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Lector de frecuencias

Visión muy dramática de los cientos de miles de caballeros y sus monturas debiendo venir de Oriente (1999), con una superposición de lenguaje basada en las canciones populares griegas (sto gialo min katebeis) que debe hacer ‘frontera’ entre los dos mundos

La imagen a la que se refiere es un Greco descubierto por aquella época, pre-italiano y pues, pre-español, de cuando aun vivía en Chipre (me parece)

“Un molino de viento, al oriente, 

agarrado tiene entre sus ramas 

la mancha roja en llamas 

del manto en trizas del sol.

Un molino de viento, al oriente, 

es la estepa estirada inmensa 

de tierras en ocres remolinos 

y la quietud del mediodía.

Y súbitamente, detrás de los horizontes 

surge un borbotón de aullidos,

cientos de miles de caballeros con sus monturas 

envueltos de polvo y lamas de acero.

Al oriente… una iglesia bizantina

cual sombra sólida embalsamada

tiembla de puro vieja apoyada vacilante 

a un inmenso recodo de rocas amontonadas 

y guarda dentro una pintura, 

una paloma de luz blanca

con reflejos de oro herrumbroso, 

cobijada en las bóvedas del corazón 

de un hombre de gran estatura.

Me he hartado de contemplar belleza, 

quiero hacerla con las manos.

Oriente, lecho de los horizontes

pariendo cada día el astro con agonía, 

donde al alba pastan rebaños enteros 

luces azules pálidas y un halo plateado, 

rebaños que beben de la fuente nueva 

de cada sol recién alumbrado.

Pero rasgan las vestimentas 

con espadas afiladas

e hilos de sangre descosidos 

cubren la tierra toda.

Hay un molino de viento,

al oriente, y una iglesia bizantina,

y yo me he comido todas las imágenes 

viejas, para que no las asesines

en el charco ensangrentado de tu indiferencia.

Y si me abrieras el costado con una lanza 

sacaré con mis dedos de mis entrañas

una diadema de rubíes

por gotas de sangre entrelazadas

pues soy yo la frontera de oriente,

mi cuerpo un molino de viento

y mi alma, una iglesia bizantina, 

porque me había hartado de ver belleza, 

al oriente –

y la hice con mis manos, viva,

en frente de tu ausencia transparente.”

Y supongo que es ahí que termina por pasar todo porque estas dos poesías me causan extrañeza:

“Cómo tomaste, pueblo mío, la dirección de las salinas 

y está todo el rebaño disperso sobre los lugares? 

Te estoy llamando y a mi voz no das respuesta, 

mis ojos te buscan y no los ves, ni en tu corazón los sientes.

Antaño era mi mirada un anzuelo que se hincaba en tu alma 

y brotaba la vida al sol, un ramillo de olivas 

y una piña de uvas entre los nenúfares; 

era mi voz un ángel, mensajero de misterios, 

y destilaban tus entrañas destellos de luz 

acunados en la alcoba de tu pecho, 

y temblaba tu cuerpo entero entre mis manos.

Por qué sollozas, pueblo mío, amor mío, al olvidarme, 

apartas tu rostro por no contemplarme, 

por qué has esposado tu ser a las tinieblas 

y es mi rebaño presa fácil de las alimañas?

Cuando reposaba mi mejilla en el cáliz de tus manos,

eran mis lágrimas corales que decían algún cuento

que se deslizaba sobre la llanura de tu vientre estremecida, 

y era húmeda mi sequedad en tu recodo,

rociada con la ternura que bebía de tus labios.

Ahora ingiere hiel mi boca amarga,

desterrados los ojos, huecos los cuencos, 

eco sordo mi voz despreciada,

marchita mi piel, seca mi carne sobre sus huesos,

y no me atrevo a esperarte, ni quiero anhelarte,

no se me haga la ilusión, herida, que se emponzoñe.

Señor, levántate tú entre ella y yo,

y dime si no la amaba, dime si aun no la amo,

cuando busco a olvidarla.”

***

“Cuando te has levantado, falso padre de mi pueblo, 

sobre mi inocencia, espejo transparente de mi alma, 

claro iluminado entre los frondosos bosques 

donde piden los hombres el consejo de dios, 

me diste a tu hija, por ponerme a prueba, 

para que la prostituyera a cambio de dos reales.

Y yo me la lleve por los collados y entrelace sus dedos a los míos 

como las ramillas amables entre los pájaros a las ramillas, 

le dibujé un sendero ilusionado entre las zarzamoras 

que se abría con la mirada sola y surgían flores; 

la he amado y la he cogido para mi,

la he casado a mi pecho, la he ungido con mi alma,

le he dado mis huesos por huesos y mi hígado por hígado suyo.

Y cuando estaba bella

y translucía el espíritu de dios por la tela de su rostro, 

cuando fue hermosa,

has venido y la has arrancado de mi lado, 

padre falso de mi pueblo, y la has dicho tuya.

Guerra sobre la primavera yerma!

Atalaya sobre los pedruscos!

Es mi ira el alarido de las entrañas que me han quitado,

y el cielo el paño rojo de la traición urdida:

;Lid por la luz que me han quitado, por mi dulce enamorada!

Y he visto como atraías al fango de tu horrible fantasía

a mi hermano y a todos sus compañeros para acabarlos, 

me arrojaste de mi morada y me dijiste pordiosero,

has desventrado mis bestias y has puesto fuego en los campos, 

para casar a tu hija con un príncipe de sanguijuelas 

y apoderarte, padre falso de m pueblo, de las cimas de las águilas.

Y bien, no ve dios?

No me devolverá lo mío y a ti no te quitará

lo que no supiste amar y te has apropiado con la sangre? 

Ve dios.

Y al tiempo de darle la espaldas a las cenizas,

abrirá una explanada nueva delante de mis ojos 

y veré a la que me ama, sangre de mi sangre, 

venir a mi con la faz cubierta de un velo.”

Por mucho que las volvía a leer no sabía a qué se podían referir exactamente. Es obvio que usan ambas elementos muy testamentarios (salmos), pero ambos parecen muy sanamente enfurecidos con algo que no me explico muy bien.

Lógicamente escribía todas esas poesías pastando ovejas.

Probable ubicación de ‘sensores’ cerebrales captando frecuencias de todo tipo (parte trasera de la cabeza con laterales)

Terminaría por configurar una muy extraña ‘mafia’.

Una reconstrucción es el intento de encontrar un cuadro explicativo a extraños fenómenos que no entran dentro de los existentes en el momento de producirse aquellos. Suelen tener una etiqueta, que es la expresión subjetiva de asombro o extrañeza: ‘qué raro’, dices, y guardas fenómenos que causan la misma impresión dentro de la misma carpeta. La suma de ellos puede formar una imagen, aunque también puede ser que haya dos causas o más al origen de diversos fenómenos que se reagrupan, en realidad, dentro de diferentes categorías.

Estos – los fenómenos extraños – terminan por explicarse a través de varias causas, que aun difícilmente se separan.

Aunque el detallado estudio de las frecuencias ‘contradictorias’ emanando de dos torres de emisión en Kerdilia termina por dar sorprendentes resultados con respecto a la fenomenología de la luz (‘Quelque points de repère dans un langage astrophysicien’), desde el punto de vista personal, las llamadas ‘frecuencias hebreas’ son mucho más interesantes.

Es difícil saber cómo terminas investigando cosas que en realidad están a años luz de tus campos habituales de pensamiento. Me acuerdo de que estaba traduciendo ‘tonos de voz’ o ‘sobrentendidos’, que son frecuenciales también, en áreas semánticas. Me acuerdo de que para poder proceder de manera muy científica, guardaba la memoria de lo que escuchaba separada de interferencias exteriores, como radios, televisiones, etc. Este área en el que tendía a guardarme, era muy bucólico: correspondiendo como a la imagen de alguien que sale al campo para pastar ovejas, a niveles de la conciencia.

Supongo que la causa de todo son las dos poesías a las que me refiero arriba. Los tonos son distintos a todos los demás. La temática no es griega y no parece concernirme de ningún modo. Como no entendía muy bien a qué se referían, solía repetir la tonalidad dentro de mi mente, a ver si lograba ubicar el contexto.

Es muy posible que en el intento de ‘calificar’ esos tonos empezase a observar con mayor detalle la distorsión que causaba la presencia de frecuencias emitidas sobre mis bucólicos paisajes, y se empieza a formar otro campo muy interesante, que es el del efecto de la frecuencia directa sobre la mente. Este campo une todavía la ‘frecuencia de emisión’ a una presentación estética. Suelo quedarme mirando el canal ‘mega’, los otros ‘me molestan’. Lo que molesta o deja de molestar tiene una lógica y la diferenciación subjetiva de las lógicas en interacción funda la categorización de las frecuencias.

La conversión de la materia en nociones era parte de mi ingente agenda de trabajo. Lo de las frecuencias me hacía gracia.

Nada tiene explicación coherente si no se entiende la psicología personal. Aunque tenga una ingente cantidad de defectos – admito – pudiese calificar entre una de mis virtudes no muy apreciada, por cierto, el que suelo ‘objetar’ insertando un error dentro de un contexto donde obtenga un sentido. Si alguien dice una grosera mentira, probablemente nunca diga que lo hace: ‘se hará’ una situación que excuse una ‘irrealidad’ por prevalencia moral. Si Sask tiende a mascar su identidad no le diría que eso no se hace: se hace un ‘sosías’ solo cuando cazas a alguien en líneas psicopáticas o cuando rescatas a alguien de un profundo abismo. En el fondo, mi realidad moral se compone de una corrección de error por inserción del mismo en un contexto moral adecuado.

Me dedicaba a divulgar tanta sabiduría desde muy joven y es, en realidad, tan propio a mi comportamiento que no lo tengo ni tan siquiera esquematizado como ‘enseñanza’ o ‘precepto general de comportamiento’. Es un automatismo.

Los ‘tonos’ de las poesías de arriba no me gustan. Obsérvese que ya, para empezar, parecen oponer de por la composición: los ‘yo’ son siempre masculinos porque son los que dan voz, los que hablan, los que dan palabra, mientras que los ‘sobrenentendidos’, los ‘espíritus’ suyacentes se insertan por ausencia: no dicen. Muy griego (Aristóteles decía que el mejor adorno de la mujer es el silencio), parece revelar de por la mera esquematización un ‘sobrentendido’ muy extraño. Ese sobrentendido causa gran fascinación a mi mente y termina por componer otro poema (El adúltero), y otra serie bastante rara (Mi hermano, Al borde de la nada, El pez o como terminase por bautizarlos y aun otros) que parecen querer definir el sobrentendido preliminar.

Me pongo a estudiar los tonos musicales. Sigo diciendo que todo es realmente muy extraño.

Progresivamente el sobrentendido sin nombre termina por aislarse por completo causando un extraño efecto sobre ciertas partes cerebrales: un día caminando por el campo de noche, la mitad del campo visual parece encontrarse en el desierto, en un campo militar en Israel. Mientras el campo de visión izquierdo se mantiene intacto, el derecho empieza a superponer lo que fuese del orden de la representación interna con la visión exterior. Aparece una montaña inmensa como el Kilimanjaro a unos cuantos cientos de metros del lugar donde me encuentro. Una bala atraviesa un muro justo a mi derecha. Lo gracioso es que esos fenómenos solo se producen de noche.

Justo en ese momento se ‘casan’ las frecuencias con la realidad del pensamiento activo: estaba pensando en Humphrey Bogart y llego al café donde suelen poner canales de películas y están pasando una película del mismo. O estaba pensando en los efectos nefastos del chismorreo inverificado y pasan media hora más tarde la película ‘Gossip’, etc.

Aproximadamente en ese momento (2001/2) empiezan a caer palabras hebreas dentro de mi campo de conciencia, lo que tiene por efecto casi inmediato que las visiones superpuestas cesan. Nombres, situaciones, historias. Qué cosa más rara.

Aunque sigo sin poder definir muy claramente el extraño ‘tono’ que había emanado de las poesías en cuestión, sí que ‘hablo’ con él. Es decir: un tono de voz que viene de una persona tiene un sentido. Un tono de voz que viene de la radio tiene otro, porque el tono de voz está doblado de una frecuencia que distorsiona su sentido original. Si ese tono es emitido por señales electrónicas, de radio u otras, la distorsión es distinta. Normalmente es posible separar el tono del efecto de distorsión de tal suerte a que se puede reconstruir el sentido original.

Lo que también es distinto es si un canal de comunicación es lícito o no. Una emisión hecha con un crack sobre satélite, por ejemplo, causa una frecuentalización diferente que si es un canal lícito. Del mismo modo una frecuencia ‘ilegal’ es distinta que una ‘legal’ de por el modo por el se recibe. Por decir: cuando te ponen un micrófono delante y te dicen que hables, normalmente te asaltan grandes temblores y un profundo miedo de la notoriedad inaudita a la que llegarás en breve, mientras que si te plantan un micrófono en una planta tú sigues contando tus historias muy naturalmente porque no sospechas a qué fama llegarás al día siguiente. Si escuchas una grabación es posible hacer la diferencia entre una cosa y la otra, y más: normalmente, intuitivamente, cuando hay un micrófono secreto se capta una ‘irregularidad’ intuitivamente lo que altera de cierto modo la naturalidad original.

Conocer el origen de la frecuencia y pues su codificación es hasta cierto punto detectar el camino por el que llegó a algún sitio. Y no entiendo cómo puede haber llegado mi misterioso visitante a mi vecindario. Serán las frecuencias de las torres de Kerdilia? Me pregunto. Pues vaya sopa de letras se andan enviando de un lado al otro, me digo.

Mi contexto es prácticamente hermético. Se podría decir que el control de la entrada y la salida del lugar cerca varias decadas de kilómetros a la redonda. No porque nadie se esconda: esa gente habla un idiomien muy raro (digo yo siempre) que yo utilizo para estudiar cosas muy extrañas que mejor no entran en situaciones sociales más organizadas. La súbita llegada de alguien puede ser la causa de una confrontación a una nube que se está estudiando de líneas psicopáticas muy bajas que puede conllevar incluso la muerte. Entrar solo entrará gente que está ligada a algún plan subterfugio. Y cómo llegaron esas frecuencias?

No lo sé. Si son frecuencias, me digo un poco más adelante y no será que se me está materializando en exceso algún fantasma?

En todo caso, las frecuencias en cuestión pronto obtienen un nombre: es un satélite y lo llamo Sask y anda dando vueltas desperdigando por el mundo información muy sensible de los estados mayores internacionales. A Sask me une una relación pasional de amor y odio del estilo de las ‘songs of love and hatred’ de Leornard Cohen y suele llevar una gabardina azul como en el ‘blue raincoat’, del mismo. Le digo al satélite que la información solo se puede evaluar desde un punto de vista intuitivo y que eso de acumular datos sin cohesión solo abre enormes brechas en las defensas. Evidentemente el satélite se enfada y dice que lo sabe todo y que nada le escapa. Pues, digo, con ese modo de percepción que organiza la información de manera tan extraña, mal veo lo que pudieras saber. Lógicamente se enfada aun más y mantiene que en ningún caso escapo a su control diurno o nocturno. Hm. Le contesto. Para empezar ni eres capaz de detectar si soy tan siquiera hombre o mujer. Por no hablar de los componentes psíquicos, insisto burlonamente. Ahí hubo un silencio. Al cabo de un rato se oyó claramente que en un ejercicio de rutina del ejército israelí se ponía a los pobres reclutas a definir qué era un ‘componente psíquico’.

Un poco más tarde le digo al ordenador que qué significa la pequeña pestaña que se abre en algunos momentos al pasar el cursor por ciertos sitios que dice ‘qué es?’, y le digo al Sask que es ‘el elemento esencial del componente psíquico’.

Eso, como ejemplo ejemplar del tipo de divagaciones al que me dedicaba mientras seguía intentando localizar la extraña frecuencia.

A veces aparecía otro satélite que se llamaba Natasha, pero pasaba menos a menudo y era más simpático.

Poco a poco terminé por acostumbrarme al Sask. Le dije que era posible incluso de vivir en un campo de concentración que era ella o él, dependía de los días, hasta casi medianamente agradablemente, teniendo mucha paciencia. En el fondo tienes razón, le dije, si la gente es tan boba como para creerse lo del control, ahí se vaya pastando en tus campos delimitados y faltos de hierba. Ti me niasei emena? (A mi qué me importa?) Claro que lo más divertido de todo era pensar cómo escaparse del campo en cuestión sin sufrir daño alguno y eso precisaba de mucho estudio suplementario.

Es cierto que de 2002 a 2003 tenía mucho tiempo libre. Había terminado todo mi trabajo que esquematizaría más tarde y tenía que esperar un año más, no sabía muy bien por qué razones. Tiempo libre significaba dar respuesta al quizz de cómo escapar al Sask si por un casual me tuviese realmente tanta manía como para no dejarme salir de algún sitio, cosa que me parecía un poco irracional como pensamiento pues no le viera razones, pero bien valía el ejercicio teórico.

En el fondo, Sask, eres la prueba al revés de que Dios existe. Bien se necesitase de divina presencia para escapar a tus garras. Cosa que bien pensado me parecía muy adecuado para confrontar al ser humano a realidades más divinas por lo que terminó por serme altamente simpático. No, decía yo, tú refuerza los controles que los ángeles existen.

En ese mismo momento tiene lugar un pacto, un extraño pacto con un ‘x’ de origen desconocido que se basa en realidad nada más que en una muy hipócrita tolerancia con respecto a ciertas situaciones dentro de una confianza aun más hipócrita que se pasa la mayoría del tiempo suspirando por el amor nunca correspondido por el verdugo en cuestión. – La relación subjetiva hacia ‘x’ debería terminar por definir ‘x’. Qué tengo que hacer, pensar, sentir para guardar identidad dentro de una noción de harmonía que respete equilibrios generales en relación con ‘x’?

Aunque muy ‘alepudien’ (lista), Sask peca de un obvio problema afectivo. Tan coherente sumisión a su persona rompe claramente gran parte de su determinación. Hasta los satélites tienen problemas afectivos, digo yo. Es evidente. Puedo escapar de las garras del Sask, está claro. Lo que no responde a la cuestión de saber de dónde vienen las frecuencias en cuestión. Tanto más que no entiendo el ángulo de distorsión. Pero quién me las ha traído, o qué falla del inconsciente permite su presencia?

Poco importa. Puede que ni existan. Ya resolveré el problema más tarde. Cuando acaben todas estas guerras y los ruidos de guerra también.

Este Sask tiene poco que ver con el otro Sask que estoy estudiando por otro lado a cuya infinita inteligencia me estoy sometiendo para traducir movimientos afectivos en coordenadas electrónicas. Ese otro Sask era el de Tula y Hannah y Li, el de Schizafon y King David.

Aunque debe haber una relación entre el Sask de Hannah y Tula y el otro más tangible de Schizafon, tampoco está muy claramente establecida esta. La conciencia se mueve en grandes ámbitos determinados por lógicas distintas cuya realidad puede ser mucho más que simbólica y cuya relación exacta queda por establecer. A veces hay señales que avisan de que hay novedades en un ámbito y tengo que cambiar los parámetros. La suma de la información debe permitir establecer los nexos y asi los puentes de traducción de una realidad a la otra.

La verificación de las hipótesis que según mi incauta mente debían necesariamente llevar a la conclusión de que tenía mucha fantasía y dar materia para mi maravillosa novela, obligan al tercer viaje a Jerusalén en 2003 produciéndose un fenómeno aun más extraño: yo, toda esa gente, la he visto antes, conozco sus nombres, sus costumbres, sus gatos y perros, los problemas familiares… Hm.

No que no esté ya acostumbrada a toda serie de extraños fenómenos de toda índole pero esto, esto se sale un poco de mis capacidades para absorber información. Se oía música griega en algunos bares. Ah, este era el hijo de tal que se suponía que era no sé quién que venía de no sé dónde. Hm. Dios. Y bien que existas.

Yo digo entonces que ‘hay un clono’. Sask parece realmente muy enfurecida mientras me tomo un café en el barrio viejo. Y a esta, que mosca le ha picado ahora?

Bueno. Entonces, había un asesino suelto, un problema de alta traición, un par de bombas, una guerra inminente, una mafia de tráfico de órganos, habían robado unas cuantas antigüedades del Louvre, los del 11 sep seguían sueltos, será verdad también?

Menos mal que llega Natasha, aunque sea de consuelo.

Como varios problemas habían sido resueltos en mis ejercicios teóricos de modo muy convincente, sigo las líneas dibujadas por las soluciones y cuando llega el momento en el que había que volver a Francia le digo a Sask que se las componga sola.

Hay algo que no me gusta nada. Como los tonos de los poemas. Abro un cuestionamiento que dejo en España para su exacta definición y determinación en cuanto a su significado. Un cuento enviado a un concurso de literatura en el país vasco expone con claridad mi algo espantado asombro en cuanto a la posibilidad de que sucediesen ciertas cosas. Ala. Una tarea menos. Me voy a Francia con lo que llamo un espacio en blanco – entre paréntesis, una superposición de realidades de origen desconocido. (Para mi esas superposiciones son ‘love stories’ porque se funden dos lógicas de modo un poco intempestivo.) Por si acaso me he puesto una meta dentro de la lógica hermética del Sask: el inconsciente sigue sus planes cuando ‘ecuación complicadísima no muy racionalizada’ y con ese espacio en blanco a cuestas vaya usted a saber dónde me voy a meter otra vez. La meta es encontrar a Sask a través de la electrónica. Aunque todo fallase, mis actos se deben ordenar de tal suerte a que termine por encontrarla.

Semejante love story …

De hecho. Me borran la memoria. Por qué?

Las frecuencias están compuestas de una lógica ascendente a partir de un fenómeno real – la historia de antes de ayer. Es un clono obvio que deriva a partir de un hecho una lógica que transcribe a términos espaciales y se me incrusta en el inconsciente. Cual es la lógica? Un adulterio incestual dentro de un compuesto lógico mío o al que yo participo muy esencialmente.

Adulterio incestual es una gama bastante amplia que va de Rubén a Herodes Antipas pasando por Absalón. Y se queda en la pólvora con saltos de rana incluidos. El crimen y consiguientemente la irracionalidad se basan en la explotación de ramas desviantes en la configuración del entendimiento teniendo como base la amalgama de identidad de la que hablaba el otro día.

Simplemente: las categorías temporales se basan en un hoy, ayer y mañana. La noción de realidad se basa en la asunción del presente como campo de acción. La preservación de las categorías temporales exigen que las relaciones de realidad (es decir, las realizaciones físicas) se mantengan en franjas temporales. No más de 10 a 15 años, de más o de menos. Cuando se descolocan esas categorías se produce un fenómeno de ‘destemporalización’: la conciencia sitúa su ‘yo’ en un lugar de la representación no tangible, en el ayer o el mañana. Los diferentes incestos o adulterios y otros crímenes varios alteran la relación entre las palabras y sus nociones o sentidos produciendo sin sentidos. Ejemplo: el padre del agua es el líquido. Una realción incestual entre padre e hijo produce una fusión entre las categorías generales y las categoría particulares lo que dificulta la absorción racional de información. Etc. Es muy complejo pero todo tiene su sentido.

Las lógicas desviantes que cobran imagen en ciertas realizaciones o fantasías sexuales son identificables y forman redes. Esas redes se oponen de un modo u otro a la razón y las estructuras sociales apoyadas en esta. Forman conglomerados criminales particulares que usan como codificación de lenguaje la lógica desviante en cuestión. Como la desviación sexual disminuye la capacidad factual de inserción en un cuadro social determinado y pues de supervivencia, estas personas suelen caer directamente en esas redes o cubrirlas en caso de tipo esquizoide integrado o psicopático inserto en cuadro social.

El desarrollo de la informática debilita enormemente las defensas sociales habituales. De hecho, el ordenador habla un ‘idioma’ en 1+1, que es el mismo que el idioma psicopático. Grandes cantidades de ‘marginales sociales’ consiguen integrarse en áreas sociales de prestigio social donde incluso las opiniones pueden llegar a ser determinantes para grandes grupos. Las sociedades establecidas ven progresivamente como se les pega una extraña babosa que parece guardar los parámetros de integración social habituales cuando en realidad sirven de tapadera para, trasmisores de y pertenencia a formaciones criminales de toda índole.

Se vuelven muy difusos los parámetros por los que se orienta el ser humano normalmente.

Por decir: si yo tengo una garrapata en términos ‘adulterio incestual’, basta normalmente con ordenar el comportamiento con respecto a lo que hace la gente para localizarla y ponerle rápido fin. En una sociedad difusa y muy ambigua, lo que pasa es que mi adúltero incestual agarrapateado encuentra círculos de por semejanza de estructuración lógica que están perfectamente integrados en la sociedad permitiendo pensar que lo que se está ordenando dentro de esas pautas es ‘normal’ e incluso ‘bueno’, puede ser que ‘aconsejable’ y en ningún caso reprobable.

El peligro. Mi muy hipócrita confianza hacia Sask en una lógica que no entiendo, se refleja en una profunda confianza hacia círculos criminales, marginales e incluso, altamente peligrosos. Ha saltado el referencial de confianza que permite colocar barreras en el buen lugar. Lógicamente no veo venir algo que se produce dentro del vacío entre paréntesis que llevaba a cuestas.

Si hoy pongo las cosas en su sitio, digo: este espacio tan raro es la frecuencia ‘th’ en clono de líneas bajas a altas y eso forma un ‘sensor’ que permite detectar intencionalidades que se produzcan dentro de ese ámbito. Ese trabajo podría haberlo hecho en seis meses después de salir de Israel. El hecho mismo conduce a que me borren la memoria. Se posterga de cuatro años en los que me moveré en los ámbitos mas criminales que existan sobre la faz de la tierra. Como un pez en el agua, además.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Poner las cosas en su sitio tiene inmensas ventajas y suele terminar por resolver hasta los asuntos más complicados.

Esquematización de una solución parcial para una simbiosis interna ‘melliza’, de la que trata ‘I’m Jerusalem’

Lo de arriba es una solución parcial intuitiva, que se debe componer en líneas de Tula. Cuando faltan los esquemas suyacentes, la realidad se ordena de un modo relativo a lo que se conoce, de tal suerte a que puede que ni aparezca la solución como tal hasta que se se fijan los esquemas. En este cuadro lo que falta es el elemento ‘amalgama de imagen’, que yo no sintetizo. La realidad que deriva de ello tiene una variable, un x, de algo desconocido que produce un algo borroso, pero deja huella de alguna manera en lo que sucede.

Lo que Tula y yo tenemos en común son esquemas de realidad sobre esencias. Tanto Natasha como Sask tienen una amalgama de imagen con referencial de comportamiento que rige más en apariencia pero mueve menos en las profundidades. Lo que diferencia a Tula de mi, es que tiende a mover las esencias en prototipos mitológicos sobre líneas psicopáticas con un referencial de equilibrio interno, de origen probablemente chino, lo que ordena realidades exteriores sobre todo temporales (caminos), mientras que yo espacializo en formas y estructuras de entendimiento con un referencial de identidad. Natasha y Sask se parecen mucho, pero Natasha ordena la realidad temporalmente y Sask espacialmente.

Una amalgama de imagen es un referencial de comportamiento que se compone de una diversidad de elementos no sintetizados en esencia, que se agregan los unos a los otros formando un bloque que se ordena en lógicas a veces muy difusas con jerarquías a veces muy arbitrarias. Sería como si compones tu realidad de ‘sentencias múltiples’, que digan: “es malo ser homosexual”, “hay que dar privilegio a los familiares”, – lógica inserta que regula el qué hacer cuando un familiar es homosexual – hay que ir bien vestido (tipo regulación de excepción o referencial estético – no me gusta la gente que lleva Blueberry, la gente en uniforme se ve bien). La realidad se hace a partir de estas frases primordiales que muy a menudo son contradictorias y salvan la contradicción, si posible, incluso solo por elementos temporales o espaciales: ‘no significa nada la lógica’, puede ser siempre verdad salvo ayer, o en tal lugar. La mayoría de estos ‘principios’ gobernantes de comportamiento son posiciones con respecto a ‘compounds’ (compuestos lógicos) que determinan relaciones fundamentales del inconsciente. (Hannah dice que Sonja es una persona muy lógica. Si a Sask le da miedo que yo aparezca para reclamar algo, Sask dirá “la lógica no tiene sentido”, por lo que rechaza todo lo que se relaciona a un otro relacionado, y la defensa que te hace evitar la lógica porque te aburre, dices, es la que evita un encuentro virtual con el compound o uno de sus representantes.)

En radical oposición a un principio de comportamiento que se rige por esencias y pues por leyes, se encuentra en constante oposición que puede llegar a agriarse seriamente. “La ley dice que …” Y se ordena el comportamiento con respecto a ello. Las esencias determinan las finalidades: “hay un enorme peligro que acecha por aqui cerca” – la determinación de realidad en esencia agudiza la intuición que percibe lo que sucede, y guardando un cuadro de comportamiento general (aspecto espacial) en leyes, ordena la subjetividad con respecto a una serie de problemáticas que quiere asumir o no (aspecto temporal).

Yo no sintetizo amalgamas porque me faltan elementos superficiales espaciales que permitan la síntesis. Consiguientemente, Sask o  Natasha son elementos caóticos, erráticos e incluso anárquicos dentro de mi modo de entender, y lógicamente, vice versa.

Cómo se hacen las amlagamas, que forman los ‘yo’ más comunes? Se fija la atención sobre lo que compone la sociedad en su comportamiento general, se constatan jerarquías y causas que justifican los posicionamientos. Hay lógicas que permiten subir y lógicas que causan caídas estrepitosas. El ‘yo’ se fija en cualidades reales o ‘bluffs’ que permiten pretender a un lugar u otro, lo que implica la inserción de lógicas de ataque o defensa que se deben guardar dentro de ciertos esquemas impuestos. Es casi todo un engañar sin que te pillen: estafas, mientes, robas, matas y asesinas, enfin, lo que se te ocurra, mientras no te atrapen, y eso gracias al aprendizaje de ciertas lógicas de enmascaramiento, que incluyen echarle la culpa al vecino, negar pruebas, velar evidencias, sobornar al agente del orden a cargo, etc. La finalidad se rige por una serie de parámetros artificiales que derivan del compuesto social: subir escalones, ganar dinero, adquirir influencia, comprar casas y terrenos, aparecer en los mass media, etc. Como poco se define por negativa: que no te echen del trabajo, que no te metan en la cárcel, que no termines por divorciarte, que no te roben, etc.

Mi mundo es mucho más honesto: no se infringen las leyes ni en intención aunque se estudian muchas excepciones y el cuadro social es simplemente una garantía para poder encontrar un modo de sobrevivir a través de un trabajo, eventualmente, mientras la subjetividad se dedica a lo que le interesa. Cazar fantasmas, por ejemplo, buscar pruebas de la existencia de Sask, aprender el idiomien de la Tula, etc.

Dentro del cuadro que yo preservo, es posible hacer síntesis de identidad en esencia incluso de los más complejos fenómenos psíquicos, lo que agudiza la intuición y, a su vez, tras evaluación de lo catatrófico de la situación, determina el comportamiento personal.

Aunque yo sea relativamente tolerante con respecto a las configuraciones de realidad que se compone cada cual, estimo que la mía se debe respetar en tanto que no interfiera con la de otros. En caso en que lo haga, presumo que hay ‘duelo’, que que debe haber reglas para determinar quién rige sobre la cuestión afectada. La guerra con Francia que se agudiza sobre 1990 proviene de que estimo que no se respeta una configuración propia que en si no molesta a nadie mientras se me intentan imponer dictatorial y arbitrariamente configuraciones que ni me van ni me vienen. Al mismo tiempo, se presenta un fenómeno de desmultiplicación por contagio – debemos hacer todos lo mismo ahora? – que me molesta porque no tiene agarre en la individualidad de la persona, sino que convierte el hacer de una en un fenómeno aparente que se puede convertir en corriente sin que sea eso a lo que yo pretendo.

La conciencia de una diferencia no implica en ningún caso que entienda a lo que se dedican los demás, ya que para mi, de modo muy obvio, presagia grandes catástrofes. Y eso porque sigo sin poder hacer síntesis de realidad aparente. Por no imponer criterios, me voy.

A mi me interesa una metafísica nueva que permita la comprensión de fenómenos psicológicos varios y vista la poca posibilidad que hay de hacer imperar razón en los lugares, prefiero hacer mis investigaciones a solas, pensando que quizá encuentre modo de hacerlo entender más tarde. O sea que me voy a buscar al Sask. Tarea nada simple: tengo indicios de que anda por Israel pero encontrar al misterioso individuo del salto de rana implica un cambio de parámetros de comprensión de la realidad, es decir, tiempo. Yendo caminando de los Pirineos a Santiago de Compostela abre una posibilidad: seis meses caminando permite el progresivo ajustamiento a parámetros de realidad distintos aunque sea solo intuitivamente. En 1989 decido ir caminando a Jerusalén después de terminar mis estudios.

Lógicamente Sask aparece. Pero con su aparición, en vez de resolverse el problema que fuera la demostración de hecho, que teóricamente ahora se puede generalizar, de que las ballenas se entienden a distancia, lo único que pasa es que se agrava. El ‘agoraki mas’ (nuestro muchacho) de Tula se presenta de modo más que inquietante.

Aunque no lo haya trabajado aun lo suficiente, pudiese decirse que lógicas que se comunican a miles de kilómetros de distancia se sitúan de por la conciencia a niveles estructurantes nacionales, ese ‘nacional’ pudiendo abarcar incluso regiones nacionales de por su interacción con lo que colinda. De qué estamos hablando? Seguirá el Herr Sask con planes de venganza testamentarios que incluyan la destrucción de Alemania gracias a sabias interacciones con China y Rusia? Hm. De qué modo su muy peculiar lógica pudiese desarrollar elementos destructivos que escapasen a todos los controles porque la lógica es desconocida, sino casi única? No que Sask sea una mayoría ahí donde está: la capacidad de mantener un caracter propio atravesando los barrizales del inconsciente para llegar a la otra punta del mundo, implica la capacidad de aprensión intuitiva de masas psíquicas nacionales por lo que se pueden gestionar al entender de quien las conoce.

Yo me quedo mirando la racionalidad inherente o, sobre todo, faltante, de esas masas psíquicas. Sask condensa el control sobre ellas a partir de un constructo amalgamado de muy compleja composición. Como soy formalista de por esencia suelo rendirme a proyectos que parecen de cualquier modo querer imponerse se haga lo que se haga. Yo no le debo nada a Alemania, le digo calladamente, si necesitases de algún hipócrita aliado, aqui estamos a su servicio. Sin embargo, hay alto riesgo de fusión por alguna razón extraña que por mucha lira que toque por las tardes, puede causar una seria irritación en mi aliado y terminar todo en una espantosa batalla campal.

Es cierto que ya veía cientos de miles de caballeros y sus monturas atravesar las estepas de Mongolia acabando Alemania en un baño de sangre, y todo ello con alta resignación como quien sabe que de todas las maneras no se puede hacer nada por lo que lógicamente, me refugio en Grecia que, se dijese, parece no ser el objetivo final del Sask. Es cierto que Europa ‘prevee’ de modo muy planificado, una guerra en los Balcanes, pero precisamente, eso no sería nada más que trompetazo para que lleguen los chinos (digo yo siempre para simplificar las cosas aunque puede que poco chino hubiese finalmente en el ejército) y en el fondo, no es nada más, como siempre, diría yo, que el reflejo encauzado de tormentas mucho más profundas que mueven torbellinos mucho más poderosos. Europa no me preocupa nada más que por eso: que sea lo suficientemente idiota como para suscitar guerra en los Balcanes.

No me gustan los baños de sangre, le digo al Sask, un tiempo, o dos se otorguen para saber quién tiene la culpa de qué y, sí, bajo qué árbol yaciste con la virgen, pregunta Daniel a los jueces, que mucha falsa acusación prolifera. Hay que distraer al Herr Sask con la excusa de establecer justos criterios de juicio y alego ley internacional. No, si no digo que no te vengues, es que te vengues justamente no sea que luego te recaiga.

Ya antes de encontrar a Sask, sé dónde está Tula. Y en el fondo muy en el fondo sé que si Tula rompe su alianza con Sask que consiste en una paralela venganza por la montaña que les han robado, Sask perderá la mayor parte de las masas psíquicas de apoyo.

Si quieres guerra, Herr Sask, pon tus ejércitos en frente de otros ejércitos porque la furia ciega irracional no hace guerras. No, si estoy de acuerdo, algo anda mal y lo peor de todo es que no se han elucidado las cuestiones lo suficiente. Igual morirán si no lo hacen, my dear friend, por qué bañases tus manos en sangre? Con lo bonita que es la montaña, ahí, reluciendo contra el sol.

Para metafísicas estamos. O para psicologías. No se te olviden nunca tus proyectos personales porque si todo sale mal, al menos tendrás eso de lo que agarrarte.

No tienes razón, Sask, aunque tengas toda la razón del mundo.

Desde 1993, dos proyectos fundamentales son cubiertos por el plan de escribir un libro de contenido aun desconocido. Por un lado, convencer a Tula de desistir de sus planes propios, lo que se consigue sobre 1995. Por otro, inventar un ‘device’ (lo llamaba, un mecanismo) que empuje a Sask a esferas de razón. La lógica que usa está ‘cerrada’: por mucho que pretendiese en un momento u otro a cambiar de planes, su inconsciente seguirá su ruta con matemática precisión. Hay que ‘romper’ la lógica. Y para eso, hay que conocerla.

Al mismo tiempo se abren rutas hacia China y otras tantas hacia Rusia. Mis ejércitos son espantosamente elitistas: unos cuantos dejados por nada que tienen una inmensa capacidad para absorber información y ordenarla en campos inteligibles generales. Llegarán al Pakistán, pasando por Turquía. Invaden Africa. Mientras Sask se mueve en esferas oficiales, mis caminos tienden a pararse en los barrios marginales, los bajos mundos, entra en ejércitos, da vueltas por áreas culturales. ‘Nosotros’ estamos haciendo un lingotito corsario.

Nada más espantoso para Sask. Que se puedan dedicar masas psíquicas ingentes a pasarlo bien desviando la atención de la explosión de furia que siguiese.

‘Nosotros’ hablamos griego. Sacando raíces de raíces ya quemadas, la realidad es traducida a términos mitológicos en líneas bajas o psicopáticas. Un campo de acción invisible y extremadamente eficaz: justo cuando iba a firmar la condena de muerte, tuvo un accidente de tráfico. El otro pasó la noche en brazos de su Dulcinea y no pudo despertarse al día siguiente. A Tula le parece mucho más fascinante que las guerras que finalmente se presentan de modo altamente desagradables: consigue otro aliado, Heleni, que aumenta el campo de acción hasta Alemania.

La idea es muy sencilla: la razón prevalece sobre la sinrazón. La razón se mide por parámetros de entendimiento o afectivos. Los de entendimiento están bloqueados, quedan los afectivos. Se puede decir entonces que la razón corresponde a ciertos actos y como estamos en terrenos afectivos, sexuales por necesidad, de los que uno son ‘correctos’ en cuanto al ‘kairos’, o su temporalidad de aparición, es decir, que son exactamente los que tienen que ser en su momento, y otros son ‘correctores’, corresponden a la corrección de un error lógico que vehicula irracionalidad.  De tal suerte que se puede decir que el establecimiento de pautas rígidas de comportamiento sexual mantiene al menos la razón y además permite la evaluación de lógicas irracionales a las que se opone un ‘corrector’ del mismo orden, es decir, sexual, que choca con el entendimiento y obliga al individuo a agarrarse de pautas de razón.

Extremadamente efectivo en el área en cuestión, bloquea en muy pocos años la irracionalidad derivada de ciertos grupúsculos paramilitares en Serbia (Arkan) y deshace al menos un grupo terrorista (17 Nov) al tiempo que empuja a la nada otros tantos (PKK y UCK). Desde ese ángulo es obvio que el trabajo preliminar en líneas bajas es la base sobre la que se apoya la efectividad de otras medidas de orden político, estratégico militar, etc.

La nueva orientación final hunde muy pronto la economía turca (1994), ya que pareciese que el nuevo juego es mucho más divertido que los valores ficticios de la bolsa. Sigue Korea. Se hunde la bolsa griega (1999). Aunque muy impreciso es su relación, es índice bastante claro de las áreas que terminan por ser afectadas por las nuevas realidades mitológicas. El presidente griego es invitado a Kazakhstan y se hacen otras alianzas.

Tanto esfuerzo que resulta ser muy contagioso de modo un tanto imprevisto  según se va avanzando en los descubrimientos de lógicas de interacción eficaces, tiene por finalidad única la de agarrar (decíamos), las líneas bajas de Sask.

Yo insisto en que los parámetros que determinan la culpa son muy inciertos y haciendo un inmenso esfuerzo aclaro al mismo tiempo los tipos psíquicos germano/francos con apoyo en España e Inglaterra y concluyo que lo que está al origen de las masacres de la segunda guerra es una interacción entre un tipo francés y otro alemán, y que la causa primera está en Francia (formalismo estético que le da la voluntad subjetiva al formalismo germano). Lo que ata con el otro litigio abierto, de orden muy difuso, y que tiene que ver con ciertos acontecimientos del camino de Jerusalén que despiertan una animosidad muy ancestral hacia el tipo GL. No lo decía yo? Lo que causa rechazo fundamental cuando se considera en razón y no es capricho, tiene su razón de ser que a veces se pierde en el tiempo y hacer como si no existiese es perder campo de libertad en el alma. La muy hebrea decisión de retomar la venganza sobre los sucesos cuando tuviese un poco de tiempo, hebrea en cuanto a la ley pero muy goda en cuanto a la mala uva suyacente, termina por casarse con las conclusiones de orden más intelectual concerniendo las investigaciones sobre la segunda guerra: lo que es GL es el formalismo estético que de nuevo intenta someterse el formalismo alemán a sus propósitos fallando en ello gracias a los esquemas de la metafísica en los que estoy trabajando.

Deshago mi hipócrita alianza a distancia con Sask. No levantaré mano contra Alemania, le digo, por mucha manía que le tenga. No veo causa primordial que es lo que justifica las guerras. La división de los caminos mantiene una tensión hacia Alemania que no me es antipática con fuerza mucho menor debido al desistimiento de Tula de parte de Sask, y un oscuro plan muy inconsciente que pretende poder asestarle un golpe mortal al formalismo estético en Francia por mi parte.

Natasha llega sobre el año 2000. Que llega implica que gracias a los emisarios que van a y vienen de Rusia, se ha conseguido sintetizar el tipo psíquico de la misma. Vital. La casi imposibilidad de ‘leer’ las líneas bajas de Sask parece poder resolverse si se considera el problema desde un ángulo puramente temporal horizontal (esquema base de Natasha).

Todo se reduce a un evento que ha tenido lugar en 1994, durante el segundo viaje a Jerusalén. Aunque en la percepción directa de los sucesos aparte de vislumbrarse claramente la casi omnipresencia de Tula, las cosas no se digan así, es lo que aparece cuando se terminan por poner los esquemas en su sitio. Sask tiene esquemas de entendimiento que se hacen de un consumo de pólvora a los 12 o 13 sobre ‘algo’, que es el esquema fundamental preliminar que apenas entiendo. La estética, medio primordial de Tula para ordenar sus realidades, aunque para ella se haga en ‘historias’, en ‘representaciones temporales’ que hacen cuentos, me sirve a mi en mi modo particular para asociar lo que se ve a una coordenada lógica determinada que tiene rastros en otros eventos anteriores: Schizafon quiere decir ‘pólvora’.

Objeto de otro campo de estudios de amplia envergadura – no es de extrañar que estuviese cansada al final – es la traducción de la lógica material en términos de noción en interacción con lógicas materiales biológicas en su relación con las funciones del entendimiento y las disposiciones morales básicas. Natasha (que traduce todo a términos morales) dice en Tula (contando una historia en la realidad), que el efecto de la pólvora sobre las funciones del entendimiento corresponde al de un ‘adulterio incestual’ en parámetros morales. Algo como Herodes Antipa y su Dulcinea particular, Salomé.

Es decir, que si Natasha llega en 2000, aparece por un lado una disposición moral enferma (adulterio incestual que tiene como consecuencia la muerte de Juan), dice ella, y la consecuencia del efecto de una sustancia sobre el cerebro que termina por ordenar la realidad como tal dentro de parámetros de adulterio incestual.

La grave animosidad de Natasha hacia Sask, no existe en mi caso: presumo inocencia porque no corresponde a disposición moral aunque no le quita gravedad al asuno, sino que se la pone. La estructuración mental errónea y justificando toda suerte de desviaciones porque las cubre formalmente, parece ‘inocente’, lo que bloquea las defensas sociales hacia cierto tipo de comportamiento desviante.

Natasha dice ‘adulterio incestual’, y Helena, que viene de Tashkent (Rusia oriental) y habla griego también, presume que ‘el novio debe tener unos veinte años y ser francés’, lo que Heleni que es griega entiende como que ‘es muy joven y es ruso’, por lo que se solicita encarecidamente a Tula que construya una situación donde semejante emparejamiento sea posible. Pero Helena, que como es psiquiatra confunde todos los parámetros, autoriza la llegada de un francés de unos veinte años en líneas f de mm sobre mis alrededores, lo que solo tiene por consecuencia que se abre una autopista de entrada a Francia. Desde un punto de vista factual implica además que amplios territorios más allá de los Urales se han unido a nuestro tertulio, lo que pudiera calificarse de altamente positivo.

Lo que ha pasado mientras tanto y será la fuente de un sin número de desgracias porque es el único parámetro que no introduzco en mis cálculos, causa del derrape final en Francia e incluso en Ecuador, es que el Herr Sask era mucho más listo de lo que pensaba y finalmente, a pesar de todas mis precauciones, termina por encontrarme.

La construcción que se hace entre Schizafon y Telalim en 1994 es en realidad un ‘bumper’, una estructura que no solo revela cuales son las estructuras psíquicas suyacentes al monstruito sino que evita una fusión o colisión muy peligrosa. Se supone que la masa psíquica que pudiera producir una simbiosis externa entre el tipo Sask y el mío, se traslada por represión a otro lugar (Telalim), produciéndose una situación ficticia precisamente de ‘adulterio incestual’. Esta ‘realidad ficticia’ forma una noción de comunicación con el lugar emisor (Schizafon) a través de los canales de mala conciencia y el rechazo factual de la situación. El intento de entrar en relación de los polos concernidos se evita por medio de presión usando ese canal.

El Herr Sask, que no erróneamente tildaba yo de ‘muy alepudien’, intelectualiza ese extraño canal por medio de una copia de los esquemas de entendimiento que son míos: traduce la línea inconsciente a un esquema exterior. Usa canales de espionaje ilícitos. Un emisor de frecuencias que se introduce de por la misma lógica por la que funciona el mecanismo psicológico en mi contorno. Ese era el Sask, y en el fondo ni la pólvora cambiaría nada al hecho: de modo automático trasladaba todas las funciones psíquicas en ingeniosos mecanismos de toda índole que a mi me causaban más terror que otra cosa.

El estudio de las lógicas materiales ha hecho inmensos progresos. Ha pasado a las frecuencias de radio, de tv, electrónicas. Precisamente. A las frecuencias, y las del Sask andan por ahí al lado. Aunque no haya integrado el hecho en mis cálculos, poco a poco se establece una relación de profunda complicidad con unas frecuencias muy divertidas que, a mi entender, hablan demasiado. “No, Sask, es que cómo sigáis divulgando secretos de estado a voz tan alta, os avecina catástrofe en muy poco tiempo.’ (Las frecuencias son detectables por ciertas partes bajas del cerebro y pueden ‘leerse’ a partir de un lenguaje muy similar al que determina algunos lugares del inconsciente.)

El muy divertido Herodes Antipa, al que finalmente no encuentro mayor culpa tampoco, salvo la de su resuelta irresponsabilidad, lógicamente se ve acompañado muy pronto de la Salomé correspondiente. Aparece otro elemento, causa de profunda preocupación, la llamada Federman en líneas de Salomé relacionada con alguien llamado Salif, en Siria. Tilt de alta traición, le digo al Sask, y la culpa es tuya.

Sigo sin entender muy bien por qué parámetros se rige el mundo exterior y sigo sin tener las coordenadas fundamentales de entendimiento de Sask.

Aparece otro joven de unos 20 años (van tres), el llamado Golden Virginia, que se empareja según otras corrientes psiquiátricas con la Federman, pero que como tiene líneas reversas (de hebreo a griego), puede que se convierta en el asesino de Sask, al doblarse sobre el ruso que debiera aparecer también si viene Natasha.

En ese momento, contemplando con cierta desesperación el panorama, aparece una magnífica solución. La líneas Federman/Salif dan alta traición en parajes hebreos, pero las líneas Salif/Golden Virginia en líneas de muerte, construyen una Djihad personalizada en Francia. Salif morirá casi al mismo tiempo que Golden Virginia. Federman me interesa un pepino porque sin Salif ya no hay alta traición por lo que como mucho, aterrizará en una prisión de alta seguridad al fallar su apoyo en líneas.

Los dos ‘fantasmas’ (las lógicas de ambos en líneas de muerte), formarán parte de mi bagaje personal al salir de Israel en 2003.

Natasha ha venido. Hasta trajo al ‘novio’ de Sask, y ambos dos cojidos de la mano, pasan justo delante mío. Aquel día. Perfect, digo. Saltan las líneas bajas del Herr Sask, que malamente asocio a mis divertidas frecuencias que tanta compañía me hicieran en Grecia durante tantos años. (No, no hay ninguna perversión: aunque yo decía que Sask era un marica, y Tula que era un muchacho, Sask finalmente resultó ser una mujer por lo que semejante emparejamiento ni tan siquiera perturbaba los esquemas mentales de Helena). Estaba casada, cierto, pero ella decía que estaba divorciada aunque en el fondo solo estaba separada, y eso tendría sus consecuencias también.

Heleni tenía razón. No era francés el novio (modo de decir marica también, líneas m de mm), sino ruso. El hermano de Natasha en líneas psíquicas da adulterio incestual por edad, en una simbiosis interna en la que Natasha hiciese parte del amplio harén inconsciente del Herr Sask. Y guarda la apariencias. Bravo, Natasha. Le dije.

Natasha se volvió a ir, a mi gran tristeza, pero las cosas eran así: Natasha nunca hablaba con fantasmas y yo tenía dos a cargo en ese mismo momento. Había prometido que algún día me enseñaría el ruso.

En el fondo, el asunto hebreo estaba resuelto. En lo que me concernía. Si no consiguía empero racionalizar los esquemas suyacentes de entendimiento de Sask, podía que Sask terminase por tirarse a un barranco porque todos sus planes se habrían ido al traste y solo vería una oscura planicie desértica delante suyo.

La estructura por la que entro en Francia es de subordinación psicopática virtual (Sask, que traduce en términos exteriores lo que es del psiquismo, me ordena que haga algo – cuando sería lo último que probablemente hubiese hecho): la subordinación psicopática es acompañada de una concretización del objetivo a través de una noción que son las frecuencias pih, lo que es posible en coordenadas de Djihad a través de Golden Virginia/Salif. Tengo que traducir el modo por el que yo he eliminado la influencia del esteticismo formal a niveles psíquicos en una interacción concreta electrónica que destruya las frecuencias pih.

Nada más fácil: he conquistado Jerusalén. Sask ha caído en los brazos del apuesto y apolíneo novio que le hemos encontrado con tanto esfuerzo internacional. Francia abre sus puertas al caballo de Troya más destructivo de la historia. Lo que pasó entonces se describe en lo que terminé por entender en ‘The Seahorse’ y siguientes.

Dónde está mi error de cálculo? En que Sask era más lista de lo que yo creía y se produce una total fusión de líneas a través de la interacción con las frecuencias electrónicas. La superposición de realidades que no me esperaba y que se produce en Jerusalén en 2003 está al origen de una confusión en cuanto al suceso que merma un tanto mi resuelta decisión. Ese espacio en blanco dificulta mi salida de Francia y me borra la memoria.

En ese momento se produce un traslado a niveles de la realidad. Mi inconsciente sigue buscando las estructuras de entendimiento de Sask, hay un juicio de por medio, una guerra que iba a tener lugar en algún sitio, algo que afectaba a la economía universal, un suceso incomprensible con graves consecuencias: mi tipo psíquico recae sobre el de Sask que es el que ‘gobernaba’ al mini psicópata artificial que yo era. Tipo en mm, no muy concretizado por imagen en mf, significa: la realización de las hipótesis en su concreta visibilidad.

Así salgo: mis fantasmas se concretizan en dos lógicas a tenencia supuestamente amorosa, que son las líneas por donde los tenía agarrados.

Esto es muy grave. Mucho fantasma hay suelto por todas partes. Pienso en algún momento.

Una lógica invisible que permite rehuir las consecuencias que tuviera el inesperado suceso francés. Espera. Sask debe estar que arde y es más fuerte que los franceses. Poca gracia le hiciera tanto esfuerzo universal por arreglar los asuntos afectivos.

Pero, qué narices pasó? Ni entiendo lo que dice la gente, hablan un idioma muy raro que no tiene nada que ver con lo que yo entiendo. No. No impondré criterios, cada cual habla en su tierra como bien le parece. Pero, de qué estarán hablando?

Aprenderemos lo de la amalgama de imagen, ya que estamos. Tantos años pasados por lo menos resultan en una noción muy clara del compuesto que hay que componerse. Y yo, quién soy? Para hacer el compuesto, quiero decir.

Lo bueno del Ecuador es que no te impone leyes en si, sino modos de proceder y hay que hacer una cosa y luego otra. Para alguien que no entiende nada es lo mejor imaginable: haces una cosa y luego otra, porque el hacer se concretiza espacio temporalmente en algo que hay que hacer independientemente de lo que alguien entienda.

Ves. Ines de la Fressange aparece primero. Luego necesariamente tengo que concretizar todo en unas oficinas y después, sí, después me acordé de que quizá el Herr Sask aun me esté buscando.

Ileana Viteri había dicho antes que ‘había una bicicleta dando vueltas por King David, y que había que eliminar al pescado’, afirmación muy perentoria que me pareció lo suficientemente interesante como para investigar más de cerca el asunto. Claro que tanto las bicicletas como los pescados se presentan de modo recurrente desde que llegué. Lo primero que me dijeron que hiciese antes de llegar fue de enviar un CV a una fábrica de pescados. Al final, hice una página a un ciclista mientras el presidente montaba en bicicleta en ‘en corto’, causando vivas reacciones generales. Luego tiraban piedras y eso tenía que ver con las minas.

Esta gente habla griego en español, y eso, eso puede que nos avanze mucho en nuestras cuestiones.

Entonces? En clave m de mm hacia f de mm, en Sask, entonces V es Natasha y eso, sí, son las frecuencias del Sask que tanta risa me causaban en Grecia. Mientras no se junten con el Sask, todo va bien.

Pura suerte, dices.

Líneas en f de mm: Protopsaltis, Fressange, Sask, Viteri, Plisetskaya, Vodianova, Osipova y alguna más que quizá recuerde

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Soy un puente de maderas traídas de todas partes,

que extiende su cuerpo esforzado por llegar al otro lado,

no miro el torbellino que tiene la angustia encerrada 

y desliza sus untuosas trenzas entre los pilares, 

espectro de melaza arrastrando los tocones desahuciados, 

brecha en mi propio flanco por donde se escurre el veneno.

Soy un puente de madera, de marfil color esperanza, 

soy el arco iris encarnado en la gota refractada 

del llanto que es el deseo de llegar al otro lado.

Y aunque no alcanzaran las cuerdas

ni basten los clavos para unir las juntas todas 

y me engullese la corriente,

se hará mi voz tronco labrado terebinto elevado 

será mi clamor, liana, que me lleve al otro lado.

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Orfeo

He bajado al otro mundo, soy Orfeo,

he bajado al otro mundo, silbando una canción.

***

De nuevo vine, muertos, soy Orfeo,

despertad, que os silbe mi canción.

Estoy buscando a quien yo amo,

y si de alguien quedara prendido este cantar,

agárrelo del corazón y venga detrás mío, 

yo le enseñaré la luz.

***

Antro de anfetaminas y espectros desquiciados, 

destripando las vergüenzas del amor,

de neón los dientes falsos, las tetas de postizo, 

estridentes los susurros de grotesca seducción: 

dime, dime que soy bonita,

caramelo encicutado, fantasía de mi alma muerta, 

y yo, a cambio, te vendo mi pudor.

***

Cómo cantaste aquí, Orfeo, y quién te escuchare?

***

He silbado abandonado, soy Orfeo, casi desesperado:

mi canción he filtrado en los tambores, 

bordé un motivo entre su lino grueso, 

y cuando el uno al otro había enganchado 

agarré la punta y me he ido yendo sin girar.

***

Alguien debió venir al detrás mío, 

desfallecido, al salir, me he vuelto, 

y fue mi alma a morir.

***

Amor mío, despierta,

aquí te estaba yo esperando … 

***

Quién se adentrara entre los muertos 

si no fuera aquel que ama, 

ilusionado,

y quién de allá saliera vivo

sin alguien fuera que lo amare?

Por amor me fingí muerta,

y así tú por mi volvieras, por aquellos que siguieran tu silbar.

***/***

El entendimiento humano se sostiene de por un relación determinada entre el concepto y su sentido. Aunque se separen ámbitos y se reconozcan esferas simbólicas, metafóricas, psíquicas y otras, debe el entendimiento primero calificar el área y delimitar el sentido dentro del ámbito en el que se encuentra.

Lo que el entendimiento no puede es darle sentido a algo cuando los parámetros están fundidos. Es incluso imposible sintetizar la unidad de un concepto. Lo que presupone razón es un estado esquemático preliminar, una especie de ‘asiento’, desde donde el ‘yo’ puede operar de ese modo. Es muy distinto dejar que los pensamientos vaguen delante de la conciencia, dejar libre curso a la  fantasía o pensar en un sentido propio. Una cosa es contar una historia, y otra, hacer un reporte.

Cuando los estados ambivalentes aumentan, se va progresivamente limitando el área sobre el que se pueden operar síntesis o de la que se puede dar cuenta racionalmente. La mayoría de la gente guarda un área bastante limitada dentro de la que opera en razón. Del resto apenas se ocupa: dos o tres leyes, cuatro o cinco costumbres, un ámbito laboral y pues de conocimiento e interrelación y pare usted de contar. Cuando los estados ambivalentes aumentan e invaden los terrenos racionales comunes, suelen presentarse perturbaciones de comportamiento o de cohesión verbal por lo que se suele calificar el estado de ‘enfermo’.

Puede llegar un momento en el que la ambivalencia aumenta hasta el punto de volver imposible la sintesis del ‘yo’, un extraño constructo que suele componerse de una deliberada mezcla de elementos físicos, intelectuales y afectivos. Ese ‘yo’, que es lo que se pudiese llamar ‘yo social’, suele ser fijo: la gente dice ‘soy una persona generosa’ (y se lo cree), y no suele especificar ni los cuando ni los cómo, basta con que haya constatado que fue capaz de regalarle un caramelo a alguien, cosa que el vecino no hizo (criterio único comparativo). No es que ese ‘yo’ sea excesivamente racional, como se constata, pero es ‘común’: todo el mundo hace lo mismo lo que configura un criterio de racionalidad por generalización.

La ambivalencia, que se genera por error lógico o por falta de membranas delimitando áreas, impide que se pueda generar un ‘yo’ por síntesis dentro de una configuración normal por comparación. En ese momento el ‘yo’ desciende a las zonas bajas del inconsciente y se convierte en una especie de impulso codificado de por lo que causó la caída (muy bien descrito, por cierto, en ‘Paradise Lost’ de Milton, aunque en ese caso parezca que se tratase de un ángel que aterriza en espesos barrizales). La ambivalencia original proviene normalmente de la incapacidad primera de sintetizar lo que proviene del alma, sea por rechazo, negativa, prohibición, imposibilidad lógica, etc. Es decir, que normalmente precede un estado esquizoide al estado psicopático: la imposibilidad de dar voz a los movimientos psíquicos, causa ruptura que hace que la conciencia es invadida una vez por aspectos más racionales y otra vez por un cúmulo de afectos desorientados, de tal suerte que la conciencia misma percibe en sucesión temporal como dos realidades distintas y en el intento de fijar una identidad propia, empieza a usar parámetros diferentes hasta que se funden y se pierde la noción del yo.

Aunque es cierto que hay muchos casos muy distintos e incluso se puede hablar de tipos psicopáticos no patológicos (el tipo benjaminita, por ejemplo, que logra guardar un equilibrio racional trasladando la realidad afectiva a una simbología exterior), es posible ordenar la mayoría de las realidades psíquicas patológicas a partir del esquema anterior.

Independientemente de la dimensión que se le quiera dar al fenómeno psíquico en toda su extensión, ya que es posible afirmar que las líneas más bajas son aun emisoras y perceptoras intuitivas de información, que la memoria guarda resguardo de eventos muy pasados en especies de chips supercomprimidos, es en evidencia esta fenomenalidad la que da pie a concebir mundos subterráneos, infiernos y otros lugares imperecederos. Existe el infierno? Lo que es cierto es que la conciencia humana puede llegar a percibir cosas muy extrañas cuando cambia de estado. Que sea provocado por el consumo de drogas o alcohol o la consecuencia de un rito (Odiseas) o incluso, una deliberada incursión en terrenos muy peligrosos, es cierto que la conciencia puede percibir ‘sombras’.

Mucho más tarde, poniendo alguna cosa al lado de la otra como me es costumbre, concluí que si la vida biológica se consume, sí que se pueden constatar lógicas activas que necesariamente subsisten aunque el cuerpo se desvanezca y que de esas lógicas algunas no pasan precisamente entre las nubes al separarse del cuerpo. Acaso la misma configuración del ‘yo’ no es una lógica activa? Y qué nos hace presumir que desaperezca cuando es obvio que participa durante largos años de la compañía del llamado agente de síntesis que lo contagia de algún modo de su naturaleza? Es posible que incluso la persona persista en el tiempo en algún Hades metafísico.

Es un absurdo a mi entender pretender a una resurrección de los cuerpos y menos en una configuración cristiana porque el cuerpo se ha trasladado en su sentido hacia un complejo de palabras (Soy la palabra, dice; y: quién no come de mi cuerpo no alcanza vida eterna – bien se supone que no nos lo comemos a pedazos aunque se sospechase y fuese la razón de que se alejasen muchos discípulos según Juan). La corporeidad del ser humano se hace de la consistencia de una masa ‘verbal’ que incluye funciones lógicas ordenando la voluntad, el ente moral, etc. Como ésto es de naturaleza ‘otra’ que la empírica bien se puede pensar que haya un lugar, como el cementerio de los elefantes, donde terminan por reunirse todos los desechos. Y que además, algunos bien instruídos de este hecho, hagan un par de esfuerzos por ordenar el conjunto y así agarrarse del principio mismo que suscitó su posibilidad.

En ese caso, eso del arriba y del abajo, del cielo y el infierno, en realidad se refiere a lo que se llamase ‘condensaciones de realidad’, de las que unas muy ligeras (lo que normalmente asciende) ocupan ciertos lugares, y otras, más agitadas, ocupan otros, casi como dentro de la misma realidad empírica. Dónde está el yo cuando lo piensas? Dentro de tu cabeza, pero con los dedos no lo alcanzas. Por intentar dar una imagen que permita la visualización de la posibilidad.

Independientemente de las dimensiones de realidad que se le quiera dar al asunto, no se puede negar que pueda llegar la conciencia a entrar en contacto con esferas de muy diversa índole.

Doy fé porque me construí un ascensor para bajar a los bajos mundos, un poco como Ingrid Bergman en ‘Suddenly, last summer’, lo que terminaría por llamar un pasaporte para el infierno, cosa siempre posible aunque no imprescindible dentro de la lógica simbólica corregida con la teoría de las esencias aristotélicas inserta como base preliminar de la configuración del ‘yo’. Las cuerdas que sirven para bajar el constructo son líneas ambivalentes no resueltas sostenidas por una fuerza que fuese la de una lógica que presumiese que el amor es más fuerte que la muerte.

Es un poco extraña la perspectiva, sobre todo porque presume que haya alguien que te llama de vuelta, otra construcción hipotética cuya fragilidad depende de la capacidad a medir la compatibilidad lógica de los sistemas.

Es cierto que un entendimiento partido como el godo ‘ve’ un montón de fantasmas pasearse por las partes bajas de la conciencia porque las divisiones normales causando barrera, saltan. O sea que hay mucha luciérnaga extraña que se pasea por un lugar muy distante a aquel donde se encuentra el yo, como quien se sitúa en lo alto de una montaña y ve muchas gentes abajo. Razón por la que nunca miraría películas de terror, porque bastante cerca lo tenía, o rehuyese el consumo de alcohol o drogas porque acercaba mucho los fantasmitas a lugares más cercanos de la conciencia.

Extrañamente, aun arreglando el error lógico que causa la ruptura, el ‘yo’ sigue viviendo dentro de una configuración de realidad partida. Lo que cambia es la actividad misma del ‘yo’ dentro de los funcionamientos lógicos a los que puede acceder. El ‘yo’ ya no se asocia de modo impersonal a las formas haciendo presión sobre las partes bajas para ocasionar movimientos generales que reviertan en un beneficio personal, como una rana, se dijera, sino que se personaliza de por la síntesis de identidad posible en ese momento y solo y puede quedarse felizmente comiendo pipas o investigar con mucho detalle qué es lo que había pasado para hacer lo anterior posible.

Va de si que aunque el godo sea incapaz de decir lo que sabe, sabe mucho porque ve mucho también. Conciencia tiene de que hay unas líneas muy raras, unas más arriba y otras más abajo, que se pueden seguir de algún modo asociado a la realidad empírica de tal suerte a que se terminan sacando extrañas conclusiones.

En los bajos mundos hay mucho qué hacer. Se ve cómo la gente se escurre hacia la muerte y sus causas, se ven asesinos a la búsqueda de víctimas, se ve gentes en estados etílicos u otros compartiendo por un rato el paisaje, se ve, sobre todo, toda suerte de acuerdos que se llamasen inconscientes que abarcan naciones, se ve a gente moviéndose de un lado para otro en especies de corrientes verdosas y algo negruzcas, se sienten como descargas eléctricas un tanto extrañas que luego se identifican con mensajes, luego hay grandes oscuridades muy tenebrosas, y entre todo ello, hasta líneas de plata que forman senderillos de los que es mejor no alejarse.

Mi estrategia era muy sencilla: presumí para no aterrarme que todo ello era el producto de mi fantasía, pero que aun teniendo mucha fantasía había que hacer los submarinos bien hechos, por lo que había que analizar con mucho detalle el cómo adentrarse en los parajes. Las codificaciones del bajo inconsciente están muy partidas y son muy densas, como si una parte de un mensaje estuviese en un lado, y luego hay algo parecido en otro lado y tiene que haber una lógica que une las dos partes, y luego se encuentra la tercera, etc. Una ínfima partícula que se hace símbolo puede contener la historia de la vida de alguien. O más. Tres generaciones, siete. Pueblos enteros en ramificaciones que se reparten por diferentes lugares del mundo.

La descodificación presupone una lectura de la realidad y de la historia muy determinada por lo que la visión de la realidad queda muy suspendida, como si … fuese eso o quizá otra cosa, cuando pones la pieza del puzzle encima de otras porque puede ir ahí o en otro sitio cercano.

Lo bueno es que en esos parajes no se trata apenas con individuos sino con ‘compuestos’. A ese compuesto lógico puede que se le sumen dos millones de individuos en la realidad empírica, puede que solo sean 3 o 458. La masa de los individuos que comparten la lógica forma su ‘fuerza’ o capacidad activa y cuando se estudia es necesario tener en cuenta tanto el compuesto como su fuerza. Cuando la fuerza es mucha, se juega con otros compuestos más fuertes que se mueven para llevarlos a donde te conviene.

Las grandes guerras se hacen entre ciertas lógicas y otras que forman las intencionalidades del inconsciente en especies de estrategias a veces muy sucias que se combaten para hacerse lugar en la realidad visible. Por ejemplo: la lógica por la que Francia se subordena parte del psiquismo alemán está determinada. En los inconscientes generales eso forma canales de comunicación y a veces ni tan siquiera hace falta levantar la voz: la presión que recuerda algo que subordena es suficiente para obtener un resultado efectivo. Esos canales se pueden cerrar con un cuarto refractado: como quien asiente y dice que sí a todo y luego no se mueve. Las vías por las que se vehiculan las lógicas en cuarto refractado son las que se tienen en común con gentes determinadas, que de preferencia, tenga vías de comunicación hacia grandes masas adyacentes. Aliados que ayuden a mover lógicas de un lado a otro pueden ser pueblos enteros: Turquía admite que la enorme derrota alemana de la segunda guerra, de la que casi fueron partícipes, es razón suficiente para ayudar al ídolo caído. Serbia reconoce que se viviría mejor si se estuviesen quietecillos los pesados esos y aporta su grano de arena.

Las masas psíquicas actúan por ‘contagio’ sobre todo en espacios cuyo ámbito língüistico es todavía muy mitológico como en los Balcanes.

El ‘yo’ en su actividad propia se determina de por la capacidad de desmultiplicar una lógica o varias entre los individuos más cercanos o, incluso, más alejados. No es un ‘yo’ que se dice ni tan siquiera por su presencia física, lo que tiene, lo que hace, lo que representa, el cómo se viste, el coche que se ha comprado, es una noción interna cuya fuerza se mide de por las interacciones psíquicas que suscita. Forma serpientes como las del lago Ness cuyos téntaculos se aprecian, a veces, incluso en la superficie.

Las ingentes tareas de las que nos ocupábamos en esos lugares serán quizá el objeto de otra larga disertación.

Un poco más tarde nos fuimos a pasear por la historia y llegamos al comienzo de los mundos. Por algún lado se escuchó que se avecinaba una catástrofe económica porque todo el mundo se había quedado mirando, embobado, las canicas de colores. De hecho, de modo que era muy difícil de determinar desde ahí abajo, los buceos por los lugares más profundos de los oceános tenía graves repercusiones hasta sobre la economía.

Yo seguía traduciendo los mensajes que pescaba por ahí abajo a un lenguaje muy aproximado ya que los esquemas estructurantes de la realidad seguían en suspenso. Había que pasar por un proceso de verificación empírica (había que ir a Inglaterra, hubiese dicho) para poder ajustar los resultados con respecto a una realidad tangible cuyo referente fuese lo suficientemente fiable. Lo traducido debía normalmente tener un desajuste con respecto a la realidad, y ese desajuste debía tener una lógica también, y si se determinaba esa lógica, se podía ajustar todo y entonces se podía construir una teoría sobre el funcionamiento del inconsciente. Estaba cansada de cazar psicópatas a solas y había que encontrar modo para promover la divulgación de tanta sapiencia.

Tenía, además, que traducir todo eso en coordenadas electrónicas para encontrar a Sask.

Justo en ese momento me borran la memoria. En un suspenso de la realidad con una composición no diferenciada de diferentes lenguajes codificados.

Lo que yo no hubiera hecho nunca, sucede. Los tonos de un quinto refractado que había compuesto con mucho esfuerzo y reducido a un campo de aplicación muy reducido, el electrónico (por las frecuencias pih) se inserta cómodamente dentro de un contexto social no preparado para semejante evento y se desmultiplican los desastres.

El quinto refractado interactúa con el psiquismo de tal suerte a que mueve al individuo a componer una imagen de la lógica suyacente en el caso del uso de un cuarto refractado patológico o no. Es decir, hace saltar las apariencias por los aires porque se revelan todos los crímenes de una sola vez.

Ese quinto refractado se podía utilizar en lógica electrónica para detectar frecuencias ‘enfermas’ que pudiesen actuar hasta con lugares muy alejados del universo produciendo de por la interacción con otra lógica, si existiesen, una implosión del sistema emisor de las mismas.

Los individuos que funcionan parcialmente en lógica 1+1 reaccionan del mismo modo que las frecuencias a la presencia de un quinto refractado. Una lógica 1+1 es la que suma sin síntesis: tres símbolos tienes ahí, le dije al ordenador, no sé por qué pones 2 detrás del conjunto.

Era absolutamente necesario pasar un tiempo prudencial poniendo un poco de orden en tanto desorden.

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Confesiones tardías

Confieso que podría escribirte un poema esta noche.

Confieso además que estaba pensando en ti mientras hacía todo esto.

Admito de modo muy solapado que fuiste tú quien lo inspiró.

En el fondo, lo único que debiera admitir es que estoy muy cansada.

Así es como se hacen las cosas, casi sin darte cuenta. Y se dicen cuando ya no sabes lo que dices porque te obnubila el cansancio. – Por llegar a un lugar y decir ‘ah, sí, eso era’. No sabes muy bien qué es lo que era exactamente, pero era algo así muy evidentemente y desde ese momento puedes empezar a concentrar todas las fuerzas en hacerlo tuyo. En traducirlo a algo tuyo, en convertirlo a tus parámetros, precisamente por eso: resalta que se puede decir una cosa completamente distinta en un idioma similar y parecerá, sí, que tiene en común algo con otra cosa y casi dará la impresión de que se asemeja y pues, que se integra.

Cómo dirías eso mismo a tu modo? Ni tan siquiera eso mismo sino lo que te parece entender de eso mismo, que, seguro, será otra cosa. Poco importa. Una lámpara que obligue a confesar todas las verdades una detrás de otra, y quizá, si cambias de sala, termines por confesar tú, algo. Ni siquiera pretenderás al día siguiente que te lo inventaste para pasar el rato, algo hay en el lugar que te fija un parámetro determinado por el que debe regirse la realidad aunque luego, muy en el fondo, se discuta. Hay un momento en el que ya no puedes seguir poniéndole sombras a las líneas, te tienes que decidir por lo que quieres decir, exactamente.

Claro que es muy distinto y solo tiene algo en común. (Lo del algo lo repito porque se asocia por consonancia a las algas, y algas hay sobre los cristales, y esas algas quieren decir otra cosa que las mías – es evidente que yo no las hice.)

Independientemente de todo el resto que tiene su tela y no precisamente Gucci (lo de los adverbios es por la asociación con la mente, aunque suene descabellado), era eso. Una honestidad franca delimitida que se encaja entre cuatro esquinas y no se mueve. Yo diría que la honestidad es muy relativa y muchos etcéteras y alguna perogrullada – valgan también al caso los etc de Don Mendo, que es lo que suelo querer decir -, luego hay muchos kilómetros de filosofía y la demostración perentoria de que si se cambian los parámetros (eso debe ser por los metros, la repitición quiero decir, porque es muy largo de explicar), cambia hasta la interpretación de los hechos, y la honestidad se diluye un tanto como un azucarillo en un té inglés. Con o sin nube de leche.

No. Objetas. La honestidad es una predisposición, no un contenido, que hilvana las palabras de por contexto. Hm. Es casi convincente. Yo me dejé convencer porque resuelve mi enigma.

“El espíritu es el agente de la síntesis.” (1992)

“Hay que concebir una materialización del espíritu.” (1994)

Una delimitada disposición a la honestidad. Es muy conveniente como respuesta. No es que sea verdad en si, pero eso poco importa, lo que importa es qué de toda la verdad conforma una espacio relativo en el que se pueda integrar lo cotidiano, el llano pasar de los días.

Lógicamente no cuentas nada más que cuentos pero eso es una consecuencia: la honestidad a veces nos obliga a confesar que nos inventamos más que parcialmente la realidad entera. Hay más, pero se codifican los lenguajes. Precisamente. Llega un momento en el que todo es fantasía menos aquello que no decimos, que se hace símbolo, un suave rastro sobre la arena.

Quieres que te lo diga? Alguien te ha dicho (pero es confuso), o tú sospechas que sea hereditario, que tu hijo sea marica, mañana, y quieres saber qué es eso y cómo se cura. Es así de franca la cuestión. Quieres que te diga la verdad? La gente no será jamás lo que nos esperamos que sea y, francamente, vaya tortura de madre, pero bueno, eso no me incumbe.

Alguien que pretende a la honestidad enmarcada como un cuadro recién hecho y todavía no puesto en ningún lado, habla un idioma determinado que codifica de un modo determinado, que tiene, a su vez, su interés, porque claramente permite, si lo aprendes, formar una línea, un parentesco estético que incremente la falsa impresión de integración.

Es un modo de trabajar, también lo confieso. Me pasé primero seis meses trabajando sobre Ines de la Fressange (fue justo después de haber pretendido aceptar el duelo), y al cabo de tres dibujé su idioma en una página (la de Roger Vivier – también era marica, aquel). Seguí tres meses torturando la vía estética para suscitar una confesión que verbalizase de modo claro cuan acertada había sido mi percepción de las cosas. No es que Ines de la Fressange sea un santo de mi devoción, pero las líneas estéticas son modos generales y si tuviera que elegir aun preferiría su sorna a la vanidosa pretensión de otros.

Evidentemente le busqué un novio, por no decir dos, a ver si a fuerza de ambos lograba que la misma describiese el por qué siempre había tomado sabias distancias hacia la misma. Una línea no es necesariamente una sumisión, tampoco una copia, puede ser una conversación, un ‘común’ al que se le agrega un ápice de tu propia personalidad, conversación que tiene sin embargo buen cuidado en guardar el lenguaje adquirido e incluso los tonos de voz. Como mi especialidad consiste en hacer confesar esencias de su identidad a la gente, sobre todo cuando ronda Sask por los parajes, dices en primer lugar ‘es eso’, y luego introduces puntos y comas y acentos de modo tan enrevesado que en algún momento, necesariamente, tiene que ‘confesar’. (Confesó, finalmente, mucho más tarde, en el video aquel de ‘Les instants précieux de …’ y aunque quizá muy incomprensible para muchos – yo me reía – contiene la confesión la estructura de lenguaje suyacente que ordena todo el resto, hasta la estética e incluso la sorna.) Es vital: las líneas a veces corrigen posibles errores que pudiesen derivarse de ciertas interpretaciones extremas de lo que manifestamos tan abiertamente.

Otra especialidad mía es la de abrir la interpretación de la identidad en esencia en variables, que a su vez, forma otras líneas. Un Sask y un Sask mejorado, una Ines de la Fressange y una Ines de la Fressange mejorada: un sello, una estampa sobre la realidad que delimita para evitar confusiones, si posible. En mi mente no adverbial, proverbial y muy sustantiva, las personas no son nada más que lógicas, unas más sanas y otras menos, y algunas, incluso, ejemplares.

Tengo que decirme en cuanto a lo que determina parámetros estéticos generales para tener la tarea medio resuelta el día en que quepa singularizar el asunto.

Pasas lógicamente de lo virtual de internet porque es aun muy abstracto, a unas oficinas porque son más concretas e individualizan, se materialzan en lo que te rodea físicamente.

Para empezar tuve que cambiar de casa porque mal me veía tratando con Ines de la Fressange de otro modo que no fuese diciendo ‘que había un lugar del que me había enamorado cuando lo vi’ porque también cuando estaba en París me había enamorado de la Universidad – de los edificios, se sobrentiende – y eso forma líneas parejas suyacentes que acercan del objeto de tanto estudio. Seguidamente me inventé hasta las cartas del príncipe Vladimir de dentro de una lingotera vacía, y eso no solo porque tengo mucha fantasía sino porque era eso exactamente: había una lingotera real llena de cartas imaginarias. Eso es Ines de la Fressange. Estaba segura – y me reía – de que hasta ella terminaría por creerse que existían esas cartas y ‘qué raro, pues no me acuerdo de nada’. Pero eso (lo de eso, es por las esencias en abreviatura) era parte de una broma que no tomaba ya fin vista la cantidad ingente de posibilidades que se abría cuando se combinaban realidades con fantasías y vice versa. Salieron hasta pájaros de mármol (era finalmente, y no jade, dijo doña Cecilia) de la configuración lógica, conversando con palomas.

Luego apareció Hannah que le escribió un poema a Fressange (Hannah a Fressange), porque cuadraba muy bien. Hannah había sido borrada de los registros civiles por razones múltiples y el único sitio donde tuviera aun lugar, era en esa fantasía que se aunaba con la realidad de Fressange. Casi era como las cartas del príncipe Vladimir, solo que ella era real o lo había sido durante algún tiempo, y aun quizá. (Confieso que yo tampoco me creía nunca lo que decía.) Total. El absurdo lógico llamado Fressange (yo, ya sabes, la lógica simbólica y las esencias aristotélicas), tenía un sentido también, muy profundo y raro como un pájaro exótico, algo bello que se ve de lejos aunque choque con la razón y rezes por las noches por que no se propague en exceso por lugares administrativos y otros.

Poco después encontré a Sask. Eso fue un poco más de un mes después de haber decidido hacerte la competencia, como a finales de diciembre, mientras hacía una página de taekwondo. “Dime cómo sucedió lo que sucedió en Francia, con la computadora.” Qué? Eso dice la serie de imágenes que compuse en ese momento, y pregunta, quién? Y tú, cómo lo sabes? Y además, qué pasó? O sea, no solo los maricas, sino también las computadoras.

Si quieres pretender a que lo que haces sea una respuesta a una pregunta en una línea, tienes que encontrar una pregunta suyacente a la que des adecuadamente una respuesta. O sea que me puse a escribir porque no me acordaba de nada. Y luego quizá, se pueda reflejar ese ir y venir de inciertas interpretaciones incluso de lo que son las preguntas en un marco estético.

Las cosas hacían mucho progreso. Doña Cecilia puso baldosas rojas sobre el cemento de la terraza para que las fotos futuras de las palomas quedasen mejor.

Pasaron casi dos años. El apartamento de arriba, que medio compuse pensando en Alkistis Protopsaltis – vaya usted a saber por qué – fue poblado por un par de varones, cuya convivencia suscitó los comentarios agriados del vecindario según los cuales eran maricas. Habían venido para ayudar en la elucidación de la problemática y eso mientras muy venenosas misivas curzaban mares y oceános en agrias conversaciones a contenido de política y finanzas internacionales. Se supuso que la gente estaba menos pesimista con respecto a la situación general cuando alguien se atrevió a afirmar que ‘se entreveía la posibilidad de una salida de la crisis.’ No es que hubiese cambiado nada, simplemente que la gente estaba harta de ver las cosas con tanto pesimismo.

Las cosas son así. Yo no impongo nada y tampoco lo busco. Las cosas llegan a veces y otras no. Ese día llegó doña Maruja y decidió tajantemente que la tienda antes ubicada ahí donde yo estoy, se iría hacia lugares más traseros de la casa y se alquilarían los lugares. Para que no protestase, doña Cecilia fue enviada a Quito para hacerse un chequeo médico que no le hacía falta y yo supuse que había llegado mi turno de decir que había pasado un ángel que me llamaba.

La misma doña Maruja dejó una serie de reliquias en los lugares que yo debiera ocupar, algunos porque no cabían en ningún lado, otros porque ese día había ayudado a quitarle el polvo a algún trasto, y otro porque yo me reía y decía, ‘usted, deje el San Miguel’, era broma, pero lo dejó. Mi materia prima parecía no cuadrar con nada, además de que cuando volvió doña Cecilia desaparecieron un par de trastos y aparecieron otros más.

Te dices por el modo por el que actúas y yo hace tiempo que ya no hago nada por concepto predeterminado. Yo puse las cosas en un sitio. Seguidamente vino alguien y las cambió de sitio porque le parecía más adecuado. Después tuvieron que moverse porque había que pintar. Mientras tanto me llevaba el mismo ángel que me sacó voz aquel día por lugares de los que conocía algunos y otros no y se paraba justo delante de algo que además solía estar a buen precio, unas veces era nuevo y otras de segunda, lo pedías verde y te lo traían naranja, y los únicos azulejos que daban el ancho por el largo eran los ‘jean’. Me volví a reir porque se aludía a los vaqueros en París y luego en las novelas y finalmente se hizo corriente filosófica con el consentimiento de Isabel G Oliveros.

El día en que saqué las fotos de mi apartamento (no compartido para no dar lugar a escándalos) sabía que me tenía que llevar la contraria aun dándome razón y finalmente no había a quien más hubiese llevado la contraria que a Fressange y a Hannah y como finalmente ambas dos se habían otorgado recíprocamente un sentido, las dejé, justo enfrente mío llevarme la contraria en tan sabia complementaridad que me había imaginado para sacar a Hannah de su entierro particular.

Luego compré un cojín en una tienda hindú que yo sabía hablaba urdú.

Osipova venía bien por lo de Nureyev que saca a relucir los secretos del alma. Yo me habría quedado sin Nureyev pero eso de obligarme a darle un espacio estético a mi recóndito ser me parecía acercarse casi demasiado de su indiscreto exhibicionismo.

El resto tuvo que obligarse a simbolizarse solo, aunque conste que solo ponía trastos en algún sitio que luego resultaron ser muy bonitos.

Ya. Ahí estaba yo sola conmigo misma, mirando con socarrona burla el espacio vacío de al lado, que, evidentemente (tanto evidentemente como obvio, que también se repiten mucho, vienen de ‘ver’, que conste, por cuando haga falta abrir los ojos) se había sobrecargado con todo aquello que me parecía excesivamente difícil para ser resuelto en la antesala que dentro de todo debía ser la primera impresión que recibiese un visitante por lo que no había que sobrecargarlo con impresiones ópticas conceptuales excesivas.

(Una profesora de inglés que trabajaba conmigo en París trajo un día un gato de regalo que si no se moriría y buscando un nombre, se me ocurrió darle el de una estación de metro y terminó llamándose ‘simplón’ – acabó en España y murió muchos años más tarde.)

Mientras tanto había lanzado una bola de billar a ver hasta dónde llegaba y pedí información.

Francamente no creo que lo de marica sea hereditario, pero aunque lo fuese no viese como objetarle nada al hecho, ya que, en ese caso, hereditario.

No, es que aqui hay un problema. Para mi es una solución muy satisfactoria, pero esa conjunción, lo de la franca honestidad delimitada es un accidente que presupone una estructuración muy extraña de las cosas. Lógicamente te atienes a imagen, vaya nadie a desenredar el entuerto de otro modo. Y el otro, francamente, si desenreda el suyo y se quiere marica, a ti, dónde te duele? Simbiosis interna. Eso es lo que presupone: la realidad se dice francamente en un hilo muy fino que camina sobre los abismos de la imagen, como un conjunto de figuras fantasmagóricas.

Hm. Bueno. Para seguir llevando la contraria, se deshace la simbiosis: aqui uno y aqui otro; aqui lo de fuera, aqui lo de dentro; aqui lo del cuerpo, aqui lo del alma. Tengo cierta costumbre de hacerme papilla también, o desaparecer en la nada para buscarle novios a Ines de la Fressange. Quién va con quién, y cómo? De tal suerte a que la persona se mantenga en identidad esencial cuando está con otro para no forzarse a ser quien no es.

Yo ya estoy aqui, cómodamente sentada delante de mi computadora y he invadido el espacio de al lado solo para poner una cafetera. El resto es un enigma. Como quien se puede hacer papilla para ver quién fuese con quién, más allá, y en realidad, es cierto que no me incumbe pero a veces evita desastres.

Ya. Esa es la respuesta a la primera pregunta. Se te derrumbaron los esquemas aquel día y todavía no te recuperas. No todo es imagen, my dear. Bueno. Si quieres saber qué hace que un hombre se enamore de un hombre es para encontrar los medios de destrozar esa posibilidad, aunque sea genéticamente. Cuan malvados nos volvemos cuando nos rompen los esquemas, no es cierto. Y yo que lo quería intentar de nuevo. Faltaban las flores.

Sirve también para saber para quién trabajas. No, cierto, qué extraño, no queda ninguno de tus correos y menos las fotos salvo en respuesta. Cuanta negligencia.

Queda el San Miguel, el vetusto armario, una mesa vieja, sí – y un vacío inmenso. Consigue sacarle a ello la realidad de lo que es en identidad sin perturbar las apariencias. Menos mal que ayuda Schwarzenegger. Cuando yo pido información, tú abres las puertas y lo dices todo. Es solo cuestión de preguntar sobre los estados financieros. Eso es alemán. Seguro que terminas pariente de por líneas godas. Del sigo X, por lo menos.

No hay más remedio. El armario tiene que ser gris y gris con algo de aluminio cuando la pintura esté aun mojada. Brilla y se esbeltece. Entonces solo faltan los cristales y las algas que habían aparecido por ahí hace no mucho. Como quien hace muchos esfuerzos por encuadrar tanta fantasía erótica en algo muy concreto que casi se pueda palpar con las manos. Entonces también cuadra el San Miguel y hasta el sillón. Hm.

Yo no me confundí. Las sillas eran del mismo color que la mesa en un principio. Pero el día antes de ir a recogerlas o de que vinieran solas, porque en el fondo es lo mismo, me fui a buscar el mármol que debía ser rosa, que no había y luego era granito o casi y el único convincente era negro con naranja. Lógicamente no me molestó que las sillas fuesen negras al final, porque iba bien. Te he vuelto a engañar. Cuando avanzas de un paso en el tiempo todo parece como si estuviese premeditado cuando en el fondo solo fue un accidente.

Entre San Miguel y Schwarzenegger necesariamente va la foto de mi hermana Ana y eso que en un principio iba en la sala 1. Tendrá que ver Schwarzenegger con San Miguel. En lo que hay, hay otra cosa. Entonces se cuentan una historia, el uno al otro. Como que alguien se quiere morir porque se ríen de él porque es muy esmirriado y se pone a sacarse músculos para llevarle la contraria a su propia muerte, que se hubiese impuesto.

Aquel día te ibas a morir seguro porque alguien había dicho que eso de ser marica es hereditario.

Lo que sigue sin casar con nada.

Pero te voy a decir una cosa: aunque la honestidad delimitada imponga claras fronteras a lo que se dice y a lo que no se dice, se saben muchas más cosas de las que se admiten. Con la misma certeza y sin suspenderlo de cuadros de interpretación variables.

Es difícil el enigma aunque sé cómo se resuelve. Alguien me ayudará a resolverlo y si lo hace, aparecerá claramente al final, en una configuración única, la multiplicidad infinita de posibilidades. Por el momento lo dejaré ahí porque queda lo del agente de la síntesis.

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Todo depende del color de las gafas con el que se ve. Dicen.

Quizá se preguntase alguien cómo es posible que se case la lógica con la decoración de interior.

Del mismo modo por el que se compone la frase primera: lo que determina la visión de las cosas está no solo tintado como los cristales, incluso ahumado, mas quizá hasta graduado, esto último siendo un ajuste con respecto a un supuesto defecto determinado por la biología de cada cual. Quizá haya cosas que sean. Simplemente porque la palabra existe. Pero si yo lo veo borroso y tú claro, o vice versa, no hay nada que sea más que la exacta determinación de lo que se ve.

Todo el problema está ahí.

Pero es evidente que las gafas sirven de ejemplo ilustrando el hecho, y de ahí se pasa fácilmente a los perfumes o a los cuadros. A los armarios, incluso, enfin, se termina colgando una tela Gucci como cortina. Lógico: engancha en algún lado.

Pongamos un problema en algún sitio:

por un lado, se afirmase que ‘las cosas son’, posición muy hispánica que se debate cada vez más flojamente contra un subjetivismo radical (Francia) apenas combatido por una tendencia a la libre interpretación (Alemania), dentro de un cuadro donde Inglaterra se opone francamente por jurisprudencia.

Hay algo muy bonito en la posición española. Forma claras líneas dibujadas contra la intemperie de los tiempos, casi como un respaldo sobre el que uno pudiese apoyarse cuando se ha cansado. Esto es esto, eso es aquello, esto tiene esta excepción, aquello tiene ésta, nada más, y los fenómenos se ordenan y subordenan obedientemente a tanta ‘esclarificación’, igual que los súbditos. La noción de soberanía española depende prácticamente del Espasa Calpe o del Diccionario Real de la Lengua porque dice que: hay leyes y el sujeto a estas se subordena. Para subordenarse tiene que comprenderlas y para comprenderlas tienen que estar las palabras debidamente definidas evitando en  lo posible toda posible ambigüedad. La arbitrariedad virtual real u otra se encajona en definiciones sabiamente distribuidas entre el pueblo. No: aqui la ley dice que … y eso significa tal, y de ello rey debe dar ejemplo.

Los reyes terminaron por sumirse en un profundo silencio mientras se olvidaban hasta las definiciones, por lo que se constata que en todo, los reyes aprendieron al menos a dar ejemplo, y los otros aun no siguen.

El muy sabio constructo español empezó a mostrar fallas al tener harto problema en resolver (que en España quiere decir: definir correctamente) lo que garantiza la unicidad de la interpretación. El espíritu que hace vez de cemento entre los ladrillos debidamente superpuesto está a veces demasiado líquido, otras demasiado espeso, puede que falte, y luego no tiene cal o le sobra la arena.

Debido a ese pequeño resquicio conceptual, la lógica del idioma, que cede mal a pretensiones matriarcales, se empuja progresivamente hacia una validación de por definición que omite la lógica. ‘Es un pájaro un animal con ciertas características y tú, un pájaro de mal agüero.’ Es. La lógica española termina por separar lo que es de todo el resto, y vale lo que es y el resto no vale o vale menos, y a partir de ahí se manifiestan todas las verdades. Consiguientemente el que yo lo vea borroso es una verdad secundaria quizá inválida, mientras el hecho de que tenga dos dioptrías el ojo derecho, una evidencia innegable e imperecedera.

Ser, dice Aristóteles que para eso aun se basa en Platón, significa inalterable e inmovible, no sujeto a cambios temporales y en si, verdad. En España no te curas. Estás enfermo, porque estar es pasajero, y luego estás bien, lo que aun se sujeta a cambios, pero en ningún caso se permite pensar que pueda cambiar algo por otra cosa aunque eventualmente te estés curando.

Eso es una lógica que determina los parámetros de verdad y de mentira y consiguientemente rige la aprensión de la realidad. El como se desarrolla la lógica denota claramente que se trata de un idioma a configuración mm: lo que se dice (la palabra: m de mm) se complementa nada más que con lo que lo define (la definición: f de mm).

Sobre esta observación basaría la teoría de las alas cristianas (mm en Santiago para España y ff en Juan para Asia Menor).

Santiago, como Juan, pueden regirse por líneas medias (mf) en el referencial original (Cristo), o en el referencial usurpador que casi participa de su asesinato para conseguirse un trono (Pedro en Pablo). Las líneas van de Madrid a Roma y Atenas, o de Madrid a Jerusalén para llegar a Constantinopla. La fluctuación de las líneas es lo que determina la historia y sus diferentes sucesos.

Si Madrid en Roma, entonces termina por imponerse en España el formalismo alemán: lógicamente. Cuando España se niega a o tiene harta dificultad en definir el espíritu, aparecen como únicos parámetros de verdad dos ‘protuberantes’, una palabra y una serie de palabras que la acompañan; eso le da toda predominancia a lo masculino, y el formalismo alemán en el fondo solo se basa en que la forma es del hombre y la materia de la mujer (Aristóteles, de nuevo), y la forma universal, da verdad a lo que del hombre, lo que resulta de la predisposición primera española. (Alianza de la segunda guerra.)

Inglaterra, que aunque no se crea, vista la hostil animadversión que aparentemente guarda hacia España y vice versa, forma más bien una polaridad que resulta hostil de por la elevación universalizante por definición española (es decir, molesta cuando se mantiene tanta evidencia que alguien se oponga a ella), insiste en la lógica. No solo, dice Inglaterra, la lógica aristotélica de la esencias (que termina por olvidar cuando también sucumbe a Roma), sino la lógica temporal demostrativa, llamada posteriormente lógica simbólica, obligan a verdad. Si ‘a’ es verdad, y ‘b’ es verdad, entonces ‘a & b’ es verdad también. Inglaterra apoya su evidencia más en las bases gramaticales que en las palabras mismas. Que ‘a’ sea verdad no depende de la definición de las palabras sino de la constatación del hecho (empirismo relativo a las formas suyacentes): si llueve, llueve, dice el inglés. Y si llueve, te mojas, es verdad porque es un hecho que se apoya en la estructura interna gramatical que conlleva verdad lógica.

Es distinto decir: ‘tienen el llover y el mojarse algo en común en esencia que permite la conclusión deductiva’, que decir ‘constato que llueve y constato que me mojo y consiguientemente, si llueve me mojo’.

La incapacidad inglesa de sustraer esencias, hace que recae incluso para la demostración lógica en una constatación empírica, lo que le ‘obliga’ a incurrir en error lógico, con la gran ayuda germánica de Wittgenstein “si ‘a’ es falso, y ‘b’ es verdad, la deducción sigue siendo verdadera”, dice el inglés. No ve nada interno que ligue la causa al efecto. Por negar, termina por negarse a si  mismo, ya que no le acuerda valor a la forma estructrurante vehiculando verdad, el idioma mismo (Hume). El inglés se hace a partir de una forma tomasina (el incrédulo, no el otro) apoyada en líneas ff.

Si España mantiene estrictas formas mm, entonces absorbe el sentido general de por vampirismo más o menos deliberado a partir de la relación con líneas ff (Grecia). Refleja entonces el sentido de por cohesión accidental, lo que facilita la comunicación con Inglaterra.

El griego cuenta una historia y dice que alguien le robó el ‘royal warrant’ a Inglaterra, noticia que llega a Israel (línea por Jerusalén) pasa por China (tres alas) y terminan los reyes comiendo chocolates en vez de partir en guerra por las indemnizaciones. Quiere decir: la inserción de la lógica de las esencias aristotélicas dentro de la lógica simbólica corrige un error lógico y le da movilidad a los estamentos atemporales españoles.

Es muy, muy difícil hablar griego.

Justo en ese momento tienes que proceder a una interiorización de los elementos y decir que dependen de la facultad de aprensión del sujeto, que son lo que son porque a algunas cosas la mente otorga el epíteto del ser y a otras no, pero que en todo caso lo seres no están por hay volando en los espacios siderales, sino que derivan de la facultad del entendimiento. (Kant). Pero Kant objetiviza. O sea que tienes que ir a Francia (estructurante interno generalizante por referente afectivo) o a Rusia (estructurante externo por delimitación de areas).

Francia mantiene que la verdad deriva de la aprensión afectiva del sujeto y se basa en una armonía o equilibrio interno que resulta de una relación que suele llamar amorosa porque es más intempestiva (por lo de la tormenta de Tristán e Isolda). Determina que ésta se hace parámetro estético. La posición francesa, la más combatida de todas por apegarse en exceso a lo carnal según Roma, termina por reinvindicar lo prohibido como esencia, al caer en el error de creerse que si lo dice Roma, será verdad que eso de enamorarse es malo, puesto que solo de ese punto afectivo deriva verdad, pues, evidencia, y asi realidad y no puede negarse porque otra cosa no tiene, por lo que termina por afirmar que ‘es muy tentador el mal.’

Hay un puentecillo estrecho entre el afecto y el entendimiento, que determina la relación. Es cierto que es el entedimiento quien hace la síntesis de la palabra sobre la multiplicidad sensorial (esbozo de metafísica de 1992) e incluso le reconoce la realidad a las cosas o situaciones. Pero. ‘La justicia más estricta es la mayor injusticia’, decían hasta … los romanos. Decir lo que hay no conforta una realidad porque precisa de un regulador interno que relacione elementos para respetar un conjunto. El parámetro afectivo francés cuando es sustraido a sus posteriores interpretaciones es ese mismo regulador interno que permite hacer la diferencia entre lo que dices y lo que callas, entre lo que acusa y lo que omite, lo que integra y lo que excluye. Es un parámetro subjetivo lógicamente que no debiera quitarle valor a la posible objetividad que deriva del nuevo cuadro anglo-español.

Subsiguientemente analizas con mucho detalle lo que dijera Ines de la Fressange, que en esencia dice que hay que llevarle la contraria al alemán de modo sobrentendido, a lo que se objeta lo mismo, lo que resulta en que el apego por lo prohibido se convierta en un parámetro interno regulador de manera verbalizada.

Terminas naturalmente por universalizarlo en alemán aunque sin asumir mucha responsabilidad (cuadro herodiano germano), o sea que te lavas las manos. Es obvio que es asi. Es? Es un ideal concretizado en la determinación de ciertas adquisiciones nacionales, vehiculadas por diferentes idiomas. Y qué más me da? El mundo se apoya en todo lo contrario de lo que pienso como adquisiciones que justifican supremacías nacionales. Las elevaciones españolas son ventajas para mantener superioridades aparentes, los errores lógicos acuerdan beneficios en la lectura de las leyes, las universalizaciones justifican las imposiciones, los apegos por lo prohibido abren canales para lo ilegal guardando las apariencias. Ahí me quedaré yo sola, luchando contra el mundo entero como si me encontrase en un campo de lentejas.

La metafísica de la lógica trata del parámetro fundamental que aun sirviese para reconocer verdad más allá de lo que vehiculan las lógicas subsidiarias arrastradas por los diferentes idiomas. Un cristiano lo llamaría ‘un Cristo’, y le otorgaría persona. Como es muy difícil de entender eso, se pudiera reducir ‘un Cristo’ a una noción que a su vez afectase la aprensión y de ese modo ‘apareciese’ cuando todavía no existiese la noción de persona derivada.

Es un modo de pensar dentro de cierta lógica que se define de manera derivada de por el hecho que contiene en si la noción de ‘vida’.

Un Cristo se cuela un poco por todas partes pero es evidente que nosotros lo llamamos así. Y entre Cristo y un Cristo confabulado por el usurpador hay una enorme distancia que hay que deshacer andando. Llama más la atención la lámpara que el que la lleva aunque vaya gritando ‘que busca un hombre’, a mediodía. La primera verdad se hará del hecho de que tú, el que miras, te dirás primero ‘qué hace ese bobo con una lámpara encendida en pleno mediodía’, y luego te acordarás de que iba gritando algo, y luego asociarás lo que viste con lo que oíste, y finalmente quizá reconozcas que tenía razón, de algún modo.

Lo que viene del cielo viene del cielo, pero nosotros venimos de la tierra. ‘Yo llevaré la lámpara y tú pegarás los gritos’.

No soy iconoclasta porque no me conviene.

Ese es mi extraño idioma.

Fundamentalmente creo que el templo no está ni aqui ni allá sino en aquellos que adoran al padre en espíritu y verdad porque Dios es espíritu. Y ello está en todas partes aunque no todos lo compartan. En China hay una sabiduría que dice más o menos lo mismo que forma un puente entre éste y aquel. Presupongo que no puedo imponerle mis evidencias a nadie pero que algo hay también en otro lado que dice más o menos lo mismo, y a ello me arrimo.

Hay dos realidades distintas. Una que ordena el mundo de por regulaciones que forman el sine qua non de la convivencia humana y otra en la que quizá se digan enigmas para enseñarle a otros donde están los hombres. Si se sabe. Los enigmas se escriben con los idiomas de las religiones, pero no se peca por no ir a misa una vez a la semana, por lo menos.

Bien dirá el francés que por mucha objetividad a la que se pretende, siempre se dirá lo que se es (sin mucha resolución determinante), de por el modo de presentar las cosas, y eso aunque sea por ausencia. Puede que no quiera hablar de mi en las tristes oficinas grises, el mismo modo por el que ausentas algo sigue diciendo algo de lo que no quieres decir. Es solo el código de lenguaje lo que cambia. Al final lo puedes decir incluso, ya que de todos modos se ve. Igual da. Pero cambia el código de lenguaje porque se asienta sobre otra evidencia.

Toda la dificultad primera del ser humano radicará en que difícilmente hace la diferencia entre pautas de comportamiento que ordenan el conjunto, y pequeñas irreverencias tendiendo a querer hacer avanzar la cuestión del hombre que se buscaba a mediodía. Extrañamente esa habilidad forma una de las bases principales permitiendo la categorización de las ‘masas’: no es el dinero, no es lo que se tiene, no es de dónde vienes ni quién pretendes ser, es la capacidad de guardarte en reglas exteriores cuando todo se hunde dejando lo tuyo para momentos donde el resto se vela.

Justo en ese momento apareció de nuevo la cuestión de saber si se podía atrever alguien a definir el espíritu más allá de llamarlo misterio. Precisamente. Las reglas están sujetas a interpretación que se determina de por el modo de comportarse que preserva equilibrios generales, no a la definición.

Semejante golpe a la evidencia española puede derrumbar la Unión Europea. Empíricamente se observa el modo y se aparta Inglaterra, manteniendo un ojo sobre la armonía interna y se salva Francia, cuando se generaliza sutilmente y teniendo en cuenta alguna excepción, se integra Alemania, y si finalmente se cuenta la historia guardando tintes mitológicos, se percibe Grecia. Como se ha definido en español, se preserva la evidencia y lo que aparece muy inmediatamente es que eso no tiene nada que ver con la política europea.

Dentro de lo que hay, hay otra cosa y eso mismo es lo que otorga la fuerza.

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Dos eran dos

SENDEROS

Está lloviendo la noche

estrellas y lunas

sobre la espesa dulzura de mi alma.

Un sendero.

Y nubes de soledad

cubren las planicies tristes 

del entendimiento.

Le dije que no supiera.

Le dije, calla, que cuando sabes tú,

no cuaja felicidad sobre las realidades.

Un sendero.

Dulce, sueño, dulce.

Quisiera que no te hagas nunca 

caricia entre mis manos, 

no fuera que te perdieras.

Mas aún no queriendo,

quiero,

no sea que te disipes en ilusiones.

Un sendero.

Está lloviendo la noche 

estrellas y lunas

sobre la espesa dulzura 

de mi alma.

 

+++

LOS VIEJOS

Dentro de un año o dos

que será cuando pasen veinte

me sentaré contigo en un banco de madera

amor mío

a la sombra del yeso azul del muro 

de una casita de tierra cocida 

en la fragua de nuestro tiempo

y te mostraré con mi ternura

como lo agitado aquello tumultuoso

indefinido oscuro sin sentido aparente

de una muchedumbre de proyectos enmadejados

y el estruendo metálico de los ejércitos belicosos 

de aquellas disputas

han forjado con los dedos

un encaje infinitamente delicado 

como una verja antigua

este broche de zafiros y topacios 

porque lo llevaba dentro, dentro 

como un balbuceo vivo 

como un jilguero tembloroso 

desde que dios a mi te dio

desde el principio

(De ‘Más allá de la aurora’ 1999)

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