiene una sucursal de la Alianza francesa dentro de su recinto. Cómo se ligan los unos con los otros? Naumann conoce a Viteri, que conoce a Betancourt que conoce al embajador francés. Hay evidencia probada de que se usa el arte para encubrir acciones armadas y criminales y que personajes de cierto rango, ligados a las Embajadas, se relacionen con algunos que a su vez se relacionan con estos grupos. Oswaldo Viteri es pintor. Su hija tiene una galería de arte. El tráfico de armas financiado con el tráfico de drogas, depende de instancias germano/francesas en este caso. Las FARC se financian con el tráfico de cocaína y compran armas francesas. Cabe duda?

También hay criminales de guante blanco.

Quién estaba en París en 1991? La señora Ileana Viteri, marchand d’art, dice, y cuyo hijo estudia actualmente en París.

“Dígame, señora Moeglin, por su bien, si en algo lo estima todavía, quién de los invitados pudiese estar ligado al tráfico de armas? Y dígamelo ahora para que tenga alegato en su momento, de que pesaba sobre usted amenaza de muerte en cuanto a ciertos asuntos.” “Es gente muy importante.” “Eso está por ver.” “No le importa su muerte social?” “Ileana Viteri.” “Gracias. Y por qué se lo dieron?” “Para que eliminase a algún enemigo político suyo.” “Dice que lo hicieron adrede?” “Usted lo ha dicho.” “No podrá probarlo.” “No. Pero lo puedo afirmar. Las listas de invitados tienen carácter oficial y se puede probar su alteración. Aun le parece tan importante esa gente?” “Por qué?” “Ni siquiera lo saben. Qué ridículos.” “Como yo.” “Más o menos. Eso de descalificarse sola en tanto que experto es una heroicidad que pocos logran.” “Y eso, cómo?” “Un experto debe estar en conocimiento de los contextos legales generales nacionales e internacionales.” “Como las leyes rigiendo el Tesoro?” “Por ejemplo. Pero pone que cuestionar el tesoro francés es penal y efectivo de inmediato.” “Ah sí?” “Sí. Y que la copia es un cuestionamiento.” “Ya.” “Y no se puede probar que sea una litografía.” “Ya …” “Qué significa todo ese ‘ya’?” “Que no es usted nada más que una hija de Franceschi, y no pongo los apelativos correspondientes porque me lo prohíbe la naturaleza de mi misión.” “No lo entiendo.” “Usted tuvo la idea, verdad? La perversa y puerca idea, que no designa individuo, para quitarse de encima el problema pasándose de lista. Y está aquí sentada porque soy testigo de que usted no tiene nada que ver.” “Pues es verdad.” “No sabe nada de autoría intelectual, de complicidad en el concebir o realizar un crimen? Es usted indigna y me niego a tratar con usted.” “Yo puedo obligarla.” “No sabe usted cual son las implicaciones.” “Se resistirá?” “En ningún caso.” “Pero usted quería protegerme cuando se lo dije.” “Si usted trampea yo tengo el derecho de trampear también.” “Usted no puede cuestionar el tesoro francés.” “No? Una litografía es parte del tesoro francés?” “No.” “Y cómo lo cuestiono?” “Porque es copia.” “O el original?” “Es posible.” “Entonces no cuestiono, porque es prueba.” “Solo tiene el derecho de avanzar pruebas la persona jurídica.” “Cuanto ha leído últimamente, ma chère. Y si lo soy. Sabe una cosa? Solo merece desprecio, que es palabra que estoy en derecho de utilizar. Pero le prometí a mi padre que no atentaría contra su persona y hasta le dejaría descendencia, y sabe qué? No pesará falta sobre esta para que sepa que nosotros creemos en el libre albedrío y en los vaivenes aleatorios de la descendencia. Será feliz para darle rabia, se lo prometo. Pero se lo insisto. No se meta conmigo.” “Y si lo hago?” “Lo que le digo.” “No sé qué hiciese de injusto.” “Léase lo que concierne a los agentes de paz, además de repetir como un loro leyes que no entiende. No tienen el derecho de espiarme, ni de seguirme, ni de acusarme sin razón ni fundamento, ni de insultarme, ni de vejarme, ni de tenderme trampas, pues yo no hago nada de eso y usted ya quiere repartir mi presunta herencia entre mis hermanos porque se conoce las leyes de herencia hasta de Alemania. Mucho sabe y mucho se mete en mis asuntos, a lo que tampoco tiene el derecho.” “Es presunta?” “Cuando hablo con usted, para lo que le digo en conversación personal, téngalo por hecho en lo que la concierne.”

“Y cuales serían las implicaciones?” “Es causa de guerra.” “Se le habrá olvidado hasta entonces.” “Eso lo veremos.” “Exijo que se encuentre conmigo un día a la semana, a esta hora, en este lugar, venga yo o no.” “No hay problema.”

Se me olvidó algo, durante un rato.

“Dr Serrano, por qué usted no trata con Ileana Viteri?” “Porque son enemigos políticos.” “Ya.”

De modo indirecto Ileana Viteri colocó el Juan Gris entre las pertenencias del Dr Serrano, en tal lugar y momento que este podía estimar que formaba parte de su herencia. Porque así, no solo juraría en falso, sino que además cuestionaría al tesoro francés. Corresponde a las autoridades judiciales de probar que hay lazo entre alguna persona frecuentando la casa del Dr Serrano e Ileana Viteri, o que esta pudo encontrarse en ese lugar en algún momento, para limpiar la honra de un personaje de dignidad reconocida de modo internacional, castigando a quien haya procedido de la suerte con toda la fuerza de la ley.

Lo que implica, que lo del Botero también era trampa. Por lo que querían echarle la culpa de lo que sucedía, en vistas de la presión norteamericana tras el atentado del 11 de septiembre.

El agente de paz está en el derecho de cuestionar toda autoridad incluso real, aportando para lo que avanza, pruebas que pueden ser solo un testimonio, porque la integridad de un agente de paz no se cuestiona. Aunque este pueda cuestionar la de un juez, hasta de segunda instancia, cosa que yo no hago, porque entiendo de integridad. Y si yo no lo hago, quién osase? Solo las autoridades de su país, si lo estimasen, lo que no es el caso, pero si alguien entiende que puede en exceso abrir la boca, acaso no se merece su correspondiente castigo por atribuirse lo que no es de uno?

Es de necesidad el cuestionar de modo delicado, a veces, no porque se dude, sino porque otros con menos conocimiento, puedan estimar justificado el hecho de poner en duda, lo que afectaría mi nombre, que me incumbe.

Afecta en algo la legitimidad de las obras? No. Sino que prueba la necedad de ciertas gentes.

De lo que se tome nota.

Y cómo es que sucede que tan sutil modo de conocer y ordenar las realidades sea acompañado de sucesos tan deplorables rodeando su aparición? Porque no es modo de saber legitimado y aunque aquí se acepte, no se entiende en otros lugares, por lo que ciertos presumen ilegitimidad de algún modo o de otro y utilizan lo bello para sembrar fealdades, que hay que saber distinguir debidamente.

Soy agente de paz. No depende de mis atribuciones militares anteriores. Está apuntado en la ONU. No me acordaba a causa de ciertas intervenciones, que en tres casos recaen sobre Francia, pues el Hospital de Lape en Estambul encontrándose bajo bandera francesa, hecho pudiendo poner en peligro la integridad nacional de un país no habiendo sido avisado de mi presencia, a lo que nada me obliga, recayendo falta igual en todo caso, salvo que yo excuse, lo que hago, en ciertos casos salvo en los anteriores, y no por placer ni favor, sino por estimar que hay perversión tan grande en la mente de algunos pero no de otros que fuese inconcebible para gentes que se dicen inocentes, lo que yo entiendo y sé, pues de ello comprendo y habiéndolo probado a mi modo. Ellos actuando en sus leyes y comprensión en lo que aquello no cabe, como no cabía en la mía.

Estimo que es de obligación soberana la de repertoriar a los pueblos que quieran identificarse en cuanto a su derecho familiar, sin alterar el orden público ni atentar contra las leyes de estado, y dar garantía de la realidad de modos de saber derivando de experiencias propias, para legitimarlos y que solo aquellos entendiéndose dentro del mismo derecho de familia tengan el derecho de hacer uso de ello, que en si se definiese, y nadie más, para que no surjan confusiones innecesarias.

Y distingo a las naciones de los pueblos, en lo que los segundos tienen derecho de familia y las otras no, sometiéndose solo a derecho de estado, y los segundos, a lo primero y lo segundo, no pudiendo en ningún caso excederse en cuanto a sus atribuciones y derechos cuya definición recae sobre el estado. No serían en ese caso varios soberanos en un mismo lugar, sino jefes de tribu los que reconociesen una autoridad soberana, que se diferenciase por lo que el soberano se relaciona con el estado para intermediar en algunos asuntos que les conciernan, y no aquellos directamente. Y son jefes de pueblo o raza, nómadas o no, según como quieran especificarse.

Son los germanos nación y los godos raza. Cabe imperio porque he anulado el estado de por su propia disfunción, a lo que tengo derecho, soberano y otros.

“No es monje, monje por su hábito.” “Aunque la rata de seda se vista, rata se queda.”

No se puede atribuir dignidad de por función, sino de por evidencia apoyándola, siendo esta la condición para alcanzar ciertas funciones. Y si algunos estados claman dignidad de por función, probándose infracción o desconocimiento de leyes que es lo primero en otorgar dignidad, cuando el comportamiento se acuerda a ellas, basta la prueba de la indignidad de uno, avalado por el estado, para anular el estado, que de este responde.

Puede afirmarse otra cosa sino que Francia, que se ataca tres veces a un agente de paz de modo alevoso e infundado, implicando trampa sucia que se presume burla al querer probar la impotencia de algunos, presentando delante de las naciones dos personas al menos que pretenden a dignidad, en comportamiento ilegal y criminal o comportamiento propio a suscitar repugnancia, ser aun voz entre las naciones? No es Juan Gris quien vuelve nulo su estado, es aquello que conduce a que ciertas confusiones se produzcan, que ya no son confusiones sino actos criminales deliberados.

Está o no el Estado ecuatoriano, si se le ocurriese, lo que no me consta, en derecho de cerrar las embajadas francesas en este país o todo otro establecimiento dependiendo de su estado, después de haber atentado de ese modo deliberadamente contra una persona cuya dignidad es incuestionable? Puede. Y yo lo aprobaría, lo que también se me permite.

Lo que funda la querella política en este caso es que algunos quieren permitirse apropiarse de lo que no es suyo y otros defienden a aquellos a quienes quieren desposeer y defienden que en caso de declararse inocente un pueblo, no es de necesidad el conocerse todas las leyes en su extenso significado y que para eso hay jueces, para defender su derecho y avalar su palabra.

Y es con aquellos que se apropian lo que no les corresponde que se liga Francia? Porque también se apropia? O sea que se apropia de bienes ajenos? Porque la funda hecho criminal implicando el asesinato de gentes desposeídos de sus bienes para que algunos se enriqueciesen. No existe Francia. Simplemente no es. No hay estado que se funde sobre derecho. No hay quien la gobierne, no tiene estado, no tiene fundamento.

Y en ese caso, según estipulaciones de la ONU, tiene derecho fundado el agente de paz de mencionar a persona encontrada cuya dignidad hubiese sido probada a su modo para no dejar al pueblo a la deriva, pues este, aunque lo pretenda, no entiende de aquello que le causa daño porque irrita a naciones cuyos derechos no conoce, y así representarlo para toda negociación que lo concierne, pues no siendo un estado, no se permite transacción ninguna con este, al estimarse ilegítima.

No veo a nadie más. Y de modo justificado, acaso no se dicen a los que representan  a los pueblos, soberanos? Y si por tradición, a los soberanos se los llama reyes, acaso no es lo mismo? Se reconoce por leyes que no derivan de imperio, y yo lo reconozco, lo que se me atribuye.

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Había resultado de tan extraño periplo una extraña evidencia. La unión de lo del entendimiento con la intuición dentro una armonía muy determinada, resultaba en sabiduría o conocimiento y llamé padre al entendimiento y madre a la intuición, y a los hijos, sabiduría si eran mujeres y conocimiento si eran varones. Y pensando a la persona en su identidad como lo que se dice en palabra y carácter, supuse que no era necesario ni tan siquiera someterse a físico ejercicio para dejar descendencia, sino que bastaba con que naciese infante en la realidad de la unión del entendimiento y la intuición, aunque fuese distante, de dos personas guardándose en esta evidencia y asumiendo cada una de las dos su persona en una de las dos áreas unidas por la noción preliminar de aquella armonía.

Concluimos que no le quedaba espacio al amor y que yo estaba unida por lazo formal, igual que ella. Dijo que no quería tener hijos si no era porque amaba y le dije que siendo nuestros tiempos los que eran, solo cabía el amor mismo por eso mismo que se creía, para ver si en él nacía aquello que de modo más determinado le hiciese espacio a lo que amaba. Y le gustó.

Preguntó quién era Djenghis Khan. Y le expliqué que era príncipe de Mongolia que en cautiverio fue desprovisto de la facultad de dejar descendencia y que este liberándose, y habiendo unido tropas y forjado un gran pueblo, se casó, y dijo suyo aquello que naciese del matrimonio, porque prevalecía la palabra sobre la carne y que en ello no había falta, ni adulterio, ‘porque la mujer al orden suyo se somete por amor sin buscar placer en otros brazos’. Y dijo que el orden de la mujer era la descendencia y que el alma vaga libre y se encuentra a veces en otros cuerpos y encontrando a quien a él quisiera imitar, su alma encontraría acceso al cuerpo aquel, y sería su palabra y entendimiento y la fuerza de su alma lo que haría al infante que sería de por eso, suyo. Y dije que ya puestos, igual daba, que fuese hombre o mujer, que bastaba con que una de los dos pensase. En este caso. Al menos era lo que me había figurado. Y me había dicho que si era verdad lo que manteníamos y de lo que aun exigían prueba para no ser pretensión, del mismo modo le dejaría descendencia a mi abuela, porque aquello que de tal acuerdo naciese, sería mío.

Y le interesó porque decía que a ellos les decían que sin deseo no nacen hijos propios sino ajenos, y de cierto modo coincidía con lo que decía yo, y que ella no resintiendo aquel, no dejaría descendencia ajena, pero que las palabras que escuchaba le hacían ver lo que pudiese ser que desear, y por eso le interesaba. Y preguntó cómo podía ser que de adulterio naciesen hijos legítimos y aun sin amor, imperase el deseo que de modo puntual se impusiese para hacerse en descendencia propia.

“Lo legítimo, si no se encuentra en la palabra que deja huella formal,” dije, “y precisa de consenso, se encuentra en nuestra convicción de lo que somos y aquello a lo que apegamos nuestra creencia. Lo que es formal, aun consensuado, está sujeto a condiciones, y si las condiciones no se cumplen, no valen, que es lo que yo siempre digo. Las condiciones no se cumplen en mi caso y en el tuyo tampoco, por lo que no valen, aunque guardan apariencia y protegen contra pretensiones excesivas. Es un hecho que el amor no se dice porque nos aterra la muerte que se avecina que deriva de no haber sabido guardarlo. Y es el hecho lo que prima sobre toda otra circunstancia porque deriva de lógica y se presenta a los sentidos. En si no hay nada, pues nada se funda. Legítimo es lo que nazca de aceptar este hecho, hoy, que es lo que cuenta para nosotros, y precisamente reconociendo que el hecho no es principio y no determina los tiempos, rigiendo el reconocimiento del hecho el deseo de otra cosa que se despliegue en el tiempo, que digamos mejor, y cuyo principio introduzcamos, ya que no los tenemos, en tanto que anhelo dentro de la voluntad afirmada de hacer tiempo en nuestra descendencia. Yo no te quiero, y tú a mi tampoco, pero estamos de acuerdo en que no hay vida sin amar y eso basta para dejar esperanza de vida en lo que nazca de nuestro acuerdo. Es carácter el modo. Si tú te casas por temor, yo me casé por burla, y tú de un modo ves que en algunas circunstancias se acerca de lo que pienso. Lo que también es un hecho que se dice en polaridades y carácter distinto, y permite generar tiempo teniendo en cuenta que si lo que somos, por muy dispar, en esa unidad se entiende, no divide el entendimiento de los niños si no que les forja un hogar que nunca pierden.”

“No hay adulterio?” “No para nosotros, pues es nuestra ley. Si solo quieres venir con nosotros en lo que es asunto de familia. Y yo te dejaré mi nombre como evidencia.” “Y quién viniese para que se realizase lo que dices?” “Lo que el viento disponga, que son mensajeros con alas.” “Y no hay adulterio?” “No, porque hay acuerdo.”

Dijo que le gustaba la idea pero que tenía que hablarlo con otros y que me daría su respuesta en su momento.

Y dijo que sí, aunque reconoció que no entendía muy bien cómo se harían las cosas. Y le expliqué algunas cosas, diciendo además que daría muy claros ejemplos más tarde, porque también era asunto pendiente en la Corte de Londres. Dijo que no hacía falta que viniese con nosotros porque tras conversación se había concluido que ellos se regían por las mismas leyes y las decían de modo un poco más figurado, lo que implicaba que hablaban un idioma un tanto distinto para decir lo mismo, y que no se llamaba adulterio aquello que resultaba de acuerdos de ese orden cuando había exigencia y necesidad probadas, y que se decía legítimo. Pero exigía mi nombre para darle la legitimidad del origen consensuado y había llegado a ese acuerdo con quien se había casado. “Tienes fortuna para fundar tu pretensión?” “Hoy son cien millones que solo era uno ayer, porque solo de saber lo que será, da fuerzas para reivindicar hasta aquello que es imposible.” “Y morada?” “Suficiente.” “Y se llama?” “Un pastel de nata con guinda.” “Es grande?” “Lo suficiente.” “No me dices dónde vives.” “Porque depende de lo que dices. Aun así, más vale sorprender a veces, que aguardar lo que quizá se desvanezca.” “Es cierto.” “Y dio su acuerdo aquel?” “Le gustó. Y dijo que él su descendencia dejaría a su modo porque se decía hoy, perita en dulce.” Y me reí.

Luego me callé, súbitamente y me volvió ese mismo sentimiento indefinido que me invadía cada vez que recordaba las frases de Alfonso XIII, lo que procuraba ser las menos posible. Y lo definí como algo que te espanta y deja estupor y al mismo tiempo, te causa risa, como si fuese algo gracioso o chistoso.

“Lo han llamado Franceschi, al nene, porque será francés, que es maricón, como yo. Buenos aliados seremos y él se encargará de la justicia por haber matado al libre.” (Alfonso XIII)

“Yo lo sé, solo hay que seducirlos con infantes y hacen lo que tú quieras.” (Alfonso XIII)

“El francés en realidad es francesa a la que se metió la guardia en la cama.” (Alfonso XIII)

“Nosotros nos casamos con mujer con tara porque salían los niños violentos y solo ordenados con nuestra fuerza, guardando apariencia pero en el fondo asesinos y violadores, cogiendo fuerza hasta de las ratas para entrar en el inconsciente de las gentes. Y eso que no se repiten las palabras, según lo que me han dicho. Pero ya me harté de tanta reticencia.” (Alfonso XIII)

“El mariscal Pito haría todo a mi conveniencia. Y yo tengo el derecho de pronunciar lo extranjero a la española. Pero yo pito y él silba porque me cree francés.” (Alfonso XIII)

“El germano son bolas que ruedan pretendiendo a pensar y los hay por todas partes, hasta en España.” (Alfonso XIII)

“Ya lo sé todo. Me llamarán Juanita.” (Alfonso XIII)

“Los de Inglaterra me la sudan. Porque se dicen empíricos y vas a tocarlos y no se dejan.” (Alfonso XIII)

“Me la sudan significa que vienen del Sudán, porque son negros con pluma pero sin convicción en la realización.” (Alfonso XIII)

“Lo de tortillera significa que hace tortilla con tus huevos si los muestras demasiado. Por eso no me acerco de ellas y es que me gusta mostrarlos. Por pura precaución y por si acaso.” (Alfonso XIII)

“Lo que yo tengo de más es que defino de esencia nuestro borbónico carácter, cosa que nadie había logrado hasta ahora porque somos muy enrevesados y ponemos los epítetos que nos corresponden sobre otros. Me merezco un premio.” (Alfonso XIII)

“En el fondo no somos nada más que malos y por eso nos utilizan los eclesiásticos para sus proyectos, porque nos imponemos con violencia y como no tenemos fondo, necesitamos de sus consejillos para guardar las apariencias. Los que ganan son ellos. Pero yo me río.” (Alfonso XIII)

“Soy lo que soy, pura basura por no utilizar palabras que empiecen con m, pero estoy orgulloso de mi mismo, sí, porque dicen que la honestidad honra.” (Alfonso XIII)

“Dicen que los niños que nacen de la violación son inocentes porque no ha pecado la madre, y que son bien común porque no tienen padre. Por eso ahora me apetece matarlos a todos.” (Alfonso XIII)

“Tengo que sacrificar infante para ser rico y que todo sea mío. Que lo haga otro por mí. Yo no quiero ni tocar la inocencia no sea que se me pegue, porque no es hermosura.” (Alfonso XIII)

“Dicen que soy un obseso sexual y yo lo sé porque me entero de todo y tengo dos ángeles asesinos que limpian los cuarteles por mi y basta solo con que muestre disimuladamente con el dedo porque están drogados con polvo (pólvora).” (Alfonso XIII)

“La autoría de las frases no me la denegará nadie, aunque me lo deniegan todo, porque son mi intrínseca lógica.” (Alfonso XIII)

“Lo que no entienden es que el saber no es exhaustivo como pretenden sino que se resume a principios, que son los que están en la obligación de entregarme, todos los que pretenden a saber y hasta los de la política. Y yo pretendo que no los leo, pero tengo mis propios planes.” (Alfonso XIII)

“Si estuviese en Francia sería afeminado porque la mujer determinaría mi quehacer y me matarían a mi, como ya ha sucedido. Pero aquí hay que ser hombre, hombre, hombre, y para demostrarlo, cortas pescuezos con indiferencia.” (Alfonso XIII)

“Me hastía tener que demostrar que soy hombre. Solo corre la sangre pero no gozas. Yo abogaría porque se defina al hombre de por sus atributos, pero eso sería recaer en lo germano, lo que es muy vergonzoso. Quiero decir que la mía es más corta que la picha de un canario. Para empezar. Y además quién apreciaría la hermosura de mis frases?” (Alfonso XIII)

“Mi amor eterno son mis idílicas frases, es narcisista como la rosa del rosario y eso me agrada. No quedó bien? Es pura poesía.” (Alfonso XIII)

“Nadie me quiere. Lo que no es de extrañar. Quién amaría la monstruosidad enorgullecida de por su propia afirmación? Yo. Lo que es narcisista. Cada vez que las leo me exalto sexualmente. Y será obseso, eso? Si es intelectual …” (Alfonso XIII)

Le había dicho a Inès de la Fressange que las recitaría, al final, como las leyes de mi madre.

Habíamos hecho cierta amistad porque había estimado su aporte muy valioso para mi tarea y eso que ella no entendía muy bien por qué la diferenciación espacial de los principios me ayudaba tanto. Pero no solo cambió la perspectiva de mi destino, sino que ordenó mí pasado de alguna manera nueva, de tal suerte a que surgieron de mi inconsciente detalles que no conocía de antes. Y lo recompuse todo, y no dormía pero no me costaba porque resentí una inmensa felicidad que no me conocía de antes.

Sabía que habíamos ganado nosotros sobre la tara. Le puse una medalla al mérito a mi padre por haber podido aguantar a mi madre tanto tiempo. Claro que yo también me merecía una. Pero yo en ello mi interés veía y no entendía aun, cual le viera mi padre salvo el de hacer algo muy meritorio. O sea que se la merecía. Porque la medalla se enjuicia en cuanto a la finalidad.

Prácticamente todo se puso en su sitio. La boda con la princesa de Mongolia, a la que había hecho gracia el dibujito de mi abuelo y quien le había preguntado, si podía asegurar el tiempo por los siguientes mil años, estaba sujeta a esta condición. “Sois vosotros la frontera de Oriente porque yo solo quisiera rebanaros el pescuezo porque no entendéis ni de hombría ni de evidencia y todo os lo atribuís sin razón y decía palabras vanas, mentís y engañáis porque os seduce solo aquello que se agarra con las manos. Pero tú eres inocente como un niño y mides tus palabras y bien dices que pariente debes ser, de algún modo, aunque sea lejano. Prescindo de mis planes, porque debe haber mar del otro lado, según lo que dicen, y quería verlo aunque no lo sujeté a juramento, porque en cuestión de tierras, el soberano debe saber arrepentirse si encuentra vida en ellas. Tienes mi palabra. Pide ayuda cuando quieras. Porque me agradas, tú y tus dibujos. Pero esta vez está mi palabra sujeta a juramento y si de los mil años falta uno y es culpa tuya, volveré con la fuerza de mi sucesión y acabaré contigo y no dejaré piedra sobre piedra y temblarán los cielos del terror, porque es hija de la luz de mis ojos, que yo, al menos, sé respetar, y no como otros, que no distinguen lo sabio dentro de la carne y son mulas, cuando no son cerdos. Pero si no es culpa tuya y en esos asuntos siempre hay culpa aunque sea de intención, yo acabaré con todos aquellos que hayan querido hacerte culpable de romper tu juramento. Te lo repito, eres la frontera de Oriente, tú y los tuyos, y todos estos, en estas tierras, a ti la vida deben, por mil años. Que alguien insulte tu nombre, que alguien maldiga tu descendencia, que alguien irrumpa violentamente en tu casa, sea lo que sea que sea de ofensa o te cause tristeza porque llorarían los ojos de aquella en la lejanía, pues yo la conozco, y no lo toleraría. Y si parece pesar culpa, limpia tu nombre de inmediato y recupera la inocencia en la evidencia que yo sabré reconocer a los tuyos y dejarles la vida salva. Esta es mi bandera. Azul y naranja. Exponla en lugar obvio y vivirás y cuida que nadie la utilice por ti. Calla. No hables. No ves? Esa tierra es mía hasta el otro confín de los mares y somos millones los ojos que vemos por la misma evidencia y memoria tenemos que se hunde en los abismos infinitamente. No temas, que sabré guardarte desde la lejanía porque yo sé lo que te rodea. Nunca he visto a esta mujer tan feliz, y no lo entiendo, ante semejante piltrafa, pero lo sospecho, porque el tiempo es de las mujeres, y es lo que le prometes, que es lo que le interesa. Te llaman Schuitz, porque eres guardia? Algo así dicen los chinos también. Y Speth porque te gustan los pájaros? Haz de tu nombre un fuerte para que burg tenga sentido. Eso dice la sabihonda esta. No te imaginas cuanto sabe. Hasta el destino de las aves migratorias conoce. Se llama Mungo y te dejo ese nombre que es aquel por el que yo te reconozca, y te digo la verdad, es adivina a un punto sorprendente. Pero nosotros, entre hombres, nos reímos de esas cosas, porque sino se hacen las engreídas. Y ellas terminarán por hacer lo mismo. A fuerza de repetirlo terminarán por creérselo y girarlo contra nosotros, como es su costumbre. No sin razón, no sin razón. Y esas llavecitas tan monas? Lindos dragones dicen por China. Te admito que me muero de la envidia. Tengo que invadir China. Ellos también dibujan y que no se diga que te lo he copiado. Me voy. Solo venía de inspección. Pero volveré y respetaré esta frontera cuando salgas.”

Mi abuela había dicho emperor porque decía que esas tierras le debían la vida y la libertad. Pero se estaba perdiendo la evidencia y sabía como yo aunque nadie me había dicho nada, que los mongoles sabrían que algo faltaba y que teníamos que limpiar nuestro nombre para tener las vidas salvas. Al mismo tiempo, pidió ayuda y solicitó venganza. Para ello tenía que limpiar nuestro nombre igual.

Todo tenía sentido. Entre la evidencia infantil y la adulta se había hecho una brecha que era aprovechada sobre todo por judíos renegados. Pues los judíos llamaban a los que se hacían los tontos, payasos, y algunos se enfadaban porque se los entendía retrasados por infantiles y aquellos renegaban de su raza. Pero al arrimarse de otros y pudiendo de algún modo entenderse con los godos, parecían útiles y servían de enlace entre las razas, porque no son fundamentalmente aliadas. Pero también se acercaban de otros judíos renegados que eran muy peligrosos, disimulándose el peligro detrás de los aires de cierta inocencia. O los homosexuales, a los que rechazaban en sus sociedades, o hasta los adúlteros, por ser nuestras leyes más libres. Pero eran gentes sin identidad ni ley propia, por lo que igual afirmaban de un lado como del otro, resquicio que vio Alfonso XIII, y lugar donde debería hincar el diente. O sea que compuso un ‘brebaje’ que se hacía de los tonos chillones de las de las Hijas de la Caridad y las Llamas del Infierno, disimulados detrás de la ausencia de los banqueros, y eso agarrado de su propia identidad enferma y se presentaba en forma de esas frases que inducían cualquier cosa en los renegados u otros, pues parecían broma pero levantaban querella en el inconsciente. Y supuso que podría ‘imponer su punto de vista con autoridad’. Buscó el apoyo de Roma y se alió con Franceschi, contando con la tolerancia francesa al creerse que defendía intereses franceses, como pretendía, y sin encontrar mucha resistencia. Cuando mi padrino, el señor François Gaucher, lo asesinó con una pastilla suicida en 1941, ya era demasiado tarde. “Debía ser un ángel,” le dije a mi madre.

Nosotros buscábamos otra sangre que levantase el peso de los tiempos y parecieron los judíos convenientes pero solo terminaron por enredarse las cosas por completo. De los Kasten que frecuentaba mi padre para la venta de diamantes, el uno se llevaba la ganancia de la estafa para disimular y el otro traicionaba a Alemania con los banqueros de Suiza, que le parecían más poderosos, haciéndose pasar por su hermano para que se le acusase de traición porque este se negaba a compartir la fortuna robada, al estar sujeta a leyes de imposición.

No solo lloraba mi abuela de pena, sino que temblaba de terror al saber lo vendría y al mismo tiempo, maceraba cólera en el fondo de su vientre que se hacía silbido que atravesaba las estepas.

Teníamos dos generaciones, ‘porque durante algún tiempo, a veces, se pierden las esperanzas’.

Cuando vi a mi abuela a los cinco años, sentí que se le enturbiaba el alma y le dije que no estuviera triste, y al ella decirme que no podía quitarse de dentro de lo que la corroía, dije que lo dejase sobre mis hombros como una capa, y que yo lo desenredaría todo pero que me prometiese que sería feliz para los años que le quedaban de vida, porque yo me moriría de tristeza de otro modo. Y le expliqué que los niños pueden llevar mucho peso, porque son muy inocentes y que le diera palabra a lo que resentía, a su modo. Reconocí aquella capa oscura y angustiosa cuando mi madre empezó a recitar las palabras de Alfonso XIII y supe que Mongolia aliaba.

Y expliqué. Era el gobierno de Hitler legítimo, por lo que valida las transacciones, pero las leyes agarran al jefe de estado en todo caso, salvo si hay ingerencia extranjera, lo que justifica la resistencia, aunque no, romper las leyes. Lo que quiere decir que lo que hizo mi abuela era legítimo, pero habiendo ingerencia por el espíritu, justificaba la eliminación interna del extranjero en la familia. Queriéndose decir por ello, que la locura de aquellas gentes había llegado tan lejos como para sustituirse de manera convincente a quien amase, no bastando la inocencia del niño, para discernir la trampa. Lo que salvaba a algunos, y fue mi padre y luego yo, aunque nos costaba quitarnos de la sangre el veneno y este induciendo en error nuevamente cuando se trató de mi madre, pero aun ahí mi padre no traicionó lo suyo, pues amaba a su modo.

Neu Schwanstein fundaba la evidencia de nuevo y supe que Djenghis Khan reconocería mi presente dicho en su descendencia, pues en ella, él se reconocería, habiendo sido él quien de ese modo había suscitado la descendencia a la maga, que se resistía a dejar tiempo, a pesar de todo lo que sabía.

Y así limpiamos nuestro nombre y presentábamos presentes por vez de evidencia de habernos guardado en todo punto en lo acordado.

Y podíamos reclamar imperio, si falta hiciese. No para oponer resistencia, sino para guiar los ojos, puedes nadie había sabido acordarnos honor de por nuestro nombre y tarea, pretendiendo algunos que no debían respetar la duda con la ausencia de su presencia dentro de nuestra propiedad que nos recaería cuando recuperásemos la evidencia, y yo ya lo sabía.

Las palabras de mi madre me habían causado espanto. Y al cabo de un día, me reía. Me la quedé mirando y me pregunté cuan profunda sería la herida, pues me incumbía. “Tú crees que soy un monstruo inocente?” “Lo que creo es que estás como una cabra, eso es lo que creo. Sí. Yo creo en tu inocencia en si, pero el hombre es libre de convertirse en monstruo de por su libre albedrío, y tú decides por ti, como yo por mi, que de la inocencia me agarro.” “Y yo qué hago?” “Lo que quieras porque yo no cargo con tu culpa que me recae si te inocente sin tener pruebas de que no hay culpa.”

Aquel día, cuando hablando con Inès de la Fressange, me volvieron aquellas palabras a la memoria en un contexto como cambiado, las entendí en su profundidad y supe que éramos más fuertes que ellos. Podemos, dije. Porque veo la evidencia a través de los ojos del adulto, lo que mi madre no sabía, y mi padre no tenía, y sé, que aquellas palabras que se hacían rumor solo atacan a quien reniega de amor o raza o pueblo o, por desgracia, a aquel que se guarda en la inocencia del niño, quizá porque haya llegado el tiempo de que crezca. “Hagamos barrera y montemos frente, y no para defendernos sino para definir la vida nuestra. Podemos. Lo sé. Solo escucha.”

Me preguntó si creía que Luigi d’Urso era malo, pues ya no había cómo fiarse de nadie. Y le pregunté, si tenía diamantes. Se sorprendió y contestó que si y preguntó a su vez, cómo lo sabía. Le expliqué que él le había prometido pagar sus deudas si se casaba con él, y sin embargo había dicho que era libre ahora, lo que implicaba que había habido un cambio, entre el antes y el después. Y unas leyes en medio. O sea que no sabía cómo cambiar diamantes. Y pregunté, si era efectivo, lo que había obtenido. Y dijo que sí, que en la Embajada de Mónaco, y afirmé ‘mala cosa, pues no se admite ese tipo de cambio en la Embajada’ y se asustó. “No temas,” dije, “que sobre ti no recae, sino sobre aquellos, y ya veremos después.” “Cuanto dieron?” “El 1%.” “Eso es usura,” dije, “y evítalo.” Y preguntó qué hacer. “Ve y dile que conoces un banco que compra al 2%.”

Lo hizo y dijo aquel ‘que no sabía de usura’, y me reí. Y le expliqué que en embajada solo se cambia por valores intrínsecos internacionales, como un icono ruso o una estatua china. Y que no tienen el derecho de contar, sino de recibir en aproximación por evaluación de artesano, y deben anunciarlo en un lugar determinado y solo empezar a contar si alguien lo pide por razones judiciales o que algo se sospeche, y en ese caso, llevar los diamantes al país mismo de la embajada por valija diplomática y contar allá. Y en caso de que se demuestre procedencia ilícita, se queda el estado aquel, con los diamantes y el objeto que intercambió. Dejando una limosna para los encargados de la investigación. Y pueden en caso de sospecha las autoridades responsables pedir el nombre del que intercambió, lo que explica por qué mi padre fue invitado al palco real durante los últimos años de su vida, lo que le causó mucha risa. Y a mi también.

Luigi d’Urso preguntó si aquella tenía algo que ver con todos esos asesinos de niños y aquella se rió y dijo que era solo una trampa. “Henos aquí arrimados contra la misma pared, sintiendo la misma espada de Democles pendiendo sobre nuestras cabezas.” Después me preguntó aquella por qué había afirmado que aquel podía identificarse con las peras en vez de hacerlo con los higos y dije que ‘había dado cuando lo solicitaste, sin pedir nada a cambio.’ Se alegró aquel y se acercó del tertulio y preguntó si los unos y los otros podían hacer uso de las mismas tecnologías. Y dije que no, que cada cual la suya. Dijo después que no le veía salida, porque estaban los tiempos muy turbios y le pregunté cómo se llamaba y cual hubiese sido la experiencia que más le había marcado en la vida. Y dijo que le había hablado a su mujer de sus disposiciones y acordado matrimonio con ella en esas condiciones y de repente aquella se levantó para insultarle y lo llamó marica. Y se divorció.

Yo ya sabía cómo se enamoraban los higos, por lo que deduje tras análisis de toda la nueva evidencia, cómo debían enamorarse las peras. Y le dije qué hacer. Y luego, que su anterior mujer era de las Llamas y buscaba los diamantes, por lo que no se preocupase, ya que mi madre había hecho lo mismo. Como el señor von Thurn und Taxis merodeaba por los lugares, como de costumbre, dijo que tras profunda meditación, mi padre se había apuntado a esa opción aunque antes no había estado muy seguro y quería tener la vida salva para la otra vida y solo quería saber si yo era hija suya con quien amaba, y le dije que sí, que no se preocupase, que ya había procedida a las subsiguientes verificaciones en el nuevo idioma. Pero no mi hermana, aunque era su hija carnal.

En todo caso en ese momento se decidió que si realmente todo salía como habíamos dicho, sería la primera hija d’Urso de la Fressange, aunque nunca se sabría quién era la madre, o al revés, como decidieran ellos y ella dijo, que lo determinaría la hija, una vez que supiese con exactitud lo que había sucedido.

Como se sabía que la familia de la Fressange había ayudado aportando el conocimiento de las viejas costumbres y leyes, que ellos reparten para que nadie sepa todo y que no se pierda todo en uno, y eso aunque los había amenazado con arruinarlos a todos, aunque fuese solo por salvar la honra y aquellos habían preferido la honra al insulto, siendo que Luigi d’Urso vio aumentado su capital del 1% a casi el 100% estimó toda la interacción muy beneficiosa para todos y asumió el total de las deudas de la familia ‘a cambio de unos objetos sin valor a los que él personalmente daba mucha importancia.’

Y se decidieron por un icono ruso, que sacarían a subasta en su momento.

Lo de Luigi d’Urso era simple. Su familia era de banqueros y el banquero avala sus transacciones con su fortuna personal. Hubo alguna deuda y al hacer uso de su fortuna para pagarla le dijeron que no, que no tenía resguardo. Cerró el negocio y se fue. Y ahí estaba, elucidando si matar a su esposa o no. “Admita que no haber sabido resolver el enigma de las peras es razón suficiente para que nos llamen ‘maricas’, a ver si nos despertamos.”

Así se formó el frente de Occidente que era solo que el amor de Alfonso XIII por sus frases, que conocíamos y repetí el contenido de algunas, se posase sobre la fina transparencia de la posibilidad que habíamos generado de que las peras dejasen descendencia en el tiempo, siendo yo la primera de esa especie, aunque lo reconocí después, e incluso que no estaba cuando sucedió y quizá si, de por el anhelo de otro. Y cuando mi padre vio los cuadros de la nueva evidencia, murmuró unas palabras de orden muy personal y dijo “era como si viese algo que podía ser sin que aun fuese.” Y dijo que era eso mismo y dijo que con eso le bastaba para decirse satisfecho de su atormentada existencia.

Como me dije primera de una especie entera, pensé que aun más me justificaba en mis pretensiones a imperio.

Sabía que era suficiente como criterio y que la peste, que se conocía en Francia, retrocedería aunque faltaba remedio, pero había que dejar tiempo para que el criterio cuajase. Y dije: “Eso era. Piedras caerán del cielo, la peste os devorará y vendremos para invadiros solo para recoger ‘la guinda’,” que podía significar ‘el pimiento morrón’, pues no se conocía muy bien la traducción. El fruto maduro, pensé yo.

Preguntó que se podía comprar con tanto dinero y dije que Vaux Le Vicomte a cambio de la paz con España. Y pregunté si tenía derecho a negociar y dijo que sí, igual que yo.

En todo caso, es siempre cierto que tanto el pasado como el presente ocupan siempre nuestra mente incluso cuando negociamos cosas sencillas, estando nuestra mente ausente de por la sobrecarga de pensamiento o afectos que asaltan nuestra mente. Y pienso que a veces uno debe decidir cuando levantarse y cuando acostarse, dependiendo de la claridad que quiera obtener de por el descanso o incluso ausentarse de su trabajo, si estima que no tiene el pensamiento lo suficientemente claro como para estar seguro de que tomará las decisiones correctas.

Mi abuela juró que jamás trataría con judíos en cuestiones de diamantes. Por lo que a mi padre solo le quedaba la solución china, ya que Inès de la Fressange había acaparado la rusa. Y no había que copiar.

Tampoco dijo nada sobre las esmeraldas. Y concluí que había dicho ‘que no había trato, pero sí negocio, cuando se esclareciesen las cosas’.

A veces pasas tres semanas sin pisar el mismo sitio cuando resulta que está ocupado por judíos y aun no has aclarado las cosas. Y pasa el tiempo sin que eso implique falta.

El recuerdo se despierta al confrontarse con el pasado.

Hace falta una orden imperial para sacar a Ismael Olabarrieta de su entierro comercial antes de que muera. Siempre hay razones para asumir tales roles.

Por aquellos días la cosa estaba muy clara. Los EEUU invadirían Francia, porque ellos preferían a los americanos a los rusos, que sin embargo, cuajaban muy bien en Alemania, y China pasaría por ambos lugares hacia España e Italia. Y como era un italiano quien compraba en Rusia, lógico era que se fuesen a Alemania. Las mujeres decidieron aceptar estoicamente su destino mientras tanto.

En algún momento deben llegar las tropas de Asia. Sabía que habían llegado. Los atraería la solución de un enigma que ellos no tenían aunque sin rencor, porque para eso se habían educado. La guinda, quizá. O el pimiento morrón, o los dos juntos, como una frase de Alfonso XIII. Si hay hombres, que se defiendan.

Suiza ya no existiría después, por complicidad. Y por proteger a los asesinos.

Alrededor del Castillo de la Mota se abrió región neutra con bandera imperial. Y lo mismo en Vaux Le Vicomte. Del mismo modo en Neu Schwanstein.

Había dividido las culpas y preservado la inocencia.

Extrañamente el documento se salvó cuando el castillo fue quemado, cosa que apenas nadie sabe. Estaría al origen del incendio porque se sabía que daba a la familia gran poder sobre las decisiones. Eran los Saignard, que luego casaron con de la Fressange. Igual que en mi caso, las víboras habían entrado dentro de la inocencia de las naciones.

Ya no quería echar a todo varón de mi quimérico imperio. Mucho perdía en ese caso, pues a mi misma echaba, quien tal rol asumía. Pero me dije lo siguiente: si los hombres tienen que guardar la estabilidad de las cosas de por leyes muy férreas que no admiten error, también es cierto que a veces se puede estimar inocencia de un modo u otro, lo que permite la reevaluación del caso. Y pensé que quizá los hombres, siguiendo en juicio sus pautas, podían recurrir a tribunal femenino si se podía suscitar duda en cuanto a una inocencia más fundamental, que se percibe mejor intuitivamente. Y establecer nuevos cánones de derecho es privilegio único del emperador, por lo que urgía su presencia.

“Cómo piensan los hombres?” preguntó Inès de la Fressange. “Cuando piensan? Con cierta lógica.” “Y las mujeres?” “Encubren porque no se reivindican.”

Le explicaría más tarde. Con el ejemplo del Botero, si todo salía bien, y aunque no saliese, igual sería. Pues veamos. Las leyes masculinas ven falta en Botero, digamos, y están obligados a revelarla. Pero dice la mujer, en cálculos que el hombre no entiende, es la galería la propietaria del nombre, y aquel solo contratado y persona natural. Si está en riesgo la reputación del nombre, y deriva de persona jurídica o con ella trata, es ella quien prevalece, por lo que cabe mentirijilla o presentación del asunto de tal modo, a que saque el nombre provecho de la situación de por la sabia presentación de la misma, que en si también vale. Quién presenta? Siempre la mujer. Quién calcula? Ella también. Mas no reivindica lo que sabe, por lo que en realidad, encubre.

Para que deje de encubrir, hacen falta instancias. Orden que se ordene de algún modo y al que recurran las otras. Lo que afecta los principios del derecho, sobre los que solo el emperador dispone.

Si tenía que vender esmeraldas, no era solo por lo que precede, sino porque había alguien que sabía de mi bisabuelo, y estaba anotado en algún registro, lo que no se permitía a los traficantes por lo que todo se verificaba y así habría constancia incluso escrita de que verdad digo y dije, y que no mentimos en esos asuntos aunque seamos mujeres.

Como el hombre no nos había otorgado derecho, estábamos en el derecho de seguir encubriendo, que es el único que se nos reconoce.

Me encontré con un judío el otro día. Y hasta puede exportar esmeraldas y hasta conoce mi nombre.

No creo en los secretos comerciales porque dan demasiado poder demasiado fácilmente a algunos. Pero tampoco creo en que se daba darle a alguien todo hecho. Digo que siempre falta una parte del pastel para ver si incita a negocio que otro haga sus indagaciones en los lugares correspondientes. A veces hasta digo la verdad, aunque pretendo a mentir. Es necesario generar un linaje nuevo. Mucho Alfonso XIII me ronda en la cabeza, lo que no entienden mis gentes, acostumbrados a menos chifla.

Por eso me cambio el nombre. De por poder imperial, que asumo.

El problema es no ser nadie y serlo casi todo al mismo tiempo y sobre todo sorprenderse al saber que ayer comías algarrobas y en ello placer veías, y hoy de cien millones dispones, al que el placer no niegas. Es lo mismo, en el fondo. Todo tiene su sentido cuando se justifica. Por eso no me insulta el trato con pobres o indigentes. Al criminal hasta respeto cuando no se introduce en mis rangos, porque también él su valor tiene, a su modo, y evalúo si alguno cansado, aptitudes muestra para cambiar de sociedades.

O sea que tampoco haría falta orden imperial para sacar a Ismael Olabarrieta de su entierro. En el fondo, solo hace falta una ley. “Afecta la pérdida de cota, solo las obras cuya técnica la tengan.” Por lo que pierden cota los acrílicos, los mixtos y los grabados, los tres expuestos, vendidos o intercambiados a bajo precio porque no sabía el pintor específicamente, que solo la mixta se intercambia por no tener valor alguno de mercado, salvo si se vislumbrase talento específico o calidad de la obra que se apreciase después de su fallecimiento. Lo que salva a los óleos, que es lo que vale, en el fondo, aunque pueda subir el resto y eso sin orden imperial, por mero gusto imperial. Aunque debe justificarlo.

También tiene su gracia. Por lo que aun no siendo pintor, Palomeque suscitando cierto cuestionamiento o haciendo gracia, puede pretender a vender lo suyo y si se le reconociese un interés más general, incluso pretender a mercado internacional por haber permitido poner todas las cosas en su sitio otra vez.

Hay seis objetos con cota internacional justificada debidamente que pueden pasar a subasta. Un Botero. Un Olabarrieta. Un anónimo. Un Juan Gris. Un icono. Y un chino. Se pueden vender también a alguien que los quiera presentar a subasta, porque la mera presentación de factura implica su representación por una persona jurídica si tienen historial, que lo tienen. El icono solo lo puede adquirir el estado ecuatoriano, al igual, supongo, que el Juan Gris, pues dijeron que revisarían. El resto está libre.

Tanta vuelta para tan poca cosa. Ah. El chino está asegurado. De ahí su descomunal valor.

Mi abuela estaba de acuerdo con todo eso. Y descansó porque admitió que le atormentaba el peso que me había dejado, pero levanté los hombros. “No cabe más en nosotros sino lo que podemos llevar con la ayuda de los ángeles, y luego la alegría es más grande.”

Y le negamos el reino a Alemania aunque se lo acordamos a Francia y que fuese reina, salvo alguna excepción meritoria. Para lo que Inès de la Fressange sufriría de muchas inspecciones.

Italia no tiene territorio acotado. Sino que se vayan a Francia o Alemania o España según lo que entiendan porque se ha insultado lo sacro y no ha habido respuesta, y solo salva el extranjero. Inglaterra no admite refugio por estimarse la tierra sana en su esencia.

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Pienso que el quehacer humano se basa principalmente en las situaciones que emanan de su familia, y esta no solo entendida como núcleo autónomo que tenemos la libertad de formar, sino como herencia secular acarreando sus propias cuestiones, pudiendo abarcar pueblos enteros y sin embargo solo tratadas desde la perspectiva del conocimiento que tenemos en cada momento.

Entiendo la actividad laboral como un modo de integrar la sapiencia acumulada por los tiempos dentro de un contexto social general y regulado, sirviendo al tiempo, no solo a sustentar a los nuestros, sino a pulir nuestros defectos y suscitar cuestionamiento en cuanto aquello a lo que aun podamos aspirar. De cierto modo creo que nuestra actividad profesional es la extensión de nuestra problemática familiar o personal y que debemos tener mucho cuidado cuando queremos ubicarnos en algún lugar para que no haya desajuste entre los parámetros internos y externos que causen problema con el tiempo. Aun y con eso, entiendo al humano como que evoluciona en el tiempo, haciendo errores y ajustando su realidad a la de los que le rodean si no se obceca e insiste en ser aquello que no es. Creo que el conocimiento exacto de uno mismo está al origen de la riqueza cuando nos mantenemos en leyes pues viendo lo que nos place y acordándonos con otros a través de las leyes, vemos la oportunidad que nos garantiza el bienestar.

A nosotros nos gusta deambular para resolver enigmas, preferimos la luz a la riqueza aunque la riqueza ayude a obtener aquella libertad que permite pasar tiempo en cuestiones que ocupan la mente, y odiamos el ocio aunque sabemos divertirnos. Preferimos las conversaciones con gentes de todo origen a las sociedades cerradas y nos gustan más los caminos llevando a la solución de una tarea impuesta que los proyectos ordenados y escalonados en el tiempo. Somos de gran modestia aunque no nos negamos el orgullo, y combinamos la displicencia ante el insulto con el trato muy familiar con gentes de mus diversos orígenes. Consideramos que tener nombre no es heredar de letras rimbombantes sino de costumbres y leyes particulares que garantizan la unidad que resulta de comprender a otros. Estimamos que la fuerza no proviene de los músculos sino de la luz que surge de comprender las cosas del mismo modo, y creemos que el crimen que comienza cuando negamos a los nuestros, tergiversa la comprensión de las cosas, por lo que consideramos cualquier crimen mancha que nos puede excluir del conjunto. No tendemos a construir grandes proyectos de estado, aunque nos extendemos de por el intento de comprender a otros en los espacios temporales donde buscamos consuelo cuando los tiempos no nos favorecen. Burlamos la pretensión con ironía aunque no insultamos. Apenas sabemos lo que son los territorios aunque no nos excedemos del nuestro.

Fuimos de creencia animista y somos cristianos ortodoxos en el exilio, al no reconocerse la herejía que nos bautizó como legítima y nosotros no entender de sutiles cuestiones teológicas, sino de lo que decimos nuestro. En general pensamos que la religión es asunto de cada cual y en el fondo, que nuestra existencia resulta de las creencias que se hacen nuestras dentro de los contextos familiares, hacia las que debemos cierta crítica con el fin de mejorarlas y encontrar medio para mantener armonías fundamentales de modo a garantizar nuestra felicidad y una estancia agradable sobre la tierra. Estimamos que le debemos al mundo exterior que tenga derecho a imponerse, como fuese el estado, solo aquello que regula las cuestiones exteriores, que son de territorio y propiedad en sus diversos órdenes, estimando toda otra imposición arbitraria y dictatorial. Creemos en el más allá, y en el fondo, solo en uno, donde se encuentran los ancestros que aun a veces se presentan en esta realidad a su manera. El contacto con la fé cristiana suscitó la cuestión de saber si había un más allá bueno (cielo) y otro malo (infierno) y la de saber dónde estaban exactamente los nuestros. Cuando el roce con otras creencias o pueblos suscita cuestiones cuya respuesta pudiese alterar el orden de comprensión, se vuelven generales y se precisa de mucha discusión y consenso para integrar nuevas adquisiciones dentro del conjunto. Nunca nos ponemos de acuerdo y no formamos sociedades secretas, pues partimos de la base que partiendo de un mismo principio que ordena lo que comprendemos, cada uno desarrolla su personalidad y carácter propios dentro de adquisiciones que hereda de su familia, por lo que no nos gusta la sumisión ciega ni los acuerdos forjando uniones a través de la pretensión a una misma creencia que no refleja el fuero interno. Dentro de lo que le debemos a los nuestros y al mundo en general, creemos que cada persona se confronta además a problemas personales que resuelve a su manera. No nos gusta alabar ni ensalzar a otros, sino que teñimos hasta la admiración que algo nos suscita de un comentario un tanto irónico e incluso despreciativo para evitar lo que se llamase el mal de ojo. Decimos el querer como quien no quiere y solemos disimular el afecto detrás de querellas a veces artificiales.

Considerásemos dios nuestro la verdad que resulta de la evidencia compartida, y esta evidencia sujeta a una experiencia general y personal. Siendo lo único a lo que nos sometemos sin rechistar, todo el resto quedando muy suspendido. En el fondo somos solitarios e incluso muy solitarios, bastando pocas palabras para llegar a consenso. Solemos buscar sociedad en lugares que nos agradan y no nos gusta que se nos impongan, no desdeñando lugares que otros considerasen indignos pues queriendo ver en todo lugar su belleza propia, tampoco gustándonos quienes quieren imponernos criterios de lo que fuese bello. Hablamos a menudo en cuentos y parábolas, de modo paradigmático o simbólico, haciendo hincapié sobre los tonos y los gestos para decir lo que queremos cuando hay peligro y se sospecha presencia ajena enemiga. Mostramos el desagrado con el silencio o la ausencia, sin suscitar querellas innecesarias, aunque sí con algún comentario, o cambiando el tono familiar que nos es propio por uno más neutro y distante. No solemos ser violentos, sino más bien ausentes. En general no nos gusta resaltar ni hacer muestra de riqueza, aunque le damos importancia a que se nos respete y a hacerlo valer de terrenales modos. Solemos guardar en la memoria incluso rencores perdidos en el tiempo, buscando modo de reparar algún daño para volver a recuperar la paz. Estimamos que es nuestra obligación el proteger al más débil y nos gusta compartir fortuna. Apreciamos el arte y todo aquello que refleja la inteligencia humana de por lo que hace, crea o produce, dándole mucha importancia a sapiencias que vienen del tiempo y a la lectura, aunque no siempre. Somos intuitivos y espontáneos y preferimos sorprender antes de someternos a horarios. Nos gusta el paseo aunque no el ejercicio. No estimamos que la fortuna haga al hombre sino su identidad y creemos que esta es la que permite generar y mantener la fortuna. Aunque se nos considera cerrados y poco dispuestos a mezclarnos con otros, nos gustan las culturas distintas e incluso muy distantes, pasando mucho tiempo en considerar sus modos y maneras y el cómo se organizan o entienden. Somos tímidos y estimamos que deben saberse las cosas sin dar excesiva explicación sino en escuetas palabras. A veces contamos historias enteras en una sola frase que debe encontrar su sitio dentro de otras frases para que el que escuche obtenga una visión general. No nos gusta acusar ni denunciar sino que hacemos llamado a la inteligencia humana para corregir los errores, pudiendo acarrear graves consecuencias el no hacerlo. Decimos que ‘no matamos, porque la gente se muere’, es decir, que paga en la consecuencia de sus crímenes sin necesidad de intervención humana.

No imponemos nuestros modos y nos gusta adaptarnos a otros por ver lo que de inteligencia deriva de ellos. Nos gusta hacer las cosas por nosotros mismos, aunque sean las mermeladas en casas con fortuna, no nos gusta ni el adorno ni la decoración excesiva, aunque sí los objetos antiguos, los artilugios sorprendentes, lo que se refiere a la imprenta y lo que escribe, los documentos y los mapas y el arte, que admitimos pueda ser salaz cuando no pierde el tono, porque nos gusta reírnos con las ocurrencias humanas. Somos pulcros aunque no nos excedamos en limpieza, nos gusta ir bien presentados aunque a veces se vuelva estrafalario, y reunimos cosas sin valor cuyo valor reside en el cómo se relaciona con alguna experiencia personal o cómo agrada la vista. Jugamos a las cartas y vamos a la caza, pero no frecuentamos mucho el baile ni otras diversiones del estilo, y en todo caso preferimos una tortuosa conversación a las reuniones protocolarias. Le damos más importancia a lo que se dice que a lo que se tiene y tenemos gran cuidado en depositar la confianza solo en los que se mantienen en palabra, no apreciando ni los bruscos cambios de opinión ni el incumplimiento.

A veces contamos mentiras que se distinguen por los tonos de voz o decimos lo que no es, por ver si otro verifica. No nos gusta lo crédulo ni lo sumiso. Apreciamos las manifestaciones de carácter y lo raro o extraño que sabe integrarse dentro de órdenes más generales sin negarse. Apenas juzgamos a los demás y no nos gustan los parámetros generales de comportamiento. Es cierto que resentimos cierto desprecio por quien deriva su identidad de características físicas o de propiedad. Nos gusta jugar con leyes e incluso tender sutiles trampas por ver cómo se desenreda otro y no nos molesta que se haga lo mismo con nosotros y estimamos que el desenredarse es prueba de inteligencia. No solemos tener en consideración las circunstancias sociales o materiales o afectivas que debe atravesar el hombre, sino su franqueza, su fidelidad y la expresión de su carácter, que puede gustarnos aunque se lo considere criminal. No hacemos diferencias basadas en la moral, porque estimamos que la vida es larga y que la perfección apenas existe, sino que cada uno resuelve sus entuertos a su modo aunque no nos gusta que se torture, veje, ofenda o someta, traicione o niegue a quien se dice amar. Claro que hasta la traición tiene muchas acepciones. No consideramos que las características de un pueblo sean fijas sino en evolución dependiendo de las circunstancias y que el humano se confronta a sus cuestiones, pero también la familia entera y el pueblo al que perteneces.

No hacemos gran diferencia entre hombres y mujeres y le damos más importancia al afecto que a los lazos formales, aunque somos gente responsable con nuestra familia y sobre todo con los hijos, a los que damos mucha importancia. Según nuestro entender, se abre futuro con la presencia de los niños llegando a la adolescencia, como si se tuviese que ordenar el resto de la existencia a partir de las personas que ocuparán el espacio venidero, sobrecargándolos con preguntas, historias y cuestiones para poder estimar el peso que pudiesen llevar y ordenar la realidad formal que incumbe a los adultos dentro de lo que se deriva de estas interacciones. Es más importante para nosotros el compartir el modo de ver que la sangre. Hasta hace muy poco tiempo estimábamos que todo el mundo veía las cosas más o menos del mismo modo. Consideramos prueba de carácter el que alguien insista en lo que piensa y dice, a pesar de las oposiciones que surgiesen, pero sin cegarse y sabiendo admitir errores. No nos gusta criticar a los demás y tampoco la maledicencia, acusar en falso o ser irresponsable, la mentira villana o la pretensión vana. La palabra se mide. Nos gusta compartir lo que sabemos gratuitamente aunque a veces nos callamos. Preferimos gestionar tierras a ocupar cargos.

Se puede decir de ese modo que dos cuestiones esenciales determinan definitivamente el conjunto, quedando sin resolver de modo claro durante siglos y afectando la interacción con el resto de los pueblos y naciones. Por un lado está lo que llamamos ‘la justificación del adulterio’ y por otro, ‘la evidencia adulta’.

Nosotros justificamos algunos adulterios, aunque no todos. Y de algún modo debimos percatarnos de que la evidencia que nos gobernaba y que consideramos santa, era de niño, y no de adulto y estando las naciones a la búsqueda de estabilidades de orden distinto, nosotros nos rehusamos a entrar en ese tertulio, manteniéndonos en lo nuestro, de tal suerte a que dos evidencias distintas se entrecruzaban cuando se trataba de ordenar realidades generales que terminaron por generar gran confusión.

Esta constatación terminó por dar luz sobre nuestro pasado y deduje que en alguna circunstancia pasada, los adultos habiendo sufrido alguna desgracia de orden mayor, tuvieron que dejarse guiar por niños para sobrevivir, experiencia que marcó nuestra existencia para siempre quedándose los ojos ciegos como fijos en la espontánea naturalidad del infante, que se hizo ‘como una luz’. Se puede constatar aun hoy, miles de años más tarde, como cierta tendencia irresuelta a recaer sobre un comportamiento infantil cuando los problemas se agravan o las preocupaciones aumentan, incluso cuando el peligro es muy grande o la tristeza baña la mente. No solemos llorar, sino que miramos por la ventana. Forma nuestra familia y su evidencia como una novela de aventuras donde los elementos mitológicos se confunden con personajes imaginarios, de tal suerte a que se estima consenso la conclusión que satisface a todos dentro de esa disposición. Y ello sin que se desprecien órdenes más formales.

Viendo que otros no actuaban del mismo modo y no se guiaban por un comportar parecido, concluí que algo se nos quedó en la sangre de aquella experiencia primera que no nos permitía desdoblarnos y concebir a otro distinto que de por su naturaleza se ajustase a nuestra persona de modo complementario, concibiendo solo un amor por obligación cuya responsabilidad única era la de guardar la evidencia infantil en su regazo para los que aun vinieran. Aunque muy clarividente, es la mirada del niño muy limitada y hasta cierto punto incapaz de concebir ciertas maldades por lo que nuestro paisaje idílico apenas supo percibir las catástrofes que se avecinaban cuando lo hicieron, quedando la mente ajena a ciertas perversiones del pensamiento que éramos incapaces de concebir. Siendo las cosas así y sin concepto de polaridad, no daba igual que mujeres tendiesen hacia mujeres u hombres hacia hombres, pues en el fondo todos dentro de la misma obligación de guardarse en la evidencia original, y nada más. Es pensamiento común nuestro que la sexualidad sirve para la reproducción nada más y que ello funda la diferencia, pero que la persona se dice en el pensamiento y el pensamiento se dice igual en hombres y mujeres, causando espanto en muchas sociedades la naturalidad con la que solemos tratar ciertos temas pues alegando nosotros, precisamente, que es natural. ‘Kann denn Liebe Sünde sein?” (Puede el amor ser pecado?), cantaba Zarah Leander.

No solemos mezclarnos con otros porque no salen los niños buenos y muchos mueren, de por la diferencia biológica, por lo que empezó a pesar la mezcla de sangre, con sus correspondientes taras y de algún modo se decidió el intentar buscar otras sangres, ya que la nuestra se cansaba, aunque no solía dar buenos resultados.

Esto indujo que mi padre se casase con mi madre, sumándose ciertas taras a otras nuevas con sorprendentes resultados químicos, dijo el señor von Thurn und Taxis, pues extrañamente aun intentando encontrar familia en gentes de origen distinto, solemos encontrarnos aun casualmente o por deliberación ajena, con otros tan viejos o más que nosotros, aumentando el cúmulo de problemas. Lo español aportó a lo que era nuestro como la necesidad de poner palabras ordenadas sobre tanta tradición sumida en el silencio, dando lugar a veces incluso a largos discursos ensimismados envolviendo en capas verbales la carga psíquica heredada a través de los tiempos, y resentí como una represión profunda aunque ajena transmitirse en el idioma, como una violencia furiosa de alguien que quería amar y que lo amasen como todos los demás dentro de una imagen que se dibujaba a lo lejos y que aquellos no podían alcanzar, y me quedé contemplándolo sabiendo que no era nuestro.

Nosotros no conocemos la envidia. Lo ajeno es una posibilidad que podemos hacer nuestra si respetamos nuestras maneras.

Por aquellos días supe que era mejor dejar los castillos en algún lugar del futuro virtual y que se podía aun salvar la raza en su descendencia siguiendo un caminillo que nos diese explicación sobre ese amor que aun se decía inocente aunque fuese de otra manera, y bastaba con llegar hasta ahí para que incluso hasta lo biológico dejase de tener relevancia. Pero cómo? Si la carne es pecado de modo tan general.

Puedo decir que la evidencia infantil forma una unidad que se parte en dos cuando entramos a la adolescencia, sintiéndose la falta de algo nuestro que terminamos por buscar en una persona distinta. La evidencia entonces se forja a partir de la aceptación de una realidad conjunta que ocupa un espacio en el exterior, considerando realidades distintas. Como le dije a mi madre, yo seguía siendo un huevo, pasado por agua o no, o más bien, abandonado en medio de un chaparrón.

Pasé largas horas de mi adolescencia intentando darle solución al asunto, produciéndose la extraña situación y muy condicionada por las exigencias exteriores que me introdujeron en contextos militares a muy temprana edad, que dividí las dos unidades dentro de mi misma, poniendo lo varonil en el entendimiento y lo femenino en la percepción intuitiva, sin asociarme a ninguno de los dos, sino buscando mi identidad en una armonía que unía a ambos de modo a producir inteligencia, y ello debido a la costumbre de quedar con la mirada ensimismada en lo que uno lleva por dentro, que era nuestra tradición. Y aunque a veces el entendimiento decía palabras vacías porque era su deber primero el proteger el alma, y el alma se escondía para no revelar todo en exceso, encontré un lugar de equilibrio donde el modo por el que ambos se entendían producía solo sabiduría. Y aun no es eso, le dije al señor von Thurn und Taxis, porque de algún modo se me ha olvidado colocar uno de los elementos en el exterior. Y faltaban los principios.

Era esa lógica la que había determinado en un principio todas las transacciones un poco burlonas que habían conllevando mi casamiento formal, dentro del que se escondía, sin embargo, la voluntad tenaz de dejarle una descendencia a mi abuela, a mi modo.

Inès de la Fressange resolvió gran parte de mi dilema al poder verse con claridad que ella se determinaba por relación, dentro de la que las condiciones de las que se habían hablado antes, debían resultar ofensivas o vejatorias por lo que retrocedí, pues se veía claramente. Concibiendo de inmediato una polaridad cuyo principio fuese de identidad y otra de relación, me pareció muy satisfactorio el que alguien en el exterior asumiese de modo concluyente una de las dos partes, y puesto que yo, por educación, tanto apego tenía por la identidad y la definición de las cosas en su lógica, decidí asumir por un rato, la otra parte.

Así se rompió el contrato, pues vi con claridad que de las nuevas premisas surgían nuevas evidencias muy distintas de las anteriores que había que considerar en toda su extensión.

Aun roto y pagadas las compensaciones correspondientes que no afectaban a la fortuna original que se había depositado a mi nombre sin que la determinase condición o contrato afectando la descendencia, quedaba un lazo formal que debía entrar en vigor 30 años más tarde, debiendo preceder mutuo acuerdo o incumplimiento de una de las cláusulas para romperse definitivamente y la fortuna sujeta a estas.

Inès de la Fressange pagó sus deudas gracias a la divulgación de algunas leyes y volvió, sin embargo, a preguntar, ‘ahora que soy persona libre’, dijo, qué era eso de Djenghis Khan y la descendencia de mi abuela. Yo asumí el pago de la compensación por la ruptura del contrato entre aquella y Trapisonda a través del señor von Thurn und Taxis y exigimos a cambio que si hubiese descendencia, no resultase de deuda ni en deuda y ello porque estimé que el error había sido mío, al confundir de nuevo lo que afecta lo personal con lo que incumbe a las sociedades ordenadas, ya que en estado de fusión, ambos parecen ser lo mismo, lo que no es el caso cuando se diferencian.

Y precisamente porque sabía que las sociedades dan gran importancia al orden que resulta de la realidad que se forja en sus polaridades, y viendo que nosotros fundíamos ambas, rogué al señor von Gotha que retirase a los nuestros de cuestiones sociales y civiles, pudiendo asumir tarea en el ejército que siendo más instintivo, asume un orden mucho más fusionado que se llama marcial y que muy a menudo se confunde de por su naturaleza con el monacal, y que solo tomase decisiones pensándose como identidad única en el pensamiento. Y lo prometió.

Expliqué que solo si conseguíamos entrar en polaridad podíamos pretender a sociedad ordenada y reclamar tierras y lo que era nuestro y que nos achacásemos mientras tanto la culpa de la pérdida de nuestro nombre a la insistencia en guardarnos en infantil inocencia, y que ya éramos adultos, cosa que debiéramos asumir. Aunque nos costase.

“No puedo dejarte sin descendencia solo porque no quieras que se lleven lo tuyo, lo que en el fondo, te honra.” Y preguntó si los hijos eran de las madres o de los padres, y le contesté que ‘suponía que fueran de los dos de igual manera al ambos emparejarse, aunque no podía afirmarlo con toda seguridad ya que no tenía mucho conocimiento en esos temas.”

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