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Archive for the ‘Religion’ Category

Cuestión de religion

También lo dijo la señora Scoeux, lo que causó gran escándalo entre todas aquellas, sobre todo, afectadas por la nueva y yo dije solo aquel día que si eso era verdad, pues como dar crédito a aquello que dijese una señora, quizá divorciada, seguramente enamorada, en todo caso asustada y para más inri, francesa, yo sola acabaría con el Vaticano, porque no bastaba con la desastrosa situación, terminarían por realmente dejarnos sin hombres.

La cuestión venía de par con otra, concerniendo mi posición con respecto al Castillo de la Mota, en fin, a la sucesión de Isabel, y yo solo dije aquel día que ‘si tuviera que tomar posición por alguien, lo haría por el Castillo de la Mota antes de apoyar mociones tan descabelladas como las tuyas’, que era mi madre.

Es cierto que prácticamente nadie sabía quién era aquella misteriosa señora, la inteligencia gris de Franco, según Robert Risch, quien me preguntó por su nombre. ‘Y yo, qué supiese?’ ‘Como vas al Club Santiago.’ ‘Y eso da prerrogativas de información?’ ‘No sé.’ ‘Sea como sea, aun si lo supiese, no te lo diría, que hay mucho espía suelto.’

Era tan poca gente la que sabía quién era aquella señora que hasta ella misma debía dudar de quién fuese en realidad. Aparentemente solo soltó prenda una vez. Con una copa de más. A cada cual sus métodos.

Poco más tarde surgió la cuestión de la sucesión de Isabel y dijo mi madre ‘que fuese yo quien se lo dijese’. ‘Y a qué se debiera semejante honor?’ pregunté. ‘Pues no se lo voy a decir yo.’ ‘Eso es más que una evidencia. Pero la cuestión no es tanto la de saber quién se lo va a decir, sino cómo lo sabes tú. A ver si terminan por acusarte de espionaje interno.’ ‘Yo?’ ‘Sí, tú. Bueno da igual. Yo no te acuso no sea que me recaiga lo de la ingerencia. Si realmente alguien tuviese que decírselo, yo se lo diré. Pero en 20 años o alguno más.’ ‘Y por qué?’ ‘Porque hay que tener mucho cuidado con eso de las sucesiones. Quién sabe en qué se puede convertir una inteligente señora a los 20 con el pasar de los tiempos. Cuanto apuestas a que estará involucrada en 7 grupos terroristas, 6 revoluciones y 4 atentados’. ‘Y eso?’ ‘Y eso por no saber la especie de culebra que están alimentando en su seno.’ ‘Yo?’ ‘Yo no dije nada.’ ‘Tú siempre apoyas a todo el mundo menos a tu madre.’ ‘Y encima lo quisieras cuando tú apoyas a mi hermano, uno de aquellos de los que no se sabe de dónde vienen.’ ‘O sea que apoyarías al Castillo de la Mota en contra mío?’ ‘Francamente no veo qué es lo que apoyaría en tu caso. Qué quieres, hacerle opsoición al rey de España después de haberte asegurado su apoyo para mi hermano? Qué poco honesto. Y en lo que concierne al Castillo de la Mota, a mal estuviese para apoyarlo ahora.’ ‘O sea que ni el Castillo de la Mota. Qué quieres, quedártelo todo?’ ‘Y para qué quisiera yo semejante pastel? No. No le encuentro justificación, es todo.’ ‘Y en 20 años?’ ‘Puede que me convenga. Cómo se llama la señora en cuestión?’ ‘Tal. Pero en 20 años no te acordarás.’ ‘Eso está por ver. Tengo mejor memoria que un elefante. Es más, la encontraré como se encuentra una aguja en un pajar y reconocerá mi imperio solo por eso.’ ‘O sea que os estáis haciendo un imperio?’ ‘Sí. El de la mala uva.’ ‘Y eso?’ ‘Porque hacen los papas hijos.’ ‘Ya. Pero por qué te conviene el Castillo de la Mota en 20 años?’ ‘Ya te lo contaré todo con pelos y señales en su momento.’ ‘A la hora del Apocalipsis.’ ‘Sí, más o menos. Cuando se revelen hasta tus nexos hacia los grupos terroristas irlandeses y demás.’ ‘No hay pruebas.’ ‘Eso dice el Gaucher también. Todo deja huellas en el tiempo, todo.’

Lo que no le dije era lo siguiente: lógicamente contravenía el concepto legalista en la transmisión del poder el que una mujer pretendiese a trono rigiendo ley sálica. ‘Si te saltas la ley a la torera, no hay ley que rija después.’ ‘Pero dicen que su padre le acordó el trono.’ ‘No puede testamento prevalecer sobre la ley y la ley sálica no había sido abolida. Puede un contrato infringir leyes? No pudiera. Y si lo hace, se impone lo particular sobre lo general y se produce un gran desbarajuste.’ Sin embargo era evidente que el principio de poder, aquel que busca equilibrios aun entre partidos opuestos, era en si mucho más aceptable que el de pretender que porque eres rey puedes hacer lo que te de la gana y saltarte cualquier ley moral a la torera, siguiendo el ejemplo de Alfonso XIII. Acaso no fue el Castillo de la Mota quien protegió a los miembros de la iglesia de los desmanes republicanos? Y después a los gitanos de las persecuciones? Ambos bandos algo bueno tienen y se vuelve criticable el abuso sobre otras partes de la población. Quién dijera que no a semejante principio soberano?

Pero si lo mantienes como tal en contra de las leyes de sucesión, acaso no te quedas sin cuadro formal que encauce el principio de equilibrio interno? En el fondo era sencillo: si rige ley sálica entonces solo afecta a hombres, no solo de por la sucesión, sino de por la parte de la población gobernada. Las mujeres se quedan sin gobierno y en ese caso, se afirma el poder en su vertiente femenina. Qué me importa lo que hagan o digan? Sea para ellos, para mi vale otra cosa. ‘Ve, señora de la Mota, que ya no es cuestión de linaje, aunque puede que este te de la fuerza y el conocimiento, es cuestión de afirmarse de por si y si acaso sacando los medios de la experiencia antigua.  Eso es un principio formal que preserva los equilibrios. Si a ello se le suma un principio válido de gobierno como el mencionado con anterioridad, al que se someta la población concernida, instauras un polo de poder paralelo. Acaso no hay dos? Y el otro para hombres solo también. Muy bien. Pues con uno solo nos basta. Señoras, a partir de este momento deben obediencia a las regulaciones, leyes, instituciones, sistema financiero y judicial etc. tal que emana del Castillo de la Mota y se acabó la juerga.’ En el fondo es muy sencillo. O lo parece. Pero ay. Mucha serpiente ronda.

Precisamente. ‘Siete revoluciones y 4 atentados.’ Qué falla? La correcta evaluación de la situación. Suma tres y tres. Es el ejército a quien conviene el Castillo de la Mota y van todos de hombre aunque alguno lo sea. Por qué? Poco importa, yo sumo tres y tres y me digo, aqui, en el ejército apoyo y yo toco las campanas y hago sonar los clarines, si hace falta. Por lógica. La situación es la misma aunque un poco distinta. El Castillo de la Mota yerra pensando que se asegura el apoyo femenino de por el hecho de ser mujer. No lo ve? Cuantas hay que tocan tambores en favor de la causa femenina y en cuanto sale el nenito de su vientre se van corriendo detrás poniendo alfombras bajo sus pies? Además cambia el orden. Se quiera o no se quiera los varones han pasado siglos estableciendo sus jerarquías y las pautas de su honestidad: el que roba a juicio, en público y a la mazmorra si se le encuentra culpable. El traidor a la patria al paredón y el maricón a bordar vestidos. Etc. Si establece poder propio, acaso no implica que tanto libertinaje femenino se acaba en estrictas regulaciones que pasan a juicio particular? Un adulterio, a la mazmorra. Un vástago ilegítimo, al paredón. Etc. Si no legisla sobre un área particular, se superpone a la legislación existente, causando un caos. Las mujeres, señora de la Mota, prefieren en su mayoría hacerse las tontas. Y que las cosas no se saben, y etc. Va de si que dentro de un canon simple militar, el ejército entero abogaría por la ‘regulación interna de los asuntos de familia’, simplemente porque asi no incurren en delitos pasionales y además no tienen cuervos ajenos que alimentar. ‘Cría cuervos y te sacarán los ojos,’ decía mi madre. Y por algo lo diría.

No querer darse cuenta de ese pequeño detalle presumiendo que apoya la mujer por ser mujer implica alimentar a gentes como mi madre, por ejemplo. De las madres mal no se habla, pero aun tuvieran que ser madres. No se puede reducir el concepto a su pura carnalidad, tiene implicaciones intelectuales que se asumen o no. Si mi madre entra en grupos terroristas o se vincula a ellos porque algún día, presume, tuviera que tener razón, una facción entera del Castillo de la Mota terminará por vincularse a ellos también. Error. Puede lo que no sabe combatir lo ilegítimo pretender a lo legítimo? En 20 años lo sabremos.

El problema de la mujer es que no aprende a desligar su entidad física de su entidad intelectual y por eso cuando llegan los argumentos, al final, se calla. Y eso los varones lo saben muy bien.

Sometida la mujer a la forma ‘que rige de por necesidad de dar gobierno a la mujer ya que no hay’, en el principio de gobierno que preserva equilibrios, – dos frases, señora de la Mota, que afectan al ámbito intelectual y no al físico -, larga vida se le prometiese a los imperios de mi abuela.

Es evidente que a mi mi madre no me conviene: ni forma tiene, ni en principio se guarda, a legitimidad no puede pretender y encima me quiere quitar lo mío. Si hubiese.

Verá, sin embargo, que la misma noción de equilibrio interno presupone un criterio psíquico que no puede estar basado nada más que en una noción de armonía derivada de la relación entre un hombre y una mujer. Si la mujer asume el fondo y el hombre la forma, a cada cual su pedazo de torta y los dos más contentos que unas pascuas. Lo ve? De tanto aprender economía para asumir cargos que no nos corresponden se nos está olvidando el fondo. O sea que habrá que pasar por Francia. Asi está, la pobre. Hay momentos en los que, por necesidad, hasta los muertos resucitan, aunque sea por un tiempo. Pero si es así, entenderá que el problema mayor está justo en frente. Pecado mortal el amor, la castidad, prueba de santidad y los equilibrios se nos van hacia ‘nosotros lo hicimos todo’ con una excesiva facilidad.

Ahí estamos. Aun fuese pecado mortal el amor y prueba de santidad la castidad. Qué pasa si además se ponen a hacer hijos que propulsan hacia lo alto de las esferas sociales sometiendo a los pueblos a sus deseos porque casi de origen divino son?

Entonces, señora de la Mota, el problema se agrava. Y hasta se puede situar. Qué pasese si llegamos a la conclusión de que la Iglesia Católica no es nada más que la presunción según la que el padre de Cristo nunca se conoció? Proliferan los diálogos de besugos en ese caso: ‘Muéstranos al padre.’ (San Juan). ‘Tanto tiempo llevo entre vosotros y aun no lo conocéis. El que me ve a mi, ve al padre.’ Pongámonos en la situación de alguien que no se cree que un ángel traiga infantes caidos del cielo y que estima consiguientemente que todas esas frasecillas tan apañadas, solo sirven para encubrir un delito, que lo era, por aquellos tiempos. De qué religión hablamos? De una religión cuya verdad consiste en apoyar sus muros sobre las frasecillas en cuestión para encubrir delitos y crímenes. La mujer no confesó nunca. ‘La colaboración con las autoridades de estado con vistas a esclarecer un crimen cometido por un miembro de la Iglesia, es penada con la excomunión.’ Es lo mismo. La Virgen mantuvo hasta el final que le había aparecido un ángel y luego quedó preñada. Hay que insistir en el cuento preliminar par ser dignos de Dios, concluye rápidamente Pedro.

Ahora, persupongamos que los Evangelios son los textos guardados del juicio de Cristo. Aparece un ‘estado’ muy meticuloso anotando y apuntando lo que se cuenta por aqui y por allá y hasta bastante crédulo: Herodes se creyó lo de los ángeles, es obvio. Tanto se lo creyó que también se creyó que Jesús era descendiente de David, cuando José era solo padre adoptivo. Dices. Digo Herodes aunque Herodes está en Tiberiades porque el sistema legal es de Herodes, aunque Pilatos campe en Jerusalén. Algo como volver a España tras 4 siglos de ausencia y ver lo ‘godo’ un poco por todas partes. Sigue rigiendo y se identifica más con Herodes que con alguien que acaba de llegar y es impuesto por Roma: Pilatos. Se nota que Herodes se lo cree todo. Hasta pide un milagro privado.

La evolución de la historia muestra dos tendencias muy opuestas: por un lado lo de Herodes, un poco crédulo aunque relativamente honesto dentro de su modo de ordenar las realidades, que se queda con el gobierno, el estado y la justicia. Y por otro lado, Pedro, instalado cómodamente en las alturas del Vaticano y cambiando de chaqueta según soplan los vientos: no quiere pagar impuestos, aunque Cristo lo haga; no quiere encargarse de la gestión monetaria, pues es sucio el dinero, por lo que se encarga a los judíos, ya en si juzgados de rapaces, ávaros y materialistas, de hacerlo, y eso cuando no hay condena explícita de los comerciantes o banqueros dentro de lo que se guarda de su manera de entender la gestión de la realidad social (dice que no hay rico que entre en el reino de los cielos, pero acaso no se entiende como el decirse de algo que no es tuyo? Pedro pretende que puede pastar las ovejas de Cristo, y se le puede calificar de muy rico en el sentido de la pretensión, aunque ciertamente no del bien); después de envanecerse de tener familia, suegra, mujer e hijos, opta por la castidad para seguir su ejemplo aunque tiende, después, a no morir nunca a los 40; en general sigue pensando que realmente encubrieron muy bien a la señora madre de aquel y en cualquier caso es un ejemplo digno de seguir.

La tensión interna fundamental, hasta que surjan otras cuestiones, de la civilización occidental, se encuenta entre el ‘honesto ordenar de las realidades y la justicia’, siempre un poco crédulo, y ‘una verdad que se dice encubriendo crímenes’. Los de ellos, mayormente, por otro lado, pero eso pudiera ser secundario. Ahí llegamos. Si es verdad que Pío XI tuvo un hijo entonces es que esa gente estima que ‘la verdad proviene de lo ilegítimo y se han producido un pequeño Cristo cuyo padre nadie conocerá nunca’. Error. Si los ángeles quizá existen, es obvio que todo termina por saberse, un poco antes o un poco después, sobre todo cuando se trata de un crimen.

La guerra si sitúa claramente entre el saber mantener derecho y el querer socavarlo. Derecho es comprender la ley como una determinación del comportamiento que forja un espacio dentro del que el ser humano puede realizarse como persona. Querer socavarlo es comprender la ley como un saber guardar las apariencias mientras se cometen los peores crímenes a escondidas. La Iglesia socava lógicamente los estados. No solo. El amor también. Las familias. La diversión de los domingos.

‘La muerte no soporta la mentira.’ Es una de las sabidurías de algún ejército que aun se mantenga en vida. La confrontación con la muerte es imposible dentro de una disposición que rehuye la confrontación a si mismo. Lógicamente los ejércitos están con el Castillo de la Mota y en el fondo, rehuyen la Iglesia. Un doble fondo entre la apariencia y lo que realmente se ha hecho es la manera más segura de ganarse una bala. O un navajazo.

Casi estamos ahí. Sobre qué espaldas reposa la verdad histórica? Sobre el principio de armonía interna. El principio de armonía es femenino, por lo que lógicamente la verdad histórica reposa sobre sus hombros. De quién se acerca el ejército? De usted. Encubrir criminales es la mejor manera de asegurarse una pena de muerte. Qué justifica un segundo polo de poder? Un principio de armonía intrínseco a un género que ordena realidades temporales a su manera. Solo una mujer genera la verdad.

La verdad histórica, señora de la Mota, se dirá mal si no se abre un terreno simbólico en el que quepan las realidades del alma. Y eso solo el amor lo da. En España nos quedamos con la verdad histórica como principio. Habría que ir a Francia para encontrar el lenguaje adecuado para decirla. Aun será mujer. Es lógico, también.

Si España casa con Francia entonces yo, porque vengo de Alemania, pongo la guinda de la forma particular. Una bandera, un castillo, la oficialidad en representación, consejos, administraciones y hasta puentes de comunicación con la parte contraria. Campos legales propios, dominios reservados, estampitas sobre los sobres. Y hasta el archivo, si hace falta.

Me conviene. Darle palabras a lo que ya hay, el marco teórico, la justificación intelectual y ya está: ‘Soy yo.’ Somos asi. Federico de Alemania hizo lo mismo. Os guste o no os guste, yo tuve un sueño. Dijo aquel. A mi me lo dijo mi abuela, pero hay que ser un poco originales.

En ese caso, porque hay precedente, es posible pensar que alguien haga lo mismo en otro sitio (no ingiero) y diga que es también. Y yo lo reconozco. Porque estaba hace ya mucho tiempo. Espera. Al final, sabía o no quién era? Eso digo. Al final, al final del todo, se lo tendría que decir yo. Pero no, no caerá esa breva. Luego dirán que me lo inventé para encontrar apoyo internacional. O sea que se encuentre sola y ya me enteraré si lo consiguió o no. Yo la encontré, como una aguja en un pajar, lo que ya es mucho, con el cansancio que tenía. Pero de ahi a decirlo aun hay un paso.

Ahora tenemos que derrocar unos cuantos gobiernos. Porque apoyan su legitimidad en la bendición católica en su herencia secular y es eso mismo lo que ha provocado tanto alboroto: si usted jura castidad, haga el favor de guardarse en ella. Y si jura pobreza, también. Se acabaron los caviares y los Mercedes y los trajecitos de Lagerfeld. Y sobre todo, quédense en su tierra, aunque sea pequeña. Hasta que mandemos a las fuerzas aliadas de la campaña. Pretender a mucho sin ser nada puede ser causa de contienda, en algunos lugares.

Lógico. Con el apoyo de los ejércitos, buen campo tenemos. Y ahora, señores, vale ya de mariconadas, con perdón, y a ver si aprenden a auto afirmarse también. O les gustaría realmente que hiciésemos valer lo del tú por mi y yo por ti, pero al revés, y seamos nosotras quienes determinemos sus leyes, sus órdenes y sus rangos? A ver si les gusta.

Asi se pueden resolver legítimamente problemas. Qué hacer con el rey de España, señora de la Mota? Si no te reconoce, tú tampoco a él. Y a ver quién gana. Y esta vez, ganas tú, por lógica también.

Yo sola acabaré con el Vaticano, solo por eso. Lo que no sabe guardarse en palabra, a verdad no pretende y se anula de por si. Pudiera, señor Ratzinger – y desertor del ejército, qué cosas – lo ilegítimo generar verdad? Entre tú y yo hay una espada que terminará por costaros la vida. Si no te lo crees, por lo menos no pretendas a creértelo. Es asi de sencillo, ser hombre.

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Ambigüedades

No es que pase mucho tiempo siguiendo los discursos papales alrededor del mundo, por no decir que suele evitar ese tipo de percance y si no hubiese sido porque Doña Cecilia, gran fan de ese tipo de eventos, tenía la TV encendida justo en el momento de su retransmisión, quizá nunca me hubiesen surgido este tipo de cuestionamientos.

Además ella dijo que ‘el papa abogaba por un incremento de las medidas de seguridad en el lugar (se encontraba en Jerusalén) y quería poner una piedra para la fundación de una Universidad en el país’. Yo, personalmente, solo capté unos segundos dedicados a la alabanza de la ciencia y sus virtudes asi como al recuerdo de ciertos juramentos hipocráticos y los valores éticos que debieran servir de guía para ese tipo de actividades.

Está bien, en el fondo, el saberse tan bien entonada con ciertas ondas eclesiásticas como para constatar que un artículo aparecido aqui mismo hace unos días largos, trata del mismo tema y usando términos bastante similares, lo que evidentemente no dará lugar a acusar de plagio a la curia romana, en ningún caso. Deben ser, seguramente, contagios por vía telepática, fenómenos raros y singulares aunque probables que solo prueban una cosa: independientemente del ángulo desde el que se consideren las cosas, parece que compartiésemos las mismas problemáticas.

No le bastaba a Su Santidad el negar los lugares intermedios entre el cielo y la tierra, o sobre todo, entre el infierno y la tierra, antiguamente llamados purgatorio, el hacer de agresiones contra la naturaleza un pecado (quizá capital), o el llamar a las hordas homosexuales ‘endemoniadas’, ahora se introduce en los campos de la ciencia e incluso, alegando que Israel da cabida a musulmanes, cristianos y judíos, abogar por un incremento de la seguridad, lo que quizá implique que ponga a la disposición del Santo Sepulcro algún guardia suizo que no haya perecido en alguna orgía, sin investigación posterior.

Ya hace tiempo que rondaban mi mente cuestiones concerniendo la muy extraña figura legal de una cabeza de iglesia que hace representación de cabeza de estado, y francamente este tipo de intervenciones no hacen nada más que agudizar la problemática.

Quiénes somos para decir el qué y cómo se justifica? Sobre todo, qué implicaciones tiene?

Yo, como simple mortal sin excesivas pretensiones, puedo plantearme una multitud de cuestiones que, precisamente por ser excesivas, termina por producir una extraña amalgama casi incomprensible que apenas se justifica por los muy amplios terrenos filosóficos, que, a decir verdad, se meten en todas partes sin jamás dar una respuesta adecuada a nada en concreto.

En fin, de eso pecamos, y lo admito muy humildemente. Pero estoy en mi derecho mientras no pretenda a más, y aunque no fuese discípula de las ramas filosóficas, aun pudiese decir que es ‘interés intelectual’. Teórico, evidentemente.

A cada cual sus ramas y sus desconciertos. La filosofía es un arte que trata con la teoría del conocimiento desde el punto de vista de su establecimiento ‘a priori’, y en si no tiene más fundamento que la lógica y la definición, y se debe a una absoluta neutralidad con respecto a creencias ulteriores, que puede, sea considerar desde un punto de vista personal sin que afecte sus resultados teóricos, sea analizarlas desde el punto de vista de su inteligibilidad, como quien busca a establecer un nivel de lenguaje dentro del cual hasta, sí, hasta los ángeles se justifiquen.

Pero Su Santidad? En qué le concierne la medicina, la ciencia o el juramento de Hipocrates? Fuese religión? Y religión solo la suya. En qué lo que llamase su religión se relaciona con éticas y ciencias y juramentos?

Sirva recordar el que los términos de ciencia y ética nacen como respuesta radical a un oscurantismo religioso que mezcla lo empírico con lo simbólico, los infiernos eternos con las realidades terrestres de tal modo a que ya nadie sabía qué de qué, y obliga a una sana separación de los terrenos. Desde entonces (finales del siglo XIX) se atribuye a la religión el área de ‘las almas’, y se supone debiera cuidar de ellas, mientras la ciencia se queda con las masas carnales, biológicas y tangibles. Se concibe una ética, que son reglas de comportamiento, que rijan independientemente de las creencias de cada cual, que a su vez no es necesariamente compulsiva (no se sujeta a leyes), sino que se deja a cada cual la libertad de someterse a ellas o no.

Independientemente de los problemas que esto pudiese ocasionar cuando se debilita la instancia ética subjetiva, concierne, si concerniese a alguien, al cuerpo legal en vigor el ajustar las leyes a posibles errores derivando de una excesivo ‘libertinaje’ de los comportamientos. Es decir, en ningún caso concierne a la Iglesia, salvo, eventualmente al Vaticano en tanto que estado, que pudiese estar incrementando controles éticos sobre gentes que residiesen en los lugares. Pero francamente, para qué? Si ya tienen religión y la subsiguiente moral.

Francamente, sigo e insisto en preguntar, quién es usted para meterse en todo a toda hora sin jamás respetar su propia área, que aparentemente ahora se extiende hacia la ciencia y sus acólitos científicos? Quiere quizá hablarnos de las almas? Ni siquiera ha hecho el esfuerzo de definir claramente de qué se trata ni en qué ciertas enseñanzas la afectasen de modo directo o indirecto. Y se supone que debiera hablarle a quienes reconocen su autoridad en tanto que católicos romanos y no a quien fuese en general y casi se dijera, con pretensiones universales.

Es cierto, que vista la situación, mal veo de qué se hablase. Si habla de religión, lo acusan de proselitismo, y si habla de política, lo acusan de ingerencia. Algo hay que decir, es verdad, y buscando tangentes quizá termine por descarrilarse el tren completamente.

Le recuerdo, además, que judíos, musulmanes y cristianos viven en una relativa harmonía también en Francia, Alemania, Inglaterra, los EEUU y otros lugares sin que jamás se le permitiese mencionar que ‘fuera necesario incrementar las medidas de seguridad’ en esos lugares, muy simplemente porque parece claramente ingerencia en su intencionalidad, y si no lo fuese, muestra claramente una mala educación bastante notoria. Si lo invitan a un lugar, lo menos que se suele hacer es empezar a criticar y a señalar con el dedo, cosa para lo que además, se encuentra en relativo mal lugar. Imagínese que son todas ovejas de su rebaño que tan prestamente quería llevar Pedro a pastar, las que son responsables de genocidios y otros crímenes como si, sí, como si quisiera revelarse al final lo mal que pasta ovejas el sucesor de Pedro en cuestión.

Ocúpese de sus ovejas que, vista la situación general, bastante descarriadas andan, diría yo, antes de adentrarse en terrenos científicos o de seguridad nacional.

Precisamente, de qué hablase un Papa en Jerusalén? Imagínese lo siguiente: “Fuese momento de recordar los lugares en los que sucedió … todo esto – ya da para mucho – y agradecerle a las gentes del lugar el haber conseguido sobrevivir para que quedase testimonio vivo de la procedencia de aquel que a nuestro entender – aunque no sepamos muy bien cómo – llegó para salvar al mundo dando fé de una luz venida de lo alto.”

No hiere a nadie y no ofende tampoco, al contrario, imagínese el golpe mediático y los vías de reconciliación abiertas hacia los insignes miembros de la familia de aquel que fuera objeto de nuestra adoración.

Pero claro, qué sencillo. La sencillez deriva de la claridad de las ideas, y precisamente cuando los estados se mezclan con las iglesias, termina uno por hacerse un espantoso lío y no saber qué decir. Y además, ni tan siquiera una iglesia en su estado propio, no: una iglesia tentacular que desde un estado propio se introduce en otros estados causando un terrible lío conceptual en el rebaño afectado. Parece ciencia, al final, o al menos, algún tipo de ciencia, que desde la neutralidad objetiva pretende poder asumir roles de jueces éticos o morales en una trascendencia globalizante y universal.

Quizá solo de ese modo se justifiquen ciertos discursos: ponen en evidencia como al final, lo que separa, es lo que nos une en simbiosis extrañas que denotan solo que lo malo o lo bueno no dependen ni de estamentos ni de creencias, sino de la actitud personal que sepamos adoptar con respecto a situaciones generales.

Pero yo no lo justificaría. Yo, personalmente, estoy hasta el gorro de que haya gente que se ponga por encima de los demás para predicar ‘verdades’ que no se restringen al área que los concierne. Me parece obsoleto, incluso peligroso. Y muy poco cristiano: yo nunca le vi una tiara puesta a Cristo. Tampoco vivía en palacios. Tampoco se salió de Israel salvo en una excepcional ocasión. No lo conducían en Mercedes ni llevaba modelitos de Paris. Quizá fuese hombre y solo hombre, pero ni era negro ni amarillo, y en el fondo solo judío. Cosa que no se puede decir de sus supuestos representantes.

Francamente estimo que es necesario el reconsiderar la necesidad de la monopolización de ciertos estamentos por un ‘supra organismo’ sin justificación legal. Y no hay duda: hay farsa y fraude porque hay incompatibilidad doctrinal con los textos originales. Y eso se refleja en los discursos que se salen francamente de ámbito.

Y malamente justifica el establecimiento de Universidades en semejantes lugares, pues mal se ve lo que enseñasen. Bueno, quizá. Qué le parece una sección judaica en el Vaticano dando cabida a la negación de la divinidad de Cristo desde perspectiva hebrea? En cuestión de estados no recibes sin dar.

Personalmente mantengo la convicción de que hay ‘híbridos’ que no tienen razón de ser y deben desaparecer del mapa político. Y a mi no me convence eso del tamaño de la Basílica o su antigüedad (Lutero): dicen las Escrituras ‘que no es aqui ni allá que se adora al Padre sino en palabra y espíritu porque él es espíritu’ (San Juan). Cito bien?

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